El Pazo de Rubianes acogió la IV edición del foro “En Primeira Persoa do Rural”, un encuentro impulsado por Ence Terra que reunió a emprendedores, productores y referentes del medio rural para debatir sobre el presente y el futuro de un territorio que está demostrando que tiene mucho que ofrecer. Juan Carlos Pérez (Aldealista), Ester Ordóñez (IGP Miel de Galicia) y Javier Agrelo (Biofruit Galicia) fueron los protagonistas de esta jornada en la que se abordaron oportunidades y retos de un entorno lleno de opciones para un desarrollo sostenible.
A lo largo de la conversación, los participantes compartieron experiencias concretas y aprendizajes inspiradores. El mensaje fue claro y unánime: el rural gallego no es una reliquia del pasado, sino un espacio de innovación, empleo y oportunidades.
Repoblar y dinamizar: un reto con resultados reales
La despoblación sigue siendo uno de los principales desafíos: 207 de los 313 municipios gallegos tienen menos de 5.000 habitantes y cada semana desaparece una aldea. Sin embargo, hay iniciativas que están demostrando que revertir esta tendencia es posible.
Un ejemplo es Aldealista, el proyecto impulsado por Juan Carlos Pérez, que conecta a personas interesadas en vivir en el rural con municipios que ofrecen vivienda, empleo y comunidad. Gracias a esta iniciativa, más de 200 personas se han asentado en pueblos gallegos y más de 75 viviendas abandonadas han vuelto a la vida. Además, más de 100 ayuntamientos se han sumado ya a esta red colaborativa.
“Lo que no se comunica no existe”, subrayó Juan Carlos, recordando que uno de los factores clave para atraer nuevos pobladores es dar visibilidad a las oportunidades reales que existen en el territorio.
La apicultura como motor de desarrollo y biodiversidad
La apicultura gallega se ha consolidado como uno de los pilares estratégicos del medio rural. La IGP Miel de Galicia lidera en Europa en número de apicultores y colmenas certificadas, y su impacto va mucho más allá de la producción.
“Las tres cuartas partes de Galicia son rurales, con lo cual si invertimos en el rural estamos invirtiendo en toda Galicia”, señaló Ester Ordóñez, presidenta del Consejo Regulador y administradora de la Agrupación Apícola de Galicia. La apicultura no solo genera valor añadido, sino que fomenta la biodiversidad, mejora la polinización y abre oportunidades de negocio diversificadas, desde el turismo apícola hasta la cosmética natural.
Ordóñez insistió en que el sector está atrayendo cada vez a más jóvenes y recordó que “todo lo que no es rural depende del rural”, una frase que resume la importancia estratégica del territorio en la economía gallega.
Innovar desde la tierra: nuevas oportunidades para el emprendimiento
Otro ejemplo de cómo el campo puede ser un espacio de innovación lo aporta Biofruit Galicia, la empresa creada por Javier Agrelo en A Estrada. Lo que empezó como una hectárea de kiwi se ha convertido en un proyecto de casi siete hectáreas dedicadas a la producción ecológica de fruta, con actividades de agroturismo y eventos que dinamizan la economía local.
Para Agrelo, la clave está en cambiar la percepción del rural: “Si te gusta vivir del rural, lo quieres y lo valoras, debes darle para delante”, señaló. Su experiencia demuestra que apostar por productos diferenciados, con valor añadido y sostenibles es una vía eficaz para retener población, atraer talento y diversificar la economía local.
Estrategias que funcionan: lecciones del IV Foro
Del debate surgieron varias ideas clave que pueden servir de guía para otros proyectos y territorios. La primera de ellas, que visibilizar oportunidades es esencial. Así, comunicar de forma activa la existencia de vivienda, empleo y calidad de vida en el rural es un factor determinante para atraer nuevos habitantes.
También se coincidió en que diversificar la actividad económica crea arraigo. Sectores como la apicultura o la producción ecológica demuestran que hay modelos rentables, sostenibles y con proyección de futuro. Por último, se constató la necesidad de vincular territorio y proyecto de vida: más allá de repoblar, se trata de generar entornos en los que las personas puedan desarrollar su actividad profesional y personal con calidad de vida.
Un futuro con raíces
El foro “En Primeira Persoa do Rural” volvió a dejar claro que el desarrollo del territorio depende, del compromiso y la colaboración entre personas, instituciones y empresas.
Como resumió Juan Carlos Pérez: “Nos encontramos con casas sin gente y con gente sin casa. Aprovechemos las fortalezas del territorio para cerrar ese círculo.”
Porque si algo quedó de manifiesto en Vilagarcía de Arousa es que, con proyectos bien diseñados, alianzas público-privadas y modelos productivos sostenibles, el rural gallego no solo tiene futuro, sino que puede liderar la transformación económica del territorio.
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