
Las explotaciones ganaderas gallegas entran en una nueva fase de control burocrático y agronómico con la obligación de contar con un plan de fertilización por parcela. Después de los sucesivos aplazamientos aplicados por el Gobierno central en la reforma del Real Decreto de nutrición sostenible de los suelos agrarios, el margen de espera ha terminado.
Este martes, 1 de septiembre, entra en vigor la obligación de contar con un plan de fertilización o abonado para la práctica totalidad de las explotaciones lecheras y aquellas de carne de más de 10 hectáreas de superficie que realizan aplicaciones de purín o abono químico.
Esta exigencia, derivada del Real Decreto de Nutrición Sostenible de Suelos Agrarios (modificado por el RD 934/2025), busca optimizar el uso de insumos, potenciar el abonado orgánico y reducir las emisiones y pérdidas de nitrógeno al medio ambiente.
Las herramientas digitales y las exigencias analíticas del suelo son los dos pilares técnicos que generan más dudas entre los productores ante la nueva normativa. Estas analíticas deben incluir de forma obligatoria parámetros clave como los macronutrientes (Nitrógeno, Fósforo y Potasio) y materia orgánica.
Además, las explotaciones de vacuno que manejen grandes volúmenes están obligadas a realizar al menos un análisis anual del valor fertilizante del propio purín para ajustar con precisión las toneladas aplicadas por hectárea.
El incumplimiento de la normativa podría derivar en penalizaciones en la PAC
El sector agrogandero gallego se enfrenta así a un nuevo hito regulatorio dentro del camino hacia la sostenibilidad marcado por el Gobierno central y la Unión Europea. Esta medida busca poner fin al abonado a ojo, exigiendo un cálculo matemático basado en las necesidades reales del cultivo y en los nutrientes que ya aporta el suelo o el propio purín.
La entrada en vigor de este plan supone un reto de gestión para el modelo de explotación familiar gallego, muy condicionado por el minifundismo. El manejo burocrático e informático demandará, más que nunca, el soporte técnico de personal externo, bien sea de los comerciales de las empresas de venta de abonos o de las cooperativas, así como la flexibilidad de las oficinas agrarias comarcales para evitar sanciones en las ayudas de la PAC.
¿Quién está obligado?
La norma especifica que el plan de abonado debe elaborarse antes del inicio de la campaña y recoger las previsiones de aportes de nutrientes (orgánicos y minerales) que se van a realizar en las parcelas. A continuación, todas las operaciones reales realizadas deben anotarse en el cuaderno de explotación en el plazo máximo de un mes.
La normativa estatal busca la universalidad, pero incluye ciertas excepciones que alivian a las pequeñas explotaciones
Sin embargo, existen dos excepciones introducidas en la norma pensando en las peculiaridades de las pequeñas explotaciones de la cornisa cantábrica:
- Las unidades de producción destinadas exclusivamente a pastos donde no se apliquen fertilizantes (no computa el aporte directo del ganado en pastoreo).
- Explotaciones con una superficie total igual o inferior a 10 hectáreas, siempre que sean de secano o se dediquen íntegramente a pastos o cultivos forrajeros para autoconsumo.
¿Qué debe contener el Plan de Fertilización?
El documento no es un mero trámite administrativo, sino una hoja de ruta agronómica que debe estar disponible ante cualquier inspección de Medio Rural. El plan, que se puede elaborar mediante herramientas informáticas validadas o con el apoyo de técnicos, tiene que reflejar:
- Previsión de cosecha: Estimación del rendimiento según el cultivo (maíz, hierba, etc.).
- Necesidades de Nutrientes: Cálculo detallado de Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K).
- Dosis y momento: Fecha prevista de aplicación, tipo de abono (químico, purín o estiércol) y la forma de incorporarlo al suelo.
- Límites al nitrógeno ureico: Restricciones específicas en las dosis de urea por sus elevadas pérdidas por volatilización a la atmósfera.
Asesoramiento técnico generalizado a partir de septiembre de 2028
Para el resto, además de contar con un Plan de Fertilización, el asesoramiento técnico en materia de fertilización por parte de profesionales cualificados pasará a ser obligatorio a partir de septiembre de 2027 en zonas vulnerables a nitratos, y en 2028 en el resto del territorio gallego.
Como alternativa, la normativa permite los cálculos realizados mediante una herramienta oficial validada, pero la Consellería de Medio Rural no dispone de una calculadora de nutrientes propia y exclusiva para la confección automática de los planes, aunque tiene centralizada la gestión del Cuaderno de Explotación en la Plataforma Gallega de Información Agraria (XEAGA).
A través de esta oficina virtual y sus herramientas digitales interconectadas con el Registro de Explotaciones (REAGA), los ganaderos pueden cumplir con el registro obligatorio de fertilización y gestionar su cuaderno de campo.
El Ministerio valida la aplicación gratuita FertiliCalc como referente de cálculo
Para el cálculo matemático de necesidades de N-P-K según el cultivo y la producción esperada, el Ministerio de Agricultura ha adoptado formalmente FertiliCalc como el software público de referencia en España.
Se trata de una aplicación de descarga gratuita (disponible para Windows y dispositivos móviles) diseñada en colaboración con centros de investigación agraria que permite ajustar las dosis de purín o estiércol a las necesidades reales del suelo.
Analíticas de suelo
El plan de fertilización carece de validez legal y técnica si no se sustenta en datos reales de la tierra. La normativa establece que las analíticas de suelo son obligatorias para todas las parcelas sujetas al plan de abonado.
Las analíticas deben renovarse periódicamente: en parcelas de regadío es obligatorio realizar una analítica completa de suelo como mínimo cada 5 años y en parcelas de secano como mínimo cada 10 años.
Las analíticas de suelo pasan a ser obligatorias y periódicas, debiendo repetirse cada 5 años en parcelas de regadío y cada 10 en secano
La ley introduce flexibilidad para evitar asfixiar económicamente a las granjas con un minifundismo acusado como el gallego. No es necesario hacer una analítica por cada recinto catastral individual. Se permite agrupar las parcelas en «unidades de gestión homogéneas». Esto significa que se pueden agrupar varias fincas en una misma muestra si cumplen tres requisitos:
- Estar en una zona geográfica próxima.
- Tener el mismo tipo de suelo y pendiente.
- Estar destinadas al mismo cultivo (por ejemplo, todas las parcelas de pradera permanente o todas las de rotación maíz-hierba).
Los laboratorios homologados que realicen estas pruebas deben certificar, al menos, los niveles de fósforo, potasio, materia orgánica y el pH del suelo, fundamentales para que el técnico valide las dosis máximas permitidas.
El purín como activo clave y la inseguridad jurídica actual en las aplicaciones con plato
Para el sector lácteo y cárnico gallego, el purín se consolida legalmente como un fertilizante de alto valor. La normativa obliga a realizar analíticas periódicas del purín y del suelo para ajustar las cubas a lo que la tierra puede absorber.
Además, conviene recordar las exigencias mecánicas que siguen vigentes, con el objetivo de frenar las pérdidas de nutrientes y la contaminación de los suelos y los cauces fluviales:
- Prohibición de platos y abanicos: El reparto tradicional en abanico está prohibido con carácter general para evitar la emisión de amoníaco, obligando al uso de sistemas de tubos colgantes o inyectores.
- Enterrado rápido: Los estiércoles y purines aplicados en suelos sin cubierta vegetal deben enterrarse en un plazo máximo de 24 horas.
- Franjas de seguridad: Se mantiene la prohibición estricta de fertilizar a menos de 5 metros de canales de agua, pozos o fuentes.
La Xunta está haciendo la vista gorda ante las aplicaciones con plato, que están prohibidas
La aplicación de purín mediante los sistemas tradicionales de plato, abanico o cañón está prohibida con carácter general. No obstante, la normativa vigente incluye criterios específicos que permiten excepcionalmente su uso:
- Pendiente del terreno: Se permite en recintos con una pendiente media superior al 10%.
- Tamaño de la parcela: Se autoriza en parcelas con una superficie inferior a 2 hectáreas.
- Características de la explotación: Se puede aplicar en toda la granja si los recintos con pendiente superior al 10% superan la mitad de la superficie total, o si las tierras con pendiente igual o menor al 10% no suman más de 2 hectáreas.
- Casos específicos de microparcelas: Se permite en recintos de superficie inferior a media hectárea, siempre que no sean colindantes con otras fincas de la misma propiedad.
Por parte de la normativa estatal se permiten sistemas alternativos modificados o tecnologías específicas adaptadas a la realidad concreta de una zona, como podría ser el caso del plato invertido en Galicia, pero su uso debe estar avalado por la comunidad autónoma mediante informes técnicos y la Xunta de Galicia no ha dado el paso a su autorización.
La aplicación RAX: La herramienta de la Xunta para el cálculo de nutrientes purín-maíz
La Consellería de Medio Rural no cuenta con una herramienta informática de carácter universal para todos los cultivos, pero sí dispone de una solución específica muy valorada en el sector ganadero a través de la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal).
La aplicación RAX es una herramienta web diseñada por el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo específicamente para la fertilización del maíz forrajero con purín. Permite a las explotaciones calcular de forma precisa las necesidades de nitrógeno, fósforo y potasio del maíz forrajero, cruzando los datos con el potencial fertilizante del purín propio.
“Los análisis de suelo y el asesoramiento técnico van a ser imprescindibles para el plan de abonado”
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