El Plan Forestal, visto para sentencia

Este viernes acaba el plazo de alegaciones al proyecto, que mantiene numerosas incógnitas sobre su desarrollo. Setenta colectivos piden su retirada, en tanto la mayor parte de la cadena de la madera ultima alegaciones en demanda de incentivos contra el abandono

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El Plan Forestal, visto para sentencia

El Plan mantiene las incógnitas sobre el futuro del eucalipto en Galicia.

El Plan Forestal de Galicia afronta su última fase de trámites, una vez que este viernes acabe la fase de alegaciones públicas. El proyecto está generando en la mayor parte del sector forestal una sensación de indefinición, pues el documento plasma una serie de “buenas intenciones”, pero se posterga la concreción de las medidas a aplicar a futuras normativas o a los Planes de Ordenación de los Recursos Forestales, que se acometerán en cada uno de los 19 distritos forestales de Galicia. En términos futbolísticos, se tira la pelota para delante y todo quedará a la voluntad del Gobierno autonómico que salga de las urnas en el 2020.

El proceso de alegaciones al Plan concluye con dos grandes bloques de propuestas. De un lado, la Organización Galega de Comunidades de Montes, el Sindicato Labrego y otros 68 colectivos medioambientales, sociales y comunidades de montes que han solicitado en conjunto la retirada del Plan Forestal por entender que fomenta los monocultivos de eucalipto y que no hay un proyecto de ordenación del monte gallego.

Dos grandes bloques conforman las alegaciones al Plan, uno contrario al eucalipto, otro contra el abandono

De otro lado, el resto de colectivos de la cadena de la madera, asociaciones de propietarios y de empresas, que trabajaron en la presentación conjunta de alegaciones orientadas a lograr mayores incentivos para la gestión forestal, en la idea de reducir el abandono que experimenta parte del monte.

Ahora se abre el periodo para que la Xunta analice las alegaciones presentadas y afronte en lo que resta de año la redacción definitiva del Plan Forestal. No se esperan grandes novedades en los ejes del documento, que, en resumen, ambiciona extender en 100.000 hectáreas las plantaciones de pino, en 50.000 las de frondosas caducifolias (robles, castaños, cerezos, etc.) y aumentar los pastizales en el monte hasta 225.000 hectáreas.

El Gobierno gallego también ha manifestado su voluntad de congelar la actual superficie ocupada por el eucalipto. El Plan contempla que el eucalipto ocupe 35.000 hectáreas más, si bien, dado que el último inventario forestal es de hace casi una década, se da por hecho que esas 35.000 hectáreas adicionales que se proponen en el Plan probablemente ya hayan sido superadas.

Cuatro incógnitas por despejar

Todos esos propósitos definidos en el Plan generan numerosas incógnitas en el sector forestal, sin que por el momento se hayan despejado.

1) ¿Cómo se va a aumentar la superficie de pinos en 100.000 hectáreas cuando en la última década es una especie en retroceso? La expansión del eucalipto nitens en Galicia está llevando a que buena parte de los pinares que se cortan en el interior de Galicia se estén replantando con eucaliptos.

2) La Administración prevé un aumento de 50.000 hectáreas de las frondosas caducifolias, ¿pero qué gestión forestal se va a hacer de esas masas, castaños a parte? En la actualidad, en las masas de frondosas hay una tasa de tala del 13% (De cada 100 toneladas que crecen al año se talan 13). Las masas de pinos y eucaliptos superan el 50% y la aspiración se sitúa en llegar a tasas de tala que ronden el 80%.

3) La Xunta declara que quiere conseguir 225.000 hectáreas de pastizales en el monte. El sector ganadero calcula que, con suerte, en la actualidad habrá la mitad de esa superficie de monte a pastos. ¿Cómo se pretende duplicar la superficie de pastos? El Plan de Desarrollo Rural de Galicia consignó en el 2018 sólo 675.000 euros a esta línea -29.000 euros menos que el año anterior-, una cifra que sólo permite mínimas acciones puntuales.

4) El Gobierno autonómico asegura que proyecta congelar la superficie de eucalipto, pero es una cuestión que genera polémica. En tanto hay una parte de los colectivos forestales (Organización Galega de Comunidades de Montes, Frouma) y de la sociedad que estarían a favor de esa medida, de hacerse efectiva, el grueso de la cadena de la madera está en contra de cualquier limitación al eucalipto. ¿Cómo se resolverá la ecuación?

Y la pregunta final, ¿se despejarán todas estas cuestiones o el Plan Forestal repetirá el fracaso del anterior, de 1992, que quedó en papel mojado?.

Una idea sobre “El Plan Forestal, visto para sentencia

  1. Alberto

    Esto é delirante, parece increíble, o monte ten propietarios que deben ter a capacidad de decidir o que plantan e a que adican os seus terreos. Que fai falta pino, pois por lei aumentamos a superficie de pino, ¿non sería mais lóxico lograr que se pagara decentemente?.
    Non sei de que serve ter toneladas de escrituras na casa, so serven para pagar notarios, cando chega o momento todo o mundo decide menos eu.
    A millor forma de valorizar o campo e lograr que a xente se quedara sería xustamente aumentar os dereitos dos propietarios, que puideran plantar o que quixesen.
    Eu creo mais ben que nos van a botar fora e dentro dalgunhos anos o monte estará totalmente abandonado por culpa de «deixarlles facer» a los políticos.

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