El ovino y caprino gallego, afectado por el coronavirus, espera salvar la campaña de verano

La anulación de celebraciones y el cierre de la hostelería comienza a provocar las primeras cancelaciones de pedidos de carne de cordero y cabrito para estas fechas. Esperan que la situación se recupere y salvar la campaña de verano, temporada de mayores ventas

El ovino y caprino gallego, afectado por el coronavirus, espera salvar la campaña de verano

El sector agroganadero se mantiene a pleno rendimiento luego de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus, al ser considerado prioritario, sin embargo la evolución y la demanda de los productos del campo está siendo muy dispar. Mientras las ventas de alimentos como los lácteos o la carne de pollo y cerdo se disparó en días pasados, otros sectores como el ovino y el caprino están comenzando a tener anulaciones de pedidos y una bajada de la demanda motivados por el cierre de la restauración y la cancelación de eventos.

«Empezamos a notar los efectos por las medidas impuestas para frenar el avance del coronavirus. Tuvimos ya algunas cancelaciones de pedidos en la asociación por el cierre de la restauración», indica Diego Fernández, presidente de la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino de Galicia (Ovica).

«Tuvimos ya algunas cancelaciones de pedidos por el cierre de la restauración»: Diego Fernández, presidente de Ovica

Por el momento, la situación no está siendo crítica puesto que el consumo de estas carnes en la comunidad gallega es muy estacional y se concentra en los meses de verano. Sin embargo, hay cierta inseguridad después de que otros mercados españoles destacados como Castilla hayan visto ya paralizadas sus ventas.

Un consumo vinculado al ocio

El consumo tanto de la carne de cordero como de cabrito en Galicia están muy vinculadas al ocio. «Es una carne que se suele consumir en celebraciones, en la restauración o en familia, por eso con las cancelaciones de estos actos y negocios ya lo estamos notando», indica Fernández.

Precisamente, él ya tuvo anulaciones de pedidos en su ganadería con motivo del aplazamiento de la Feria del Vino de Sober. «Por ahora están siendo cantidades pequeñas porque tampoco estamos en la campaña fuerte para estas carnes y no son pérdidas graves», indica el ganadero que cuenta con un rebaño de 250 cabezas de ovino en el ayuntamiento lugués de Sober. Se trata de pequeños lotes que había programado comercializar tanto en esta feria como en la Semana Santa.

Las anulaciones están siendo de pequeños lotes, al estar aún en época de bajo consumo de esta carne en Galicia

La campaña de ventas para este sector se concentra en la segunda mitad del año, sobre todo en verano y en la Navidad. «A partir del mes de mayo es cuando comienza a haber una mayor demanda», indica Santiago López, uno de los mayores tratantes de ovino y caprino de Galicia y que suministra unos 3.000 ejemplares al año a la cadena Vegalsa.

La paralización de las ventas hacia la restauración hizo que algunos carniceros hayan optado, como en otras comunidades, por congelar algunos de los excedentes, al no poder vender ni la mitad de lo habitual. Aunque esta medida impide después comercializar la carne como fresca, lo que reduce su valor.

Optan por congelar la carne o vender a precios más bajos para poder dar salida al producto

La anulación de los pedidos provoca también la desvalorización del producto para los ganaderos, ya que es una carne que pierde valor cuanto más kilos tiene el ejemplar. «La hostelería suele querer ejemplares de 7 o 8 kilos, cuando pasa de eso pierde valor», concreta Diego Fernández. De hecho, para los pedidos anulados está resultando difícil encontrar salida a la hora de comercializar esta carne.

Desde comienzos de año y hasta casi llegados los meses de mayo y junio, la demanda de esta carne en Galicia es realmente muy baja, al igual que los precios. De hecho, las cifras manejadas por grandes cadenas de supermercado como Vegalsa, con más de 250 tiendas, se reducen a un promedio de 4 corderos a la semana durante el mes de febrero.

Preocupación por la evolución de los precios

Otra de las preocupaciones que vislumbran desde el sector tiene que ver con la evolución de los precios de cara a la época de verano, dada la paralización de otras zonas importantes de producción en España. Así, temen que estos corderos que ya están quedando sin comercializar ahora en las ganaderías de Castilla puedan entrar después en competencia con el producto gallego. «En otras zonas como Castilla ya se está viendo que puede haber un grave problema, puesto que muchos corderos y cabritos se destinaban a la restauración en esta época y están quedando en las ganaderías», indica Santiago López.

Por el momento, los precios habituales de la carne de cordero que manejan grandes hipermercados suelen situarse entre los 8 euros más IVA en canal para los ejemplares de menos de 8 kilos. Mientras, los animales de 8 a 10 kilos se comercializan alrededor de los 7 euros y los de más de 11 kilos a 6 euros. En el caso de los corderos que se venden en mercados el precio suele situarse en los 50 euros por ejemplar.

Comienzo de la época de partos

Al margen de los pequeños lotes que algunas ganaderías tenían preparados para comercializar en estos meses, la mayor parte de la producción llegará en los meses de verano. Las ganaderías están ahora a comenzar una de las épocas de más trabajo, la de los partos.

«Por el momento, no estamos teniendo muchos problemas, ya que seguimos con cierta libertad de movimientos para atender los rebaños y también parece que vamos a tener garantizado tanto el suministro de alimento como de medicamentos, por lo que podemos seguir trabajando con cierta normalidad», indica Joan Alibés, ganadero de ovino y caprino de Meira (Lugo).

En el sector, al igual que en otras áreas, se están extremando las medidas de bioseguridad para evitar el contacto humano. Así, en el caso de Joan, que cuenta también con una empresa de asesoramiento ganadero, están reduciendo las visitas al mínimo para extremar las precauciones frente al coronavirus y sólo están priorizando aquellas consultas imprescindibles.

Sí bien, en su ganadería, La Caberta, son días de mucho trabajo ya que acaba de comenzar la época de partos que comercializarán en verano. Como él, buena parte de las ganaderías se preparan para el comienzo de la época de partos. «En marzo, con la llegada de la primavera, es cuando se producen la mayoría de los partos, es una época dura de trabajo pero que por ahora parece que lo van a hacer con cierta normalidad, ya que pueden seguir sacando las ovejas al pasto y están garantizados todos los suministros», coincide en señalar Orlando González, técnico de Ovica.

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