
Uno de los objetivos de la nueva PAC 2028-2034 será fomentar el relevo generacional en el sector
La Comisión Europea asegura que la próxima PAC 2028-2034 dejará más dinero en España. Según los cálculos del Ejecutivo comunitario, serán 800 millones de euros más que en el período actual 2021-2027, a razón de casi 100 millones de euros más por año.
Diego Canga Fano, director general adjunto de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, aseguró durante un encuentro con periodistas celebrado recientemente en Madrid que “la nueva Política Agrícola Común seguirá siendo una de las piedras angulares de la financiación de la UE”.
“La política será más específica y eficaz, al tiempo que preservará la estabilidad esencial de la que dependen los agricultores españoles, desde los olivares de Jaén hasta los viñedos de La Rioja. Nuestras propuestas reconocen plenamente el papel fundamental de los agricultores: no solo como productores de alimentos, sino también como guardianes de nuestros paisajes, custodios de nuestras tradiciones y una fuerza vital en nuestras comunidades rurales. Los agricultores necesitan previsibilidad y con esta PAC la tendrán”, aseguró.
Los agricultores necesitan previsibilidad y con esta PAC la tendrán (Diego Canga, Comisión Europea)
Diego Canga se refirió también específicamente a los Planes de Asociación Nacional y Regional (NRP) propuestos por la Comisión Europea: “Los Planes marcan un cambio de rumbo: en lugar de una financiación fragmentada, estamos derribando barreras entre los instrumentos de la UE para generar sinergias reales sobre el terreno. Esto implica abordar los desafíos de forma holística. Ya se trate de empleo, modernización de infraestructuras o mejora de la calidad de vida en la España rural, los Planes NRP reúnen políticas y fondos para responder a las necesidades reales de los territorios. Esto ayuda a garantizar que las inversiones se refuercen mutuamente, ofreciendo un mayor impacto para más personas, incluyendo tanto a los agricultores como a los ciudadanos”, expresó.
Objetivo: aprobación del Reglamento y del Presupuesto antes de final de año
La Comisión Europea, junto con los 27 Estados miembros, trabaja en estos momentos, durante la presidencia de turno irlandesa, con el objetivo de aprobar tanto el Reglamento como el Presupuesto de la nueva PAC en diciembre de este año para facilitar su entrada en vigor el 1 de enero de 2028.
El objetivo sería aprobar tanto el Reglamento como el Presupuesto de la PAC en diciembre de este año, pero estamos en marzo y no se sabe cuándo se va a producir el acuerdo entre los jefes de Estado y de Gobierno de los 27. La idea, en principio, es terminar en diciembre de este año para dejar un año de transición y que la nueva PAC pueda entrar en vigor en enero de 2028.
100 millones de euros más cada año para el campo español

El primer mensaje de la Comisión es que habrá más dinero. Frente a las quejas generalizadas en el sector en los últimos meses, en la Comisión Europea se mantiene que España recibirá casi 800 millones de euros más en el próximo período. España recibió 45.200 millones de euros en el actual período 2021-2027 y pasaría a recibir 45.980 millones en total en el período 2028-2034, unos 100 millones más por año.
Incremento de fondos sobre las previsiones iniciales
Los cálculos actuales de Bruselas incluyen distintas ampliaciones del presupuesto para la próxima PAC realizadas en los últimos meses, ya que tras la propuesta inicial de la Comisión de 37.240 millones de euros (que levantó críticas unánimes en España por suponer un recorte considerable en las ayudas al sector), la presidenta de la Comisión Europea amplió en un 20% el presupuesto inicial, con dos partidas de 4.220 millones de euros destinadas a la ampliación del objetivo rural y a la consignación anticipada del importe de flexibilidad establecido.
Son dos cartas de la presidenta que hay que incorporar en el texto jurídico final, que aún no se ha hecho, para dar garantías de claridad y certeza a los agricultores y ganaderos que van a percibir esos fondos.
Inflación y más fondos para investigación agrícola aplicada

Para garantizar que los productores europeos no pierdan poder adquisitivo en las ayudas que reciben, se ha establecido también un mecanismo corrector en el caso de que la inflación supere el 3%, algo probable si continúa el actual escenario de incertidumbre e inestabilidad bélica. En ese caso, se revisará el presupuesto de la PAC incorporando las cuantías derivadas del incremento de precios, algo que no ocurre con la PAC actual, lo que supone otro de los aspectos importantes que no figuraban en la propuesta inicial de la Comisión presentada en 2025.
Si los precios aumentan más de un 3% se actualizará el presupuesto de la PAC
Además de los fondos destinados directamente a la futura PAC en el presupuesto comunitario, desde el departamento de Agricultura que dirige el comisario Christophe Hansen esperan un incremento de fondos destinados a la investigación agraria.
En el conjunto del presupuesto de la UE se reservan 40.000 millones de euros para los distintos ámbitos de innovación dentro del llamado fondo de competitividad. Falta el reparto de esos fondos entre las distintas áreas, pero se espera que la producción agroganadera pueda alcanzar una parte importante.
Hoy el presupuesto de investigación agrícola es de 3.000 millones y se quiere superar en el próximo período los 10.000 millones. Es decir, habrá mucho más dinero que en la actualidad para investigación agrícola, que se realiza actualmente de la mano de los productores, tras las recomendaciones del Tribunal de Cuentas de la UE, que pidió una mayor transferencia de la investigación agrícola desde los centros de investigación al campo.
Fondo único para ayudas directas y desarrollo rural
Uno de los principales cambios de la próxima PAC respecto a la actual es la fusión de los dos pilares vigentes actualmente en un único fondo con mayor protagonismo de los Estados miembros en su gestión.
El Ejecutivo comunitario quiere que la PAC sea más flexible, pues la Comisión considera que el presupuesto actual es rígido y compartimentado, lo que impide mover partidas para hacer frente a cambios imprevistos. Por eso, cuando hay problemas o urgencias, como ocurrió con la covid y con la guerra de Ucrania, a la lenta y burocrática maquinaria europea le cuesta responder y adaptarse con rapidez.
Bruselas quiere dar a partir de 2028 mayor flexibilidad para que los Estados miembros atiendan a sus necesidades específicas y regionales

Una Política Agrícola que seguirá siendo Común
A pesar de la nacionalización de la PAC, con un mayor protagonismo de los Estados miembros y un mayor peso de los objetivos nacionales en los criterios de reparto del dinero, no desaparece la Política Agrícola Común como tal, defiende la Comisión Europea, que asegura que hay muchísima continuidad respecto a la PAC actual y que lo único que cambia es la arquitectura financiera.
Se está discutiendo el Reglamento actualmente en Bruselas bajo la premisa de que la PAC seguirá siendo una política comunitaria, pero otorgando más responsabilidad a los Estados en su diseño y ejecución, aunque desde la Comisión se darán recomendaciones a cada país para garantizar la igualdad de trato y asegurar la homogeneidad de las políticas agrarias en los 27, insisten desde el Ejecutivo de Von der Leyen.
La Comisión Europea hará recomendaciones a cada Estado miembro sobre cómo tiene que gastar el dinero asignado a cada país
Todos los Planes de la PAC nacionales tienen que respetar el Reglamento común. En el caso de España, Moncloa propondrá un Plan Nacional y Regional a Bruselas, un documento que deberá aprobar la Comisión Europea y, para ello, tiene que ver reflejadas en él sus recomendaciones, reiteran.

Una PAC centrada en los agricultores profesionales
La nueva PAC busca centrar sus esfuerzos en los agricultores profesionales y en las explotaciones de tamaño más viable y rentable, que Bruselas considera también las más eficientes y las que garantizan una mayor producción de alimentos a la población y, por lo tanto, una mayor seguridad alimentaria y autoabastecimiento a la población europea.
Dentro de este objetivo, se propone una simplificación de las ayudas a las explotaciones, mediante la fusión de los dos pilares actuales en un único fondo. Se busca también evitar los solapamientos y reducir la carga administrativa, con procedimientos simplificados y un menor número de controles.
Habrá menos programas, más sencillos y un menor número de controles con el objetivo de simplificar las ayudas a las explotaciones
Se busca hacer más sencilla la PAC. Por eso se introducen, por ejemplo, los pagos a tanto alzado para los pequeños agricultores, que recibirán 3.000 euros y podrán olvidarse de trámites y justificaciones. Actualmente no se dan este tipo de ayudas a tanto alzado en la PAC.


Ayuda decreciente a la renta por superficie y prácticas sostenibles voluntarias
Para garantizar la homogeneidad de las políticas agrícolas en todos los Estados miembros, la Comisión Europea establecerá numerosas intervenciones obligatorias y realizará recomendaciones individualizadas a cada país que deberán ser tenidas en cuenta a la hora de la aprobación del Plan Nacional y Regional correspondiente:
- El 43% del presupuesto deberá destinarse obligatoriamente a medidas agroambientales y climáticas. Habrá más incentivos para prácticas sostenibles pero los agricultores podrán optar voluntariamente entre las herramientas que más les convengan.
- Ayuda decreciente a la renta por superficie, con una ayuda media mínima y máxima por hectárea.
- Ayudas asociadas con un presupuesto máximo y una carga ganadera máxima fijada
- Ayudas para servicios de sustitución en las explotaciones, buscando mejorar la calidad de vida de los agricultores y el relevo generacional.


Fomento de los seguros agrarios
Asimismo, se pretende fomentar el uso de herramientas de gestión de riesgos por parte de las explotaciones, como por ejemplo la contratación de seguros agrarios, para fomentar su resiliencia en un contexto de cambio climático creciente.
La sequía, el exceso de precipitaciones, las heladas y el granizo provocan que cada año se pierda alrededor del 6% de la producción agrícola de la UE (cultivos + ganado).
Será obligatorio para todos los Estados miembros el establecimiento de ayudas para servicios de sustitución en las explotaciones
Esto supone unas pérdidas económicas medias de 28.300 millones de euros al año. Solo están aseguradas entre el 20 y el 30% de estas pérdidas.
Se prevé que en el futuro (hasta 2050) las pérdidas económicas medias aumenten hasta los 40.000 millones de euros al año, debido principalmente a la intensificación de la sequía.
A mayores, en años considerados catastróficos las pérdidas económicas potenciales serían superiores a 90.000 millones de euros.



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