
Sandra Mella, responsable de la recría en Finca Fonteboa, contó en las Jornadas de Seragro cómo trabajan
Ubicada en Vitre (Frades), Finca Fonteboa SAT es una explotación lechera que nace en el año 2009 de la unión de dos granjas familiares ya existentes: por un lado, Gandeiría Mella SC, constituida en el año 2006 por Juan Luis Mella Seoane y Nieves Ríos Gendra, y, por otro, Finca Fonteboa, fundada en 1998 y compuesta por José Lavandeira Calvo y Raquel Sánchez Fernández. Más tarde, se incorporaría a la sociedad Daniel, hijo de Juan y Nieves.
“Las dos granjas necesitaban instalaciones nuevas y, después de barajar proyectos individualmente, se optó por la construcción de algo en conjunto”, explicó en las Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro Sandra Mella, hermana de Daniel y responsable de la recría en la explotación. En la actualidad, el equipo de Fonteboa está formado por los cinco socios y un total de seis personas contratadas, entre ellas Sandra.
En 2011, al finalizar las obras del nuevo establo conjunto, comienzan a trabajar en una nave con capacidad para 230 vacas, una fosa de purín cubierta de 2.500 m3 y una sala de ordeño trasera de 2×12 puntos, por la que pasaban en aquel entonces 115 vacas.
En la actualidad, el equipo de Fonteboa está formado por cinco socios y seis personas contratadas
Poco a poco, el número de animales en producción fue creciendo (en 2018 eran ya 240 las vacas en ordeño) y este aumento fue demandando sucesivas mejoras y ampliaciones: más silos para forraje, una nueva fosa de purín de 8.500 m3, un almacén cubierto y compartimentado para concentrados y cereales, etc.
También se realizaron obras de ampliación en ese año, lo que aumentó la capacidad de ganado en 100 cabezas, permitiendo llegar a las 280 vacas en ordeño. “En la actualidad contamos con un total de 661 cabezas de ganado vacuno, de las cuales 317 son vacas en lactación, 34 se encuentran en período seco y el resto, 311, son novillas. En el año 2024 el número de vacas vendidas para carne fue de 119 animales. En este mismo año, nacieron 192 terneras, por lo que la tasa de reposición era de un 50%”, indica Sandra.
Mejoras en la recría
En 2020, motivados por el interés en mejorar la recría propia, comienza la toma de muestras para el estudio genómico de los animales y a lo largo de 2021 comienzan a proyectarse las instalaciones para albergar la recría, que finalizan en 2022, compuestas por una nave de 90×36 metros, con capacidad para 260 animales.
“A lo largo de estos dos años y medio que llevamos trabajando con recría en estas instalaciones, fuimos cambiando las rutinas de manejo y los protocolos y, si fuese hoy, seguramente cambiaríamos algunas partes de las instalaciones. Si algo tenemos claro es que estamos constantemente aprendiendo y abiertos a mejorar”, asegura Sandra.
Llevamos dos años y medio trabajando con los animales en la nueva nave de recría y fuimos cambiando las rutinas y los protocolos de manejo por ensayo-error
El próximo paso del camino hacia el futuro de Finca Fonteboa es la construcción de una nueva nave que permitirá aumentar el número de animales en producción, por lo que en los próximos años será necesaria también una mayor cantidad de recría, lo que les obligará a redistribuir el espacio en la nave que la alberga actualmente. “Tendremos que mover las secas a otro lugar, establecer lotes colectivos para los neonatos y duplicar o triplicar el número de estaciones de la amamantadora. Son algunas de las cosas que tenemos en mente”, avanza Sandra.
“Nuestra intención es seguir creciendo”
En los últimos años, las actuaciones llevadas a cabo en la explotación tuvieron como objetivo mejorar el confort de los animales y la toma de datos. En 2023 comenzaron a trabajar con collares de rumiación para detectar celos y enfermedades de manera más precoz y en 2024 instalaron un sistema de ventilación en las dos naves (la de producción y la de recría).
También se llevaron a cabo mejoras para aumentar el bienestar del personal, como fue la instalación de unos vestuarios de más de 100 m2, con cocina totalmente equipada, duchas y taquillas individuales. “Queremos incorporar más personal e implantar la jornada continua, porque queremos trabajar también en el bienestar del personal”, defiende Sandra.
Queremos incorporar más personal e implantar la jornada continua, porque queremos trabajar también en el bienestar del personal
La construcción de la nave de recría en el año 2022 les permitió también trasladar a ella a las secas, que estaban en la nave de producción, y aumentar así la capacidad de la nave principal hasta las 340 vacas en lactación, aumentando también la sala de ordeño en 8 puntos.
A día de hoy, Finca Fonteboa ordeña entre 315 y 320 vacas, pero su intención es seguir aumentando el número de animales. “Nuestro objetivo de cara al futuro es crecer, porque una empresa solo puede estar creciendo o decreciendo”, argumenta Sandra.
La producción media del rebaño en el año 2024 fue de 12.132 litros por animal a 305 días, con unas calidades medias de 3,90% de grasa y 3,52% de proteína, siendo la producción total de la granja de 4.697.263 litros anuales
La recría, la gran olvidada siempre

Tras la constitución de la SAT en 2009, con el paso de los años fueron apareciendo nuevas infraestructuras según lo demandaba el volumen de la granja, pero siempre hubo un grupo de animales, las terneras, al que se le iba “buscando sitio” y que aprovechaba las instalaciones antiguas, reconoce Sandra.
Durante los primeros días de vida permanecían en unos compartimentos individuales de malla próximos a la paridera, para pasar luego a boxes individuales en un lateral de la nave principal en el exterior, donde pasaban toda la lactancia expuestas a la humedad y al frío.
Dos veces al día, después del ordeño, se les repartía la leche en cubos. Para realizar un destete progresivo, cada box tenía una cinta de un color según la cantidad de leche que le correspondía, que se cambiaban todos los lunes: seis, cuatro, dos litros y, finalmente, una única toma al día de dos litros.
Hasta el año 2022 a la recría siempre se le fue buscando sitio en las instalaciones antiguas
A los 90 días, se pesaban y pasaban a un lote provisional en el almacén, donde permanecían tres semanas hasta que se llevaban a las antiguas instalaciones de Gandeiría Mella, a unos 7 km de la granja de producción actual. Allí se dividían por edades (unas en un establo, otras en otro) y para otras incluso se cubrió o se delimitó el espacio de los silos que no se estaba usando, a modo de cama caliente. Allí, las más pequeñas continuaban con el mismo pienso starter que venían consumiendo, hasta que se hacía el primer cambio de lote y pasaban a consumir veza o alfalfa, acompañadas de concentrado a granel para novillas.
El día que entraban nuevas terneras, normalmente un lote de 10 o 12, también se aprovechaba para llevar a las más viejas, que estaban próximas a la inseminación, a otro de los establos antiguos, en este caso el del otro socio, mucho más próximo a la nave principal. Este se dividía (y se divide, porque aún se sigue usando) en un lote de preñadas y otro de próximas al parto.
Al tener que estar moviendo continuamente a los animales se les provocaba mucho estrés y, al convivir en los lotes terneras de diferentes edades, los empachos eran frecuentes
“El hecho de mover los animales tantas veces, la readaptación a grupos nuevos y a instalaciones que no estaban pensadas para su tamaño en un principio, provocaba un estrés en los animales muy notable”, indica Sandra. Además, en alguno de los lotes convivían terneras con meses de diferencia entre ellas, por lo que era difícil adaptar las raciones y los empachos eran frecuentes.
Además, al encontrarse la recría a varios kilómetros, las tareas de alimentación, limpieza y control de salud de los animales las realizaban una o, como mucho, dos personas, y sin maquinaria, por lo que se convertía en un trabajo difícil y laborioso.
Paso a un nuevo establo de recría

Hace 4 años optaron por centralizar la recría en una nueva nave junto al establo de producción de leche. El diseño de la nave es rectangular, con un pasillo central que divide, a un lado, boxes individuales para neonatos (3 filas de 8 unidades), 4 lotes de cama caliente con amamantadora y otros 7 de postdestete, con patio y limpieza; y, al otro lado, un patio con dos filas de camas centrales, que se divide en 3 lotes de novillas, con capacidad para 90 animales entre 8 y 13 meses (que es cuando se inseminan y pasan al otro establo que está a 1 km), y uno para secas, de hasta 50 animales.
“Optamos por diseñar la nave siguiendo un circuito evolutivo desde una punta a la otra del establo en función de la edad de los animales. De este modo, las terneras van avanzando siempre en grupo desde que nacen hasta que se inseminan, con lo que se minimizan los movimientos y el estrés”, destaca Sandra.
El diseño de la nave sigue un circuito evolutivo por edades en el que las terneras van avanzando en grupo, minimizando de este modo los movimientos y el estrés de los animales
Asegura que “fue difícil contar con referencias para el diseño de la nave de recría” y que uno de los errores que cometieron fue sobreestimar la capacidad de los lotes, ya que en un principio llegaban a albergar hasta 25 terneras.
“Enseguida fuimos conscientes del estrés que suponía para los animales, al igual que el hecho de no realizar los movimientos en grupos. Muchos de los protocolos que aplicamos hoy son el resultado de errores que fuimos cometiendo en las distintas etapas de la recría”, dice.
Muchos de los protocolos que aplicamos hoy son el resultado de errores que fuimos cometiendo en las distintas etapas de la recría
“Tuvimos problemas de adaptación a las nuevas instalaciones el primer año debido a varios factores. El período crítico fue el segundo semestre del año 2022 por un problema técnico en la amamantadora y porque los protocolos de entrada a la amamantadora y de vacunación de los animales no eran los adecuados”, recuerda.
Cambio en los protocolos de vacunación y manejo
Ahora, además de vacunar cada año en sábana contra BVD, IBR y clostridium, las vacas son vacunadas frente a rotacoronavirus 55 días antes del parto (en el secado), o 28 días antes en el caso de las novillas, lo que afecta positivamente a la inmunidad de las crías. Las terneras también son vacunadas contra el virus respiratorio sincitial bovino y parainfluenza, a través de intranasal al nacer y a los 25 días de vida, con revacunación a los 28 días (el día 53 de vida).
“Esto fue algo que no siempre hicimos así, pero después de probar diferentes protocolos de vacunación, de entrada a los lotes, de movimientos de animales… estos son los que mejor nos resultaron. Apuntar todo lo que hacemos nos sirvió, por ejemplo, para darnos cuenta de que teníamos problemas de rotocoronavirus en las hijas de novillas y variar la vacunación en estos casos porque no estaba funcionando”, asegura Sandra.
Cada uno de los protocolos que se realizan a diario están puestos por escrito en zonas visibles para asegurarnos de que siempre se trabaja del mismo modo
“Cada uno de los protocolos que se realizan a diario están puestos por escrito en zonas visibles para asegurarnos de que siempre se trabaja del mismo modo. En cuanto se produce un parto, por ejemplo, tenemos un protocolo establecido tanto para la vaca como para la ternera: vacunar, crotalar, pesar, desinfectar ombligo y descornar con pasta ya al nacer”, explica.
En cuanto a las tareas del día a día, los trabajos de limpieza y desinfección son los que más tiempo ocupan en la nave de la recría. Todos los días se les dedica 1 hora por la mañana y 30 minutos por la tarde a limpiar los bebederos y patios, revisar animales, y cambiar tetinas, que se desinfectan, al igual que los cubos.
Empajamos dos días a la semana y se saca completamente el estiércol cada 15 días, mientras que las camas de arena se hacen diariamente y cada 15 días se encama
Todas las semanas son iguales en la granja, aunque los días son diferentes entre sí: en la nave de recría los martes se hace el control sanitario en las terneras y el control reproductivo en las novillas ya inseminadas; los miércoles tiene lugar el movimiento de los animales; los lunes y jueves las entradas a la amamantadora; los martes y viernes se limpia y desinfecta la fila de boxes que quedasen libres; los lunes y viernes toca estrar la cama caliente y, cada 2 semanas, retirar el estiércol por completo.
Enfermedades
“Una vez a la semana, desde hace ya dos años, viene una veterinaria a la explotación para revisar todos los animales de la amamantadora con ecógrafo y así detectar neumonías de forma precoz. Esta es la enfermedad con mayor incidencia, pero son cuadros muy leves ya que conseguimos controlarlas mediante ecografía pulmonar con una periodicidad semanal; seguido de alguna diarrea, sobre todo en los terneros de cebo, donde las diferencias de edad son mayores y se juntan más animales; alguna onfalitis y alguna que otra otitis”, detalla Sandra.
El principal problema en el primer año eran las diarreas, pero ahora conseguimos desplazarlas a un segundo plano
La tasa de mortalidad actual se sitúa por debajo del 5% (4,8% en 2025) pero cuando hicieron el cambio a las nuevas instalaciones en el año 2022 se disparó hasta un 9,35% debido a los problemas de instalación de la amamantadora, que provocaba una pérdida de temperatura de la tetina, y a los desajustes en los protocolos de vacunación y entrada a la amamantadora.
“Además, estamos observando ahora que esas terneras que no estaban bien nutridas están llegando ahora al primer parto con problemas de pezones ciegos, porque se mamaban más. Las que nacieron en ese segundo semestre del 2022, que fue el momento crítico, llegaron a tener un 22% de pezones ciegos. En la actualidad conseguimos controlar ese problema mediante una temperatura y concentración adecuada en la amamantadora y una velocidad de succión en torno a 500 ml/minuto y el porcentaje de pezones ciegos bajó hasta un 7%”, detalla.
Registro y análisis de datos

Llevan cuenta de todos los gastos de la granja dividiéndolos en distintas partidas (concentrado, encamado, reproducción, amortización de máquinas, de instalaciones, veterinarios, salarios, etc), lo que les permite conocer el coste por litro o el coste total de recriar una novilla, por ejemplo. “De este modo sabemos que en el año 2022 el coste era de 3,56 €/día, es decir, 2.288 €/novilla, mientras que en 2024 salen en 4,06 €/día, unos 2.594 €/novilla”, detalla.
El coste de la recría en 2024 fue de 4,06 €/día, lo que resulta en 2.594 € por novilla
“El análisis de datos es algo que tenemos muy presente desde hace años en esta empresa, puesto que nuestra filosofía es la de ensayo-error y esto implica llevar cuenta del mayor número de datos posibles para que, al incorporar algún cambio, podamos comprobar si los resultados mejoran o no”, explica.
Cuando nace la ternera, mientras se descongela el calostro, que le lleva 20 minutos, apuntan los datos del nacimiento y siguen haciendo anotaciones tanto durante las primeras horas como durante el resto de la lactancia. “Llevamos registro de enfermedades y tratamientos, lo que nos sirve para no repetir medicamentos o hacer descarte de animales que llevan mucho tiempo en tratamiento; fecha de entrada a la amamantadora, kg de leche que tomó hasta el destete, peso al destete y ganancia media diaria, etc. Para nosotros es muy importante tener registro de todo, porque trabajamos varias personas y esto facilita el trabajo en equipo y garantiza una consistencia del trabajo que se hace”, justifica Sandra.
Encalostrado
Además de registrar datos de salud y crecimiento, apuntan cuestiones como la calidad del encalostrado. “Es muy importante para nosotros dar el calostro en las primeras 6 horas de vida y que tenga una calidad de más de 25 grados Brix”, insiste.
Cuando una vaca produce más calostro del necesario, lo almacenan para casos en los que la madre no produce suficiente o no es de la calidad óptima. “Se almacena 4 días como máximo en el frigorífico utilizando sorbato de potasio como conservante y luego pasa al congelador. Así siempre tenemos calostro disponible”, dice.
Es muy importante para nosotros dar el calostro en las primeras 6 horas de vida y que tenga una calidad de más de 25 grados Brix
Administran siempre dos tomas de calostro mediante sonda para garantizar una ingesta mínima de 4 litros. Después, recogen una muestra de sangre entre las 24 h-48 h de vida del animal para comprobar que el encalostrado fue adecuado. “La media es de 110 Brix. Esto es gracias a que analizamos todo el calostro y no administramos calostro de menos de 250 Brix”, reitera Sandra.
Leche de transición
Una vez administrado el calostro, cada ternera permanece en su box individual hasta que toma otras cinco tomas más de leche de vaca. “Antes dábamos solo 4 tomas de leche de vaca y la entrada a la amamantadora tenía lugar de forma individual en el séptimo día de vida, al mismo tiempo que se vacunaban. Ahora adelantamos la entrada a la amamantadora y la vacunación y ampliamos de 4 a 5 las tomas de leche de vaca y eso ayudó a reducir las diarreas que nos aparecían a los 15 días”, cuenta.
Les damos el calostro, 5 tomas de leche de vaca y luego ya entran, con entre 3 y 5 días, con leche en polvo en la amamantadora
Estas tomas de leche de transición se administran dos veces al día, al final de los ordeños (a las 8:30 de la mañana y a las 19:30 de la tarde). Todos los lunes y jueves, aquellos animales que tienen las cinco primeras tomas completadas, pasan al lote colectivo donde están las amamantadoras (algunos con tres días, otros con cinco), y antes de entrar al grupo son desparasitados.
Los animales cruzados están un mes en la granja

Los machos y hembras mestizos (vendieron 179 cruces cárnicos con angus en el año 2024) van para el lote 1, donde permanecen hasta los 30 días aproximadamente, cuando marchan para cebaderos (se cargan una vez a la semana), y las hembras frisonas para el lote 2. Ahí permanecen unos 20 días y nunca se juntan más de 12 animales.
Cada 15 días se mueven todos los animales de la nave, en grupos cerrados de 10 en 10 animales. “En los dos siguientes lotes de la amamantadora procuramos que nunca haya más de 20 animales”, cuenta. “Para crecer necesitamos más espacio para amamantadoras, porque aunque nos dicen que vienen preparadas para 20 animales, funcionan mucho mejor con 15 terneras que con 20”, asegura Sandra.
En el primer lote de la amamantadora hacemos grupos de 12 animales y en los siguientes procuramos no pasar de 20
El consumo de leche es de un máximo de 9 litros al día, a una concentración de 150 g/l. “A lo largo de estos años probamos diferentes concentraciones y cantidades, y esta es la combinación que mejor nos funciona. La leche más concentrada provocaba malas digestiones y la absorción de nutrientes no era buena”, explica.
Aunque pueden tomar hasta 9 litros, la media diaria es de 7,5 litros, “ya que es importante que nunca acaben el crédito disponible antes de terminar el día, para no sufrir estrés. Cada ternera consume a lo largo de la etapa de lactancia (80 días) unos 80 kg de leche en polvo”, detalla.
A partir de los 800 g/día no hay una correlación entre ganancia media diaria y producción de leche en la primera lactación
“Esta etapa de la amamantadora es en la que más notamos el cambio a las nuevas instalaciones, que nos facilitan mucho el trabajo y nos permiten una limpieza y desinfección más rápida y frecuente (encamado 2 días a la semana y retirada total del estiércol cada 15 días), con lo que los animales están siempre secos, no sufren estrés por cambio de instalaciones y los crecimientos al destete son mucho mayores”, dice.
La ganancia media diaria es de 959 g/día, unos 30 g/día más que antes de disponer de la nueva nave de recría. “Nuestro objetivo no es aumentar mucho más la ganancia media diaria, ya que hemos comprobado que a partir de 800 g/día de GMD no hay una correlación entre la ganancia de peso en la lactancia y la producción de leche posterior en la lactación, por lo que lo más importante para nosotros es lograr el equilibrio en el conjunto de los animales”, asegura.
Destete progresivo entre el día 50 y el 80

A partir de los 50 días se inicia el destete progresivo en grupo hasta los 80 días. “Pasamos de terneras que notaban mucho el cambio en el destete a terneras que prácticamente no notan ningún tipo de estrés”, destaca.
A medida que se les va reduciendo la leche, se va complementando la alimentación de las terneras con pienso starter (disponible desde el día que entran en el lote) y, una vez destetadas, al pasar a los siguientes lotes, disponen de pienso de recría (sin copos de maíz) en los dos primeros lotes.
Hubo una época en la que tuvimos que adelantar la edad de inseminación porque llegaban con mucha grasa
Tuvieron que hacer también ajustes en la ración de las terneras destetadas. “Estamos constantemente aprendiendo de los errores y mejorando. Al principio estábamos con ración de vacas de leche y fue algo que tuvimos que cambiar porque hubo una etapa en la que tuvimos que adelantar la inseminación porque llegaban con mucha grasa. Ahora hacemos una ración igual a la de las novillas complementada con pienso de recría”, indica Sandra.
Los lotes de destete con cama caliente son siete: los cuatro primeros de 10 terneras (es decir, cuando se mueven, se mueven grupos completos) y los tres últimos son dobles, de 20 terneras. Después de la cama caliente, pasarían a lotes con cama de arena y patio: tres lotes de 30 animales, donde se controlan los celos con collares de rumiación y actividad, y se inseminan. Una vez preñadas, pasan a las instalaciones antiguas, a 1 km de distancia, con capacidad para 90 animales.
Edad al primer parto de 21,4 meses, con 1,84 dosis por novilla

“La única manera de crecer es hacerlo con cabeza y para eso hay que tener datos, porque lo que no se mide no se puede mejorar”, defiende Sandra. “Trabajamos con una media de 183 DEL y 382 días entre partos, con una media de 2 inseminaciones por vaca, que en el caso de las novillas recriadas en la explotación es de 1,84. Empezamos a inseminar a los 12 meses y la edad media de primer parto es de 21,4 meses”, indica.
Las novillas que no fueron inseminadas se revisan a los 390 días de vida y las que fueron inseminadas a los 22 días tras la inseminación. Las revisiones de preñez son semanales.
Las terneras son el futuro de la explotación y si haces las cosas bien, tienes mucho ganado
“Las terneras son el futuro de la explotación y si haces las cosas bien, tienes mucho ganado. Nosotros en este momento estamos pagando con picos de producción más bajos esos problemas con la recría que tuvimos hace tres años. Teníamos bajas ganancias medias diarias de peso en las primeras etapas, esos problemas de succiones que provocan pezones ciegos y, además, en esa época tuvimos que adelantar la edad de inseminación por el grado de engrasamiento en esas novillas que estaban mal nutridas. A todo esto se sumó además el hecho de que en aquel momento priorizábamos toros equilibrados en lugar de apostar desde el punto de vista genético por sementales de muy alta producción”, cuenta.
126 hectáreas de superficie agraria
La superficie agraria total de Finca Fonteboa abarca 126 hectáreas de terreno (66 en propiedad y 60 en alquiler), en las que se cultivan unas 100 ha de hierba (con una producción de 19.779 kg/ha), 89 ha de maíz forrajero (con una producción de 65.513 kg/ha) y 38 ha de grano húmedo (con una producción de 15.551 kg/ha). Aun así, todos los años compran 220 toneladas de grano de maíz, que se procesa en los núcleos de concentrado, y unas 880 toneladas de colza, que se almacena en la granja.
Aunque parte de los trabajos agrícolas los realiza una empresa de servicios, disponen de maquinaria para la realización de todas las tareas agrícolas (a excepción del ensilado), así como la necesaria para el día a día en la granja.
Para estas últimas resultan muy útiles dos telescópicas pequeñas, que usan para el acondicionamiento de las camas de arena y el arrimado de comida, así como una de mayor tamaño y un carro mezclador de 24 metros cúbicos de capacidad. “En la actualidad se están elaborando tres raciones diferentes, una para vacas de leche, una para vacas secas y otra para novillas. Para cada una de ellas se emplea un concentrado u otro”, explica.
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