Father 1943: nueva ilusión, vino y patrimonio en el corazón de Monterrei

Father 1943 es el nuevo sello que se suma a la Denominación de Origen Monterrei, un proyecto familiar que resucita el legado vitivinícola de un cura gallego en Londres y que abre sus puertas en Vilamaior (Verín) con una apuesta integradora: vino de calidad, gastronomía y territorio.

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Father 1943: nueva ilusión, vino y patrimonio en el corazón de Monterrei
Inauguración este jueves de la bodega, presidida por el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda

Inauguración este jueves de la bodega, presidida por el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda

La Denominación de Origen Monterrei acaba de certificar recientemente una nueva bodega, Father 1943, con la que ya son 30 las inscritas bajo su sello de calidad. La bodega, situada en Vilamaior (Verín), surge de la mano de viejos conocedores del mundo del vino y apuesta por una combinación de modernidad, tradición y enoturismo. Este jueves, 9 de julio, los hermanos Ernesto y Asunción Rodríguez Zarraquiños inauguraron oficialmente este espacio, que reunirá bajo un mismo concepto la bodega Father 1943 y Paisana, una apuesta por poner en valor la tradición vitivinícola, la gastronomía y el territorio de Monterrei.

La sede de la D.O. Monterrei fue el escenario de la reunión del Comité de Certificación en la que se dio luz verde a esta incorporación. Después de comprobar que la bodega Father 1943 (Rectoral del Monaguillo, S.L.) superaba todos los requisitos, sus vinos pasan a certificarse bajo la tipología blanco Monterrei.

Con este alta, la Denominación de Origen ya abarca 30 bodegas repartidas por los municipios de Verín, Monterrei, Vilardevós, Riós, Oímbra, Castrelo do Val, Laza y Cualedro, con un total de 852 hectáreas de viñedo en las que trabajan 397 viticultores.

Un proyecto con raíces y honor al cura

Detrás de Father 1943 está Ernesto Rodríguez Zarraquiños, conocido como Tito, gerente de la bodega. Pero su hermana, Asunción Rodríguez Zarraquiños, también juega un papel fundamental, sobre todo en la parte de hostelería, uno de los pilares del proyecto, tal y como aparece recogido en la página web de la D.O. Monterrei.

El nombre de la bodega no es casual. Father nació en una conversación informal, cuando sus paisanos le llamaban así en inglés a un cura al que Tito tenía una profunda admiración. «Era una sorpresa que yo quería dedicarle», recuerda Tito. El 1943 se añade en honor al año de nacimiento de esa persona, que fue «de alguna manera, el alma emocional y sentimental de todo el proyecto mientras vivimos juntos».

Ese cura era el padre Paúl Ernesto Atanes, capellán de la comunidad gallega y española en Londres durante 43 años. A comienzos de los años 2000, quiso hacer algo por su aldea natal, A Salgueira, situada en la montaña de Verín. Fue entonces cuando echó una mano a su ahijado, Tito, que también hacía de monaguillo cuando el padre oficiaba en la aldea durante sus visitas. Juntos comenzaron a recuperar los viñedos de la zona y así nació la bodega Crego e Monaguillo, un símbolo de la recuperación de la viticultura en Galicia.

La ubicación, en Vilamaior, es también singular. La bodega se encuentra en una finca con una protección especial de patrimonio, debido a su proximidad a la iglesia, la rectoral (la casa del cura) y un palomar. «Esos detalles dificultaron bastante el proyecto y la ejecución de hacerlo aquí. Las obras hoy en día son cosas bastante complicadas», reconoce Tito.

Tito ya había sido anteriormente responsable de esa bodega, Crego e Monaguillo. Sobre la venta de aquel proyecto, explica que no fue él quien tomó la decisión, sino que las circunstancias así lo determinaron. Sobre la transición hacia Father 1943, señala que fue tranquila, aceptando los cambios que trajo la vida.

Tito añade que este es «un proyecto diferente, hecho con la misma ilusión, con unos objetivos diferentes, desde luego. Aquello era una supervivencia, nos lo jugábamos todo cuando empezamos. Este es un proyecto diferente, ya tiene más años, tiene más experiencia. Digamos que es un proyecto que nace de una experiencia que fui ganando a lo largo del tiempo».

De los aprendizajes de esa etapa, destaca: «Uno tiene que ser el mismo cuando quiere afrontar algo. No vale, todo está inventado, tú tienes que ser tú mismo. Cuando la gente ve la naturalidad y la franqueza, todo es más fácil». Sobre los antiguos viñedos, afirma rotundo: «Los viñedos no los vendí».

Un vino pensado para ser disfrutado

La primera certificación de la bodega corresponde a un blanco elaborado con godello (85 %) y treixadura (15 %). En los próximos días se espera la certificación también para la mencía. Cuando se le pregunta por el perfil del vino, Tito es claro: «El perfil de los vinos de Monterrei son vinos muy afrutados, muy equilibrados, muy fáciles de beber. No son de esos vinos que te saturan. En su punto, sobre todo de temperatura, son vinos con mucha estructura, mucho sabor y mucho aroma».

Y esa filosofía se extiende al conjunto del proyecto. Tito subraya que la ilusión es un motor fundamental: «Si no se disfruta, difícilmente se consiguen las cosas. Todos tenemos que trabajar para cumplir nuestros caprichos y objetivos, pero si lo que haces no te gusta, difícilmente puedes hacer nada bien».

Una apuesta por la calidad y por el enoturismo

La bodega cuenta con 10 hectáreas de viñedo propio, y además gestiona viñedo alquilado y compra uva a alrededor de cien viticultores de la zona. En su página web, la D.O. Monterrei destaca que la arquitectura de la bodega «combina modernidad y tradición; está formada por tres cubos revestidos en piedra y acero, que se integran armoniosamente en el paisaje». Uno de los aspectos diferenciadores que Tito señala es la explotación del turismo enoturístico, «que en Monterrei está aún por explotar».

Sobre qué aporta su bodega a las 30 ya existentes, responde: «Todos nuestros proyectos tienen un carácter muy personalizado. Intentamos transmitir como entendemos que hay que hacer las cosas. Creo que es diferente, sobre todo porque aportamos mucha ilusión».

El futuro: disfrutar y seguir apostando por la calidad

Los próximos pasos de Father 1943, una vez dentro de la D.O., no son otros que «disfrutar de este proyecto». Tito, que ya tiene una edad, afirma: «nunca me metería en este proyecto si no lo disfrutase. Evidentemente, todo proyecto de estos busca un rendimiento, pero yo lo que quiero es disfrutar del mundo del vino, que me apasiona».

Sobre la labor de la Denominación de Origen, Tito se muestra positivo: «Creo que la D.O. Monterrei lo está haciendo muy bien. Todo es mejorable, pero hay que pensar que Monterrei hace cuatro días estaba en pañales, en una denominación muy joven, donde costó muchísimo arrancar. Ahora está haciendo las cosas bien. No debemos perder nunca la perspectiva de la calidad. Vino hay mucho en España, en Francia, en Italia… Los vinos que triunfan son los que tienen calidad. Cualquiera hace un vino, pero un buen vino no lo hace cualquiera».

Por último, Tito envía un mensaje a los consumidores que aún no conocen los vinos de Monterrei: «Tengo claro, por mi experiencia de 25 años en este mundo, que a veces somos desconocidos, pero cada vez menos. Cuando prueben vinos de Monterrei, el propio vino va a hablar. Yo simplemente invito a que los prueben. A partir de ahí, estoy seguro del éxito».

Father 1943 llega, así, para sumar una nueva historia de pasión, raíces y calidad al mapa vitivinícola de Monterrei, con una certeza: los tiempos son nuevos, pero las recetas, las buenas, siguen siendo las viejas.

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