
Jodi Wallace es veterinaria en el Ormstown Veterinary Hospital en Quebec (Canadá). Se licenció en Medicina Veterinaria por la Universidad de Guelph en 2002. Trabajó en la Universidad de Cornell, en el departamento de Servicios de Producción de Leche de Calidad, antes de incorporarse a una clínica veterinaria especializada en ganado lechero en Mirabel, Quebec.
Además, obtuvo un máster en Ciencias Veterinarias por la Universidad de Montreal. También fue presidenta de la Asociación Canadiense de Veterinarios Bovinos. En 2023, recibió el premio «Veterinaria Bovina del Año» por la Asociación Americana de Veterinarios Bovinos y fue galardonada en tres ocasiones con la Orden Nacional al Mérito Agrícola de Canadá. Y ejerce como cotitular de una explotación lechera.
Wallace fue una de las ponentes en el congreso de la Asociación Nacional de Especialistas en Medicina Bovina de España (ANEMBE) celebrado en Valladolid. Su intervención se centró en el objetivo conocido como “terneros ZeroZero”, es decir, lograr en las granjas la reducción drástica de tratamientos sanitarios sobre los terneros y que la mortalidad de estos sea prácticamente nula.
Reconoció que parece un fin imposible pero, con un manejo de precisión, se puede conseguir. Sin embargo, no se logra de forma inmediata y requiere de un equipo de cuidadores y profesionales comprometidos, un trabajo constante y una aplicación correcta de los fundamentos básicos.
El concepto de terneros ZeroZero puede parecer utópico pero se alcanza con unos protocolos claros y el compromiso de todo el personal
La principal premisa es que los tratamientos y la mortalidad en terneros no deberían considerarse normales en una explotación. “Se perciben como `normales´ porque históricamente lo entendemos así. Convertir lo anormal en normal es un problema. Y ese problema debe ser solucionado”, dijo Wallace.
La clave reside en la atención al detalle y la constancia. Para eso es imprescindible establecer protocolos que permitan que todas las personas que trabajan con los terneros adopten un enfoque común y coherente para todos los procesos.
La especialista señaló que en la actualidad los objetivos estándar en materia de salud de los animales antes del destete (0-60 días) son:
– Tasas de mortalidad inferiores al 5 %
– Tasas de tratamiento inferiores al 25 %
– Crecimiento acelerado (duplicar el peso al nacer en 56 días)
Wallace cuestiona esas cifras y señala que las explotaciones pueden llegar fácilmente a tasas de mortalidad de entre 0 % y 2 %, tratamientos inferiores al 15 % y ganancias de peso medias diarias superiores a 1 kilo, es decir, duplicar el peso al nacer en menos de 50 días.

Wallace asegura que un manejo coordinado desde antes del nacimiento de los animales puede lograr el objetivo «terneros ZeroZero»
Las principales enfermedades en terneros son la diarrea y la neumonía. Y se pueden prevenir. La diarrea y la neumonía no son culpa del animal, sino que están causadas por fallos en uno o varios pasos del manejo global.
Manejo de las vacas secas
Profundizando en esos aspectos de manejo, la especialista señaló que es fundamental centrarse en las vacas en período de transición. “La vaca seca debe tener una vida libre de estrés. Para centrarse en el desarrollo del feto en el útero y en la producción de calostro de alta calidad. La zona de parto debe estar limpia, seca y bien ventilada. Y se precisan medidas preventivas para evitar enfermedades como hipocalcemia, retención de la placenta, cetosis, desplazamiento de abomaso, mamitis o cojeras.”
El Código de Buenas Prácticas del Sector Lácteo de Canadá recomienda una superficie mínima de 9,3 m² de cama profunda por vaca seca en fase lejana al parto y de 14 m² por vaca en preparto. También pueden alojarse en cubículos, evitando la sobreocupación.
La vaca seca tiene que estar libre de elementos de estrés para que el feto y el calostro se desarrollen adecuadamente
“El parto debe realizarse en una zona con cama o en los pastos. Y la creación de grupos estables durante el secado es eficaz para reducir el estrés. Lo que se hace es agrupar los animales en un esquema de `todo dentro–todo fuera´, de modo que las vacas permanecen juntas hasta el parto.”
Wallace apuesta por no introducir nuevos animales. La incorporación de una vaca a un grupo provoca interacciones agresivas para establecer la jerarquía social. Introduciendo vacas una vez por semana, se pueden producir 1,5 días de conflictos sociales para restablecer la jerarquía. Con tres veces por semana, se puede llegar a 4–5 días de conflicto. El conflicto reduce la ingesta de materia seca, y repercute negativamente con la aparición de enfermedades metabólicas en el posparto.
“La zona de parto debe situarse en un área lejos del tránsito habitual de la zona de ordeño, de la de recorte de pezuñas y de las entradas principales. Mediante cámaras o sistemas de videovigilancia, el ganadero puede supervisar el progreso del parto sin interferir ni generar estrés.”
También se debe prevenir el estrés térmico. Porque tiene efectos perjudiciales para la vaca, el ternero en el útero y sus ovarios o testículos. El estrés térmico puede tener efectos en la genética que se extienden hasta por tres generaciones. Y altera el ambiente intrauterino.
El estrés térmico puede tener efectos en el proceso reproductivo y causar daños genéticos durante tres generaciones
Wallace presentó diferentes estudios que indican que los terneros expuestos a estrés térmico en útero presentan mayor probabilidad de fallo en la transferencia pasiva, alveolos mamarios y células secretoras más pequeños, menor producción total de leche en las tres primeras lactaciones, y menor tasa de supervivencia que los terneros no expuestos a estrés térmico en útero.

Independientemente del modelo de explotación, las vacas en transición deben estar en ambientes libres de estrés
La nutrición es clave. “Las vacas secas deben recibir una ración equilibrada -sin aporte calórico excesivo- para prevenir el aumento de la condición corporal. Y debe reducir el hígado graso y la cetosis, y prevenir el desequilibrio energético negativo tras el parto. También anticiparse a la hipocalcemia y aportar la cantidad adecuada de proteína metabolizable.” Respecto a la vacunación, la especialista la considera útil frente a la diarrea neonatal, para aumentar la concentración de anticuerpos en el calostro.
Gestión del calostro
El manejo del calostro es el paso más decisivo en el futuro del animal. Y se basa en cuatro parámetros principales sobre los que puede operar el ganadero: calidad, cantidad, momento de la administración e higiene en el proceso.
“Inmediatamente tras el nacimiento -mejor si es en las primeras 6 horas de vida- el ternero debe recibir un volumen de calostro limpio y de alta calidad equivalente al 10 % de su peso vivo. Los bovinos que reciben una cantidad adecuada de calostro presentan mayores ganancias medias diarias, mejor estado sanitario en las fases predestete y posdestete y más producción de leche en la primera lactación.”
Wallace opina que todas las granjas deberían tener herramientas para evaluar la calidad del calostro. Por ejemplo, con el refractómetro óptico o digital. Y solo debe administrarse calostro con un valor igual o superior al 24 % en escala Brix (la medición de los sólidos totales y concentración de inmunoglobulinas). Valores inferiores a 18 % deben descartarse.
Alta calidad en el calostro y el encalostrado implican más producción futura, más ganancia diaria y más salud
“Los terneros nacen con apetito y conviene darles biberón incluso antes de que se tengan de pie. Y el calostro debe ser de alta calidad sanitaria, libre de patógenos. Es posible congelar calostro de vacas adultas libres de enfermedades (leucosis, Staphylococcus aureus, paratuberculosis, micoplasma, diarrea viral bovina) en envases pequeños (2 litros) que permitan un descongelado rápido en agua tibia. En granjas con presencia de enfermedades, se puede establecer un banco de calostro congelado, previamente pasteurizado. La segunda y tercera toma también deben ser de calostro.”

El encalostrado y las primeras tomas de leche determinarán el futuro sanitario y productivo del animal
La higiene es fundamental para garantizar una correcta absorción. Las muestras de calostro se analizan para determinar su carga bacteriana total. El calostro debe contener menos de 10.000 UFC (unidades formadoras de colonias) por mililitro de bacterias totales y cero coliformes.
“También puede enriquecerse el calostro materno para mejorar la calidad. Consiste en añadir un sustituto de calostro a calostro de baja calidad para incrementar su valor en Brix en la primera toma. Los terneros precisan más de una toma de calostro. Lo ideal son 2 o 3 tomas de calostro o de leche de transición. A partir de las 12 horas de vida, la eficiencia de absorción de anticuerpos disminuye por debajo del 50 %.”
Múltiples consumiciones de calostro tienen un efecto beneficioso sobre la mucosa intestinal. Porque contiene no solo inmunoglobulinas, sino también compuestos bioactivos, nutrientes y energía, que son esenciales para la termogénesis, el mantenimiento y el crecimiento del ternero, señaló Wallace.
El calostro ideal es el que contiene menos de 10.000 UFC por mililitro y está totalmente libre de coliformes
“El calostro evoluciona a leche comercializable tras 5 o 6 ordeños, pasando a leche de transición. Hay estudios que demuestran que las explotaciones que utilizan leche de transición presentan menor incidencia de enfermedades y mortalidad en terneros predestete. Así como menor duración de las diarreas, menor uso de antimicrobianos y mayores ganancias medias diarias.”
Wallace apuntó que los beneficios se ven mediante la elaboración de una leche de transición enriquecida. Añadiendo 70 gramos de un sustituto de calostro con 100 gramos de inmunoglobulina a la leche una vez al día durante los primeros 10 días de vida. La eficacia del manejo del calostro se evalúa por la cuantificación de transferencia pasiva de anticuerpos.
“La medición de proteínas totales en suero sanguíneo de terneros entre 1 y 5 días de edad permite determinar si la absorción de anticuerpos fue adecuada. Más del 70 % de los terneros debería presentar una transferencia pasiva satisfactoria, con valores de proteínas séricas totales superiores a 50 gramos por litro.”

Procedimientos iniciales y alimentación de los terneros
La especialista canadiense destacó que es de interés establecer protocolos básicos de manejo inmediatamente después de los nacimientos: desinfección de ombligo, secado y/o calentamiento del ternero, traslado a zona de recría, identificación por crotal, vacunación, toma de muestras para pruebas genómicas… Son labores fáciles de recordar elaborando fichas individuales de cada ternero y verificando cada paso.
Informaciones como el grado de asistencia al parto, calidad del calostro, momento y volumen de las tomas o simplemente incluir las iniciales del responsable de cada tarea, permiten disponer de registros más completos y facilita la identificación de terneros de alto riesgo.
Es posible duplicar el peso al nacimiento en menos de 30 días con aporte energético y leche a libre disposición
En el aspecto de alimentación, Wallace advirtió que “tras la administración de calostro, el siguiente paso es alimentar con leche o sucedáneo, con el fin de alcanzar ganancias medias diarias de peso y tamaño adecuadas para la futura reproducción. Lo ideal es duplicar el peso de nacimiento en 56 días. Y se logra alimentándolos con más leche. Lo óptimo es una dosis equivalente al 20 % del peso vivo.”
Otra estrategia consiste en aumentar el aporte energético mediante tres tomas diarias o con el suministro de leche a libre disposición. Existen granjas con terneros lecheros que duplican su peso al nacer en tan solo entre 23 y 30 días y sin modificar la edad de destete.

La limpieza de los equipos de alimentación de los terneros es un proceso muy complejo que requiere de protocolos claros
A pesar de esas buenas cifras, suele haber escepticismo entre los ganaderos. “Suele decirse que los terneros cogen diarrea si se les da demasiada leche. Eso indica un problema subyacente. Habría que comprobar el nivel de bacterias en la leche, si estuvo expuesta al aire y humedad, si el equipo de alimentación está limpio o si el sustitutivo de leche se preparó con la concentración y temperatura adecuadas.”
Los equipos de alimentación de los terneros pueden ser fuentes de contaminación bacteriana de la leche o del calostro, aun estando aparentemente limpios. “Las pruebas de limpieza son clave en la evaluación sanitaria de los terneros. La contaminación de los equipos puede determinarse con la medición de adenosín trifosfato, expresado en unidades relativas de luz.
Wallace dijo que “la formación del personal y la disponibilidad de un área específica para limpiar los equipos facilitarán esta tarea. Debemos colocar los protocolos de limpieza en un lugar visible para todos.”
Es un error pensar que los terneros cogen diarrea si toman mucha leche. El problema estará en la composición de esa leche
Citó, además, estudios sobre el uso de pasteurización para reducir los niveles de adenosín trifosfato en equipos de administración de calostro (sondas esofágicas, tetinas y biberones), previamente considerados limpios. Se pasteurizó a 60 °C durante 60 minutos. Finalizado el proceso, se realizaron pruebas con hisopos.
“Los resultados antes y después mostraron una reducción de bacterias media por encima del umbral exigido en el 100 % de las muestras. Por tanto, la pasteurización del material para terneros, que resulta difícil de limpiar, puede reducir eficazmente la cifra de bacterias en superficie. El método podría incorporarse a los protocolos de limpieza actuales sin gran esfuerzo.”
La limpieza de los equipos de alimentación de los terneros es muy compleja pero hay herramientas para hacerla totalmente eficiente
La doctora apuntó que el destete es una etapa estresante. “Para reducir el riesgo de succión cruzada, debe realizarse de forma gradual durante 10–14 días, mediante una reducción progresiva del volumen de leche servido. Y hay que asegurar que los terneros consuman al menos 1 kilo de pienso iniciador antes de iniciar el destete.” Por eso, conviene evitar otros factores estresantes durante el destete como traslados de establo, descornado o cambio de pienso de inicio.

El momento de destete es un momento crítico que puede generar estrés en los terneros
Alojamiento de los animales
El espacio y el entorno que ocupen los terneros durante los primeros 60 días de vida es enormemente importante. “Los animales recién nacidos pasan cerca del 80 % del tiempo tumbados. Y los de seis semanas, el 75 %. Es fundamental garantizar la cantidad suficiente de cama para mantenerlos abrigados, limpios y secos.”
La ventilación juega un papel clave en la prevención de dolencias respiratorias. Hay que disponer de aire fresco abundante y sin corrientes. “La neumonía tiene graves repercusiones económicas en el presente y futuro del ternero. Puede afectar negativamente en crecimiento, rendimiento reproductivo, producción lechera y longevidad. La medición de la carga bacteriana aérea total no resulta práctica en explotaciones porque requiere de equipamiento especializado.”
Pero, señala Wallace, podemos utilizar algo tan sencillo como nuestros sentidos de vista y olfato. “Atendiendo al primer olor que percibimos en el recinto de los terneros, podemos notar olor a amoníaco a partir de una concentración de 10 ppm, lo cual ya es un nivel peligroso para los animales. Debemos evaluar el olor a la altura del ternero.”
Tenemos que garantizar que los terneros que acaban de nacer dispongan de espacios amplios, abrigados, limpios y secos
Si, además, sentimos irritación en nariz y ojos es por la presencia de exceso de amoníaco y de gases nocivos. “Esto se comprueba utilizando tiras reactivas a amoníaco. Si hay polvo, moho, condensación o humedad, estamos ante problemas evidentes.”
Y hay que observar el comportamiento de los terneros. Si cambia de forma individual o grupal o si vemos que se agrupan, es que hay carga bacteriana notable. Esa carga puede reducirse aumentando la superficie disponible para cada ternero. “Alojados -individualmente o en grupo- deben disponer de un mínimo de 2,6 m² y 3,3 m² de superficie de cama por animal, respectivamente.”
Wallace recomienda aumentar la frecuencia de limpieza de establos y mejorar la ventilación mediante sistemas complementarios. Evitando la generación de corrientes. Los sistemas de ventilación por presión positiva mediante tubos perforados constituyen una solución sencilla para mejorar la calidad del aire en instalaciones interiores.

Wallace recomienda que los terneros estén en parejas o grupos porque su comportamiento es gregario
El aire fresco del exterior se distribuye a través de minúsculos orificios del tubo y se difunde a nivel del ternero sin generar corrientes. “Los terneros no perciben corrientes de aire cuando la velocidad de la circulación es inferior a 0,3 m/s.”
La especialista apuesta por la cría en parejas o pequeños lotes para la mejora de su desarrollo. “Los animales criados en pareja presentan mayor capacidad de adaptación a cambios y mayor disposición a consumir nuevos alimentos como hierba seca, granos o la ración total mezclada. Eso se traduce en una mayor resistencia al estrés. Y los terneros emparejados se muestran menos asustados y comen más tras el destete.”
Conviene alcanzar un umbral suficiente para que los terneros puedan interactuar ya que son animales gregarios
La interacción social es importante porque los terneros son gregarios. Alojarlos con al menos un compañero mejora la salud y contribuye a una mejor percepción por parte del consumidor. Esa percepción es relevante porque influye en la aceptación del producto final en un contexto de preocupación por el bienestar animal.
Y resulta esencial proporcionar agua y pienso de arranque a libre disposición para favorecer un crecimiento rápido. Está demostrado que, en esas condiciones, los terneros presentan un 45 % más de consumo de pienso iniciador y un incremento del 60 % de peso durante las primeras cuatro semanas de vida.
El consumo de pienso iniciador favorece el desarrollo del rumen. “Y no deben olvidarse las medidas básicas de bioseguridad para proteger la recua de nuevas enfermedades. Lo idóneo sería que los terneros dispongan de un espacio separado de las vacas en producción adultas para limitar la transmisión de patógenos por el aire.”
Otras medidas básicas son la limpieza de ropa y calzado de trabajo, la restricción de acceso a las instalaciones para terneros, la limitación de la entrada de visitantes y en todo momento tomando las medidas de bioseguridad adecuadas (calzas y monos siempre nuevos).
El consumidor final de los productos lácteos valora muy positivamente que los terneros estén en las mejores condiciones de bienestar animal
Wallace recordó que los programas de vacunación previenen la neumonía. “Las vacunas estimulan el sistema inmunitario, lo preparan frente a infecciones y enfermedades, reducen la gravedad de las mismas, disminuyen la carga de patógenos en el entorno y mejoran la respuesta a tratamientos. Pero los programas de vacunación deben ser específicos para cada explotación.”
Registro de datos sanitarios
Hoy las tecnologías digitales permiten recoger infinidad de datos para monitorizar la salud de los terneros, y es necesario registrarlos y evaluarlos periódicamente. El registro de dolencias como la diarrea o la neumonía y de los tratamientos aplicados es fundamental para comprender la epidemiología en la explotación.
“Los datos deben registrarse de forma que puedan analizarse fácilmente. Cuanta más información tengamos, mejores decisiones tomaremos. El establecimiento de protocolos claros y la formación de todo el personal implicado en el cuidado de los terneros son fundamentales para el éxito.”
Hoy tenemos herramientas digitales no solo para recoger y analizar datos sino incluso para predecir lo que va a pasar con cada animal
Para la especialista, hay que prestar atención a los detalles de las tareas diarias y supervisar todo el proceso mediante el análisis de datos: evaluación del calostro, control de la transferencia pasiva, ganancias medias diarias, incidencia de enfermedades, tasas de tratamiento, controles de limpieza…
“Deben identificarse oportunidades de mejora continua para optimizar la salud y crecimiento. Incluso pequeñas mejoras pueden ayudar a las granjas a alcanzar el objetivo ZeroZero en la cría de terneros, logrando que alcancen su máximo potencial genético.”, concluyó Wallace.
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