Feromonas y murciélagos, nuevos aliados para mejorar la salud de los viñedos

Martín Códax es una de las bodegas que está trabajando con difusores de feromonas y ahora probará a instalar cajas refugio para murciélagos, depredadores naturales del insecto. En los últimos años han logrado reducir un 10% el uso de los fitosanitarios en los viñedos al emplear las feromonas

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Feromonas y murciélagos, nuevos aliados para mejorar la salud de los viñedos

Difusor de feromonas contra la polilla del racimo situado en un viñedo de O Salnés.

El empleo de difusores de feromonas y la presencia de los murciélagos se muestran como alternativas sostenibles y métodos de lucha biológica contra la Lobesia botrana, conocida popularmente como polilla del racimo, un insecto que favorece los daños por botritis en los viñedos. Una de las bodegas pioneras en el empleo de los difusores de feromonas en Galicia es Martín Códax, de la Denominación de Origen Rías Baixas, y que lleva años trabajando con estos sistemas, aunque desde el 2019 de una manera más intensiva y profesional.

Precisamente la cooperativa de Cambados acogió recientemente una jornada en el marco del proyecto europeo IPMWork, gestionado en Galicia por la Fundación Empresa Universidad Gallega (Feuga), en la que dio a conocer la experiencia con este método biológico y los resultados logrados en estos años.

El empleo de estos métodos de confusión sexual se muestra como una alternativa sostenible para evitar daños en los viñedos de la polilla del racimo, sin un impacto tan elevado en la biodiversidad como el uso de insecticidas. Con este sistema se intenta evitar la reproducción de la polilla para mantener su control biológico. “Los difusores de feromonas buscan la confusión sexual, de manera que se genere una nube de feromonas que dificulte al macho encontrar a la hembra para su fecundación”, explica Joaquín Martínez Rodiño, responsable técnico de viticultura y mecanización en Bodegas Martín Códax.

“En las parcelas con confusión sexual se evita entre 2 a 3 tratamientos con insecticidas”

Aunque hay factores que limitan la eficacia del empleo de estos difusores, en estos años de uso de este método en la bodega consiguieron una importante reducción del empleo de insecticidas. “En las parcelas con confusión sexual se evita entre 2 a 3 tratamientos con insecticidas”, detalla el técnico. Así es que, aun sin poder emplear las feromonas en todas las parcelas que gestiona la bodega, en los últimos años han consiguido reducir el uso de fitosanitarios un 10%.

Instante da xornada realizada en Martín Códax sobre a súa experiencia no uso de difusores de feromonas.

Instante de la jornada realizada en Martín Códax sobre su experiencia en el uso de difusores de feromonas.

La colaboración entre viticultores, imprescindible

Uno de los factores que más condiciona el éxito del empleo de los difusores de feromonas es que se pueda cubrir un amplio espacio de viñedo con este método, para evitar que los insectos puedan tener zonas que no queden cubiertas y puedan lograr fecundarse. “Con los difusores hay que actuar como si fuese un coto. En la zona que se empleen debe hacerse en todos los viñedos, porque si queda una parcela en medio sin usarla, sirve como refugio y las hembras fecundadas propagan la plaga en el resto”, detalla Martínez Rodiño.

Para que el empleo de difusores tenga éxito es preciso que sea usado en una superficie mínima de al menos 4 hectáreas, a modo de coto

Así, como mínimo debe contarse con una superficie de 4 hectáreas para lograr éxito con los difusores. Cuanto más grande es el coto mejores resultados se logran, sobre todo en la parte central. Los bordes siempre quedan más expuestos y son los viñedos en los que es preciso realizar un mayor control y puede tener que realizarse algún tratamiento insecticida complementario y puntual. “Las parcelas de los bordes son donde puede entrar alguna hembra y darse mayor incidencia”, apunta el técnico.

En la bodega comenzaron en el 2019 a emplear de manera más extendida los difusores de feromonas. En esa campaña llegaron a cubrir con ese método 128 hectáreas, de las que 82 eran viñedos propios, 31 hectáreas de viticultores socios y otras 15 de viñedos colindantes.

Este año cuentan ya en total con 253 hectáreas. Así, en la bodega están empleando este método en 140 hectáreas de viñedos, lo que supone alrededor del 73% de la superficie manejada de forma directa por la bodega. También consiguieron que más socios y colaboradores se hayan sumado, llegando a contar con 73 hectáreas. Del mismo modo, ahora mismo también se incluyen otras 46 hectáreas de otros viñedos.

[Evolución de la superficie de viñedo en la que aplican los difusores de feromonas.

Evolución de la superficie de viñedo en la que aplican los difusores de feromonas.

En 4 años consiguieron incrementar en un 50% la superficie manejada con este método. “Para que esto funcione hay que ir de la mano de otros viticultores y vecinos”, valoran desde Martín Códax. También otras Cooperativas de las Rías Baixas como Condes de Albarei o Paco&Lola están embarcadas en esta misma apuesta por el empleo de los difusores de feromonas para reducir el uso de insecticidas.

Además de los buenos resultados que pueden lograrse con los difusores de feromonas, otro de los motivos que propiciaron que más viticultores se hayan unido a este programa fue la eliminación de buena parte de los insecticidas clásicos que se venían empleando contra la polilla del racimo. “Los insecticidas que quedan disponibles para esta plaga requieren que se aplique en el momento preciso para que realmente funcione”, especifica el técnico.

En aquellas parcelas aisladas donde el empleo de difusores no resultaría eficaz siguen empleando insecticidas. Tienen colocadas las trampas y hacen el seguimiento semanal de ellas, de manera que cuando detectan que es el momento propicio para tratar realizan los tratamientos específicos, para que la aplicación del insecticida tenga el mínimo efecto sobre la biodiversidad.

El gasto por hectárea en difusores equivale al coste de dos pases de insecticida

Combatir la plaga de la polilla del racimo con los difusores tampoco está suponiendo un gasto mucho más significativo para los viticultores. El coste de este método frente a otras alternativas más económicas ha sido durante años uno de los frenos para que se generalizase su uso. “Con el coste que tienen hoy en día los insecticidas prácticamente es el mismo desembolso económico. El gasto por hectárea en difusores equivale al coste de dos pases de insecticida”, apunta el técnico.

Manejo de los difusores

Otra de las ventajas que presenta el uso de los difusores es su manejo, mucho más sencillo que la aplicación de insecticidas. Los difusores se colocan en el viñedo en la brotación de las cepas y su efecto dura todo el ciclo de la polilla. “Una vez que se coloca sabes que hasta la vendimia van a estar difundiendo esa feromona, de manera que el viticultor no tiene que hacer nada más”, comenta.

Mientras, los técnicos hacen un seguimiento de los extremos de los cotos en los que se usan, para decidir aplicar insecticida si la presencia de polilla se incrementa. “Es preciso estar acostumbrado a localizar la polilla, ya que son difíciles de ver”, detalla Martínez Rodiño. La monitorización del insecto la hacen sobre todo en dos momentos claves para el insecto. Por una parte, un poco antes de la floración, cuando la polilla se encuentra en la segunda generación. En esta fase cuentan los racimos afectados, ya que se verán los nidos del insecto.

Otro de los momentos claves para realizar estas revisiones es cuando la uva tiene el tamaño de un guisante. Entonces es preciso localizar las puestas del insecto, unos huevos que tienen menos de un milímetro de tamaño, de ahí la dificultad de localizarlos. “Los técnicos dedicamos mucho tiempo a hacer este muestreo para darle confianza a los viticultores que están dentro del coto de que la plaga está a raya”, concreta Martínez.

Dependiendo del modelo deberán colocarse alrededor de unos 350 difusores por hectárea. También puede optarse por un aerosol automatizado con el que solo se requieren 4

La colocación de los difusores de feromonas dependerá por una parte de las indicaciones de los propios fabricantes, así como de la presión que haya de la plaga. Así, aunque con variaciones por estos motivos, se colocan en torno a unos 350 difusores por hectárea. “Al comienzo se colocan el número máximo de difusores y a medida que se va empleando este método, la presión disminuye y pueden también reducirse el número de difusores”, detalla. Una vez que se reduciendo la incidencia de la plaga, van dejando menos difusores en la parte central del coto y los van trasladando a los bordes, las zonas más conflictivas, para evitar que entren las polillas fecundadas.

 Distintos modelos de difusores de feromonas empleados en la bodega.


Distintos modelos de difusores de feromonas empleados en la bodega.

En la bodega están probando distintos modelos de difusores para comprobar cuales le dan mejores resultados. “Estamos probando las distintas soluciones que hay en el mercado, tanto para comprobar la eficacia como la rentabilidad económica”, apuntan. Además, están trabajando tanto con los modelos más tradicionales, donde las feromonas se encuentran dentro de una especie de cápsula de distintos tamaños, como un aerosol que emite feromonas de forma automática cada cierto intervalo de tiempo. En el caso de este último también muestra una mayor cobertura, de manera que colocan solo 4 por hectárea.

Así, como indican desde Martín Códax, el secreto para que los difusores sean una medida de éxito es contar con un coto de parcelas y hacer un seguimiento riguroso por parte de los técnicos de la incidencia en los bordes, para poder atajar la polilla antes de que genere un mayor problema.

Cajas refugio para los murciélagos.

Cajas refugio para los murciélagos.

Los murciélagos, aliados de los viñedos

En la bodega quieren ir un paso más allá y van a comenzar la instalación de cajas-refugios para favorecer la presencia de los murciélagos en los viñedos, ya que son unos devoradores voraces de insectos, entre los que se encuentra la polilla del racimo. La bodega valenciana Bodegas Enguera, que también expuso en la jornada de IPMworks su experiencia, lleva años combatiendo la plaga solo con difusores de feromonas y favoreciendo la presencia de murciélagos. “Favorecer la presencia de los murciélagos en los viñedos para que coman la polilla debe ser una estrategia integrada con el uso de los difusores, ya que si se emplean insecticidas no tendrán de qué alimentarse”, justifica Martínez.

Una de las herramientas para conseguir incrementar las colonias de murciélagos es la instalación de casetas refugio que ayudan a que se asienten los murciélagos en esa zona. Así, en base a la experiencia valenciana y con sus recomendaciones, este año en las parcelas en las que están empleando feromonas van a instalar cinco de estos refugios.

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