
Trabajos de vendimia en fincas con pendiente pronunciada y difícil acceso en la Ribeira Sacra
La vendimia más temprana de la historia en Galicia vive estos días un parón obligado por la climatología. Pero en cuanto deje de llover, urge entrar en los viñedos para recoger rápidamente los racimos que están maduros y evitar que la humedad y el calor pudran esos racimos y puedan perjudicar la calidad del vino que se elabore después con ellos en las bodegas.
“Dan agua hasta el sábado, pero el sábado, en cuanto escampe, es urgente vendimiar para evitar que pueda haber botritis. Se necesita un gran número de personas en poco tiempo y no se encuentran. La falta de gente para trabajar es un quebradero de cabeza añadido. Lo más problemático es que, en vez de hacerlo en 5 días, te lleva 8. Si la climatología acompaña no hay problema, pero si no, sí que lo es”, explica David Álvarez Vázquez, responsable del sector del vino del SLG.
La falta de gente para trabajar es un quebradero de cabeza añadido para la vendimia
David es viticultor y pequeño bodeguero que comercializa una parte de la producción bajo la marca O Son do Cabe. Trabaja 4 hectáreas en Pantón, en las parroquias de Santiago de Cangas, Acedre y Frontón, en la ribera del río Cabe, en el centro de la Ribeira Sacra, donde la recogida de la uva es manual, al igual que en otras denominaciones de origen gallegas.
En cuanto deje de llover, es urgente entrar a vendimiar y eso supone una alta demanda de gente en poco tiempo
“Aquí en la Ribeira Sacra, en O Ribeiro o en Rías Baixas es casi todo manual. Cortar racimos lo sabe hacer cualquiera, no es complicado, pero sí cansado, y la gente no quiere trabajar”, asegura. “No hay mano de obra porque no hay gente en general en el rural. Y las personas que trabajaban a jornal esporádicamente ahora no salen porque tienen una prestación, porque o bien están cobrando el paro, o el Risga o el ingreso mínimo vital”, razona.
Subsidios
La demanda de mano de obra para un trabajo tan estacional como la vendimia aumenta a medida que disminuye la ayuda familiar. “Yo tengo bastante ayuda familiar, es lo que me salva”, valora David.
La demanda de mano de obra para un trabajo tan estacional como la vendimia aumenta a medida que disminuye la ayuda familiar
Pero las familias van a menos. “Yo recuerdo que en las vendimias nos juntábamos 15 o 20 personas para ayudar. Pero ahora mucha de esa gente es mayor y dependes mucho más de empleados contratados. Y ahí estás vendido, porque no hay gente y la poca que hay no quiere trabajar en la vendimia, que son 15-20 días. No es como antes, que tenías a los estudiantes o a alguien en paro que venía a echarte una mano. Pero hoy la gente que está cobrando una ayuda no viene porque al contratarlos pierde la prestación”, insiste.
Dificultades orográficas

En zonas como la Ribeira Sacra, las dificultades para encontrar personal se acrecientan debido al despoblamiento y a la complicada orografía. “Para vendimiar todavía puedes encontrar gente, pero para acarrear la uva ya no encuentras. El acarreo aquí es lo más complicado. Hay viñas en las que tienes que recorrer 100 metros con las cajas. Hay otras que tienen el escalestric (sistema de raíles para subir las cajas por las laderas), pero otras no”, reconoce.
Para vendimiar todavía puedes encontrar gente, pero para acarrear la uva ya no encuentras
David tiene casi todo de mencía. “Empecé hace dos años a hacer vino, pero todavía vendo el 80% de mi producción de uva a varias bodegas de la Denominación de Origen porque prefiero ir abriendo mercado poco a poco para mi vino”, cuenta.
Reducción de márgenes
Con los precios de venta de la uva estancados y la subida de los jornales y del coste de la mano de obra, los márgenes para los viticultores se reducen. “Yo vendo a varias bodegas de la DO. El godello está entre 1,6 y 2 euros el kilo, la mencía entre 1,2 y 1,4 euros y la garnacha entre 0,8 y 1 euro”, detalla.
El coste de vendimiar se sitúa entre 15 y 20 céntimos por kilo
En cuanto a los salarios que se pagan por los trabajos de vendimia en la zona, varían entre 60 y 80 euros al día por cortar racimos y entre 80 y 140 euros por acarrear la uva. La jornada laboral sería de 8 horas. Las cuadrillas que trabajan por kilo cobran entre 10 y 20 céntimos por kilo recogido.
“Sumando todos los gastos para el empleador de contratos, Seguridad Social y demás, el coste de vendimiar se sitúa entre los 15 y los 20 céntimos por kilo”, calcula David.
Mecanización
La falta de disponibilidad de mano de obra está impulsando la mecanización de los viñedos en aquellos lugares donde es posible. Las nuevas plantaciones que se están realizando en zonas como Monterrei, por ejemplo, están ya planificadas para la recogida mecanizada.
Pero, aunque pueda paliar en parte el problema, tampoco lo resuelve por completo. “En La Mancha tienen mecanización, pero incluso así tienen problemas para encontrar conductores para las cosechadoras”, describe David.
El problema lo tenemos más los viticultores pequeños o medianos; a mí por dos días no me viene nadie
Con todo, las bodegas grandes tienen más alternativas que los pequeños viticultores. “Las bodegas tampoco encuentran personal porque la cosa está complicada para todos y las cuadrillas están muy buscadas. La mayoría son cuadrillas que vienen de fuera. Pero el problema lo tenemos más los viticultores pequeños o medianos. Yo estoy en 4 hectáreas y a mí por 2 días no me viene nadie”, asegura.
Inspecciones y sanciones que van de los 12.000 a los 20.000 euros por trabajadores irregulares
Carlos Basalo, responsable de Agricultura de Unións Agrarias, describe la misma situación de falta de mano de obra para la vendimia, pero también advierte de los riesgos que conlleva tener trabajando en el viñedo a personas sin contrato de trabajo, dadas las importantes sanciones que todos los años se imponen por estos casos durante la vendimia.
“Las sanciones pueden ser de 12.000, 16.000 o incluso 20.000 euros. Por una persona sin contratar pueden ser 12.000 euros. La broma sale muy cara y nadie se quiere arriesgar”, asegura.
“Nosotros nunca recomendamos llevar gente sin contrato. Puede haber una inspección o un accidente y buscarte la ruina. Todos los años durante la vendimia hay una campaña específica de la Inspección de Trabajo, como la operación salida de Tráfico”, compara.
Las multas por tener personas sin contrato pueden ir de los 12.000 a los 20.000 euros; la broma sale muy cara y nadie se quiere arriesgar
“Muchas veces estas inspecciones se hacen de forma espectacular porque van acompañadas de la Guardia Civil. El año pasado hubo incluso dos inspecciones simultáneas, una que comprobaba los contratos y otra los riesgos laborales”, recuerda.
Solo familiares directos
“Antiguamente la vendimia era una fiesta, venían amigos y familiares. Antes la gente se cogía 2 días de vacaciones y venía a ayudar. Hoy solo puedes recurrir a contratados y a la familia directa, que es lo que dice la ley”, detalla.
Antiguamente la vendimia era una fiesta, pero hoy solo puedes recurrir a contratados y a la familia directa, que es lo que dice la ley
“Ahora los estudiantes empiezan antes la universidad, y eso también dificulta que puedan venir. Los pequeños productores alargan un poco más la vendimia, porque la vendimia de un pequeño viticultor puede durar 2 o 3 días y es muy difícil encontrar gente para un período tan corto, es algo muy complicado”, reconoce.
Una prestación se podría suspender y luego retomarla, pero mucha gente no quiere andar con esos trámites
En cuanto a las bodegas grandes, recurren a empresas de trabajadores temporeros como solución. “En Valdeorras se da mucho eso. Son cuadrillas que vienen de la fresa, por ejemplo. Incluso no cobran por día, sino por kilo recogido”, explica Carlos.
Vendimiadoras en las nuevas plantaciones
“El tema de la mano de obra es generalizado. La única diferencia de unas DO a otras puede estar en las nuevas plantaciones frente a las antiguas. El problema puede ser menor en Monterrei porque cada vez se hace más trabajo mecanizado. Aun así, sigue habiendo problemas porque hay poca gente para contratar. En Ribeira Sacra y Rías Baixas la vendimia es un trabajo totalmente manual. O Ribeiro empieza a introducir alguna vendimiadora, pero también es bastante manual”, indica.
En Ribeira Sacra y Rías Baixas la vendimia es un trabajo totalmente manual
“Esta lluvia que está cayendo estos días le viene bien al viñedo, pero en cuanto deje de llover hay que entrar a vendimiar rápidamente para evitar problemas como la botritis. Necesitas mucha gente en un período de tiempo muy corto. Por eso la situación y el problema de la falta de mano de obra este año quizás sea todavía más acuciante”, concluye Carlos.
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