Estos son los síntomas de la Flavescencia Dorada que hacen necesario arrancar las vides afectadas

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Videira afectada pola Flavescencia Dourada

Videira afectada pola Flavescencia Dourada

La Estación Fitopatológica de Areeiro, centro dependiente de la Diputación de Pontevedra, recuerda la importancia de seguir las recomendaciones obligatorias para frenar la expansión de la enfermedad de la Flavescencia Dorada, cuya zona demarcada abarca el sur de la provincia. La enfermedad, procedente de Portugal, se transmite por el insecto cicadélido Scaphoideus titanus.

En concreto, Areeiro informa de que estamos dentro de los plazos establecidos por la consellería de Medio Rural para aplicar el último tratamiento insecticida, dirigido ya al control de adultos, “que siguen cayendo en algunas de las trampas instaladas en la zona demarcada (= zonas infestada más tampón) dentro del plan de erradicación de la enfermedad, y esta semana también en una de las trampas que tenemos instaladas nosotros en una venía de Salvaterra (dentro de la zona tampón)”.

Los técnicos recuerdan que “en la zona demarcada la lucha contra la enfermedad es obligatoria y que incluye no solo los tratamientos insecticidas frente al vector sino también otras medidas entre las que está la eliminación de las plantas en las que se confirmó la presencia de la enfermedad”.

Además, insisten en que “por el bien de nuestra viticultura, es conveniente arrancar y destruir también aquellas plantas que muestren conjuntamente varios síntomas de la enfermedad”, entre los que se encuentran, en estos momentos:

– Hojas reviradas hacia el envés de forma triangular y con manchas, normalmente delimitadas por las nervaduras, de color rojizo en las hojas de las variedades tintas y crema-amarillenta metalizada en las de variedades blancas, con la posibilidad de que los nervios también se descoloren;

– Hojas endurecidas y quebradizas que pueden adquirir una disposición en forma de tejas, superpuestas unas sobre otras, debido al acortamiento de los entrenudos;

– Racimos parcialmente secos y con maduración incompleta, o totalmente secos y arrugados;

– Pámpanos decaídos, faltos de lignificación, flexibles y colgantes, que dan al conjunto de la cepa un aspecto llorón.

– Pérdida de hojas y secado de la planta.

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