
Imaxe do río Mandeo preto da captación do polígono de Teixeiro esta semana
La escasez de agua en los ríos y arroyos de la comarca de Betanzos pone en jaque las explotaciones agroganaderas. Esta semana, dicen los afectados, técnicos de Medio Ambiente se desplazaron a la zona de captación para el concello y el polígono industrial de Teixeiro y constataron el notorio descenso del caudal del río Mandeo.
Hay zonas del Mandeo de 12 metros de ancho donde apenas hay un metro de agua de profundidad. Incluso están muriendo truchas, como ya denunciaron algunos pescadores. Y problemas similares ya se están detectando en la comarca de Bergantiños, especialmente en el concello de A Laracha. El río Anllóns también presenta una cantidad muy baja de agua.
Por otro lado, temen que la ola de calor que se espera para la semana que viene acabe por provocar restricciones muy severas que afecten a los cultivos e incluso al consumo de las vacas y limpieza de las granjas.
Los efectos de la falta de agua en el maíz van a provocar pérdidas económicas a futuro porque habrá que comprar forrajes en otras zonas
Los afectados recuerdan que la cantidad mínima de agua que tiene que ingerir diariamente una vaca para poder dar leche suficiente es de 80 litros y que en verano esa cifra puede incrementarse hasta 120 litros en los momentos de más calor. Y todo eso sin descuidar las labores de limpieza de las instalaciones, que se realizan varias veces al día.
Así, ya se presagia una mala cosecha de maíz, lo cual redundará en pérdidas económicas para las explotaciones ganaderas, que tendrán que comprarlo en otros lugares. Y en un contexto de caída de la producción de cereales en toda España por causa de la sequía, con el consiguiente encarecimiento del que haya disponible. Sin olvidar que el ganadero siempre antepondrá dar de beber a las vacas y limpiar, como mínimo, los sistemas de ordeño antes que destinar el agua a regar el maíz.
Los horticultores señalan que, aunque ahora ya no sería una solución técnica, de cara al futuro sería una buena solución que se permita establecer dispositivos de recogida del agua que escurre por los invernaderos cuando llueve y que se puede almacenar y emplear en momentos de escasez. Algo que vienen reclamando desde 2017.
Desde las explotaciones afectadas denuncian que los requisitos para poder establecer captaciones de aguas son tremendamente rigurosos y complejos. Por ejemplo, habría que instalar contadores independientes en las zonas donde se vaya a coger el agua y, además, estaría prohibido captar en los momentos de poco caudal.

La sequía y la imposibilidad de regar dejaron al maíz sin el crecimiento necesario
Así, reconocen que la sequía es un problema de difícil solución pero reclaman un papel activo por parte de la administración, especialmente de Augas de Galicia y de la Consellería de Medio Ambiente, para poder garantizar la viabilidad de la producción agroganadera.
Los afectados ven extraño que en sólo cuatro meses se vaciaran las cuencas de ríos y arroyos que estaban llenas a comienzos de marzo
Y entienden que también hay que mantener la actividad industrial de los polígonos pero reclaman un reparto equitativo de los recursos hídricos para que todos puedan sacar adelante su trabajo en unas circunstancias tan difíciles.
La única solución, aseguran, parece ser la lluvia. Pero no basta con que llueva un día; tendría que llover como mínimo durante 15 días seguidos para que se pudiera retomar una situación próxima a la normalidad. Y tampoco ven viable que se lleven camiones cisterna cargados de agua a la zona afectada. Porque sería poner un parche inútil a un problema grave y crear otro problema en las zonas donde no lo había.
Además, ven extraño que, hace cuatro meses se hablara de que las cuencas estaban llenas y en solo 120 días prácticamente se vaciaran los ríos y arroyos de esta zona. Y más cuando ya hace semanas que se entró en prealerta por sequía y se restringieron usos como el llenado de piscinas, el riego de jardines o el lavado de coches.
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