
Saúl Alonso lleva 4 meses como gerente de Gaza
Leche Gaza es una rara avis en el mundo de la industria de transformación láctea española. Se trata de la tercera empresa más pequeña del sector pero la que tiene un público más fiel y una marca reconocida capaz de competir con la marca blanca.
Junto a Central Lechera Asturiana, son a día de hoy las dos únicas empresas supervivientes herederas del decreto franquista que regulaba la concesión para el suministro de leche en condiciones higiénicas a los municipios de más de 25.000 habitantes.
Para optar a esas concesiones, que salían a concurso, tenían prioridad las agrupaciones de ganaderos. En Zamora se forma un grupo de productores liderado por un veterinario, Santiago Santos, y se presenta al concurso, aunque acaba siendo adjudicatario un quesero local. Los ganaderos recurren y las autoridades optan por la solución salomónica: otorgar dos concesiones en Zamora, una a cada uno de los aspirantes. Ese es un factor, el de la competencia, que ha sido fundamental, porque para competir Gaza decidió apostar desde el principio por la calidad, frente a prácticas habituales entonces como la de echarle agua a la leche.
Las Centrales Lecheras tenían el monopolio para la comercialización de leche líquida en su respectiva ciudad, salvo en Madrid, Barcelona, Bilbao y Zamora, donde había más de una concesión
Junto con la apuesta por la calidad, una gestión profesional de la compañía desde el inicio y la innovación continua (fue la primera empresa en aplicar la refrigeración en granja, en pagar por la calidad higiénica de la leche y en poner en marcha una certificación integral de sus granjas), siguen siendo las señales de identidad de la marca, junto con la vinculación directa entre producción y transformación, a través de una fórmula original según la cual cada ganadero socio entrega una cantidad de leche proporcional al número de títulos que posee en la empresa (10 litros de leche diarios por acción).
Hoy, 60 años después de su creación, Leche Gaza genera unos 80 millones de euros de facturación y comercializa 55 millones de leche de vaca y 3 millones de leche de oveja al año. Entrevistamos a Saúl Alonso, nuevo gerente de la empresa.
– Gaza tiene una historia peculiar. ¿Cuáles son los valores que diferencian a la empresa?
– Gaza nace en el año 1966 como un Grupo Sindical de Colonización con dos objetivos: el primero dotar a los ciudadanos de Zamora de una leche sana y de calidad y el segundo resolver el histórico problema de la comercialización, en este caso de leche de vaca.
La unión hace la fuerza y por eso, adicionalmente, se buscaba generar unos ingresos en las familias del mundo rural, que entonces, igual que en cierta medida ocurre aún hoy, era el eslabón más débil.
Tras la obligada transformación posterior en SAT, Gaza se convierte más tarde, en el año 2001, en una Sociedad Limitada en la que los ganaderos que subministran la leche son los accionistas de la empresa. Esa es desde entonces nuestra forma jurídica, con la particularidad que las entregas de leche están directamente vinculadas al accionariado, es decir, son directamente proporcionales a las participaciones que cada ganadero posee.
Sólo puede ser socio el ganadero que produce leche y si deja de entregar leche, deja de ser socio
Leche Gaza es una compañía con muchas particularidades y esa es una de ellas. Otra es que a nivel de Estatutos, el traslado de participaciones sólo puede hacerse o bien a los sucesores de cada socio a nivel particular o bien a otros socios ganaderos que ya formen parte de Gaza. Es decir, de momento nadie externo puede adquirir esas participaciones y si alguien quiere aumentar las entregas de leche tiene que aumentar antes de forma proporcional los títulos que posee de la empresa.
– ¿Por cuántos ganaderos está formada en este momento Gaza?
– Actualmente somos unas 70 explotaciones. Todos nuestros socios, que a la vez son los propietarios de la compañía, entregan leche. Tenemos ganaderos que entregan leche de vaca y ganaderos que entregan leche de oveja.
Lo hacen en base al número de participaciones que tienen en la compañía: los que tienen más participaciones entregan más leche y para poder aumentar la producción tendrían que adquirir más títulos, por ejemplo, a otro ganadero socio que se jubile.
La capacidad de producción de cada granja está ligada a su participación social en la empresa, es decir, en función de los títulos que posee cada socio, así puede entregar un número de litros de leche
Todos nuestros ganaderos están en la provincia de Zamora y decimos con orgullo que una de las cosas más importantes y que influye directamente en la calidad de nuestra leche y en la calidad de nuestros productos es que todos los ganaderos se encuentran a menos de 50 km de nuestro centro productivo, de nuestra fábrica.
Eso tiene una ventaja muy importante, que es la frescura de la leche. Recogemos la leche en la granja y en el mismo día esa leche puede ser envasada. Es decir, intentamos procesar la leche, desde el momento del ordeño, en menos de un día y eso hace que el producto no pierda condiciones, mantenga todas sus propiedades organolépticas y llegue al consumidor con la calidad óptima.
– Desde el año 2021 contáis con una nueva fábrica. ¿Cuál es vuestra capacidad productiva en la actualidad?
– Históricamente recibíamos la leche de nuestros ganaderos y fabricábamos en nuestra fábrica de siempre en Zamora, pero en el año 2018, por crecimiento de la compañía y por intentar adaptarnos a las circunstancias y demandas del mercado a través de una Junta General se somete a votación, con más del 90% de los socios a favor, el traslado de la planta al Polígono Industrial Los Pinares, en Coreses, donde nos encontramos actualmente.
Actualmente estamos recogiendo aproximadamente cada día 150.000 litros de leche de vaca, que es una producción generalmente bastante lineal durante todo el año, y entre 6.000 y 14.000 litros diarios de leche de oveja, que es la producción que podemos llegar a tener en primavera.
– A partir de esa materia prima, ¿qué productos elaboráis?
– Envasamos distintas gamas de leche, como pueden ser las clásicas entera, semidesnatada y desnatada, leches con calcio, sin lactosa, enriquecidas en proteínas. Elaboramos también nata, hacemos cuajada con leche de oveja, que es un producto gourmet, al igual que la leche de oveja, que también es un producto muy especial para nosotros. Es un producto muy demandado y por el que se interesa mucho el cliente de exportación. Además, tenemos nuestro Gazacao, que es un batido de leche con chocolate.
Fabricamos en varios formatos, desde el litro tradicional, en un formato slim más moderno, con el que entramos en la fábrica nueva, a los minis de 200 ml., que es sobre todo un producto muy demandado para los niños y la gente más joven.
– En cuanto a la diversificación, ¿valoráis entrar en el sector de los quesos o ampliar la gama de productos fermentados?
– Transformamos el 100% de la producción de leche que tenemos y no contamos con excedentes, porque priorizamos la calidad del producto antes que fabricar una cantidad de litros enorme. No tenemos problemas de venta ni de suministro, mantenemos un equilibrio en ambos campos.
De cara al futuro sí que lógicamente el desarrollo de la compañía pasa por el desarrollo de nuevos productos pero en estos momentos preferimos centrarnos en la apertura de nuevos mercados con nuestros productos actuales.
– ¿Dónde estarían esos nuevos mercados?
– Somos la marca de referencia en Castilla y León. Nuestro foco y nuestros esfuerzos están centrados a nivel regional y formamos parte del sello de calidad Tierra de Sabor, pero vendemos también fuera de Castilla y León. Somos una marca muy centrada en el ámbito regional, porque ese ha sido el germen de la compañía, es nuestra idiosincrasia y queremos priorizar la calidad, pero sí que vendemos fuera.
Estamos introduciéndonos en el mercado de EEUU con nuestra leche de oveja
Además, algunos productos como puede ser la nata también la exportamos, en este caso a países asiáticos, a China principalmente, igual que hacemos con la leche de oveja a algún país europeo o incluso a EEUU, donde estamos introduciéndonos en el mercado.
– En las últimas semanas hemos asistido a manifestaciones de agricultores y ganaderos en contra del tratado entre la UE y Mercosur. ¿Cómo crees que puede afectar al sector?
– Evidentemente es un problema y una preocupación. El sector agroganadero quizás hasta ahora no haya sido suficientemente reconocido y el eslabón más expuesto.
Nosotros pretendemos darle el máximo valor a nuestras explotaciones y por eso procuramos pagar un precio más alto que el que hay mercado, para evitar de alguna manera que caigamos en la desesperanza.
Para protegernos de las importaciones, lo que nos corresponde a nosotros es dar valor a lo nuestro
¿Cómo veo yo este tipo de tratados? Pues evidentemente mal, pero ahí entran en juego una serie de cuestiones políticas en las que nosotros no podemos influir en nada, más que con una diferenciación de nuestros productos y dando valor a nuestras granjas como una forma de protegernos contra las importaciones.
Yo creo que entrada de producto en condiciones desfavorables para nuestros agricultores y ganaderos vamos a tener tarde o temprano, si no es ahora con este tratado de Mercosur será otro.
– ¿Cómo ves la evolución del mercado de productos lácteos en los próximos años? ¿Qué productos crees que van a destacar?
– El mercado de leche ahora está estabilizado, pero venía con una tendencia a la baja de los últimos años. Evidentemente las leches clásicas van a seguir, pero sí veo al consumidor tendente hacia otro tipo de productos. Sobre todo la gente joven, camina hacia productos funcionales, como pueden ser los enriquecidos con calcio o proteína.
También hacia los productos fermentados, que son productos frescos, suaves. Quizás las tendencias estén cambiando, pero nosotros vamos buscando maneras de ir adaptándonos y de cómo atender esa demanda del consumidor.
Creo que hay un gran futuro en las leches enriquecidas; veo ahí un mercado en crecimiento
Yo creo que los quesos son un producto que siempre ha tenido una gran aceptación y que la va a seguir teniendo y pienso que la tendencia en el consumo va a seguir siendo al alza. Pero la sociedad cambia y quizás el consumidor busque lo mismo que en otros ámbitos: productos más frescos, más ligeros y de consumo del día a día. Y en el ámbito lácteo, yo creo que por ahí es por donde debemos adaptarnos las compañías.
– Sois una marca muy reconocida en Castilla y León, demostrando que es posible competir con la marca blanca.
– Gaza es muy particular en ese sentido, porque venimos desde el año 1966 priorizando a nuestros ganaderos y que el producto que obtenemos de esas granjas sea un producto de calidad y eso ha generado en el consumidor una imagen de confianza y de compañía seria y normalmente cuando el consumidor valora esas características en tu producto suele ser muy fiel.
Nosotros nos encontramos seguros del producto que hacemos, gracias al esfuerzo que hemos realizado durante muchos años, porque nos encontramos invirtiendo constantemente en instalaciones y mejora de producto y nuestras granjas también están mejorando constantemente y eso el consumidor lo valora. Estamos contentos de tener una clientela fiel y que valora y aprecia la calidad de nuestras explotaciones y de nuestro producto.
El consumidor de Leche Gaza es muy fiel y valora el esfuerzo que llevamos realizando durante muchos años en calidad y mejora de producto
La marca blanca ha ganado mucha cuota y es un mercado que aprieta mucho pero Leche Gaza tiene otro valor. Por eso vemos con optimismo el futuro y seguimos afianzando la relación con nuestros consumidores. Somos una compañía que invierte mucho de cara a la sociedad.
Esto viene de muchos años atrás, porque entendemos que como empresa debemos devolver algo de lo que el consumidor nos da y colaboramos con muchas asociaciones benéficas, con muchos patrocinios deportivos, con la cabalgata de Navidad, etc. La ciudad y la provincia de Zamora entienden Gaza como suya.
– ¿Recogéis leche ecológica?
– Nosotros no tenemos leche ecológica y de momento la idea no es trabajarla. Creo que a nivel volumen, es un mercado muy limitado. Es un mercado muy especial porque la gente que consume productos ecológicos está muy convencida de lo que hace y es muy fiel a esos productos, pero creo que es un mercado que no va a ir al alza.
“Pagamos siempre un precio por la leche considerablemente superior al de mercado, es necesario para que las explotaciones sigan invirtiendo”

Saúl Alonso, frente a la entrada de la nueva fábrica de Gaza en Coreses
– ¿Que fórmula de contrato tenéis con vuestras ganaderías proveedoras?
– Todos nuestros socios perciben un precio justo por la leche. Lo que hacemos es pagar un precio por el litro de leche considerablemente superior al precio que se paga en el campo.
En Gaza no se han distribuido nunca dividendos. Tenemos distintas primas que pueden incrementar hasta en 10 céntimos el precio del litro de leche y los ganaderos socios participan en los beneficios de la empresa a través de estas primas que reciben en el precio de su leche en función de su calidad. Eso siempre ha incentivado una mejor calidad de leche.
Los contratos que se generan con nuestras granjas son contratos mensuales o bimensuales que se ajustan en función de la evolución del mercado. Nosotros, evidentemente, no somos ajenos al mercado pero estamos siempre considerablemente por encima del precio medio que se paga en la región.
¿Con qué objetivo? Pues con el objetivo fundamental de que las explotaciones de nuestros socios puedan seguir innovando y adelantándose a las exigencias medioambientales y de bienestar animal para que también nosotros podamos recibir esa leche en unas condiciones de calidad óptimas.
Procuramos pagar a nuestros socios bastante por encima del precio de mercado para que las explotaciones tengan recursos con los que poder seguir innovando
Para mantener esos estándares de calidad altos, entendemos que es necesario pagar ese precio para que haya recursos suficientes en las explotaciones para pode continuar con esa innovación. Si no, el sector pierde atractivo para los ganaderos.
– ¿Crees que proyectos como el que representa Gaza son un antídoto frente al cierre de granjas y la falta de relevo generacional?
– En los años 70 había más de 500 ganaderos que formaban la compañía y actualmente estamos en 70 explotaciones. Lo que ha ocurrido en el sector en estos años es que la demanda de leche ha aumentado y también la entrega de leche por parte de nuestros propietarios y aquella atomización que había ha ido evolucionando hacia explotaciones más grandes, de ahí que el número de granjas se haya reducido a pesar de entregar más leche.
El sector estaba muy atomizado y ha ido regulándose, con un menor número de explotaciones pero que producen más leche
Tenemos una disparidad bastante grande, con granjas cerca del millar de vacas y otras de 80 o 100 vacas. Las explotaciones que quedan son quizás más eficientes, porque son más grandes y tienen más recursos para seguir invirtiendo.
En cuanto al relevo, nosotros no tenemos demasiados problemas en ese sentido, y quizás ese sea un efecto directo del impacto positivo de la compañía sobre sus explotaciones. Ya se han producido relevos de socios que se han acogido a la jubilación y continúan sus hijos o familiares. Mediante el orgullo de esos ganaderos por sentirse parte de Gaza, conseguimos que se vaya haciendo un relevo ordenado.
– Al igual que en las explotaciones, también en el ámbito de la industria láctea se está produciendo un proceso de concentración empresarial, pero en vuestro caso demostráis que un proyecto industrial más pequeño puede ser viable.
– Así es. No nos sentimos especialmente amenazados por grandes multinacionales o compañías lácteas. Entendemos que nuestros valores han de seguir manteniéndose. Como compañía lo tenemos claro: no tenemos un interés desmedido por seguir creciendo de forma no sostenible, apostamos por la estabilidad. Nuestro crecimiento industrial está vinculado al crecimiento de nuestras granjas y tiene que ser razonable y sostenible. No tiene sentido crecer enormemente vendiendo otro tipo de productos si pierdes la esencia de lo que eres. Nosotros lo tenemos claro y nuestros ganaderos también.
– Primavera es un momento de renovación de la mayoría de contratos lácteos. ¿Cómo ves la evolución de precios en esta campaña que entra?
– No veo a corto o medio plazo grandes variaciones. No estamos en momentos de convulsiones ni se esperan grandes oscilaciones en el precio de la leche en origen. Yo creo que por lo menos durante este primer semestre del año, el precio debería mantenerse más o menos en los niveles que estamos. Al final la leche es un producto de primera necesidad y va a seguir consumiéndose.
– Además de recogerles la leche, ¿realizáis algún tipo de asesoramiento en vuestras explotaciones?
– Sí, controlamos la alimentación y la calidad de leche en todas nuestras granjas. Contamos con asesoramiento de nutrólogos para que las vacas tengan una alimentación equilibrada porque después a nivel industrial es muy importante también que la producción y calidad sea lo más estable posible.
Contamos con un sistema de gestión integral de la calidad en granja y todas nuestras explotaciones están certificadas en bienestar animal
Además, Gaza en el año 2004 fue la primera empresa en España que introduce lo que llamamos Sistema de Aseguramiento de la Calidad, que se desarrolla totalmente en 2006 y a partir de 2009 el 100% de nuestras explotaciones están dentro de ese sistema de certificación de la calidad.
Somos, por tanto, una compañía pionera dentro de lo que es la certificación de la leche en granja mediante ese sistema integral de gestión de la calidad. Es un sistema auditado y controlado por veterinarios que hacen visitas y un control muy exhaustivo y periódico de todas las explotaciones, englobando todas las condiciones que deben cumplir nuestras granjas.
– A veces el consumidor tiene la imagen idílica de la producción de leche de una vaca pastando y es difícil trasladarle otros modelos donde las vacas están estabuladas pero donde se prima también el bienestar animal.
– Ese sentimiento del consumidor de deterioro de la imagen nosotros no lo percibimos como empresa. Nosotros fomentamos muchas acciones para que nuestros consumidores y la población en general conozca cómo es el trabajo en una granja, el trato con los animales, etc. Fomentamos visitas y tenemos un aula láctea en la que enseñamos todo el proceso de producción.
La desconfianza que a veces puede existir en el consumidor a respecto de la producción láctea es fruto del desconocimiento
Queremos hacer al consumidor partícipe de la producción láctea desde el origen, porque para corregir esa desconfianza, la forma más sencilla es que el consumidor conozca directamente cómo es el trabajo en las explotaciones. El animal es la parte más importante de nuestra empresa y en la que centramos todos nuestros esfuerzos.
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