“El sector del vino gallego cojea en viticultura, en conocer y cuidar los suelos de la viña”

Entrevista a José Manuel García Queijeiro, profesor del Departamento de Biología vegetal y ciencias del suelo de la Universidad de Vigo y con una larga trayectoria en el estudio de los suelos de los viñedos gallegos

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“El sector del vino gallego cojea en viticultura, en conocer y cuidar los suelos de la viña”

José Manuel García Queijeiro

José Manuel García Queijeiro es quizás una de las personas que mejor conocen los suelos de Galicia, y en concreto los de los viñedos, caracterizados por su gran diversidad.

Con él hablamos sobre cómo mejorar la salud de los suelos de las viñas para así lograr también mejores rendimientos vitícolas, tanto en cantidad como en calidad.

-¿Como surgió tu interés por la investigación en viticultura en general, y de los suelos de los viñedos en particular?
Mi interés por los suelos viene de cuando en los últimos años de carrera cursé las materias que impartían los profesores del Departamento de Edafología dirigidos por D. Francisco Guitián, que fue capaz de reunir alrededor de su cátedra a un montón de excelentes maestros e investigadores que nos contagiaron a mí y a muchos compañeros de un interés por el estudio de los suelos, que terminaría por originar una de las mejores escuelas -sino la mejor- de edafólogos (especialistas en el estudio de los suelos) que dio este país. Hice mi tesis de doctorado investigando sobre la fertilidad de los suelos agrícolas de la comarca de Bergantiños en la década de los ochenta, y después seguí trabajando en el campo de los suelos y los problemas de fertilidad en otras zonas de Galicia, hasta que al comenzar este siglo llegué a los suelos de viñedo y su problemática específica.

-¿En que proyectos de investigación estás trabajando ahora mismo?
En este momento estoy participando en el proyecto VITICAST en el que colaboramos equipos de investigación de las universidades de Vigo y de Santiago, con otras instituciones como la EVEGA, FEUGA y la Diputación de Pontevedra, junto con bodegas como Viña Costeira, Matorromera y la Hacienda Monasterio, y también con la empresa Monet de servicios tecnológicos a la viticultura. El objetivo de esta colaboración es desarrollar algoritmos y aplicaciones que se puedan utilizar en los móviles para ayudar a los viticultores a mejorar la eficacia y rebajar los costes económicos y para el medio ambiente, de los tratamientos contra algunas de las plagas que causan más estragos en los viñedos de las DO´s gallegas y de Castilla-León.

-En líneas generales, ¿como está la salud de los suelos de los viñedos gallegos?
Hay de todo, desde suelos que están muy bien desde el punto de su capacidad para seguir abasteciendo a las viñas de lo que precisan para seguir produciendo muchos años cosechas abundantes y de calidad, hasta otros que tienen más problemas como no podía ser de otro modo en una zona como Galicia, tan diversa en muchos aspectos y también en cuanto a la salud del suelo.

 “Los suelos de las venías gallegas no andan mal de salud”

Pero en líneas generales podemos decir que los suelos de las viñas gallegas no andan mal de salud, ya que si no fuera así no seguirían dando cosechas año tras año, aunque si nos paramos un poco más, también podríamos añadir que su salud es razonable para la edad que tienen y ahí ya habría que diferenciar o hacer una primera distinción entre los suelos de las zonas vitícolas de la costa, que en los más de los casos llevan poco tiempo con viñas y los suelos de los viñedos del interior de Galicia, que en muchos casos llevan con viñas desde hace muchos siglos. Unos y otros presentan un estado de salud razonable (sino, no habría vendimias), pero también tienen sus achaques, que serán diferentes dependiendo del tiempo que lleven proporcionándole a las cepas lo que los suelos tienen que darle: soporte para que se afinquen sus raíces y el agua y los nutrientes que las vides precisan para crecer y que se logre la cosecha.

Ademáis de esos problemas genéricos, los suelos de nuestros viñedos también pueden tener también otros problemas concretos, que en algunos casos son comunes a todos ellos y que otras veces afectan únicamente a los suelos de una zona concreta o a alguna viña en particular. La más de las veces esos problemas no son de gravedad y tienen solución a un coste razonable …… si tenemos un poco de paciencia.

-¿Cuáles son los parámetros más relevantes para evaluar el buen estado del suelo en un viñedo?
Los más relevantes son los que afectan al suministro de agua y nutrientes que pueden ser de muy distintos tipos, aunque pocas veces tienen mucha gravedad: sequías, acidez del suelo, contenido en materia orgánica excesivo (en la costa o en las nuevas plantaciones en terrenos a monte al amparo de las políticas de reestructuración) o muy pobre (viñas tradicionales de las DO del interior), desequilibrios entre los nutrientes más importantes (calcio, magnesio y potasio), carencias porque algún nutriente no es capaz de atender toda la demanda de las vides de forma puntual o durante más tiempo, alguna toxicidad por exceso de ciertos metales y poca cosa más.

Lo mejor para hacerse una idea cabal del estado del suelo es mirar bien las vides: ver cómo van creciendo, si lo hacen en su tiempo o van atrasando, si presentan síntomas de carencias (manchas amarillas o de otros colores en las hojas o racimos que secan y se marchitan), en que momento aparecen los síntomas y por donde empiezan a verse (en las hojas nuevas o en las viejas), donde aparecen en las hojas (en los lados, en la punta, entre las nervaduras, etc.) y hacia donde avanzan (dentro de las hojas), etc. Si anotamos todos esos síntomas o les hacemos unas fotos ahora que todo el mundo tiene un móvil, podremos comenzar a hacer un diagnóstico como hacen los médicos.

Hoy en internet hay muchas páginas que se pueden emplear como referencia para hacerse una idea de que nutriente puede ser el que falta o sobra, pero como en el caso de los médicos lo mejor es acudir a los que saben, que normalmente para confirmar el diagnóstico nos van a aconsejar que mandemos a analizar los suelos y las hojas (por ejemplo a los laboratorios de la Estación Fitopatológica de Lourizán), que en poco tiempo nos dará los resultados para completar el diagnóstico y una recomendación de fertilización y/o un diagnóstico de los problemas que pueda haber.

 “Para conocer como está el suelo de un viñedo hay que analizar el suelo pero también las hojas de las vides”

Es necesario combinar los dos tipos de análisis (suelos unos 20 euros y hojas unos 40 euros en Lourizán), porque para saber como están algunos nutrientes no valen los análisis de suelos y son mejores los análisis foliares. Con esa información completaremos el diagnóstico de la salud del suelo de las viñas y tendremos identificados los problemas si los hubiera, para buscarles remedio diseñando un programa de fertilización a medida de las necesidades de nuestras viñas. Lo aconsejable es hacer esos análisis cada 3 o 4 años o. de ser el caso, si vemos que un año los síntomas de carencias abundan. Si comparamos con lo que se gasta en los tratamientos contra los hongos, vemos que son poco dinero y aún podríamos añadir que compensa, porque muchas veces los problemas en el suelo son porque nos pasamos con algún tipo concreto de fertilizante, que podríamos ahorrar reduciendo las dosis para que no surjan desequilibrios con los otros nutrientes que están en el origen de muchos problemas.

-¿Como podemos ayudar mediante el manejo de la viña a que un suelo sea más resistente a la sequía?
Una de las formas más sencillas de mejorar la resistencia a la sequía es desparramando paja para que actúe como un acolchado que ademáis de su efecto físico conservando la humedad del suelo también aumenta el contenido en materia orgánica, que falta le hace a muchos de los suelos de las viñas del interior de Galicia.

“Cubrir el suelo de las viñas con paja o con cubiertas vegetales es una buena técnica para reducir los efectos de la sequía y mejorar la estructura del suelo”

Esta práctica cada vez es más común en la Ribeira Sacra donde llevan ya muchos años esparciendo paja en las viñas con buenos resultados. Los efectos del acolchado con paja son de varios tipos: la paja se va transformando en materia orgánica, que ayuda a aumentar la capacidad de los suelos para reservar agua, pero también limita la evaporación del agua desde el suelo, como hemos comprobado muchas veces cuando medimos la humedad del suelo a distintas profundidades, con resultados espectaculares y que llamaban la atención de los bodegueros que se adelantaron a utilizar este recurso ya hace muchos años.

También están las cubiertas vegetales, que tienen alguna pega (consumen agua, sobre todo si no se ajustan los cortes al paso del tiempo) pero también ventajas (dan sombra y limitan algo la evaporación) que hay que considerar con calma en cada caso. Y algo parecido podemos decir de reducir los pases de labor: cavando se airea el suelo y se arrancan las malas hierbas, pero también aumenta la porosidade de la capa superficial del suelo y la aireación, con lo que escapa la humedad.

-¿Y a que mejore la producción y calidad de la uva sin penalizar su equilibrio biológico?
Para esa mejora al llave es -cómo casi siempre en el caso de los suelos gallegos- una gestión adecuada de la materia orgánica, imprescindible para limitar los efectos de los excesos de acidez, aumentar las reservas de agua del suelo o el volumen de nutrientes importantes a disposición de las plantas a corto y medio plazo, pero también para limitar los problemas de toxicidad ocasionados por metales como el cobre o el aluminio. Esa materia orgánica también es la que sustenta a numerosas comunidades de organismos de muy diversos tipos, que participan activamente en diferentes momentos y etapas de su reciclaje y también, que esos organismos, esa vida del suelo, pasan también a ser materia orgánica cuando mueren.

Los problemas con la materia orgánica pueden ser por pasarse (más frecuentes en la costa, en las nuevas viñas plantadas en tierras a monte gracias a las ayudas a la reestructuración o en las viñas de las vegas) porque los excesos de materia orgánica pueden disparar el vigor, que retrasa y empeora la maduración o porque llegue para atender las necesidades de la viña, como pasa en muchas viñas del interior, donde los suelos son pobres en materia orgánica y no pueden contar con su efecto protector frente a la acidez, a la pobreza en nutrientes, etc.

 “La fertilización debe ser adecuada y proporcionada a las características del suelo de las nuestras viñas y de la cosecha que vendimamos”

El segundo aspecto a considerar es la fertilización: las vendimias exportan nutrientes todos los años que también escapan de la viña al podar y con las hojas que caen. Si sacamos sin reponer llegará un momento en que no quedarán reservas y aunque las vides no precisan muchos nutrientes, eso dependerá de la cosecha: una vendimia de 18.000 kg/ha exporta tres veces más que una de 6.500 kg y que cada uno eche sus cuentas. Una fertilización idónea y proporcionada a las características del suelo de las nuestras viñas y de la cosecha que vendimamos, es el mejor camino (y el más barato) para conseguir un compromiso adecuado entre producción y calidad.

-¿Como influyen los tratamientos a base de cobre en el suelo? ¿Son una ameza para la fertilidad de algunas zonas vitícolas?
Se ha dicho que los éxitos que de un tiempo para aquí están consiguiendo los vinos ecológicos, biodinámicos, etc, en muchas catas y concursos internacionales, tendrían como posible explicación, que el cambio a este tipo de prácticas no convencionales, permitieron recuperar la vida de los suelos de unas viñas que llevaban siglo y medio arrasadas por los tratamientos contras las plagas. Sabemos que los suelos de los viñedos están entre los que tienen menos actividad biológica y que los tratamientos que llevan cobre, aumentan la acidez del suelo y hacen que cambien los tipos de organismos que hay en esos suelos.

 “Los tratamientos que llevan cobre aumentan la acidez del suelo y hacen que cambien los tipos de organismos que hay en esos suelos”

Hoy la cantidad de cobre que llevan productos activos que se emplean en los tratamientos es cada vez más baja y el limite máximo autorizado es muy bajo y el margen de seguridad muy grande, por lo que podemos estar bastante confiados en que no tienen efectos sobre la fertilidad del suelo, como vienen demostrando desde hace algún tiempo los trabajos de algunos de nuestros compañeros que son de referencia en este campo.

-¿Y en el caso de los herbicidas?
Es un tema complejo y yo no me atrevo a ser muy concluyente porque no tengo una opinión formada sobre el tema, aunque en los viajes y congresos se ve que en muchas de las zonas vitícolas de gran fama y tradición, hay una tendencia a prescindir de los herbicidas, a plantar hierba o a dejar que crezca la vegetación natural. En las publicaciones y tratados de viticultura también hay diversidad de opiniones porque cómo pasa muchas veces el empleo de herbicidas tiene ventajas e inconvenientes que son sabidos y no vamos a desgranar ahora, entre otras razones porque no siempre pesan lo mismo: allí donde llueve mucho mantener la hierba es mas fácil y compite menos con las cepas, a las que puede favorecer porque limitan el vigor, pero en las zonas más secas del interior ya son otros los factores que hay que valorar. En muchas zonas vitícolas de tradición y en las explotaciones más pequeñas , también hay que contar con un componente sociológico que puede ser de peso: si no limpiamos la viña…….. podemos pasar por vagos, y al fin y al cabo, dar una mano de herbicida no cuesta tanto y hay que ver que lucida queda la viña, pero….no cabe duda de que las limitaciones para que no se usen van a seguir creciendo y con el tiempo se van a prohibir.

-¿Cuáles son los principales errores que detectas en el manejo del suelo en los viñedos en Galicia? ¿Que recomendarías para mejorar su fertilidad?
Para mí el error es que por mucho que lo digan y aunque en el sector son muchos lo que lo dicen, no terminamos de convencernos de que la calidad del vino se hace en la viña. Y a mí no me deja de llamar la atención, porque el sector vitivinícola gallego se puede decir que está a la última en cuanto a la tecnología enológica, que dio un salto de gigante desde hace unos cuarenta años y fue capaz de situarse en la vanguardia de la enología. Pero es un sector que cojea, porque tiene la otra pierna (la viticultura) mucho más corta, y cojeando es difícil competir en esa primera división donde debería estar el sector vitivinícola gallego. Hoy no se concibe una bodega sin enólogo y es normal, al fin al cabo es lo que se vende es el vino y tiene que salir bien, pero ….. una buena parte de esa calidad y del volumen de la cosecha depende de una fertilización adecuada a las necesidades de cada venía.

“El sector vitivinícola gallego avanzó mucho en enología pero cojea en viticultura”

Los motivos son muchos y muy diferentes y puede que las universidades gallegas que a estas alturas aún no fueron quien de articular unos estudios superiores en Viticultura y Enología tengan parte de la culpa, pero no es el único ni mucho menos. Muchos viticultores aunque pasan muchas horas trabajando en sus viñas no saben que las variaciones de la producción y de la calidad de sus vendimias, no son cosa únicamente de las variaciones del clima o de la intensidad con que resulten afectadas por las plagas y enfermedades y no reparan en comprar fitosanitarios para dar tratamientos, gastando mucho dinero que estaría mejor invertido en pagar unos análisis, para ahorrar o equilibrar el aporte de fertilizantes. Deberíamos mirar más para las plantas y aprender cómo van creciendo y a reconocer los síntomas de los problemas, porque si no aprendemos a reconocer los problemas no les buscaremos remedio.

-A la hora de añadir abonos, ¿que recomendarías? ¿Cuales consideras que contribuyen a mejorar más la estructura del suelo?
Comenzaré por la segunda parte de la pregunta: para mejorar la estructura del suelo no hay nada mejor que la materia orgánica: abono, compost, paja, tojo, gabiar….etc, es el mejor. También podemos mejorar la estructura del suelo encalando, pero cuidado, no se debe añadir materia orgánica y encalar en el mismo año: si encalamos dejaremos para los años siguientes la aportación de las materias orgánicas.

“Para mejorar la estructura del suelo no hay nada como la materia orgánica”

En cuanto a los fertilizantes químicos, inorgánicos o como se quieran llamar, lo más importante es el balance entre los niveles de calcio, magnesio y potasio, que son nutrientes que influyen de muchas maneras en la calidad del vino y de los mostos, así como en la marcha de la fermentación. Sin embargo, interfiren unos con los otros para entrar en las raíces y también en muchos de los procesos que tienen lugar en las hojas y en los racimos. Conocemos bastante bien en que proporciones deben aparecer en los suelos o en las hojas, pero como las cantidades en que aparecen en los suelos gallegos y las proporciones entre ellos son muy variables, lo mejor es no fiarse de recetas generales o de la internet y acudir al especialista, que pedirá unos análisis y recetará el abono más aconsejable para cada caso concreto. A veces pueden faltar otros nutrientes pero es muy raro y también en esos casos lo mejor es no hacer nada hasta que tengamos los análisis, porque puede que empeoremos la cosa en vez de mejorarla y tiremos el dinero que estaría mejor invertido en otra cosa.

¿Existe relación entre enfermedades fúngicas y de la madera y el cuidado del suelo en  viñedo?
No soy especialista en las plagas y enfermedades de la vid (en nuestro mundo tendemos a especializarnos en temas concretos y lo mejor es no meterse en lo que no sabemos) pero es sabido que las enfermedades fúngicas y de la madera atacan más cuando aumenta la humedad del aire y también del suelo, por lo que hace falta no pasarse con el riego en caso de que lo tengamos instalada. En un tiempo se habló bastante de los suelos supresivos, que por lo visto eran aquellos que evitaban o limitaban la proliferación y los ataques de los microorganismos responsables de algunas plagas. Sin llegar a esos extremos pienso que se puede admitir que un suelo saludable, con un contenido adecuado de materia orgánica y sin problemas de desequilibrios o carencias entre los nutrientes, estará mejor preparado para defenderse o resistir los ataques de los organismos que provocan las enfermedades criptogámicas o de la madera.

“Cuando se hace una nueva plantación en terreno de monte es muy importante el encalado”

-En el caso de realizar nuevas plantaciones de viñedo en terrenos a matorral y/ o forestados, ¿que recomendaciones darías para mejorar la fertilidad del suelo?
En esos casos la clave es hacer un abonado de fondo y concretamente encalar en el momento en que preparamos el suelo antes de plantar. Las más de las veces llega con encalar pero hay quien dice que también se puede aprovechar para añadir los fosfatos. Yo no sy muy partidario de añadir fósforo con el abonado de fondo, porque es un nutriente que tiene un comportamiento muy complejo en el suelo y porque casi no hay referencias a viñas con problemas por falta de fósforo.

Pero con el encalado es otra cosa: en esos casos el encalado es muy necesario y hay que aplicarse para hacerlo bien, porque en esos suelos el contenido en materia orgánica es excesivo casi siempre y el encalado favorece su mineralización para que baje a niveles más normales y no se dispare el vigor para cuando las viñas entren en producción. Hay que mezclar bien las calizas por todo el volumen del suelo y calcular bien las dosis que se añaden, partiendo de los resultados de un análisis de suelo completo que tenga en cuenta (enviando a analizar por separado) las diferencias entre los contenidos en nutrientes de la capa superficial del suelo (los 25 cm superficiales) y el suelo que hay más abajo (hasta 75 cm). Los análisis también servirán para decidir el tipo (calizas normales o magnesianas) y las dosis, porque no hay que pasarse, ya que si encalamos de más produce un efecto rebote que es preciso evitar, porque las variaciones bruscas en los niveles de acidez afectan mucho a la actividad biológica y a la salud del suelo.

-Eres conocedor del sector vitícola en muchas regiones del mundo. ¿Como estamos respeto a ellos en el manejo del suelo? ¿Cuáles serían las principales enseñanzas que podríamos aplicar aquí?
Para mí estamos en cabeza en Enología y más retrasados en lo que toca a la Viticultura, sobre todo cuando nos comparamos con países del nuevo mundo vitícola (Australia, California, Chile, Argentina, etc) que llevan mucho tiempo aplicando los avances que van llegando en ese campo, pera conciliar altas producciones y calidad.

-¿Como consideras que las nuevas tecnologías y la llamada viticultura de precisión va a mejorar el cuidado del suelo en los viñedos?
Fui uno de los primeros en trabajar en Galicia y en España en ese campo allá por el año 2008 porque pensaba que tenían futuro en nuestra tierra, pero probablemente aún era muy temprano porque llegó la crisis y las prioridades mudaron. También había pocas viñas de tamaño grande que son las que tienen mas potencial para aplicar estas tecnologías, pero estoy bastante seguro de que, andando el tiempo, las explotaciones y las bodegas que quieran ser competitivas tendrán que ir por ese camino.

“Con el cambio climático, dentro de 25 años el mapa de las zonas vitícolas gallegas tendrá poco que ver con el que hoy conocemos”

-¿Algo más que quieras añadir?
Insistir en la importancia del cambio climático que trae muchos desafíos para la viticultura (pensad que las viñas que hoy plantamos estarán produciendo dentro de 20 o 30 años, en unas condiciones que van a ser muy diferente de las que hoy tenemos), pero también oportunidades porque plantaremos viñedos en muchos lugares (O Valadouro, por ejemplo donde desaparecieron hace 3 siglos) en los que hoy no se dan. Estoy convencido de que dentro de 25 años cuando las viñas que plantamos ahora sigan produciendo, el mapa de las zonas vitícolas gallegas tendrá poco que ver con el que hoy conocemos.

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