Futuro del sector de la madera, cambios hacia la bioeconomía

Los expertos prevén hasta el 2030 un aumento del 40% en el consumo de biomasa y el desarrollo de tecnologías para extraer productos químicos de la madera y para generar productos textiles y bioplásticos

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Futuro del sector de la madera, cambios hacia la bioeconomía

La extracción de químicos de la madera, una posibilidad. / Imagen: Pascal Xanthopoulos.

Las proantocianidinas, una sustancia utilizada por la industria farmacéutica y que se puede extraer de la madera, cotizan en el mercado internacional a 1.000 dólares el kilo. Como las proantocianidinas, hay muchas otras sustancias químicas usadas en sectores como la cosmética, la protección de cultivos o la salud animal que se pueden obtener de los árboles. La bioquímica de la madera, una tendencia emergente de gran valor añadido y perspectivas prometedoras, es uno de los retos que encara la cadena forestal en los próximos años.

Las previsiones para el sector de la madera en Europa dibujan un escenario de futuro en el que bajan los consumos ligados a la industria del papel y del tablero y suben los consumos relacionados con la bioeconomía. El uso para el que se prevé un mayor crecimiento es el de la biomasa como combustible, que crecerá en Europa alrededor de un 40% de aquí al 2030, según los cálculos que manejan los expertos. La obtención de nuevos productos derivados de la madera, como textiles, bioplásticos y químicos es otra de las vías de trabajo a nivel internacional.

La región de Aquitania, en el suroeste francés, cuenta con un cluster de empresas ligadas a la bioquímica de la madera

Jornadas en Galicia
Galicia acogió este otoño dos jornadas que contaron con la participación de expertos europeos para dibujar algunos de los cambios que parecen avecinarse en el sector de la madera. Pascal Xanthopoulos, director de Polybridge, un centro de investigación de Aquitania (sudoeste de Francia), expuso en el congreso Agrobiotech (Ourense) las posibilidades de la química de la madera.

Xanthopoulos incidió en las nuevas posibilidades de valorización de serrines, astillas, nudos y otros coprodutos de las industrias del aserrado y del papel. Toda madera se compone principalmente de celulosa, hemicelulosa y lignina, materias primas de las que se pueden extraer numerosos productos.

Usos
De la lignina, por ejemplo, se obtiene la vanilina, la versión sintética de los extractos de vainilla, usados para generar aromas y sabores. Su interés, la vanilina se cotiza a 12 dólares el kilo. El sulfato de trementina, otro elemento de aromas derivado de la madera, mueve un mercado anual de 600 millones de dólares.

La vanilina está a 12 dólares kilo, el sulfato de trementina mueve 600 millones anuales y los extractos para medicamentos superan los 1.000 dólares kilo

Los extractos de mayor valor, con todo, son los usados en la industria farmacéutica para el tratamiento de problemas como enfermedades cardiovasculares, cáncer de próstata, mejora de la circulación de la sangre o protección de la piel, que llegan a superar los 1.000 dólares el kilo.

De la celulosa se extrae el acetato de celulosa, empleado en pantallas LCD o válido también para textiles de alta calidad. La ether celulosa, otro derivado, se usa en la industria farmacéutica para recubrimento de pastillas y como agente espesante en la agroalimentaria y en la de las pinturas, y así un largo etcétera.

Tecnologías
La complicación del asunto radica en la extracción de los químicos de la madera, si bien en Aquitania, Pascal señala que ya hay un cluster de empresas, Xylofutur, que trabaja en las tecnologías de la extracción. Uno de los puntales del cluster es Tembec, una biorrefinería de biomasa a gran escala. “Esta es la línea de futuro” -valora Pascal-. “La bioeconomía tiende a crecer, en tanto las industrias del papel y del tablero tienden a mermar. En el 2004, Francia tenía 17 factorías de papel. Cinco años después eran 12”, compara.

«En 2004 Francia tenía 17 industrias del papel. Cinco años después eran 12» (Pascal Xanthopoulos, Polybridge)

Conclusiones similares maneja también Yves Lesgourgues, consultor del European Forest Institute, que intervino este otoño en unas jornadas organizadas en Santiago por la plataforma forestal Devesa. Yves también procede, igual que Pascal, de Aquitania, una zona del sudoeste francés caracterizada por los bosques de pino de las Landas y por su industria de la madera. Las previsiones que expuso en Compostela el consultor del European Forest Institute apuntan en la línea de crecimiento de la bioeconomía y de bajada de la importancia del papel y de la industria del tablero.

Consumos de madera en la UE
En 2010, los consumos de madera en la UE se dirigían principalmente a la industria del papel (61%) y a productos de la madera (35%), en tanto la biomasa como combustible y para la obtención de energía suponía sólo un 4%. Para 2030, las previsiones apuntan a que el principal consumo serán los productos de la madera (44%), en tanto el papel reducirá su peso hasta el 30% y cogerá impulso el consumo de la biomasa (15%) y los nuevos productos de la madera (químicos, bioplásticos, textiles, etc.), con un 11%.

Las previsiones apuntan a que biomasa y nuevos productos representarán un 26% del consumo europeo en 2030

Yves Lesgourgues incide en especial en el crecimiento en Europa del sector de la biomasa en un 40% de aquí al 2030, según las estimaciones de Pöiry, una consultora energética multinacional. Alrededor de un 60% de las necesidades de biomasa se cubrirán con madera, en tanto otro 40% se hará con subprodutos industriales.

Situación en España y en Galicia
En España, las nuevas tendencias de bioeconomía de la madera están en fase embrionaria. Castilla La Mancha proyecta una planta piloto de biorrefinería de la madera que permitirá poner a punto procesos para obtener bioplásticos, biocombustibles y otros materiales. También hay un consorcio de 14 empresas, denominado Valor Plus, que comenzó a trabajar en 2014 en la obtención de productos de alto valor añadido a partir de paja de trigo, maíz y serrín.

En España se proyecta una biorrefinería piloto en Castilla La Mancha

En Galicia, el sector forestal se muestra prudente ante las nuevas expectativas. El uso de la madera como biomasa para calderas (pellets, astillas) sí se fue consolidando en los últimos años y ya hay una red de empresas por toda la comunidad que trabaja para biomasa la madera de trituración, principalmente pino, en competencia con la industria del tablero.

Los usos de la biomasa para la generación de energía eléctrica, que hace años tenían buenas perspectivas en Galicia, están ahora en horas bajas por las menores primas públicas, en tanto quedan en el terreno de las posibilidades potenciales las innovaciones ligadas a la bioquímica y a nuevos productos derivados de la madera.

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