
Cruz Castro, veterinaria de Asoporcel, junto a Mercedes Fernández, en su granja de O Corgo
Galicia cuenta en este momento con unas 140 granjas de cerdo celta, que suman unas 4.000 cabezas de ganado, contando animales de cebo, reproductoras (unas 500) y sementales (un centenar).
La mayoría son granjas familiares de pequeño tamaño (granjas de producción de 5 madres o cebaderos de 25 animales) que tienen en la cría de cerdo celta un complemento a otras actividades, aunque en los últimos años se han puesto en marcha varias iniciativas más profesionalizadas y de mayor volumen.
“Para que haya cada vez más granjas y más grandes es imprescindible que exista una salida comercial para los cerdos que producen”, destaca Cruz Castro, veterinaria de Asoporcel, tras fructificar las gestiones llevadas a cabo por parte de la asociación con operadores lusos.
El envío de lechones para sacrificio a Portugal es una vía comercial nueva que se pone en marcha gracias a las gestiones de la asociación de criadores. Cruz explica que “allí tienen mucha tradición gastronómica de comer el lechón y nuestro cerdo celta es una raza que, por sus características de conformación, se adecúa muy bien para ese uso, porque son animales alargados y estrechos que no tienen unas masas musculares muy desarrolladas”, destaca.
Las características de conformación del cerdo celta son semejantes al bísaro portugués, ya que parten del mismo tronco genealógico
El cerdo celta tiene además muchas similitudes con el cerdo bísaro, la raza autóctona portuguesa, ya que ambas proceden del mismo tronco genealógico, por lo que la aceptación de la raza gallega en restaurantes y asadores portugueses es buena.
“Esta alternativa lo que nos abre es una nueva oportunidad comercial”, resalta la técnica de Asoporcel. “El cerdo celta es una raza autóctona de una especie ganadera que estamos tratando de recuperar y conservar, y la mejor manera de hacerlo es que las granjas que apuestan por esta raza tengan un retorno económico para que los ganaderos estén dispuestos a criarla”, razona Cruz.
Aunque siguen abundando las granjas pequeñas, en los últimos años se han puesto en marcha media docena de iniciativas de cerdo celta profesionalizadas de mayor tamaño y volumen de producción
El envío de excedentes de animales recién destetados a Portugal permitiría al mismo tiempo regular el mercado gallego, centrado en los animales cebados, de manera que la caída de la demanda que se produce en determinadas épocas del año no acabaría repercutiendo en una merma en los precios de comercialización de los cerdos por parte de las granjas.
Los primeros 50 lechones se cargaron este jueves en O Corgo

Mercedes, junto a algunos de los lechones que esta semana ha enviado para Portugal
El primer envío de lechones de cerdo celta a Portugal partió esta misma semana desde Rioseco, en O Corgo. Fueron cargados unos 50 animales en la explotación Outeiro de Manzadán, que cuenta en estos momentos con una docena de reproductoras.
Al frente de la granja se encuentra Mercedes Fernández Martín, una joven que apostó hace dos años por la puesta en marcha de una explotación de cerdo celta en un robledal de 7 hectáreas de propiedad familiar y que reconoce que esta nueva vía de negocio le está haciendo replantearse el objetivo con el que comenzó.
Al mandarlos al destete, el coste de alimentación de los lechones es muy bajo, casi no te generan gasto
La granja estaba ya enfocada desde el inicio a la producción de lechones y cuenta con unas instalaciones modernas y cómodas para ello, pero también a su cebo, con destino tanto a la venta directa a particulares como a las distintas carnicerías e industrias transformadoras que trabajan con cerdo celta en Galicia.
Pero ahora Mercedes, a la vista de esta nueva oportunidad, está pensando en ajustar las distintas épocas de paridera de las cerdas para hacer coincidir el destete de los lechones con los tres momentos del año con más demanda en Portugal, de manera que la exportación de cochinillos destetados de alrededor de 5-6 semanas de vida aproximadamente sea su principal fuente de ingresos.
Las tres épocas del año de más demanda y mejores precios de los lechones en Portugal son el verano, la Navidad y la Semana Santa
“No quieren animales de muchos kilos, los prefieren de unos 10 kg de peso vivo, que se logran alrededor del mes y poco. Normalmente destetamos al mes de vida, y lo que hacemos es alargar un poco más la lactancia hasta el momento de mandarlos”, detalla.
De este modo, dice, se producen lechones de primera calidad a muy bajo coste, ya que el único pienso necesario es prácticamente el cereal con el que se alimenta a las madres, puesto que los cochinillos, aunque tienen el concentrado a su disposición a partir de los 15 días de vida, la cantidad que comen es muy pequeña.
Las tres épocas del año con más salida de lechones hacia Portugal serán la Navidad, la Semana Santa y el verano, que son los tres momentos en los que los precios son también más elevados. “Puedes jugar un poco con la sincronización de los celos para tener los partos cuando a ti te convenga”, avanza Mercedes.
La granja contará el próximo año con 30 reproductoras repartidas en dos lotes de 15 madres
El grueso de la producción de Outeiro de Manzadán estará enfocado a la producción de lechones para la exportación a Portugal y los excedentes quedarán en la explotación para su cebo y comercialización a particulares o industrias gallegas. “Aquí en los meses del invierno hay salida, pero en otras épocas la demanda cae”, reconoce.
Iniciativa abierta a que se sumen otras granjas

La idea de cara al futuro es que, al igual que Mercedes, otros criadores opten por esta salida, de manera que se puedan unificar las cargas, porque “si un camión viene desde Portugal a buscar cerdos a Galicia tiene que llevar un número de animales que le compense”, razona Cruz.
De esta manera, la iniciativa, que partió de las gestiones de Asoporcel, está abierta a que se sumen más granjas. “El precio varía bastante en función de la época del año, del peso de los animales y de cuántos vayan juntos”, explica.
La exportación de animales vivos a Portugal requiere de una serie de trámites específicos: alta en el sistema de trazabilidad Traces para comercio intracomunitario y en el registro de operadores comerciales, aportar un certificado veterinario específico y sacar una guía especial. “Se trata simplemente de una serie de cuestiones de tipo burocrático que no son demasiado complejas”, destaca la técnica de Asoporcel, que anima a otras explotaciones a sumarse a esta nueva vía de negocio.
“El año pasado vendimos 88.000 lechones”
Pedro Silva se dedica, junto a su hermano Paulo, a comprar lechones en las explotaciones porcinas de Portugal para suministrar a los asadores de la zona de Porto a Ponte de Lima. El año pasado vendieron 88.000 lechones, lo que da una media de más de 1.500 animales a la semana.
Buscan un tipo de lechón con unas características que coinciden con las que tiene el cerdo celta y este jueves llevaron el primer viaje de lechones gallegos, una relación que quieren mantener de manera estable de cara al futuro.
“Hay lechones en Portugal pero nosotros buscamos un tipo de lechón específico, porque a los asadores les gusta un tipo de animal con una canal larga y estrecha, con rabo y con las orejas grandes, y los productores de cerdo celta cuentan con ese tipo de animales”, detalla Pedro.
Buscamos un tipo de animal largo y estrecho, con rabo y con las orejas grandes, que es lo que quieren los asadores
“Se trata de presentar un buen producto al cliente y luego no cambiarlo. Nosotros buscamos fidelizar al cliente con un tipo de lechón concreto pero que a veces no hay, sobre todo en las épocas de más consumo, y tenemos que irnos a un lechón de cebo que no cumple con esas mismas características que buscamos”, reconoce.
Por eso considera interesante la vía de suministro gallega “por la cantidad de lechones que pueden aparecer ahí”. Tienen camiones propios de distintos tamaños y asegura que “la cantidad mínima para compensar el viaje desde Oporto serían 250-300 lechones”.
Entre 40 y 50 euros por animal
Los hermanos Pedro y Paulo Silva proceden de una familia con una larga tradición vinculada a la compra-venta de ganado en Portugal. “Comenzó nuestro bisabuelo en la época en la que se vendían cerdos en las ferias. Nuestro padre continuó con el negocio, siendo una persona muy conocida en la zona. Nosotros íbamos con él cuando éramos pequeños y luego de estudiar, hace unos 10 años, mi hermano y yo retomamos el oficio enfocando la empresa hacia la compra de lechones para suministrar a los restaurantes y asadores”, cuenta.
En Portugal se consume lechón todo el año, pero los picos de demanda se encuentran en verano, Semana Santa y Navidad
“Trabajo y seriedad en el trato” son las máximas con las que los hermanos Silva desarrollan su negocio, siempre procurando dar una salida adecuada a los productores. “Somos como nuestro padre, arreglamos una solución para todo. Buscamos lechones de entre 10 y 15 kg de peso vivo, porque tenemos distintos clientes y unos prefieren animales más pequeños para ofrecer enteros y otros un poco más grandes porque sirven porciones ya en el plato”, describen.
En cuanto al precio, se mueve habitualmente entre los 40 y los 50 euros por lechón. “Hace 8 años los precios eran bajos pero desde 2019 comenzaron a subir, con una caída durante la covid, pero ahora volvió a recuperarse”, indica Pedro, que explica que el precio varía dependiendo de la época del año, del tipo de animal y del número.
Sacrificio los martes y jueves
Las tres épocas del año de mayor demanda son la Navidad, la Semana Santa y el verano. En este momento hacen dos sacrificios semanales, los martes y los jueves, que es el de mayor volumen de cara a suministrar a los restaurantes para el fin de semana. “Matamos por la mañana y desde que bajamos la temperatura de las canales por debajo de los 5 grados ya podemos empezar a repartir. La entrega a los asadores se hace normalmente el jueves por la tarde y el viernes por la mañana”, cuenta. Pero en las épocas de mayor consumo pueden llegar a sacrificar casi todos los días “y la cantidad disponible nunca llega”, admite.
Los lechones que se carguen en las granjas gallegas van a ir directos al matadero propio que la empresa posee en Oporto, en un viaje con los máximos estándares de bienestar animal
El consumo del lechón asado fue inicialmente una tradición que nació en el centro del país pero se fue extendiendo y hoy ya es habitual en todo Portugal. Pero a medida que la producción porcina se fue industrializando, los rasgos morfológicos de conformación de los animales también lo hicieron, enfocados hacia la producción de carne y el cebo.
Por eso, el sistema de cría tradicional en extensivo que caracteriza al cerdo celta encaja en los estándares de calidad y vuelta a los orígenes que están buscando los hermanos Silva. Su empresa, Provara, cuenta con matadero propio y cámaras de refrigeración en Oporto, a donde son trasladados directamente los lechones comprados en Galicia. Pedro tiene previsto visitar en Galicia en las próximas semanas, de la mano de Asoporcel, a productores de cerdo celta con los que establecer una relación comercial estable y duradera.
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