
Según el Ministerio de Agricultura, Galicia contaba en el último ejercicio con una cabaña ovina de 142.650 ovejas, es decir, el 1,05% del censo nacional, que se sitúa en España en los 13,5 millones de ejemplares. Un porcentaje el gallego muy pequeño y que la sitúa lejos de los grandes productores como son las dos Castillas y Extremadura.
Sin embargo, y también según cifras ministeriales, Galicia concentra alrededor del 16% de las explotaciones de ovino de España. El contraste entre esos porcentajes indica claramente que las explotaciones gallegas son muy numerosas pero de muy poco volumen. De hecho, la media es de 10 ovejas por explotación.
En lo que va de siglo, la producción cárnica de ovino gallego se redujo en más de un 60%. Por ejemplo, de las 650 toneladas en el año 2001, pasó a solo 265 en el ejercicio de 2020. Una bajada debida a que se trata de una producción que suele ser segunda actividad o está vinculada al autoconsumo.
También en el censo la bajada parece imparable. Y es que solo en los últimos 15 años, el censo de cabezas de ovino cayó en un 50%. Sin olvidar que la media de edad de los titulares de explotaciones y propietarios de ovejas está en 60 años y sin relevo generacional mínimamente garantizado.
Como aspectos más positivos se pueden señalar que el hecho de que la cabaña bajara tanto conlleva que hay más facilidades de comercialización porque no se cubre la demanda interna. Y que las ovejas pueden hacer un trabajo impagable en la prevención de incendios forestales.
Fotografía del sector
En este contexto, Irene Saucedo Giraldo, graduada en Veterinaria en el Campus Terra de Lugo, viene de presentar su Trabajo de Fin de Grado (TFG), del que fueron tutores Margarita Rico y Joan Alibés (Beealia). Bajo el título Una fotografía del sector ovino de carne gallego-Sistemas de manejo analiza la producción cárnica ovina en Galicia, una actividad ganadera minoritaria, pero con un papel relevante en el aprovechamiento del territorio, el mantenimiento del medio ambiente y el desarrollo rural.
Una de las primeras conclusiones a las que llegó Saucedo señala que, a pesar de su enorme importancia histórica, el sector tiende al decrecimiento tanto en España como en el resto de la Unión Europea. Además, existen pocos estudios recientes que den una imagen actualizada del funcionamiento de las explotaciones gallegas. En su TFG, Saucedo intentó ofrecer una primera caracterización del sector y aportar información que pueda servir como base para futuras investigaciones.
El método de trabajo de la veterinaria consistió en analizar los datos de las explotaciones registradas en Galicia y en la realización de 28 encuestas presenciales y telefónicas a ganaderos con granjas de más de 200 hembras reproductoras, localizadas principalmente en la provincia de Ourense.
La inmensa mayoría de las explotaciones disponen de muy poca superficie y muy pocas cabezas de ganado (Irene Saucedo, autora del TFG)
Los primeros resultados del trabajo muestran que el sector ovino cárnico gallego está formado mayoritariamente por explotaciones de pequeño tamaño, si bien las grandes explotaciones concentran la mayor parte del censo reproductor. La provincia de Ourense reúne alrededor del 35% de las hembras reproductoras a pesar de contar solo con el 17% de las granjas gallegas.
Y, dentro de la estructura diversa del sector, el grupo de explotaciones de más tamaño presenta algunas características diferenciadas y concentra una parte relevante del censo reproductor. Esta situación refleja, explica Saucedo, la coexistencia de distintos modelos productivos dentro del ovino gallego.
En la siguiente gráfica se observa la distribución de explotaciones de ovino de aptitud cárnica o mixta, dadas de alta en el Registro de Explotaciones Agrarias de Galicia, según el número de hembras reproductoras presentes en la explotación. Y el porcentaje de hembras reproductoras que abarca cada tramo. El tramo de más de 200 reproductoras fue el que se escogió para realizar las encuestas.

La inmensa mayoría de las explotaciones gallegas tienen 10 ovejas o menos
Respecto de las granjas profesionalizadas, el perfil más habitual es el de ganaderías familiares, con una media de dos personas trabajando y titulares con larga experiencia en el oficio. En la mayoría de los casos, la ganadería ovina constituye su actividad principal y las expectativas de futuro pasan por mantener la actividad a medio y largo plazo. El principal condicionante para la organización del trabajo y la forma de gestionar las explotaciones está en la falta de mano de obra.

El 57% de los titulares de explotaciones ovinas están próximos a la jubilación o directamente jubilados
Dentro de los modelos, el principal es el pastoreo, generalmente combinando pastoreo guiado y uso de vallados. La alimentación se complementa con forrajes conservados y suplementación puntual en determinados momentos del ciclo productivo.
El pastoreo, en sus diferentes modalidades, es el sistema de manejo más extendido en el sector ovino gallego
Predomina el pastoreo mixto, bien sea por la coexistencia de parcelas cerradas y abiertas, por la necesidad de realizar pastoreo guiado hasta parcelas valladas más alejadas o por el uso de parcelas valladas próximas en condiciones meteorológicas adversas. La mayor parte de las explotaciones mantiene el ganado pastando durante el día y lo recoge por la noche.

El sistema de pastoreo mixto es el mayoritario en el ovino cárnico gallego
El estudio recoge que lo más habitual es realizar dos parideras al año, una más grande en primavera y otra de menor entidad en Navidad. Como es lógico, “este modelo productivo muestra diferentes estrategias de manejo entre explotaciones, reflejando distintos grados de tecnificación y de organización del trabajo.

Por diferentes motivos, las ovejas gallegas pacen por el día y duermen estabuladas
Saucedo destaca también que la mayor parte de las explotaciones no realizan registros sistemáticos de datos de producción y de reproducción. Eso es indicativo de un sistema de gestión y manejo muy basado en la experiencia práctica de los ganaderos, y permite observar un grado de tecnificación limitado en una parte importante de las granjas más profesionalizadas de Galicia.
Las personas entrevistadas señalaron que la comercialización -que es la clave en cualquier sector agroganadero- se realiza fundamentalmente en el ovino cárnico gallego mediante la venta a tratantes y a carnicerías. Y también se menciona la falta de reconocimiento social de esta actividad y la ausencia de salida comercial para subproductos como la lana.

La falta de datos, como el pesaje de los corderos, lastra la profesionalización del sector
“Entre las principales problemáticas señaladas por los ganaderos, destaca el reducido peso del sector dentro del campo gallego, lo que limita su capacidad de organización y negociación y reduce la existencia de infraestructuras de mercado o referencias claras de precios”, explica Saucedo.
A mayores, se identifican limitaciones de tipo territorial y social, como la elevada fragmentación parcelaria -el famoso minifundio-, la dificultad para organizar el pastoreo o la carencia de servicios básicos y profesionales en determinadas zonas de Galicia. “Esos factores pueden condicionar la continuidad de las explotaciones”.
La falta de servicios, de mano de obra y de relevo generacional ponen en riesgo un sector que puede tener posibilidades de crecimiento
Por lo tanto, el sector ovino de carne en Galicia se caracteriza por un predominio de explotaciones de pequeño tamaño y por una distribución desigual del censo reproductor, con una parte importante de las ovejas concentradas en las explotaciones de mayor dimensión.
Eso configura un sector diverso, en el que conviven explotaciones con distintos tamaños y niveles de organización. En general, la mayoría de ganaderos encuestados manifiestan que “su objetivo a corto plazo es mantener la actividad, aunque también existen explotaciones que esperan crecer y, en menor medida, reducir su tamaño o cerrar.”
La autora del TFG destaca también el escaso uso de herramientas de planificación y de registro de datos productivos o reproductivos. “Al mismo tiempo, el manejo de los animales muestra algunas pautas comunes, pero también una gran variabilidad entre explotaciones, muy vinculada a la adaptación a las condiciones del territorio.”
En este contexto, insiste Saucedo, su trabajo pone de manifiesto la necesidad de seguir profundizando en el conocimiento del sector ovino de carne en Galicia para poder diseñar estrategias y políticas más ajustadas a su realidad.
Otro aspecto preocupante es el de la falta de recogida de datos. Apenas hay información y eso resta unidad de acción y negociación
La investigadora agradeció la colaboración de los ganaderos que participaron en el estudio porque “gracias a ellos el sector sigue vivo, a pesar de que la sociedad solo los recuerde cuando en verano Galicia arde, y es de entonces cuando se dice que faltan ovejas y cabras en el monte”.

Irene Saucedo elaboró su TFG en parte motivada por la falta de datos sobre el ovino cárnico gallego
“Para muchas de estas personas, la ganadería ovina es su pasado y presente, y esperan que pueda seguir formando parte de su futuro. Para que esto sea posible, es preciso escuchar las necesidades del sector y avanzar en estrategias que permitan vivir dignamente del trabajo diario.”
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