
La producción forestal es el principal motor económico del municipio de A Fonsagrada. Tanto es así que el municipio de la montaña luguesa —el de más tamaño de Galicia— ocupa el primer puesto en extracción de metros cúbicos de madera en España.
Y es que con 328,8 km², el 75% del territorio municipal, tiene la consideración de suelo forestal. Solo las talas privadas anuales en A Fonsagrada —198.884 m³ en 2025— son superiores a las talas totales que exhiben siete Comunidades Autónomas: Islas Baleares, Región de Murcia, Canarias, Madrid, Comunidad Valenciana, La Rioja y Extremadura.
El municipio de A Fonsagrada produce más madera que siete comunidades autónomas
Por lo que respecta al impacto económico, desde el ayuntamiento señalan que solo en ventas directas de madera se generan más de seis millones de euros anuales. El pasado año, desde el ente municipal contabilizaron el paso de 40 camiones cargados con 25 toneladas de madera cada uno todos los días.
El pino radiata es la especie absolutamente dominante en el municipio fonsagradino. En 2025 produjeron 142.839 m³. El castaño es la segunda especie en extracción, pero su cultivo está limitado a las zonas por debajo de los 800 metros de altitud, que son minoritarias.

El pino radiata implantación en el sector de la estructura constructiva
El municipio está enmarcado en el Distrito Forestal VII (A Fonsagrada-Os Ancares). Zonas de alta montaña y orografía compleja para cualquier actividad. Sin embargo, las asociaciones profesionales destacan la red de pistas forestales desarrollada en A Fonsagrada como una gran ventaja para trabajar.
Como curiosidades vinculadas a la madera, cabe destacar el Centro Cultural Forges, construido con madera de castaño y referente de la arquitectura en Galicia. O las inversiones en maquinaria forestal que se hicieron después de que el gordo de la lotería de navidad de 2022 dejara en el municipio 180 millones de euros.
El pino radiata, a pesar del problema de las bandas de hongos, es la especie dominante, con casi 143.000 m³ anuales de cortas
Sin embargo, la aparición desde hace cinco años de las bandas -núcleos de hongos que secan el pino radiata— está suponiendo un serio problema para los productores y para las empresas de tala y transformación.
También hay otros desafíos como el abandono de tierras, la falta de relevo generacional o las restricciones legales a otros aprovechamientos. Sin olvidar la carencia de alternativas al radiata. Hablamos con los actores del sector para conocer sus impresiones sobre el presente y el futuro forestal de A Fonsagrada.
Manuel Fernández es el presidente de la Cooperativa Chorima, la primera cooperativa forestal que se fundó en Galicia y una de las pocas que existen en España. Desde 1992 ofrecen servicios de apoyo a la silvicultura y asesoramiento integral y especializado a propietarios particulares y comunidades de montes.
Y Raúl García es ingeniero forestal, portavoz de la Asociación Forestal Interior de Lugo (AFIL) y propietario de 35 hectáreas de terrenos arbolados en A Fonsagrada y en Asturias. Los dos tienen visiones similares sobre las posibilidades, los problemas y el futuro del sector forestal en A Fonsagrada.

Las bandas de hongos, marrón y roja, amenazan la viabilidad del cultivo de pino radiata
Bandas de hongos
“La situación de las bandas de hongos está igual o algo peor que hace un año. En invierno y comienzos de la primavera los hongos parecen frenarse y los árboles se recuperan algo. Pero en cuanto llega el calor, las acículas se vuelven a poner con un color como si estuvieran secas. En esta zona no tenemos constancia de que se haya probado ningún tratamiento”, dice Manuel Fernández.
Muchos particulares y vecinos que gestionan parcelas en común vendieron la madera en cuanto notaron que los pinos estaban afectados o comenzaban a estarlo. “Así, no obtuvieron la ganancia esperada porque los árboles no habían crecido. Y ahora no tienen intención de volver a plantar, por lo que las fincas pueden quedar en estado de abandono”.
Las ventas de madera aumentaron artificialmente porque se venden pinares afectados por bandas que aún no estaban en turno de corta (Manuel Fernández, Cooperativa Chorima)
“No hay constancia de que se estén aplicando tratamientos fúngicos. Al menos de cierto volumen. Y desconocemos si hubo algún avance en trabajo genético pero, de haberlo, aún tardará bastantes años en tener efectos. Y, mientras, la banda marrón sigue haciendo estragos”, explica Raúl García.
“Lo que sí vemos es que se está cortando pino radiata mucho antes de que llegue a su estado óptimo. Las elevadísimas cifras de tala obedecen a esa realidad de que los propietarios prefieren vender antes de que las bandas maten los árboles. Los maderistas nos dicen todos los días que no dan abasto, que los llaman de todos lados”.
En Euskadi llevan 10 años combatiendo sin éxito las bandas. Por eso tenemos que pensar en alternativas de cultivo (Raúl García, portavoz de AFIL)
García recuerda que en Euskadi llevan más de diez años probando diferentes tratamientos contra las bandas marrones y haciendo selección y mejora de plantas, pero sin ningún éxito palpable. Porque ante cualquier avance, los hongos generan hibridaciones o mutaciones que ya los vuelven a hacer invulnerables.

Raúl García, portavoz de la Asociación Forestal Interior de Lugo reclama más flexibilidad en las plantaciones y menos trabas burocráticas
De hecho, señala el ingeniero, los tratamientos profilácticos como apertura de masas y podas diseñadas tampoco funcionaron. Más bien al contrario -opina-, porque las podas debilitan las masas y generan espacios para la entrada de los hongos. Otro inconveniente que encuentran los maderistas es que los árboles ya afectados que tienen que cortar están muy secos y presentan una complejidad técnica añadida a la hora de talarlos.
“Y los tratamientos con sulfato de cobre solo serían eficaces si los pinares fuesen todos de fácil acceso para los vehículos que los aplican y que el viento esté en todo momento a favor para que el tratamiento realmente penetre. Desde luego esas condiciones no se dan en A Fonsagrada.”
García considera que sería de mucha ayuda que la UE levantase, al menos en casos puntuales y graves como este, la prohibición de utilizar drones para aplicar fitosanitarios. Algo que, por cierto, demandan otros sectores como el vitivinícola.
Alternativas de cultivo
El portavoz de la AFIL señala que este año se agotaron en los viveros los ejemplares de pino taeda. “Eso indica que la gente está buscando una solución como sea. Pero veremos qué pasa por encima de los 750 metros, que es el 70% del territorio aquí.” Lo que se plantó en A Fonsagrada es taeda francés, el más resistente al frío.
Se está experimentando con pino taeda francés, pero no podemos garantizar que vaya a ser un cultivo viable (Manuel Fernández)
Si los taeda resisten las heladas, considera García, en 25 años pueden tener un rendimiento solo ligeramente inferior al del radiata. Aunque están en la fase de ensayo/error y no hay evidencia científica de que vaya a ser así.
Flexibilización de la moratoria del eucalipto
La flexibilización de la moratoria del eucalipto, que permite plantar hasta un 50% de eucaliptos en parcelas gravemento afectadas por las bandas, es otro tema de actualidad en A Fonsagrada. Desde el punto de vista de García, los criterios son poco claros. “Hay que hacer un análisis químico y que demuestre que es banda marrón y no otra mezcla de hongos. Y puede haber momentos en que la banda roja tiene más presencia que la marrón.”
En esos criterios percibe demasiada especificidad y una recogida de pruebas demasiado exhaustiva ante una situación que es evidente y que ya lleva años afectando. “Para poder acceder a ese 50% de eucalipto que nos permitirían plantar en masas afectadas, hay exceso de trabas y con unos gastos elevados solo en comprobaciones.”
Los requisitos que se pusieron para demostrar la afectación por bandas son poco flexibles y de eficacia dudosa (Raúl García)
Y eso, dice García, choca con el hecho de que el segundo municipio más productor de eucalipto de Galicia sea el de O Pino, que está en una zona de concentraciones parcelarias y altísima actividad ganadera. “El monte tiene que ser atractivo para la inversión. Dificultar que lo sea en zonas como esta solo lleva al abandono.”

Manuel Fernández, presidente de Chorima, no ve coníferas alternativas al radiata que resulten atractivas para los propietarios
No se trata, dice, de tener un 100% de eucalipto, como sucede en otras zonas de Galicia, sino de que se permita llegar a un 20% o algo más para que los propietarios forestales tengan una alternativa productiva a las coníferas.
Fernández coincide en que no hay una alternativa clara al pino radiata. “Porque el castaño sufre las plagas de la tinta y la avispilla, el pino pináster no va bien a esta altitud, el taeda no sabemos cómo va a responder y el eucalipto está muy limitado. Y el pino silvestre, que era el propio de aquí, o el abeto douglas, requieren de un mínimo de 40 años para que sean rentables”.
“Nosotros este año plantamos bastante pino taeda, pero no pudimos darle ninguna garantía de viabilidad a los propietarios porque es algo que todavía está comenzando aquí. Y el pináster solo es viable en las zonas por debajo de 600 metros, que son muy pocas. Porque con la nieve rompe fácilmente y no aguanta el frío y no crece.”
El pino del país no es apto a altitudes superiores a 600 metros, mientras que con el taeda, que se está plantando mucho, no podemos ofrecer garantías de futuro (Manuel Fernández)
El presidente de Chorima tampoco ve una alternativa buena en el chopo para A Fonsagrada. “Hay algunas parcelas muy pequeñas y en lugares muy concretos. Pero ni el clima, ni la orografía, ni la distribución de los acuíferos ni la capa freática hacen posible aquí un cultivo de volumen ni siquiera medio-bajo”.
Fernández señala que hay informes de la Xunta que apuntan a un aumento de las frondosas en A Fonsagrada. “Sí que se percibe ese aumento. Pero no es porque los vecinos estén plantando frondosas sino porque nacen de forma natural en las zonas donde se cortó el pino y no se volvió a plantar. Son castaños, sauces o abedules sobre todo.”
No queremos tener un monocultivo como pasa en otras zonas de Galicia. Autorizar un 20% de eucalipto daría oxígeno a los propietarios (Raúl García)
Problemas estructurales
A esta situación con el radiata hay que añadirle una población envejecida. Los que quedan en las aldeas solo se animarían si hubiera una especie de rendimiento óptimo y de plazo corto. Y sus descendientes no suelen tener interés en los aprovechamientos forestales.
“Las fincas en las que todavía hay madera sí que pueden ser de interés para los herederos de los titulares. Si ven que les produce un beneficio considerable, pueden tener interés en introducir nuevas plantaciones el día de mañana. En las abandonadas ya no lo veo posible”, dice Fernández.

La falta de mano de obra lleva a que no se pueda cortar toda la madera disponible en A Fonsagrada
En cuanto a alternativas, como las ofertas de empresas que proponen plantar y quedarse a medias con los beneficios de la venta de la madera o fórmulas similares, el presidente de Chorima dice detectar recelos de los dueños de parcelas forestales.
La falta de mano de obra supone un freno enorme para el sector y para todas las empresas vinculadas (Manuel Fernández)
Otro inconveniente está en la falta de mano de obra. “Aun con los problemas de las bandas y otras plagas y las limitaciones legales, en A Fonsagrada podríamos estar sacando mucha más madera si los aserraderos, los maderistas y hasta los transportistas tuvieran personal suficiente para trabajar. Me consta que todas las empresas del sector están buscando gente, pero no la encuentran.”
Y, finalmente, Fernández apuntó el hecho de que se está quedando mucha madera sin cortar por estar en lugares inaccesibles. “No es que sean grandes masas, pero en conjunto suman muchas toneladas. Lo que pasa es que las empresas no tienen maquinaria para llegar hasta ella o no les compensa abrir caminos para llegar a poderla cortar.”
Futuro del sector
La orientación forestal de A Fonsagrada es innegociable para Raúl García. “No digo que los cereales no se den aquí. Lo que pasa es que un cultivo tecnificado es imposible por la orografía. Hace cien años había 70 personas en cada lugar y podían cultivar a mano. Hoy en la mayoría de los sitios solo quedan unos pocos jubilados. Las únicas vías de aprovechamiento de la tierra son la ganadería extensiva y la producción forestal.”

García y Fernández coinciden en que el futuro económico de A Fonsagrada pasa por el sector forestal ens sus diferentes formas
La lucha contra el fuego es otro motivo para mantener en producción las parcelas forestales. “Un monte que produce dinero nunca va a arder. Porque los propietarios o los gestores ya se encargan de tenerlo limpio y de estar atentos ante cualquier riesgo.”
Entre todos tenemos que encontrar soluciones de futuro. Porque la producción forestal es innegociable en A Fonsagrada (Raúl García)
En el apartado de las frondosas, García considera que el castaño —en condiciones favorables— compite económicamente con el eucalipto o con cualquier otra especie en cuanto a rendimiento en m³/ha. Y los clones que se están empleando en A Fonsagrada son de gran producción maderera.
“El castaño tiene que estar en las zonas donde es apto. Sin grandes laderas y con retención de agua. Sitios así los hay de sobra en A Fonsagrada y están obteniendo muy buenos resultados. Pero no se puede pensar en el castaño como solución global porque en las zonas más altas y escarpadas no va a funcionar.”
Con una elección adecuada de terreno de plantación, con un buen manejo y con las variedades madereras adecuadas, el castaño puede cortarse a los 40 años y con un volumen suficiente para ser altamente rentable. Con un precio hasta 10 veces superior al del eucalipto por m³.
Entrar en el mercado de los créditos de carbono puede ser una buena opción, aunque hay que ser cautelosos con ese tema (Raúl García)
El técnico valora que los derechos de huella de carbono pueden ser una buena opción para reactivar los terrenos que quedaron abandonados (siempre que se cumplan los requisitos legales exigidos). Aunque advierte de que no todo son ventajas.

Os créditos de carbono podrían suponer una salida viable para el sector forestal fonsagradino
“No se puede meter cualquier parcela, sino que tiene que ser de nueva creación. Y es recomendable fijarse bien en la cantidad de fijación de carbono que se incluye en los contratos. Porque muchas empresas hacen estimaciones al alza y luego llega una auditoría y demuestra que las cantidades fijadas no se están alcanzando.”
Más optimistas son en Chorima. “Ahora surgió la posibilidad de los créditos de carbono. Aquí al lado, en Grandas de Salime, ya se están aplicando. Pero encontramos comunidades que, aun ofreciéndoles 1.000 euros por hectárea si nos dejan plantar y garantizándoles que el importe de la venta de la madera será íntegro para ellos, no se deciden a dar el paso y dejan los sitios a las zarzas.”
Sería interesante que los propietarios pudieran tener aprovechamientos secundarios como las castañas y las resinas (Manuel Fernández)
Fernández recuerda que los contratos vinculados a la captura de carbono implican que el mantenimiento de la masa arbolada corresponde a la empresa que hace la plantación, de manera que los vecinos tendrían un monte limpio y productivo sin mover un dedo ni gastar un euro. Y el importe de aprovechamientos secundarios como las castañas o la resina de los pinos sería íntegro para los dueños de las parcelas.
La madera es una señal de identidad de A Fonsagrada (Manuel Fernández)
El presidente de Chorima considera que A Fonsagrada tiene que seguir siendo un municipio y comarca orientado a la ganadería extensiva y a la producción forestal. “Llevamos décadas produciendo enormes cantidades de madera y no tendría sentido pensar ahora en cereales de altura u otro tipo de aprovechamientos. Porque ni hay mano de obra, ni hay conocimiento ni hay garantía de viabilidad. La madera es nuestra seña de identidad.”
Otra particularidad de A Fonsagrada respecto a buena parte de Galicia es la casi inexistencia de montes en man común. La inmensa mayoría de las masas arboladas son propiedades particulares. Y son de pequeño tamaño. Hay un monte de gestión pública, que es el de A Allonca. Y también comunidades con los terrenos en pro indiviso.
A pesar del minifundio, los vecinos son capaces de organizarse para realizar talas conjuntas que hacen más atractivo el monte (Raúl García)
El factor humano es determinante y resulta habitual que los maderistas, cuando van a cortar una masa, hablen con los propietarios de las colindantes y se lleven más madera de la que tenían pensado. Eso ahorra costes al comprador y al vendedor.
“Hay quien tiene 15 o 20 hectáreas pero divididas en 50 parcelas o más. Aunque hay que reconocer que lo habitual es que los vecinos se pongan de acuerdo para plantar y cortar al mismo tiempo, de manera que para los maderistas resulte rentable desplazar la maquinaria.”
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