“En frondosas, debería limitarse el tamaño de las cortas a matarrasa y marcar pies de porvenir”

El escaso interés de los maderistas en realizar cortas parciales lastra la gestión de los montes de castaño y roble y la obtención futura de madera de calidad. Roque Rodríguez Soalleiro explica algunas de las claves para cambiar los aprovechamientos

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Roque Rodríguez Soalleiro, durante a súa intervención no curso de verán sobre castiñeiro e cambio climático

Roque Rodríguez Soalleiro, durante su intervención en el curso de verano sobre castaño y cambio climático

Roque Rodríguez Soalleiro es profesor en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Lugo y uno de los grandes conocedores de las frondosas autóctonas en Galicia. Hace unos meses participó en un curso de verano de la USC para hablar del potencial del castaño como especie maderera.

“Es un planteamiento muy simplista cuando nos encontramos con una zona de frondosas autóctonas decir que es una zona protectora y únicamente de conservación. En el monte hay pies de castaño que podrían destinarse a aprovechamiento forestal. Es un recurso que tenemos además del de la producción de castaña”, defiende.

Las formaciones de castaño existentes en Galicia tienen distinta tipología:

  • Soutos viejos, con castaños injertados con variedades de producción de castaña pero que también pueden dar madera. Las variedades Parede y Presa son las que tradicionalmente se usaban para obtener este aprovechamiento mixto de castaña y madera.
  • Montes bajos (tallares), con árboles silvestres regenerados a partir del rebrote de cepa. Son transformaciones procedentes de los siglos XIX y XX que provienen de la producción de taninos. En Asturias hay muchos.
  • Montes altos, que proceden de árboles silvestres o francos sin injertar. Su desarrollo se produce a partir de la germinación de la castaña.

De estas tres tipologías, las formaciones que tienen más opciones de producción de madera de calidad son tanto los soutos viejos como los montes altos, detalla Roque.

Junto a estas formaciones tradicionales, en la actualidad existen plantaciones específicas para madera, con distancias entre árboles de 3-4 metros, que serían las adecuadas para esta finalidad, frente al marco de plantación amplio de 10×10 metros empleado en las plantaciones para fruto.

La Xunta de Galicia exige distintos instrumentos de ordenación y gestión forestal en función del tamaño del monte y tiene establecidos tres modelos silvícolas para castaño, en función de la finalidad productiva. De ellos, el modelo silvícola dirigido a la producción de madera es el CS1, con una densidad en corta final de entre 200 y 250 pies por hectárea. Las variedades recomendadas son la Castanea sativa Miller para altitudes superiores a 550 metros sobre el nivel del mar y la Castanea x hybrida en altitudes menores.

Conocimiento del recurso y del monte

tipoloxias formacions de castinheiro

Uno de los factores determinantes para decidirse a hacer una plantación de castaños para madera es la calidad de la estación. Existen curvas de productividad tanto para monte alto como para monte bajo que permiten evaluar las condiciones de una parcela concreta, pero el cambio climático está modificando el crecimiento previsto. “La incertidumbre en estos casos es importante”, reconoce Roque.

Además de estas proyecciones de productividad, es necesario cubicarlas para saber qué volumen de madera hay en el monte. Para el cálculo de las existencias de madera existen distintas ecuaciones, algunas de ellas desarrolladas en Portugal para la cubicación de castaños. En monte alto, se realiza mediante la medición de los diámetros en cruz a una altura de 1,3 metros y de las alturas (hipsómetro).

Podas de formación

esquema de poda de formacion de castinheiro para madeira

Además de trabajar con densidades altas desde el inicio, para la obtención de madera de calidad de castaño cobra vital importancia la poda de formación, que debe centrarse en las ramas con inserción muy vertical y gran tendencia a engrosar, así como en las bifurcaciones del eje principal.

En las podas de formación deben eliminarse las bifurcaciones, las ramas verticales y las que tienden a engrosar

Debe evitarse la poda de ramas ya muy gruesas (más de 2 cm de diámetro), lo que obliga a intervenir a tiempo. Los cortes deben ser limpios, sin podar demasiado al ras para no dejar heridas grandes, pero tampoco dejando muñones, a fin de evitar acumulaciones de agua.

Cuando se presentan problemas sanitarios en una plantación, por ejemplo cancro, hay que podar los árboles afectados al final o directamente optar por no podar los árboles enfermos.

Los nudos condicionan mucho el destino final de la madera de castaño, sobre todo los nudos muertos (rama seca que permanece unida al tronco), y cuanto mayor es su diámetro, peor. Deben hacerse podas progresivas de las ramas bajas, pero sin podar sistemáticamente de abajo hacia arriba, señala el profesor de la Politécnica.

Acortar turnos

Otro de los defectos más frecuentes y limitantes a la hora del aprovechamiento forestal del castaño para madera de calidad es el acebolladura. Para evitarlo, deben realizarse intervenciones tempranas orientadas a mantener constantes las condiciones de crecimiento de los árboles (anillos homogéneos y verticalidad del tronco), una buena selección de los lugares de plantación en función de la fertilidad del suelo y una fertilización que garantice la disponibilidad de calcio para la planta.

Los árboles viejos son más propensos a desarrollar acebolladura; por eso deben reducirse los turnos de corta

Los aprovechamientos finales para obtener madera de calidad de castaño deberían situarse en torno a los 50 años, indica. “Turnos de corta de 30 a 60 años pueden dar lugar a productos de alta calidad y, desde un punto de vista productivo, no interesan árboles mucho más viejos”, defiende Roque.

En el castaño es más fácil obtener piezas rectas y de buen diámetro que en otras frondosas, pero es necesario llevar a cabo una gestión adecuada. En cuanto a sus características, la madera de castaño es menos resistente a los esfuerzos que la de roble, pero más fácil de trabajar y también más estable, ya que ni se hincha, ni se contrae, ni se tuerce tanto sometida a cambios de humedad. Es también más ligera, pues la densidad del castaño al 12% de humedad es de 660 kg/m³ frente a los 839 del roble.

Señalamiento para obtener madera de calidad

Sinalamento de castiñeiros no MVMC de Couso (Gondomar). Foto: Roque Rodriguez Soalleiro

Señalamiento de castaños en el MVMC de Couso (Gondomar). Foto: Roque Rodriguez Soalleiro

Roque recurre a una frase del ingeniero de montes Froilán Sevilla, jefe de la sección territorial Merindades (Burgos) de la Junta de Castilla y León, que afirma que “sin señalamiento no hay silvicultura”, para destacar la importancia del marcaje de los árboles de porvenir en la gestión de los montes de frondosas.

Los árboles escogidos deben ser rectos, ya que en las frondosas los árboles inclinados generan madera de tracción, que no presenta características adecuadas para el aserrado debido a las grietas radiales (fisuras a lo largo del anillo de crecimiento). El roble es menos propenso que el castaño a este problema, dado que el castaño tiene una resistencia a la tracción vertical menor —aproximadamente la mitad— que la del roble.

La competencia lateral puede producir inclinaciones, derivando en crecimientos irregulares del tronco y, como consecuencia, en madera de tracción

Los árboles de porvenir son aquellos que tienen potencial para producir en el futuro madera de alta calidad en trozas rectas y de la mayor longitud posible. Para ello, el fuste debe estar libre de ramas y es necesario evitar la formación de nudos, especialmente de nudos muertos.

Para preservar estos ejemplares seleccionados de cara al turno final de corta es necesario realizar señalamientos de los árboles que deben extraerse del monte en beneficio de los de porvenir, precisamente con el objetivo de eliminar aquellos que les generan mayor competencia. Esta competencia se evalúa observando las copas, por lo que “no merece la pena extraer los árboles pequeños si no ejercen competencia por la parte alta con los de porvenir”, explica Roque.

En el castaño, el vigor es tan importante como el diámetro a la hora de decidir cuáles son los árboles de porvenir

Los castaños que se señalan como de porvenir deben ser vigorosos. El vigor es un condicionante fundamental para su marcaje, mucho más importante que en el roble, que posee una resistencia mecánica mucho mayor que el castaño. “El vigor es tan importante como el diámetro. Los pies más jóvenes, con menos diámetro pero más vigor, son muchas veces más interesantes que los de mayor edad y diámetro pero con menor vigor”, asegura.

Los árboles con menos vigor tienen más riesgo de sufrir chancro y cebollado, y acaban desarrollando grietas radiales. “Los árboles de semilla presentan tres veces menos cebollado que los de rebrote, y los ejemplares viejos son más propensos, por eso debe limitarse el turno de corta”, defiende.

Además, propone introducir el marcaje en las cortas de frondosas autorizadas por la Administración y que dicho señalamiento sea realizado por los agentes forestales. “En la actualidad solo se siguen cobrando las tasas de señalamiento, que siguen existiendo, pero no se marcan los árboles”, denuncia.

Claras por lo alto

souto de castinheiro de 5 ha en Paderne (Courel) monte proindiviso de condominio romano

“El marcaje debe realizarse en función de los usos que queramos dar al monte. Para la obtención de madera, en el castaño es interesante hacer claras por lo alto”, insiste el profesor del Campus Terra.

Este tipo de claras son precisamente las que se realizaron en el MVCM de Couso, en Gondomar, impulsadas por la Axencia Galega da Industria Forestal (XERA) dentro de su Proyecto de valorización de montes de frondosas.

“Había una densidad inicial de 290 pies por hectárea antes de cortar y se hicieron claras en beneficio del monte, eliminando los árboles que competían con los de porvenir. Se marcaron pies para abrir calles que permitieran la entrada de maquinaria y se extrajeron 120 metros cúbicos de madera”, detalla Roque.

Los aprovechamientos parciales bien hechos son beneficiosos porque suponen un mayor vigor en las plantas que permanecen

“La corta es una herramienta de gestión del monte de castaño para llegar a tener pies de porvenir y madera de calidad. Los aprovechamientos parciales bien realizados son favorables porque significan un mayor vigor en las plantas que quedan”, destaca.

Por eso, insiste, “si todas las cortas que hacemos son a hecho, tenemos muy pocas posibilidades de mejora”. Pero el volumen mínimo de madera necesario para que haya interés por parte de las empresas forestales en realizar cortas parciales se sitúa alrededor de los 50 metros cúbicos, por lo que Roque reconoce que “limitar la corta a hecho tiene efectos negativos al final, porque se perjudica la venta de madera por parte de los propietarios. Lo que debería hacerse es limitar la superficie de las cortas a hecho”, defiende.

La madera de calidad que viene de Francia procede de montes bajos donde se realizaron clareos

Los aserraderos que trabajan con madera de castaño en Galicia (unos 8 en la actualidad) se abastecen en buena medida con troncos importados de Francia, sobre todo en largos a partir de 5 metros. Esa madera, explica Roque, procede de montes bajos donde se efectuaron clareos. En Galicia, por el contrario, en los montes bajos no se realizan claras ni clareos, insiste.

“En Galicia, el problema que existe para obtener madera de castaño de calidad son las dificultades para hacer cortas intermedias, pero no es un problema exclusivo de Galicia. En Asturias, con la superficie de castaño que tienen —unas 120.000 hectáreas, más del doble que en Galicia—, tampoco han sido capaces de implementar claras”, afirma.

Corta y saca del monte

Aproveitamento de castiñeiro de pouco diámetro en estacas para peches

Aprovechamiento de castaño de poco diámetro en estacas para cierres

Una de las premisas básicas de estas entresacas es evitar posibles daños sobre los pies de porvenir como consecuencia de los trabajos de aprovechamiento. Pero el sistema actual de cortas en Galicia está muy orientado al eucalipto y al pino, es decir, se trabaja fundamentalmente con procesadora y autocargador para madera corta (largos de 2,5 y 3 metros), mientras que en el castaño es necesario también poder obtener madera larga y de fuste completo, mediante sistemas de corta manual con motosierra, arrastre con cableado y carga con grúa.

En el clareo se obtiene solo un 9% de tablas de calidad A, fundamentalmente debido a los nudos, por lo que las estacas para cierres son una posibilidad interesante para rentabilizar estas intervenciones intermedias, defiende.

Las claras deben hacerse a tiempo para evitar los problemas de acebolladura

Otra de las cuestiones en las que incide Roque es que “las claras hay que hacerlas a tiempo”. “No debes dejar demasiado tiempo los árboles de porvenir con competencia para evitar problemas de cebo. Hay que actuar a tiempo en las cortas intermedias, para que no baje el crecimiento de 0,8 cm/año”, detalla.

En esas entresacas, es importante también que la densidad resultante sea la adecuada para evitar la proliferación de maleza. En este sentido, sería suficiente con dejar unos 50 pies por hectárea para lograr el cierre de copas, lo que supone el control del matorral heliófilo.

“No puedes abrir demasiado para que no se te introduzca la maleza y tampoco se deben cortar los árboles del borde de la parcela para evitar esto, ya que con el cambio climático el riesgo de incendios es mucho mayor y el modelo de combustible de sotobosque bajo arbolado que ofrecen las frondosas es el mejor freno contra el avance del fuego en caso de incendio forestal”, defiende el profesor de la Politécnica.

“El futuro pasa en buena medida por el impulso de las agrupaciones forestales”

En Galicia hay unas 50.000 hectáreas de monte donde el castaño es la especie predominante y las cortas anuales se sitúan en torno a los 30.000 metros cúbicos de madera, lo que equivale a casi un tercio de los 100.000 metros cúbicos cortados en el conjunto de España, donde Asturias lidera los aprovechamientos.

Las cifras están muy lejos de los 2,2 millones de metros cúbicos que se cortaron en Francia en el año 2024. Los Centros Regionales de la Propiedad Forestal son organismos clave para el sector, que ponen de acuerdo a los propietarios privados para la gestión de sus montes. En Francia la propiedad forestal está también muy fragmentada, con 3,5 millones de propietarios para 11 millones de hectáreas de superficie forestal (el 20% del territorio francés).

Un tercio de la madera de castaño que se corta en España procede de Galicia, con Asturias liderando los aprovechamientos

Existen 18 de estos centros regionales, creados hace más de 70 años con la finalidad de articular el sector y contribuir a que la gestión por parte de los propietarios privados fuese similar a la que la Administración aplica en los montes públicos. Su función es asesorar a los propietarios, aprobar los planes de gestión de los montes privados y controlar su ejecución.

Los precios actuales que se pagan en Galicia por la madera de castaño oscilan entre los 70 y los 120 €/m³ (precio de rollo recto para sierra en verde en cargadero de camión). Cuanto mayor diámetro, mayor precio. Los valores en Francia son muy superiores, pero Roque justifica que “para comercializar madera de castaño son necesarios lotes grandes y de suficiente calidad”.

Para comercializar madera de castaño son necesarios lotes grandes y de suficiente calidad

A igualdad de dimensiones, en Francia los precios que se pagan son mucho mayores en castaño que en roble, aunque desde un punto de vista silvícola es mucho más fácil conseguir piezas rectas y sin nudos en castaño que en roble y en menor tiempo.

Propiedad y gestión forestal

Para lograr madera de calidad de castaño se hace necesaria igualmente una adecuada gestión de las plantaciones, y el tipo de propiedad y el tamaño de las parcelas son dos condicionantes que están pesando a la hora de hacer una gestión adecuada de los montes de frondosas que hay en Galicia.

En relación con la propiedad de los montes de castaño, se dan las distintas tipologías presentes en la propiedad forestal:

  • Montes públicos: Hay pocos, pero existen también, tanto patrimoniales (por ejemplo, el souto de Paramedela, en A Pobra do Brollón, adquirido por la Xunta de Galicia y donde se realizaron actuaciones de recuperación) como demaniales (por ejemplo, los montes comunales propiedad de los ayuntamientos). En Asturias, por ejemplo, hay más montes de castaño comunales que en Galicia.
  • Propiedad colectiva:
    – Condominios germánicos: Monte vecinal en mano común donde todos los vecinos tienen la misma participación. Por ejemplo, el MVMC de Couso (Gondomar), donde se está llevando a cabo el aprovechamiento mediante cortas intermedias en un rodal de 4 hectáreas impulsado por XERA. “En estos casos, depende mucho de que haya algún vecino que quiera estar en la Junta Directiva de la Comunidad y revitalice el monte con una buena gestión”, asegura Roque.
    – Condominios romanos: Son muy frecuentes en la zona oriental de Galicia. Eran montes de cuotas. La propiedad es proindiviso y cada vecino tiene una cuota diferente.
  • Montes particulares: “Es donde está realmente el problema. Lo ideal sería hacer cortas selectivas y dejar pies de porvenir, pero cuando un particular ofrece el monte para cortar a un maderista no le ofrece esta posibilidad, sino cortas a hecho”, describe el profesor del Campus Terra.

“Hectárea y media no es una superficie suficiente para hacer una gestión racional. El propietario en estos casos está en una situación de debilidad absoluta. Por eso son necesarias las agrupaciones. Son esenciales para dinamizar la gestión y evitar la problemática del abandono, tanto para la producción de castaña como, sobre todo, para la producción de madera”, afirma.

Hectárea y media no es una superficie suficiente para hacer una gestión racional

Roque destaca el hecho de que se hayan flexibilizado los esquemas actuales de las Agrupaciones Forestales de Gestión Conjunta. “El futuro pasa en buena medida por el impulso de las agrupaciones forestales. Hoy existen fórmulas diversas para dar cabida a distintos tipos de impulsores: asociaciones sin ánimo de lucro, sociedades civiles y mercantiles, etc., y si los propietarios ven beneficios, se asocian”, asegura.

En cuanto a las ayudas disponibles y al apoyo institucional, indica que “hay una Unidad Técnica del Souto en la Consellería do Medio Rural, pero es un departamento muy desconocido por los propietarios. Hay algún proyecto piloto para fomentar agrupaciones y existen una docena de agrupaciones en este momento ligadas al castaño”, relata.

El cambio climático dificulta las repoblaciones

El aumento de las temperaturas y de los períodos de sequía dificulta también las repoblaciones con castaño. “Con la situación de cambio climático actual, en montes donde ya hay castaño deberían evitarse claramente las cortas a hecho, porque sacar adelante una nueva plantación en la actualidad es más difícil”, asegura.

Deberían evitarse las cortas a hecho porque sacar adelante una nueva plantación hoy es más difícil

“El cambio climático está afectando ya al castaño y seguirá afectando en el futuro a su estado sanitario, a su crecimiento y a la mortalidad de los árboles, pero no anula en absoluto el interés y el potencial futuro de la especie. El castaño seguirá con nosotros durante tiempo, pero posiblemente cambiando de zona”, concluye Roque.

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