En los últimos tres meses, varios territorios europeos han experimentado tres olas de calor sin precedentes por su temprana aparición y por las temperaturas registradas. Estas condiciones afectan gravemente a las personas agricultoras, a los animales y a los cultivos. Desde el Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas (SLG-CCLL) y la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) solicitan que el Consejo AGRIPESCA, en su reunión de este lunes, 13 de julio, incluya en su agenda la adopción de medidas para abordar esta situación, que previsiblemente se agravará en los próximos años. Los informes de campo recopilados por la ECVC reflejan una situación preocupante. “El impacto psicológico y económico de estas olas de calor es significativo. Muchas personas agricultoras ven comprometido o perdido el trabajo de todo un año”, advierten.
Estos son algunos ejemplos que aportan desde el Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas (SLG-CCLL) y la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC):
• Las frutas pequeñas se secan en el campo, al igual que los árboles jóvenes, incluso con acolchado y riego.
• Los cultivos extensivos sin riego a menudo no alcanzan la maduración del grano y las plantas se queman en el campo.
• En horticultura, las hortalizas de invierno no sobreviven y las de verano detienen su crecimiento.
• El estrés animal es evidente, con una alta mortalidad, especialmente en aves de corral. Es difícil suministrar agua fresca, aumentan las enfermedades, la gestión de los pastos se complica y los rendimientos de leche y huevos son muy bajos.
• Numerosos incendios ya devastan grandes extensiones de territorio.
• A esto se suman las dificultades del personal, a pesar de los ajustes en los horarios laborales, y la mayor presión sobre las agricultoras y los agricultores, que deben compensar la reducción de las horas de trabajo. Además, las ventas disminuyen debido al cierre de mercados al aire libre o a la menor afluencia de público.
La ECVC y el SLG exigen la implementación de medidas concretas a corto plazo para garantizar la supervivencia de las explotaciones agrarias:
− Activar la reserva de crisis de Europa para apoyar a quienes han perdido gran parte de sus ingresos, especialmente en las explotaciones más pequeñas.
La ECVC y el SLG solicitan reformas sustanciales en las políticas europeas y la implementación de medidas a largo plazo para facilitar la adaptación al cambio climático y su mitigación:
− Una PAC que apoye la transición hacia un modelo social resiliente y agroecológico, junto con una gestión sostenible del territorio y de los recursos naturales para afrontar los retos del cambio climático y de la producción alimentaria.
− Una PAC que facilite el acceso de los jóvenes a modelos agroecológicos, mediante la regulación de los mercados, la producción y unos precios que cubran los costes de producción.
− Rediseñar la distribución de las ayudas, estableciendo un límite de 60.000 euros por persona agricultora activa, aplicando medidas de degresividad y priorizando las explotaciones más pequeñas, las primeras hectáreas y los primeros animales.
− Priorizar las medidas ambientales y apoyar a las explotaciones que ya operan de forma responsable.
− Desarrollar una estrategia ganadera que promueva la ganadería extensiva, las razas rústicas y el sacrificio local, fundamentales para prevenir incendios y gestionar de manera sostenible las tierras, las montañas y los bosques.
− Implementar sistemas de seguros públicos eficaces, dado que los seguros privados no cubren a muchos pequeños productores.
Morgan Ody, miembro del comité de coordinación de la ECVC, señala: “Los líderes de la Unión Europea decidieron dar por terminados el Pacto Verde y la Estrategia ‘De la Granja a la Mesa’, a pesar de que sus objetivos debían alcanzarse en 2030. Estas decisiones son irresponsables, ya que la crisis climática amenaza el suministro de alimentos. No podemos permitirnos abandonar los objetivos de una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero”.
El caso gallego
Desde el Sindicato Labrego Galego vuelven a pedir, una vez más, la convocatoria de una Mesa del Cambio Climático. “Es hora de que la Consellería de Medio Rural actúe. Mostramos nuestra preocupación por el avance de los incendios que se están produciendo en nuestro territorio y que tienen que ver, también, con los cambios en las condiciones climáticas. Acabamos de vivir temperaturas muy altas que no son habituales en nuestro territorio. Otra de las cuestiones que debemos destacar es el avance de las especies pirófilas y el abandono de la agricultura, lo que provoca que, con mucha frecuencia, haya incendios cada vez más peligrosos. Además, en Galicia, las agricultoras y los agricultores no tienen suficiente alimento para alimentar a sus animales, una de las consecuencias del periodo de sequía que estamos viviendo”, advierten desde el SLG.
Además, recuerdan que “en nuestras explotaciones han aparecido enfermedades que antes no eran habituales y que se asocian a la presencia de insectos, también derivados del cambio climático, como pueden ser la Dermatosis Nodular Contagiosa, la Lengua Azul, la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica; o la llegada de plagas, como es el caso del Gusano Soldado, que afecta al maíz y que está teniendo una gran incidencia en las cosechas”.
“Debemos continuar con la agenda del Pacto Verde y fomentar una transición agroecológica como una de las formas más importantes de resiliencia y no abandonar los objetivos climáticos pero, en particular, establecer grupos de trabajo específicos en cada territorio asociados a buenas prácticas para hacer que la agricultura y la ganadería sean más resilientes y para afrontar estos retos que nos afectan”, afirma Isabel Vilalba Seivane, agricultora y secretaria de Relaciones Externas, Organizaciones y Movimientos Sociales del Sindicato Labrego Galego.
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