El Sindicato Labrego advierte de una “tormenta perfecta” para el modelo gallego de pequeña viticultura familiar

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El Sindicato Labrego advierte de una “tormenta perfecta” para el modelo gallego de pequeña viticultura familiar

El Sindicato Labrego Galego celebró este sábado, 24 de abril, en las instalaciones de Bodegas Eidosela (Arbo) su Asamblea General del Vino, en la que se conformó un grupo de trabajo encargado de preparar el Congreso del Vino y dar cuerpo a la futura dirección del sector en la organización agraria. Este grupo estará integrado por viticultores y viticultoras, bodegueros y bodegueras, de las cinco denominaciones de origen.

Con esta asamblea, en palabras del técnico dinamizador del Sector del Vino en el SLG, Xosé Manuel Parente, «quisimos, con la participación de todas las denominaciones de origen, ser capaces de poner en marcha un equipo de trabajo que vuelva a relanzar el sector del vino de carea a afrontar los retos y desafíos que tenemos por delante».

Entre las cuestiones que marcaron los debates de esta asamblea destaca la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que en el Estado Español tiene la materia pendiente de dar apoyo también a la viticultura, hasta ahora excluida de su sistema de ayudas directas.

«Hay un fenómeno creciente de acaparamiento de viñedos por parte de grandes bodegas gracias a un sistema de ayudas de la Xunta que los beneficia»

El otro eje de los debates fue lo ?fenómeno creciente de acaparamento de tierras, que llevamos años denunciando desde el SLG, con el que unos pocos grupos empresariales y grandes bodegas se están haciendo cada vez con más superficie de viñedo amparadas por un sistema de ayudas diseñado para tal fin por la Consellaría de Medio Rural?, denuncian desde la organización agraria.

La este respeto, el responsable del Vino del SLG, el viticultor y bodeguero Bernardo Estévez Villar advirtió de que «estamos situados en la tormenta perfecta en el sector vitivinícola, especialmente en la provincia de Ourense: despoblación y falta de relevo generacional, total dejadez por parte de las autoridades competentes en la materia, abandono por agotamiento, consejos reguladores que actúan cómo malas asociaciones de empresarios, cambio climático, pandemia, desembarco de grandes empresas en las denominaciones de origen y una administración que hace todo lo posible por facilitarle el camino a esos grandes grupos empresariales -a través de las ayudas y de las leyes- en perjuicio de las pequeñas bodegas y de la viticultura menos dimensionada».

En el presente más inmediato, los efectos de la Covid y el cierre y restricciones del canal Horeca marcarán la agenda del Sindicato Labrego para el sector del vino.

En este sentido, Bernardo Estévez advirtió de que «el cierre de la hostelería está siendo un drama. La falta de ventas hace que la liquidez sea cada vez menor, mientras que los gastos, tanto en las viñas como en la bodega, no entienden de eso. Si en este verano no hay una buena reactivación, muchas bodegas van a quedar en el camino. La crisis de la Covid va a hacer que una grande parte de la hostelería no vuelva a abrir, con el cual parte de nuestro mercado va a desaparecer».

Medidas para revitalizar al sector y atraer a gente joven

Entre las medidas propuestas para revitalizar el sector vitivinícola gallego, el Sindicato Labrego defiende que la administración apoye nuevas plantaciones de viñedo. «Si tienes en tu agenda política la recuperación de población en el rural, la recuperación de estructura socio-económica en el campo, sólo tienes un camino: Favorecer que la gente que está en el rural no marche y que mucha otra que vive en las ciudades vea el rural como la oportunidad de una vida mejor. Por lo tanto, las nuevas plantaciones asociadas a proyectos de incorporación de personas en el rural, familias y personas individuales, pueden ser muy positivas», subrayó Bernardo Estévez.

Precisamente, en la defensa de este modelo de viticultura familiar a pequeña escala incidió la secretaria general del SLG, Isabel Vilalba Seivane, como «única alternativa que fija población en el rural y crea empleo y riqueza en las comarcas vinícolas; al contrario de las grandes empresas y fondos de inversión que vienen de fuera y para fuera llevan la mayor de la riqueza y beneficio que generan, además de acaparar la mayor parte de las ayudas para plantar nuevo viñedo».

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