
El Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) acogió el ‘Open Day Clienfarms, Mabegondo Experimental Farm’, un evento en el que se dieron a conocer los avances del Climate Neutral Farms, un proyecto europeo en el que se miden las emisiones de gases en diferentes modelos de granjas de vacuno de leche. La principal conclusión es que ningún sistema es más contaminante que otro, que el manejo es la clave y que en todas las explotaciones es posible acometer alguna acción frente al cambio climático.
Francisco Ónega fue el encargado de abrir el acto. Es ingeniero agrónomo, y desde 2013 responsable de investigación y ciencia en el Servicio de Apoyo de la Asociación Europea para la Innovación en Agricultura. Su intervención llevaba por título “Mitigación del cambio climático en agricultura”.
Ónega señaló que, de 4.000 grupos operativos que hay en funcionamiento en la Unión Europea (UE), tan solo el 5% trabajan directamente sobre el cambio climático. Y explicó el trabajo de las Unidades de Apoyo dentro de la Red PAC. En su caso, son equipos humanos de diferentes disciplinas que informan a la UE sobre los avances e innovaciones frente al cambio climático.
El ingeniero habló de las actividades que desarrollan y de su labor divulgativa. Por ejemplo, un taller sobre neutralidad carbónica que desarrollaron durante la pandemia, cuando el trabajo presencial se hizo más difícil. Para conocer más en detalle la labor de esta unidad de apoyo de la Red PAC, se puede consultar la web Climate Neutral Farms.
Una de las actividades más importantes de las unidades de apoyo son los paneles expertos. Se trata de seleccionar 20 destacados especialistas para que aborden desde diferentes ámbitos los temas más relevantes relacionados con el cambio climático. Los temas son escogidos por la propia UE y por entidades sociales y empresariales o administraciones locales.
La intención de la UE es que todos los informes se divulguen de forma sencilla y directa para que sean de provecho para las explotaciones.
Durante un año se trabaja para elaborar un informe. En el documento tienen que participar productores, asesores, industria, investigadores y otros agentes, en función del tema que se trate. Lo que aportan no son soluciones sino diagnósticos sobre en qué temas hay que trabajar para solucionar un problema.
Ónega señaló que la política de la UE va orientada a que todos los proyectos de investigación que sean de utilidad se divulguen y expliquen de una forma sencilla y directa a quien se va a beneficiar de ellos, en este caso el ganadero. Lo que se conoce como “resúmenes prácticos”. Porque, hasta hace poco, solo salían publicados en revistas y sitios altamente especializados y no llegaban a quien tenían que llegar, afirmó.
El técnico terminó insistiendo en que una parte fundamental de su trabajo son las visitas transnacionales. Con eso las unidades de apoyo que operan en cada país pueden conocer lo que se está haciendo en otros estados de la UE en su mismo ámbito. Y, sobre todo, es importante que lo vean los técnicos pero también los ganaderos.
Marcos Veiga y César Resch intervinieron como miembros del equipo de investigadores en producción de leche del CIAM. Explicaron los resultados y las propuestas de mejora respecto del programa ClienFarms. Es un proyecto financiado por la UE con 15 millones de euros que tiene por objetivo crear en el nivel local granjas resilientes al cambio climático.
En la iniciativa participan 30 socios europeos. Su principal actividad consiste en realizar mediciones de emisiones de todo tipo en todo tipo de actividad agraria. El programa consta de 21 Innovative Systemic Solution Spaces (ISSS), que vienen a ser áreas específicas de trabajo. En relación con la producción de leche están trabajando 9 de esas ISSS por toda Europa. En España, el liderazgo del proyecto corresponde a la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (Agacal), a la que pertenece el CIAM.

Distribución de las granjas que participan en ClieNFarms en España
En los trabajos que se desarrollan en España participan 11 entidades además de Agacal: una financiera (Caixa Rural Galega), siete de industria láctea (Río, NaturLeite, Entrepinares, Pascual, Capsa, Danone y Nestlé), el Laboratorio Interprofesional Gallego de Análisis de la Leche (LIGAL) y dos de asesoramiento (Agro Novo y Alltech).
El proyecto ClienFarms recoge todo tipo de datos de emisiones de gases en 80 explotaciones repartidas por el estado.
Según los técnicos, todas las entidades mostraron su preocupación por el cambio climático y su disposición a frenarlo. En total son 80 granjas repartidas por el estado las que están facilitando datos para su recogida y análisis. Esos datos se canalizan a través de otras 9 entidades por casi toda la geografía española.
Las granjas, además de aportar datos, experimentaron medidas para combatir el cambio climático. La más importante fue la del propio CIAM, considerada la granja experimental. Para interpretar los datos, se utilizó el programa francés CAP2ER, que monitoriza sobre todo emisiones de metano, óxido nitroso y CO2, que son los principales causantes del efecto invernadero.
Actualmente están tratando de que en toda la UE se utilice el mismo programa de medición de emisiones, porque hay zonas en las que se emplean otros diferentes del CAP2ER, y así es más complejo unificar criterios. El CAP2ER mide también el almacenamiento de carbono que se da en praderas permanentes, setos y masas arbóreas. Porque existe la posibilidad legal de que las granjas puedan compensar las emisiones resultantes de la actividad con las capturas de carbono que generan sus terrenos.
Además, el CAP2ER solicita diferentes datos de todos los parámetros en las granjas:
– Raza, número y tipo de animales presentes
– Entradas y salidas de vacas (para carne y para vida)
– Edad al primer parto, tasa de reposición…
– Producción de leche entregada a la industria, producción de leche empleada en la propia granja
– Niveles de sólidos en la leche
– Permanencia estabuladas frente a permanencia en el prado
– Características físicas de la estabulación (emparrillado, material de camas, arrobaderas…)
– Gestión de efluentes (método de aplicación, importación, exportación…)
– Tipología de las tierras asociadas a la granja
– Fertilización mineral
– Fertilización orgánica
– Elementos agroecológicos y biodiversidad
– Componentes, formato y tipo de alimentación de las vacas
Por otro lado, desde el CIAM señalan que se hicieron 1.700 perforaciones manuales para conocer el estado de los suelos de las granjas participantes. Para eso, utilizaron satélites para indicar el estado de la tierra y orientar los puntos de la parcela en los que había que actuar. Las muestras de tierra recogidas en esas calicatas fueron trasladadas hasta el propio CIAM. Los técnicos detectaron mucha uniformidad dentro de los terrenos de cada explotación, pero diferencias muy grandes entre unas explotaciones y otras.
Más del 50% de toda la energía que se consume en una granja corresponde a los concentrados. Por encima del combustible y la electricidad.
Resch y Veiga hablaron también del diagnóstico de gestación. Una técnica aplicada por el LIGAL para reducir el número de días involuntarios abiertos en las vacas. Esto se hace porque la muerte embrionaria es bastante habitual en los primeros estadios de gestación y puede tardar hasta 45 días en detectarse. Con el nuevo método se reduce tanto la muerte como el tiempo de detección. Una vaca vacía puede suponer una pérdida de 5,4 € animal/día.

El programa mide todo tipo de parámetros que tienen que ver con la estancia de las vacas en las explotaciones
Con los datos recogidos en las explotaciones participantes, los investigadores concluyen que el modelo empleado (intensivo, extensivo, ecológico, mixto…) no condiciona las emisiones. No va a haber más o menos por estar en un modelo u otro. Y dicen que no hay que poner tanto el foco en las cifras sino en la evolución de los parámetros.
Siendo la energía el elemento más importante que hay que medir en este tipo de análisis, el programa CAP2ER contiene un indicador que recoge toda la energía que entra en las granjas y la traslada a las mismas unidades de medida. En este caso a megajulios. Concentrado, gasóleo, electricidad, compra de animales y abono… todo eso es traducido a megajulios. El resultado es que más del 50% de toda esa energía entra en forma de concentrados.
El índice de eficiencia en el manejo del nitrógeno y la autosuficiencia proteica son determinantes para la huella ambiental de las granjas.
Otro parámetro importante es el índice de eficiencia en la utilización del nitrógeno, es decir, cuánto entra en el circuito y cuánto somos capaces de sacar. Lo que saquemos en leche o carne sale del circuito en forma de purín o de amoníaco. Cuanto más quede en el circuito (leche o carne) mejor eficiencia tendremos.
Y también quisieron incidir en la autosuficiencia proteica, esto es, cuánta cantidad de proteína de la que consumen las vacas producimos en la propia explotación. Cuanto más alta sea, mejor para la granja y para la naturaleza. Finalmente, los investigadores recomendaron incentivar las prácticas de captura de carbono y reconocerlas mediante sellos oficiales para evitar el greenwashing y para armonizar las condiciones del mercado.
Pablo Modernel es ingeniero agrónomo y gestor de programas de naturaleza agrícola en la cooperativa neerlandesa FrieslandCampina. Él es el responsable de la cartera de proyectos destinados a aumentar la biodiversidad en las explotaciones lecheras de los Países Bajos, a la vez que ofrece una perspectiva de modelos empresariales a los ganaderos.
El sector lácteo neerlandés produce 14,5 millones de toneladas anauales, con una cabaña de 1,6 millones de vacas y 51 fábricas, de las que 27 pertenecen a Friesland Campina. El 60% del sector está en manos de esa cooperativa. El consumo interno es del 35%, mientras que mandan para el resto de la UE el 40% y para fuera de la UE el 25% restante.
El sector abarca 47.000 empleos y supone el 7% del PIB del estado. El perfil de explotación neerlandesa arroja 100 vacas, en sistema de negocio familiar, con pastoreo parcial a lo largo del año y producción media por granja de 850.000 kilos/año.
Modernel hizo un repaso por la historia de la cooperativa destacando que en 2008 se da el hito más importante, como fue la unión de Friesland Foods y Campina. Hoy tienen más de 15.000 socios entre los Países Bajos, Bélgica y Alemania. Abarcan casi 10.000 granjas y producen 9 millones de toneladas anuales.
La estrategia de Friesland Campina para combatir el cambio climático pasa por actuar sobre la nutrición, las personas y el planeta.
Además, operan en 30 países y tienen 20.000 empleados en todo el mundo. Señaló que trabajan desde el pasto hasta el vaso, toda la cadena de la leche. Un dato relevante es que el 27% del territorio de los Países Bajos está en manos de socios de Friesland Campina.
En lo que se refiere a estrategias y prácticas tendentes a combatir el cambio climático, desde la cooperativa diseñaron una estrategia de tres puntos:
– NUTRICIÓN: Aportar alimentos basados en la naturaleza, que no se pierda o se tire ningún alimento, garantizar en la medida de lo posible el acceso a la comida y difundir los beneficios de los lácteos.
– GENTE: Mejorar las condiciones y calidad de vida de los socios, crear comunidades resilientes al cambio climático, contar con productores empoderados para aplicar las prácticas sostenibles.
– PLANETA: Trabajar con la mirada puesta en el futuro. Clima, naturaleza y biodiversidad.
Friesland Campina se fijó el objetivo de ser climáticamente neutrales en 2050. Para eso hay numerosas medidas que se pueden desarrollar en las granjas. Así, Modernel habló de dar aditivos a las vacas para bajar las emisiones de metano, cambiar la alimentación, modificar el manejo de los suelos… Pero, insistió el técnico, eso es algo que tiene que decidir el productor, la cooperativa solo puede hacer recomendaciones.

Friesland Campina trabaja con los ganaderos para alcanzar la neutralidad climática en el año 2050
La cooperativa informa al productor y le da las herramientas para actuar. Pero la decisión siempre la va a tomar el ganadero.
Así, para tratar de convencer a los productores, pusieron en marcha otra triple estrategia:
• Valorización de la sostenibilidad. Conseguir que el mercado premie las prácticas sostenibles. Por ejemplo, la cooperativa firmó un contrato con Danone por el que se paga un 17% más a las granjas que cumplan requisitos medioambientales. Eso es un incentivo.
• Conocimiento y herramientas. Cada granja, terreno y familia es diferente. Así, hay que adaptar los métodos a cada una de ellas.
• Innovaciones y uso de tecnologías y nuevos productos.
Y aún hay una tercera estrategia de tres pasos -basada en la política de desde el pasto hasta el vaso- para acometer reducciones:
• Reducir un 63% en sus fábricas las emisiones que proceden de transportes y de las máquinas empleadas y la energía consumida.
• Reducir un 33% la producción de leche. Hasta ahora ya consiguieron 245 millones de euros en bonificaciones por estas prácticas.
• Reducir en un 43% todo lo que tiene que ver con envases y residuos en las fábricas.
Actualmente, desarrollaron una app para medir la huella de carbono en las granjas. Por eso, organizan reuniones periódicas para informar a los productores del funcionamiento de la app y de cómo mejorar las explotaciones en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero.
Modernel explicó que desde el año 1990 consiguieron bajar un 32% las emisiones de las granjas asociadas. Y a día de hoy completan el cuaderno digital obligatorio con otro alternativo para dárselo a los ganaderos y que hagan las mediciones. Todo eso se traduce en un pago añadido por la leche que está sirviendo para ahondar en las prácticas sostenibles y la lucha contra el cambio climático desde el sector productor de leche de vacuno.
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