
Público asistente a los IV Encuentros Ibéricos de Calidad de Leche
Cristian Paniagua se dedica a asesorar a granjas tanto de vacuno como de ovino en calidad de leche y certificación de bienestar animal. Entre sus clientes se encuentra la empresa Gaza, formada por 70 ganaderos de la provincia de Zamora. En los IV Encuentros Ibéricos de Calidad de Leche, organizados por Anembe y el Conselho Portugués de Saúde do Úbere, contó cuál es su estrategia de trabajo.
Fundada en 2012 por dos socios, Cristian y Patricia, Gescal veterinarios cuenta con 40 granjas en cartera, 22 de ellas en gestión mensual, sumando 7.500 vacas en ordeño, de las que el 59% se encuentran en Control Lechero. “Son 22 granjas en zonas similares, con climas similares y sistemas de ordeño similares. Con lo cual, podemos comparar unas con otras”, indica.
“Nuestra filosofía de calidad de leche es una gestión continua y visitas mensuales. Llevamos pocas granjas porque con nuestro sistema de trabajo es imposible llevar más. Hacemos visitas mensuales y atendemos llamadas cuando hay problemas y mantenemos una relación de confianza y fidelización con nuestros clientes”, explica Cristian.
Dime cuantas granjas llevas y te diré la calidad de leche que haces
“Apostamos por una visión a largo plazo, trabajando para no apagar fuegos y para que sean lo más pequeños posible. Tenemos una visión global pero tenemos en cuenta el factor granja”, destaca.
“Los veterinarios de calidad de leche somos veterinarios epidemiólogos, porque la mastitis es una patología médica infecciosa endémica, con brotes epidémicos, que es multifactorial y que requiere de medidas de control. Además, somos decisivos en la prescripción y firma de las recetas”, defiende.
Los veterinarios de calidad de leche tenemos que tener claro el valor que aportamos en las explotaciones
“Tenemos que tener claro el valor que aportamos en las explotaciones. La media de recuento de células en tanque en toda Castilla y León se sitúa en 300.000, mientras que la media de estas 22 granjas es de 200.000, con una media mensual de mastitis del 3% y un 80% de vacas sanas”, destaca.
Menos vaca, más rebaño
Cristian trabaja con granjas de distinto tamaño, tanto pequeñas como de hasta 2.500 vacas. “Granjas que gestionan personal de más de 500 vacas en ordeño, podríamos considerarlas XL”, considera.
“En estas granjas grandes el valor del individuo es menor. La vaca individual importa menos, trabajas más con los lotes y das menos soluciones individualizadas para cada animal. Aún así, tenemos un informe individual vaca a vaca que nos ayuda a tomar decisiones de tratamiento, secado o descarte”, explica.
Hay que trabajar con objetivos y observar tendencias más allá del informe mensual
De todas formas, el planteamiento de Gescal es diferente: “hay que trabajar con objetivos y observar tendencias a más largo plazo, ya que la foto fija de cada mes no nos aporta mucho a nivel de estrategia”, defiende Cristian.
El tamaño no importa
La metodología de trabajo de Cristian y Patricia sigue una serie de principios: “En granjas en Control Lechero, las visitas las hacemos siempre una vez salen los datos. En caso de no estar en control lechero, hacemos Test de California en todas las vacas, en algún caso, a más de 200 vacas en ordeño”, explican.
En granjas que no están en Control Lechero hacemos Test de California en todas las vacas en ordeño, aunque en las granjas robotizadas a lo mejor tiene menos sentido
“El nivel de exigencia en una granja XL teóricamente es mayor, pero no tiene por qué serlo. Tampoco el hecho de tener más vacas implica que se hagan las cosas mejor”, matiza.
“Es importante tener un buen entendimiento con el resto de profesionales y técnicos de la granja: reproducción, nutrición, podología, etc., porque todas las enfermedades y todos los problemas están relacionados”, asegura.
Mayor vigilancia de la sala de ordeño
En cuanto a los sistemas de ordeño, las explotaciones que Cristian asesora disponen de todo tipo de máquinas, desde rotativas de 72 puntos, a granjas de 10 robots o salas convencionales de 24 puntos que está 14 horas al día ordeñando sumando los 2 ordeños.
En salas de ordeño que trabajan muchas horas, es necesario que haya alguien pendiente del mantenimiento
“Las salas de ordeño en este tipo de granjas trabajan mucho más tiempo y es necesario estar más encima de ellas. Es importante que haya alguien en este tipo de granjas pendiente del mantenimiento, cambio de pezoneras, tubos que se rompen, etc. El cambio de pezonera es en lo que hago más presión, porque es la pieza de la máquina que toca el pezón. El cambio debe hacerse en el plazo que indica el fabricante”, explica Cristian.
Nosotros hacemos una revisión de la máquina de ordeño mensualmente o trimestralmente, en función del tiempo de trabajo
En cuanto a la regulación de los distintos parámetros de funcionamiento, considera que no en todas las granjas se puede establecer el mismo vacío. “Si el ordeño es bueno y la retirada se hace bien, se puede trabajar con vacíos más altos, pero normalmente procuramos ser conservadores. Me preocupa a veces más que los pulsadores estén bien, que es algo que se da ya por superado pero que a veces en granjas con mucho uso no es así”, relata.
Trabajar con protocolos
A medida que el tamaño de la explotación aumenta, se hace más necesario establecer protocolos de trabajo. “Son imprescindibles cuando trabajas con tanta gente”, defiende el veterinario de Gescal.
Son recomendables protocolos para cada una de las tareas de la granja: protocolo de ordeño, tratamiento de mastitis, secado, manejo de camas, mantenimiento y limpieza, vacunación, etc. Pero el hecho de contar con un método estandarizado de trabajo no garantiza su cumplimiento. “El protocolo que se indica es siempre el ideal, pero luego choca muchas veces con la realidad”, reconoce Cristian.
El hecho de contar con un método estandarizado de trabajo no garantiza su cumplimiento
En materia de calidad de leche y salud de ubre el protocolo de ordeño es un factor clave. Éste debe ser entrenado y su cumplimiento supervisado y controlado. “Es importante que haya un responsable del ordeño y que sea él siempre el que forme a cada persona que entra a trabajar, no otro ordeñador que lleve más o menos tiempo”, argumenta.
“El ordeñador no siempre te ve como un referente. En las granjas más grandes, el puesto intermedio es fundamental. Necesitamos cuadros intermedios con los que implementar estrategias, protocolos y formación de trabajadores porque es imprescindible formación continua y refrescar ideas periódicamente”, asegura.
Motivación del personal con mejores condiciones salariales y horarias
Por tamaño, las granjas grandes no son mejores ni más eficientes, afirma. “Las granjas cuando crecen lo primero que se quieren sacar de encima es el ordeño. Es lo primero que delegan y a veces con resultados nefastos. El ganadero puede ordeñar mal pero normalmente es más permeable a lo que le dices, porque le va al bolsillo”, razona Cristian.
En cambio, reconoce, “es difícil encontrar un método adecuado para la motivación del personal”. “Si el pago es por un índice de mastitis más bajo, lo que puede pasar es que los empleados empiecen a identificar menos mastitis en la sala, dejando pasar a las vacas enfermas, con lo que el efecto es el contrario al deseado”, relata.
Recomendamos a las granjas que las ofertas de trabajo sean mejores para optar a un perfil de empleado más cualificado
Mejorar las condiciones de trabajo es el mejor incentivo para los empleados, afirma Cristian. “Un trabajador cualificado te puede hacer ganar mucho dinero en una explotación y si de inicio ofrecemos un salario mejor y mejor horario optaremos a trabajadores mejores y más cualificados”, argumenta.
A la hora de dar consejos y ofrecer recomendaciones para mejorar la salud de ubre, tiene mucha influencia también si la granja tiene relevo o no. “Si el ganadero está esperando para jubilarse es menos permeable a los cambios”, afirma.
Trabajar con datos y certezas
Cristian defiende la utilidad de contar con datos objetivos y resultados analíticos a la hora de definir la estrategia a aplicar en cada granja. “Tenemos que trabajar con datos, es decir, con certezas, y no con sensaciones. Necesito tener datos para tener controlada la granja y saber cómo va evolucionando una enfermedad que es endémica en la granja y que se puede volver epidémica”, afirma.
Por ejemplo, es importante, asegura, tener datos de mastitis por cuarterón. “El ganadero siempre te dice, tengo más mastitis en el cuarterón trasero derecho, por ejemplo, pero puede no ser real. Para eso nos sirven los datos”, ejemplifica.
“El epidemiólogo lo primero que tiene que tener controlado es la población que está manejando, por ejemplo el número de vacas secas que hay cada mes, porcentaje de novillas o cuantas vacas hay por lote, porque cuanta más ocupación tengamos en las camas mayor riesgo de contagios tendremos”, afirma.
En granjas grandes es importante disponer de una zona de enfermería donde apartar a las vacas tratadas y ordeñarlas siempre al final
“Cuando hacemos las visitas mensuales, miramos con test de California las vacas que han pasado un episodio de mamitis para saber cómo está funcionando el tratamiento, las nuevas infecciones y los animales millonarios en células somáticas”, indica.
En granjas grandes es importante además disponer de una zona de enfermería donde apartar a las vacas tratadas, que se ordeñarían al final para no tener problemas de inhibidores ni de contagios.
Mayor vigilancia en granjas que compran animales
El plan de trabajo de Gescal veterinarios varía en función de la granja. “Tomamos muestras sobre todo en granjas con patógenos contagiosos y en las granjas abiertas hacemos una PCR cada vez que entra un animal nuevo de fuera. En una granja cerrada con un análisis de contagiosos en tanque una vez al año es suficiente. Si es una granja que compra animales, cada vez que entran vacas se debería hacer un análisis del tanque”, diferencia.
En la mayoría de las granjas no hemos conseguido segregar a los animales que entran
“Necesito saber cómo se distribuye mi población para poder valorar los resultados de la granja, porque los animales de cuarta lactación siempre van a ser más problemáticos y los resultados globales serán peores que en una granja con un 40% de novillas”, ejemplifica Cristian.
“Si tengo problemas en el postparto, es decir, si tengo mastitis en los primeros días en leche, es posible que tengamos un problema en el lote de vacas secas o en el postparto en cuanto a instalaciones o protocolos de manejo. En las granjas grandes, en las que se puede, intentamos hacer presecados, bajando la producción por debajo de 20 litros antes de secar”, explica.
Las granjas XL no hacen más cultivos en granja que las pequeñas
Tampoco es lo mismo que tengamos problemas de mastitis en las novillas, que puede ser un problema ambiental en los lotes de recría, que en las vacas viejas, que ya se van a ir de la granja, relativiza.
Manejo de la cama
La cama en la que se acuesta la vaca es uno de los principales factores ambientales relacionados con los casos de mamitis. “En esta zona hay bastante cama caliente libre con paja, que es más problemática”, reconoce Cristian.
“En la zona noroeste de España tenemos clima continental, seco y frío en invierno, pero cálido a partir de primavera. Por eso cambiamos la paja del invierno por arena en verano, con muy buenos resultados a nivel de mastitis. Es cierto que la arena tiene menor capacidad de absorber humedad y las vacas están más sucias, pero a nosotros no nos pagan por tener las vacas más limpias sino más sanas”, afirma.
En granjas de cama caliente de paja la cambiamos por arena en verano durante 6 meses y nos da mejores resultados
“En invierno no podemos utilizar camas de arena en zonas de libre disposición, porque en invierno la cama está fría y húmeda (la arena tiene menor capacidad de absorción de humedad que la paja), por lo que la vaca no se acuesta y se producen caídas importantes en la producción. Pero a medida que sube la temperatura esa cuestión cambia y ya no es un problema porque la vaca ya se acuesta. El mes de abril es un mes delicado, porque tenemos temperaturas más altas pero el ganadero no se atreve todavía a hacer el cambio a arena y tenemos picos de mastitis en ese mes”, explica.
Cuanta más ocupación tengamos en las camas mayor riesgo de contagios tendremos
“Si nos creemos que la mastitis es la patología que en vacuno de leche produce más pérdidas en una explotación láctea, todas las decisiones que tomamos están fundamentadas en una decisión económica. El coste de la arena es mayor que el coste de la paja, pero si vemos los resultados económicos compensa”, afirma Cristian.
Al contrario, dice, ocurre con los cepillos de limpieza predipping y los pulverizadores automáticos postdipping. “En una granja grande, la colocación de un sistema automático de spray postdipping puede suponer ahorrar tres salarios, y eso puede representar 100.000 euros al año, aunque no sea lo mejor para las vacas. Coste y eficacia son a veces los dos extremos de una balanza y en medio se sitúa la eficiencia”, concluye.
Español









Control OJD