“Es el momento de que pongamos un precio al carbono que capturan los montes gallegos”

Distintos expertos analizan en una jornada celebrada en Lugo las posibilidades que la venta de créditos de absorción de CO2 puede abrir para propietarios y comunidades de montes

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Público asistente ás xornadas celebradas a semana pasada na Escola Politécnica de Lugo

Público asistente a las jornadas celebradas recientemente en la Escola Politécnica de Lugo

La captura de carbono por las masas forestales es un servicio ambiental que se puede convertir en un nuevo recurso económico para los propietarios forestales. Empresas e instituciones interesadas en compensar su huella de carbono de una manera voluntaria ya están recurriendo a la compra de créditos de carbono en los montes gallegos y del resto de Europa.

Por el momento, la normativa española limita las compensaciones de carbono o bien a plantaciones hechas tras un incendio forestal o bien a forestaciones realizadas en masas que estuvieran rasas por lo menos desde el año 1989. Sin embargo, es probable un cambio de normativa que amplíe en los próximos años estas opciones.

La jornada técnica ‘El puzle del mercado del carbono y el sector forestal’, organizada por el Distrito Forestal IX Lugo-Sarria, reunió recientemente en la Escuela Politécnica de Lugo a distintos expertos para tratar de acercar luz sobre la cuestión.

Existen dudas sobre la regulación futura de los mercados voluntarios de carbono, pero desde Galicia se ve ya en la venta de las toneladas de CO2 una oportunidad que se debe aprovechar.

María Loureiro: “Existe una tendencia alcista, los precios van a aumentar”

“Estamos en un momento muy interesante dentro de lo que es la política ambiental de la UE”, afirma la profesora de la USC María Loureiro. Dentro del llamado Pacto Verde Europeo la Comisión Europea presentó poco antes de que comenzase la guerra de Ucrania el paquete legislativo Fit for 55, que propone reducir de cara a 2030 un 55% de las emisiones de efecto invernadero con respeto a las producidas en 1990.

Dentro de la normativa europea se obliga a que haya una contabilidad de carbono por sector, de manera que cada sector económico sea neutral en el 2050, es decir, sea capaz de compensar sus emisiones capturando tanto carbono como emita.

Galicia puede ser el sumidero natural para las emisiones de la agricultura española

A corto plazo, el sector primario español tiene que hacer un importante esfuerzo para cumplir con las exigencias comunitarias, teniendo que reducir 43.000 toneladas equivalentes de CO2 de cara a 2030.

“En la agricultura España es uno de los países que más gases de efecto invernadero emite, por lo que Galicia y la cornisa cantábrica puede ser el sumidero natural para las emisiones de la agricultura española”, asegura María.

Existe una tendencia alcista a nivel internacional en los mercados de absorción y captación de CO2 y los precios de los créditos de carbono están aumentando, asegura la profesora de la USC. Puede hablarse de precios medios que rondan los 15 euros por tonelada equivalente de CO2, con perspectiva de que ese valor se vaya incrementando hasta llegar a 20 euros por tonelada. En Galicia, con un mercado más reducido, en los últimos años los precios ya se mueven en el arco de 20-25 euros / tonelada, lo que sitúa a la comunidad en un buen escenario de precios del carbono en el contexto internacional

Enrique González Fontán: “Necesitamos un crédito de carbono creíble que dé valor añadido a nuestros montes”

A nivel europeo, países como Francia o Países Bajos llevan la delantera en el desarrollo de los mercados de carbono. Kiko González Fontán está precisamente en Holanda, donde cursa un máster en la Universidad de Wageningen.

“Aquí el banco agrícola más grande del mundo, que es Rabobank, está creando un crédito de carbono a 20€/tonelada que está dirigido fundamentalmente al sector agrícola, porque Holanda tiene una cuarta parte de las hectáreas forestales que hay en Galicia», explica.

Rabobank está poniendo en el mercado créditos de carbono a 20 euros /tonelada

Por eso, dice, Galicia, con sus 2 millones de hectáreas forestales, tiene una inmensa oportunidad en este campo. “Tenemos casi 500.000 hectáreas forestales con un proyecto de ordenación en Galicia y estas hectáreas con gestión forestal activa, no están siendo recompensadas por su mitigación del cambio climático, es decir, no están teniendo un premio por su buena gestión ambiental”, afirma.

Diferencial entre parcelas ordenadas y sin ordenar

Una hectárea sin gestión forestal capturaría 80 toneladas de carbono, mientras que una hectárea ordenada capturaría 150 toneladas. Por tanto, explica, se ha estimado un diferencial de 70 toneladas de carbono capturado entre parcelas sin gestión forestal y parcelas con proyectos de ordenación. “Con los precios que se están moviendo actualmente en Holanda, esto implicaría un diferencial de 380 millones de euros en las 274.000 hectáreas con proyectos de ordenación aprobados en los últimos 5 años”, calcula.

El sector espera que, en esta línea, los cambios de normativa permitan un mayor desarrollo del mercado de carbono de cara al futuro, pues actualmente están limitados a restauraciones forestales post-incendio y a superficies rasas que se foresten.

César Pérez Cruzado: “El alargamiento de turnos de corta en masas forestales maduras puede ser contraproducente”

La Xunta está dando los primeros pasos para regular el mercado del carbono en Galicia. Pero cualquier iniciativa para implementar un mercado propio de carbono tiene que estar alineado con la guía del IPCC para Inventarios de Gases de Efecto Invernadero, que es la Biblia de la emisión de los proyectos de carbono a nivel internacional.

En base a esa guía internacional, habría dos grandes tipos de proyectos de absorción de CO2: bosques que se mantienen como bosques y terrenos que se convierten a bosques, explica César Pérez Cruzado.

Los bosques han actuado durante miles de años como reservorio y sumidero de carbono. Hasta que el uso masivo de combustibles fósiles ha roto ese equilibrio existente con el carbono atmosférico.

No es lo mismo un sumidero de carbono que un reservorio de carbono

“Si vemos los bosques como reservorios de carbono intentaremos que las masas forestales se mantengan durante más tiempo en estado de máxima acumulación. Pero el alargamiento de turnos y el mantenimiento de las masas en estados maduros puede llevar a pérdidas de biomasa por caída de árboles o riesgo de incendios”, advierte. 

Si, por el contrario, nuestra intención es que una plantación forestal actúe como sumidero de carbono, buscaremos acelerar su crecimiento y ajustar lo más posible los turnos de corta al momento de máxima captura.

Efecto sustitutivo

“El uso energético de la madera y la biomasa está considerado en la actualidad un sumidero de carbono, porque evita que usemos energía producida por combustibles fósiles, como gas y carbón, que liberan carbono a la atmósfera” -explica César- “Pero en los próximos años a medida que sustituyamos el gas y el carbón por energías renovables el efecto sumidero del uso de biomasa como energía pasaría a ser cero”.

Otros productos, como muebles, carpinterías o madera estructural, actúan al mismo tiempo como reservorio y sumidero de carbono durante su vida útil, ya que sustituyen a otros materiales muy industriales que consumen grandes cantidades de energía o elementos fósiles en su fabricación. Lo mismo ocurre con las nuevas biofibras de lignina que se están desarrollando en sustitución de materiales como el plástico.

xornadas captura de carbono Lugo1

Daniel Rodríguez: “No todo debe ser a partir de ahora captura de carbono, deberíamos seguir produciendo madera”

“El carbono, bien usado, es una oportunidad única para el propietario forestal. Es la primera externalidad que podemos rentabilizar. Pero tenemos que intentar optimizarla. No puede ser vista como un plus que me cae del cielo, sino como un recurso más que hay que valorar. Y para algunas plantaciones va a ser su ingreso más importante”, asegura Daniel Rodríguez, economista de la Asociación Forestal de Galicia.

La AFG lleva vendidas unas 100.000 toneladas de CO2 de montes de sus socios. El cliente que compra esos créditos de carbono son sobre todo grandes empresas, que necesitan ver el impacto sobre el territorio de esa inversión que hacen, por lo que la tendencia actual es la de la venta de CO2 + mecenazgo. “El mercado de carbono es una oportunidad única para dar una segunda vida a las superficies quemadas”, asegura por ejemplo Daniel.

La captura de carbono por parte de masas de eucalipto tiene difícil salida y esos créditos los compran sobre todo empresas de fuera de Galicia

La Asociación Forestal de Galicia centra sus proyectos de carbono en plantaciones de coníferas y frondosas caducifolias, pues Daniel reconoce que “la venta de la captura de carbono por parte de masas de eucalipto tiene difícil salida por el temor a recibir críticas de determinados grupos. Esos créditos los compran sobre todo empresas de fuera de Galicia, donde el eucalipto no tiene la connotación que tiene aquí ni genera ese debate”, explica.

Costes e intermediarios

El negocio del carbono es un mercado nuevo y muchas veces difícil de entender por parte de los propietarios forestales. “No está pensado para que el propietario forestal participe directamente en él, que debería ser el objetivo, porque todo lo que cueste dinero al propietario supondrá menores ingresos para el, igual que pasó con la certificación forestal”, compara Daniel.

A pesar de lo atractivo que pueda parecer este nuevo negocio, el economista de la AFG rebaja las expectativas, teniendo en cuenta el modelo de propiedad predominante en Galicia: “los costes técnicos hacen que los proyectos por debajo de 3 o 4 hectáreas no sean viables”, asegura. En cambio, para comunidades de montes, sí se presenta como una línea atractiva.

A día de hoy la fiscalidad no ayuda, el carbono tiene un 21% de IVA

A nivel fiscal la venta de toneladas de CO2 tributa al 21%. “Está considerado un servicio que prestas, por lo que tiene un IVA del 21% y ese cobro se suma en la declaración de la Renta, en el caso de propietarios individuales, al resto de ingresos de cara al cálculo del impuesto”, explica.

Luis Díaz Balteiro: “Es necesario integrar el carbono en la gestión forestal y que cada propietario elija el mix que más le compense”

Luis Díaz Balteiro, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, considera que “es necesario integrar este servicio ecosistémico que es el carbono con otros objetivos, como producción de madera, biomasa o resina. Y no debemos perder la perspectiva de que un monte va a generar más de un servicio ecosistémico, y que la captura de carbono es solo uno de esos servicios ecosistémicos, por lo que cada propietario debe buscar el mix que mejor le compense”.

Se están produciendo cambios en un periodo de tiempo muy reducido. Esto genera incertidumbre, desinformación y desamparo al propietario

Los Inventarios de Emisiones que realiza el Estado español “nacionalizan” el carbono capturado por los propietarios forestales (34 millones de toneladas de C02 equivalentes en el año 2021), sin que revierta en compensación económica alguna, critica Balteiro. “Los sistemas forestales españoles están compensando el 12% de las emisiones de carbono que se producen en España y lo están haciendo a coste cero”, se queja.

Trasparencia en las operaciones

“Existe una necesidad clara de que tanto el propietario como el gestor forestal dispongan de un marco estable que no existe en estos momentos”, asegura. A partir de la aprobación del Real Decreto 163/2014 se ha creado, dice, “un mercado imperfecto, no promocionado y que no está pensado para beneficiar al propietario”.

No hay fomento de modelos selvícolas orientados a la captura de carbono y el mercado del carbono no se difunde ni se promociona

“En España no se publicita el precio de los créditos de carbono alegando que es un acuerdo entre particulares, pero eso a mi modo de ver es una barrera de entrada de nuevos proyectos. Es necesario que haya transparencia”, defiende.

“En todos los países hay estadísticas públicas; en España no. Cuando en plantaciones de crecimiento lento muchas veces la viabilidad de las inversiones puede depender de estos ingresos”, asegura.

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