
Quico Ónega al frente del rebaño de Veiga de Luaces
Quico Ónega y Andrea Ferreiro decidieron iniciar este proyecto de ovino en unas fincas arrendadas en el ayuntamiento lugués de Pol. Después de más de 17 años al frente de la explotación “Veiga de Luaces” y sin experiencia de campo previa, a día de hoy gestionan alrededor de 110 ovejas reproductoras con una dedicación anual de unas 800 horas.
La alimentación del ganado está basada en el pastoreo rotacional con el objetivo de establecer turnos de pasto de 4 o 5 días como máximo, siempre que sea posible. Esta explotación cuenta con las mínimas instalaciones por lo que mucho de su manejo busca la simplicidad y adaptabilidad. Fue de las primeras granjas en firmar un acuerdo de custodia del territorio para la conservación y potenciación de los valores agroambientales.
Después de alguna pequeña experiencia en la ganadería y con la posibilidad de hacerse con unas fincas en el ayuntamiento de Pol, Quico Ónega y Andrea Ferreiro decidieron poner en marcha una pequeña explotación de ovino de carne. “Algunas de estas parcelas no estaban muy aprovechadas pues, a pesar de tener cierto tamaño y buen suelo, no tienen buen acceso para la maquinara. Apareció la oportunidad y con muy pocos recursos empezamos con el proyecto. Esta es una muy buena vía para quien quiera tener una primera toma de contacto con la ganadería pues es de baja inversión y permite hacerlo sin apostarlo todo, como una actividad complementaria. Con menos de 10.000 euros es suficiente para hacer cierres e iniciarse con un pequeño rebaño” explica Quico sobre los inicios de Veiga de Luaces.
Una de las premisas es que la explotación debe ser atendida con poco tiempo y cierta flexibilidad
El punto sobre el que gira esta explotación es la optimización del pasto. Por la zona en que se localiza la granja, en una vega al lado del río Azúmara, durante la mayor parte del año es suficiente con el pastoreo. “Dejamos una finca para recoger el excedente en verano que utilizaremos para complementar en el mes de enero junto con una poca harina de cebada ecológica. Dependiendo del año mas o menos, pero alrededor de 400 kilos, unos 200 gramos por animal y día”.
La rotación, para tener una alta producción y calidad del pasto es fundamental. “Procuramos hacer turnos de no más de 4 o 5 días para tener una buena calidad del pasto, con esto vimos que mejora la presencia de trébol en la pradera y aumenta la producción. Esta rotación se interrumpe en la invernada de enero y en la época de partos, momentos en los que las ovejas se mantienen en lotes en una misma parcela. En momentos en los que no disponemos de tiempo o las condiciones de las parcelas no lo permiten estos turnos pueden ser mayores”, explica.

Divisiones hechas para una estancia 4 días en cada parcela
Por medio de un acuerdo de custodia del territorio se creó una pequeña ruta con puntos informativos de los beneficios de esta ganadería ecológica
Vega de Luaces fue una de las primeras explotaciones en firmar un acuerdo de custodia agraria en Galicia. Esto consiste en una colaboración con una organización ambiental, participando en la promoción de acciones beneficiosas para la biodiversidad. El convenio en la explotación polense con la Asociación Gallega de Custodia del Territorio (AGCT) consiste principalmente en la recuperación de muros secos de piedra, refugio de varias especies de reptiles y anfibios, la colocación de cajas-nido y la creación de una pequeña charca. “Con la recuperación de esta pequeña charca, de un palmo de profundidad, creamos un espacio con vegetación, humedad y temperatura diferente de la que hay en el riachuelo que la abastece. En consecuencia, un trampeo reciente dio como resultado 5 tipos de anfibios, 2 de tritones, 2 de ranas y 1 tipo de sapo. Estamos creando una pequeña ruta de senderismo por los pastos con varios puntos de información por medio de códigos QR, explicando los beneficios que aporta este tipo de manejo en una ganadería ecológica de ovino”.
Por cuestiones de manejo, los partos se retrasan hasta comenzado el mes de abril

En la paridera se crean corrales para agrupar no mas de 3 o 4 partos y evitar competencia por las crías
Después de ir creciendo poco a poco hoy esta explotación gestiona 12 hectáreas, en propiedad y alquiler, y un rebaño de 110 ovejas reproductoras. En Veiga de Luaces la época de partos, que sin hacer una programación comenzaría en enero, se retrasa hasta el mes de abril por diversos motivos. Para un manejo en exterior la temperatura y luz son fundamentales. “De los principales motivos de mortalidad luego del parto en los corderos recién nacidos es la hipotermia. En el mes de abril tenemos una temperatura media bastante más alta que en enero por lo que un cordero que presenta algún problema para tomar los calostros, en primavera tenemos algo más de margen. No vivimos aquí y esas dos o tres horas son fundamentales para que cuando lleguemos podamos atender los corderos que presentan algún problema”, relatan desde Veiga de Luaces cuya mortalidad en el último año ascendió al 10%, siendo en otras campañas inferior al 7%, un buen dato atendiendo a referencias del TEAGASC irlandés.
Otro factor importante para retrasar los partos es la luz natural. “No tenemos instalaciones, hacemos todo el trabajo al aire libre y las condiciones climáticas y de luz también son mejores”, justifica Quico, quien compagina la labor de ganadero con la de investigador en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la USC en el Campus Terra en Lugo.

Las instalaciones son reducidas para guardar material y muy puntualmente recoger algún animal con complicaciones
Los corderos salen al mercado en verano, una época de buenos precios
En consecuencia, la comercialización llega en los meses de julio, agosto y septiembre principalmente. “En primavera el precio de venta es mas bajo ya que en Galicia hay muchas pequeñas explotaciones que no hacen programación de partos y la oferta en ese momento es elevada. Llegado el verano el precio comienza a subir, relacionado con un aumento relativo de la demanda, sobre todo pasado el 25 de julio. Algún parto, muy tardío, cuyos corderos saldrían en octubre o noviembre los aguantamos hasta la Navidad cuando el precio se dispara. Aun así, no es algo que busquemos ya que por cuestiones de organización y practicidad, preferimos comercializar todo en verano”.
“Buscamos ovejas rústicas y con buena producción para eso fuimos cruzando con la texel francesa”

Los únicos animales con raza pura son los machos

Del cruce resultan animales con buena producción en base a pasto y rusticidad
En cuanto a la raza, aunque al primero, en Veiga de Luaces comenzaron con un rebaño mixto con bastante presencia de oveja gallega, actualmente el ganado se fue cruzando con machos de mayor rendimiento cárnico, principalmente con texel francés, una raza que también tiene buenas aptitudes para el pastoreo. De esta hibridación salen animales de un tamaño considerable manteniendo ciertas cualidades rústicas de la raza gallega. “Llevamos ya varios años con los cruces, tenemos varios sementales texel que hacen una primera monta y luego un macho gallego que metemos al final del período de cubrición para atender a las ovejas que quedaron vacías y sacar algo de recría para mantener cierta diversidad”, relata Quico sobre la genética, toda híbrida excepto los machos.
La vida media en esta explotación es de algo menos de 8 años, comenzando a producir a partir del segundo. “Tenemos una media de casi 6 partos por animal más 2 años de recría. Lo normal sería tener un primer parto más precoz pero al hacer partos entrada la primavera nos demoramos más. Una oveja que nace en abril o mayo, en nuestro modelo productivo no está en condiciones de ser fecundada antes de finalizar ese mismo año”.
Por falta de tiempo Veiga de Luaces abandonó la venta directa, aunque es la mejor forma de dar valor al producto.
En cuanto a la venta, normalmente la totalidad de los corderos se comercializan, por medio de un intermediario, con Vegalsa. “En este aspecto probamos varias vías pero ahora nos decantamos por esta, que nos dio estabilidad y certidume en la comercialización. Al poco de comenzar tuvimos venta directa, en conjunto con otra pareja de ganaderos. Era una buena forma de dar valor a nuestro producto pero requería de más dedicación de la que en ese momento le podíamos dar. El volumen que teníamos nos dejaba fuera de poder negociar precios competitivos en aspectos como el procesado, envase o envíos”.
Este cambio fue el motivo para introducir razas de mayor peso. “Con esta vía de comercialización vimos que nos iban pidiendo corderos de mayor tamaño por lo que apostamos por los cruces. Es cierto que los patrones de consumo y las formas de cocinar están cambiando y la carne de cordero se trabaja más en despiece que años atrás cuando la mayor parte de los consumidores compraban el canal completo”.
En un sistema de producción con pocos insumos cualquier subida en el precio final repercute íntegramente en el beneficio
Con la subida de los costes de producción de los últimos años el precio de los corderos también experimentó una subida. La subida fue notoria en Veiga de Luaces, ya que “desde lo 2020 hasta hoy tuvimos una incremento de más del 30% en el precio por animal. Esta subida vino motivaa en dos terceras partes por la subida en el precio y una tercera parte por el mayor peso de las canales. Esto en parte es por la subida del precio por kilo, pero también porque tenemos corderos de mayor tamaño, fruto de los cruces. En una explotación de este tipo, en la que no tenemos prácticamente gastos de insumos, un aumento en el precio del precio final se traduce directamente en un mayor beneficio”. En elo ejercicio pasado, esta explotación alcanzó una producción de 110 corderos con un peso medio de 8,572 kilos.
Siendo una actividad complementaria Quico buscaba una rusticidad y simplicidad y para eso trataron de tener un sistema controlado del que podría suceder en un rebaño salvaje. “Dedicamos una media de 870 horas al año. Hai días de muchas horas y otros momentos de menos. La época de partos, junto con el mantenimiento de los cierres, movimiento de cercas móviles y el mantenimiento de los pastos y de las setos son las labores a las que dedicamos más horas al fin del año. En este sentido queremos mantener el paisaje. La abundancia de setos, muros y árboles en las parcelas que gestionamos, que tratamos de mantener lo mejor posible, aumenta nuestra dedicación”.
De este modo, un año típico comenzaría en noviembre con la monta. “El ovino es un ganado poliéstrico estacional; es decir, tienen celos naturales en los días decrecientes. En nuestro caso, vamos al límite pues pasada la segunda quincena de diciembre las tasas de fecundación bajarían mucho”. En este momento y hasta febrero, cuando el pasto comienza a recuperar el ganado hace una invernada en una de las parcelas más secas, complementando la alimentación con la hierba seca recogida en verano. “En estos meses los requerimientos nutricionales son bajos pues todas las reproductoras están en el inicio de la gestación, por lo que con la hierba seca y 200 gramos de harina de cebada ecológica es suficiente”.
La temporada de pasto comienza en febrero “cuando vemos que el pasto va recuperando y ya va a ser abundante para no agotarse, se inicia la rotación por las parcelas”. A finales de marzo aprovechan para realizar unas muestras coprolóGicas para ver la carga parasitaria. Cuando se aproximan los partos aprovechan para hacer una vacunación contra la basquilla. “En caso de haber una alta carga parasitaria hacemos desparasitación del rebaño, en el caso de haber baja carga se realiza de forma selectiva en aquellos animales sintomáticos. Llegado el mes de abril comienza la temporada de partos que se extiende hasta junio, estos corderos saldrán a la comercialización en verano. En este tiempo la alimentación está basada en la leche de las madres y en el pasto, de forma que únicamente complementamos con harina aquellos corderos más tardíos y que decidimos reservar para Navidad”.
La carga parasitaria en las últimas campañas no fue elevada por lo que únicamente se realizaron desparasitaciones selectivas en animales sintomáticos y más débiles. Aunque no existen estudios sólidos, Quico cree que “con el pastoreo rotacional rompemos en cierta medida el ciclo de vida de los parásitos, permaneciendo el ganado pocos días en cada parcela».
Para la protección del rebaño, que está 365 días en el exterior, los cierres son fundamentales. El ganado nunca está únicamente protegido con la malla móvil electrificada pues “al vivir a media hora de la explotación tenemos que garantizar la seguridad de los animales y nuestra tranquilidad”. No hubo ataques de lobo en los últimos años, “mas bien hubo algún problema con otro depredador, algún mustélido posiblemente, que se manifiesta en corderos degollados o sin la cabeza. Para esto comenzamos a poner por el lado de dentro del cierre una malla electrificada, da trabajo pero por el momento tenemos la situación controlada”.
La combinación de un cierre permanente con la malla electrificada crea una barrera tridimensional

Los primeros cierres, con cerca de 20 años, aun están en buenas condiciones
Dentro de los cercados hay varias modalidades. En primer lugar está el cierre con estacas y malla. “En parcelas al lado del río este sistema tiene un problema pues con las crecidas hace avalancha y acaba tumbando las estacas. En estas zonas, en la parte lindante con el río, tenemos la malla por el lado de dentro de manera que antes de tirar el cierre, la malla se desprenda de las estacas”. Otro cierre más sencillo está formado por 5 hilos, 3 de ellos electrificados y otros 2 a tierra. “Por el lado de dentro colocamos la malla electrificada, separada unos 30 centímetros, creando una doble barrera tridimensional”. Un tercer tipo de cierre está formado por varios hilos electrificados en la parte alta y una malla, con corriente también, en la parte baja y asegurada por medio de aisladores a las estacas. “Este tipo de cierre lo tenemos en alguna parcela que no tenemos contrato a largo plazo pero no es el mejor porque no crea esa doble barrera tridimensional”.
Español









Control OJD