Ganadería Casa García, transición a la producción de carne en ecológico

Con un manejo en extensivo y el ganado repartido en distintas ubicaciones en los ayuntamientos de Láncara, O Corgo, O Páramo y Lugo, Montse García se encuentra al frente de esta explotación familiar con 80 reproductoras de raza rubia gallega

LANCARA Ganderia Casa Garcia Montse

En el lugar de A Eirexe, en la parroquia de Toirán, en Láncara, se encuentra la ganadería Casa García, en la que siempre hubo vacas de carne. Montserrat García está al frente de esta explotación familiar que heredó de su padre y que fue ampliando hasta contar hoy con 80 reproductoras de raza rubia gallega que atiende con la ayuda de su marido y un empleado.

Montse tiene hoy 43 años y lleva incorporada desde los 18. En estos 25 años pasaron de 30 vacas a 80 y a medida que la cabaña ganadera iba creciendo también lo hacía la superficie, hasta manejar hoy unas 100 hectáreas de terreno en distintas ubicaciones de los ayuntamientos de Láncara, O Páramo, O Corgo y Lugo.

Cuentan con 23 hectáreas en Toirán y 15 en O Corgo y el resto están repartidas por los ayuntamientos limítrofes de Lugo y O Páramo

Como la superficie está dispersa, cuentan con un pequeño camión para trasladar el ganado. “Si no fuese por el camión sería inviable cambiarlas de sitio en algún caso porque no es posible que vayan caminando”, explica.

Ganadería en extensivo

Para la transición a ecológico no están reduciendo el número de cabezas, sino aumentando la superficie de la que disponen, tratando de hacer un manejo lo más cómodo y sencillo posible. “Echar el ganado fuera no ha sido un problema para nosotros, porque ya lo hacíamos antes de estar en ecológico”, cuentan.

Echar el ganado fuera no fue un problema, porque ya lo hacíamos antes de estar en ecológico

Disponen de unas 100 hectáreas repartidas por distintas parroquias. En la mayoría de los casos eran explotaciones que fueron cerrando por jubilación. “Empezamos con la de mis suegros y luego fuimos cogiendo otras arrendadas a medida que iban cerrando por edad”, explica.

Tienen fincas en cuatro ayuntamientos, en parroquias como Toirán, Moscán, Pedrafita o Romeán

“Estamos contentos de poder ir aprovechando esas instalaciones y esa superficie, que de otro modo quedarían a monte. Hemos ido arreglando muy bien con todo el mundo, con contratos de arrendamiento de 5 años e incluso de 10”, detalla.

Inviernos duros

No inverno as vacas teñen libre acceso ao establo para resgardarse do frío e a chuvia

En invierno las vacas tienen libre acceso al establo para resguardarse del frío y la lluvia. Es también donde ceban los terneros

“Buscamos parcelas un poco grandes, cómodas de trabajar, unas para tener el ganado, donde puedan estar fuera, y otras para segar”, añade Montse. Son ellos mismos los que se encargan de hacer el trabajo agrario, que consiste fundamentalmente en la recogida de forraje para el invierno.

Precisan de unos 800 rollos entre silo y hierba seca. “Hacemos más silo que hierba seca porque el silo lo usamos para darles en el prado y la hierba seca es básicamente para cebar los terneros en el establo”, explica.

Necesitan unos 800 rollos entre silo y hierba seca por año

La parroquia de Toirán se encuentra a 700 metros de altitud y los inviernos son duros, incluso con días de abundante nieve. La ganadería cuenta con un establo rodeado de unas 8 hectáreas de terreno y en invierno las vacas tienen acceso libre al interior para refugiarse de la lluvia, la nieve y el frío. También en las otras ubicaciones las vacas y los terneros tienen instalaciones donde resguardarse.

Renovación de las praderas

En verano las praderas suelen secarse bastante, disminuyendo la cantidad de pasto disponible, por lo que es necesario suplementar la alimentación. “Aquí son seis meses de pasto y seis de silo y hierba seca, por eso necesitamos coger bastante forraje, porque el año es muy largo”, asegura.

Aquí son seis meses de pasto exclusivo y seis de alimentación a base de forraje

A medida que van cogiendo nuevas fincas van renovándolas para incrementar su capacidad productiva y la calidad del pasto porque en la mayoría de los casos eran parcelas que llevaban tiempo paradas.

Este año han abonado exclusivamente con purín y estiércol debido a los altos precios de los fertilizantes. “No usamos hasta ahora ni fertilizantes ni piensos ecológicos porque tenemos hasta final de año para hacer la transición”, indican.

Pretenden hacer compost para abonar las praderas

Con el paso a ecológico pretenden incrementar la producción de estiércol estrando con paja la cuadra en la que ceban los terneros y a la que entran las vacas a darles de mamar, fresando de manera frecuente para hacer compost y echándolo después con un remolque extendedor por las praderas.

Tienen también la posibilidad de emplear abono de gallina ecológico procedente de alguna granja próxima, lo que les permitiría echarlo directamente en las praderas sin tener que almacenarlo, algo que va a prohibir a partir de ahora la nueva legislación.

Cebo desde los 5 meses

LANCARA Ganderia Casa Garcia vacas rubia galega

Cuando los terneros tienen entre 4 y 5 meses los meten dentro para cebarlos, aunque siguen mamando hasta los 7 meses. “Tenemos que traer las vacas dos veces al día para darles de mamar. Es un trabajo muy esclavo”, evidencia Montse.

En los prados los terneros tienen a su disposición comederos selectivos con pienso

Para introducirlos en el pienso desde pequeños, en los prados los terneros tienen comederos con pienso a su libre disposición. “Entran con mucha facilidad y comienzan a comer pienso ya a partir del mes y medio o los dos meses”, explica. También en la cuadra, en el momento del cebo, tienen el pienso a discreción, al igual que la hierba seca.

Cambios en el sistema de manejo tradicional

Sacrifican antes de los 10 meses y los terneros van marcados como Ternera Gallega Suprema. Comercializan directamente al matadero de Novafrigsa, con el que sin embargo no han fijado ningún precio de referencia, sino que les paga según el precio de mercado que fije la cotización del momento.

Aquí nunca tuvimos vacas de leche, siempre fueron de carne, desde la época de mi tatarabuelo

Montse explica que el paso a ecológico no tiene que ver con obtener un mejor precio de venta, sino que está motivado por “un convencimiento personal”. “Yo llevaba mucho tiempo queriendo dar el paso, pero por convicción propia, porque quiero dejar algo que sea sostenible, porque desde el punto de vista de la rentabilidad económica no sé si compensa mucho, porque si me van a bajar las canales y voy a tener que gastar más en piensos y abonos, por mucho que las subvenciones sean un poco mejores va a ser lo comido por lo servido”, razona.

El paso a ecológico está motivado por un convencimiento personal, porque desde el punto de vista de la rentabilidad económica va a ser lo comido por lo servido

El sistema de manejo tradicional que seguían hasta ahora con los terneros en la cuadra y trayendo a las madres para darles de mamar va a tener que cambiar con el paso a ecológico, ya que no se permite tener estabulados los becerros más de dos meses.

Por eso, tendrán que valorar en cada caso y en función de la época del año si retrasan la entrada de los terneros al cebo o si adelantan la edad de sacrificio. “Las canales no van a ser las mismas en cuanto a tamaño”, admite Montse. Lo habitual hoy es que estén de media entre los 230 y los 260 kilos.

Las vacas paren en el prado

A día de hoy no tienen ataques del lobo en ninguna de las ubicaciones. “Tuvimos mastines, pero fue por el placer de tenerlos, no por necesidad”, dice Montse. Tampoco tienen problemas con los jabalís. “En la zona de O Corgo andan, pero los daños no son excesivos”, aclara.

“Las vacas están fuera y paren en el prado, a no ser en los casos en los que vemos que están muy gordas, que las traemos para el establo para tenerlas más controladas”, explica.

Si vemos que la vaca está muy gorda la traemos para el establo y la vigilamos y de este modo no tenemos muchos problemas de cesáreas

Esto sucede sobre todo en los partos de primavera, en los que las vacas tienen durante la última fase de gestación mucho pasto a su disposición, lo que hace que las crías crezcan mucho.

Sin embargo, dice Montse, los problemas de partos disminuyen mucho si las vacas están fuera y se mueven. “Antes las teníamos dentro para parir y había más problemas pero desde que las tenemos siempre fuera fue un cambio radical, paren mucho mejor”, asegura.

Distintos lotes

En función del momento del parto, establecen distintos lotes de entre 8 y 10 vacas “para que no pisen tanto en invierno y que los terneros que hay en el mismo lote sean más o menos de un tiempo”, explica Montse.

En este momento tienen 5 grupos, dos de ellos de mayor tamaño. Procuran no cambiar mucho los lotes. “Intentamos hacerlo de manera que mezclemos lo menos posible los animales”, indica. Aunque disponen de más hectáreas que reproductoras, “no nos sobra nada de terreno”, admite. “Seguramente con el paso a ecológico tengamos incluso que reducir la carga ganadera”, considera.

«Tener toro sería una ayuda, pero mientras mi padre, que tiene 83 años, ande por el medio de las vacas es un riesgo que no podemos correr»

Casa García foi unha das ganderías visitadas nas xornadas de primavera da Sociedade Galega de Pastos e Forraxes

Casa García fue una de las ganaderías visitadas en la reunión de primavera de la Sociedad Gallega de Pastos

Casa García no cuenta con sementales en su rebaño por una cuestión de manejo. “Mi padre tiene 83 años y aun va mucho a junto de las vacas y tenemos miedo por él, por eso no tenemos toro”, cuenta Montse.

De controlar los celos se encarga precisamente su padre, que ejerce una labor de vigilancia exhaustiva sobre el ganado. “Mientras esté mi padre, no se escapa ni el primer celo, los ve todos”, bromea Montse.

Al tener lotes distantes, necesitaríamos tres toros

Reconoce que “el toro para eso es una ayuda, porque no tienes que estar tan pendiente, pero al mismo tiempo puede ser un peligro”. Por eso, dice, “mientras mi padre ande con las vacas preferimos no arriesgar, son muchos factores que tienes que poner en la balanza”, razona.

Inseminación artificial

Ese es el motivo por el que hacen inseminación artificial, aunque les requiera mayor control sobre los celos y un mayor trabajo por tener que coger el ganado para la inseminación. Procuran usar toros equilibrados, con una conformación cárnica idónea pero que no penalicen la facilidad de parto y el carácter lechero de las vacas.

Recrían prácticamente todas las hembras para ellos, por lo que no venden para vida

Tienen vacas con una buena producción de leche y si una, por alguna circunstancia, no puede amamantar a su ternero, siempre tiene otra vaca de la que mamar. Lo mismo ocurre en el caso contrario, cuando da leche de más que no es capaz de consumir su becerro cuando nace, ese excedente siempre es aprovechado por otro de los terneros del grupo. “Al estar fuera ellas mismas se van autorregulando, porque si una vaca da mucha leche siempre hay quien le roba, nosotros no tenemos que andar ordeñando ni haciendo cosas de ese tipo”, asegura.

Las vacas de Casa García son de raza rubia gallega y están inscritas en el libro genealógico, pero Montse es crítica con la gestión que se está llevando al frente de Acruga. “La raza ha retrocedido mucho en los últimos años, no sé si puede ir más para atrás de lo que ya ha ido”, dice.

Conciliación real

No es habitual aún en Galicia que la mujer sea la titular de la explotación familiar, pero para Montse no supone problema alguno. “Tan sólo me encontré con dificultades en alguna ocasión cuando teníamos empleados de origen musulmana, a los que no les entraba en la cabeza que los mandase una mujer, para ellos era un choque cultural muy grande”, asegura.

Montse cuenta hoy con la ayuda de su marido, Pedro, y de un vecino amigo suyo, Alberto, que lleva seis años empleado en la ganadería familiar

Montse está muy satisfecha de haber criado a su hijo en el rural gracias a una actividad, la ganadería, que le permite realmente conciliar. “Aquí puedes organizar tus horarios, en otro tipo de trabajos no. Mientras fue pequeño, yo dispuse de mucho tiempo para él”, asegura.

Yo no me habría podido dedicar a criar a mi hijo como me dediqué si no hubiera vivido en casa con mis padres

También valora el vínculo que se crea en las casas en las que comparten techo distintas generaciones, como es la suya. “Es cierto que el casado casa quiere, y que lo de vivir con los padres o con los suegros no suele funcionar, pero es cierto que se pierden muchas cosas por el camino y los niños no disfrutan igual de los abuelos, ademas de permitir un modo de crianza más comunitario. Nosotros llegamos a convivir cuatro generaciones, de 103, 83, 43 y 9 años, pero no es lo habitual ya hoy en el rural. Es una excepción pero tiene un toque muy interesante”, defiende.

La parroquia de Toirán tiene 62 casas habitadas y solo hay 3 niños

Los padres de Montse estuvieron emigrados 12 años en Madrid, pero ella ya nació en Toirán. Martín, su hijo, tiene ahora 9 años y es uno de los pocos niños que hay hoy en la parroquia, pero Montse no teme que quiera marcharse para la ciudad. “Pienso que hay cosas que se maman y yo procuro hacer que valore el rural. Nunca obligando, pero sí enseñando”, matiza.

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