La radiografía del monte gallego muestra luces y sombras, según se desprende de los análisis expuestos en el VI Foro de la Biomasa, celebrado recientemente en Silleda durante la Feria de la Energía, Enerxétika. En una mesa redonda sobre gestión forestal, el profesor de la Universidad de Santiago, Roque Rodríguez, aportó datos del Inventario Forestal Continuo de Galicia que revelan puntos claros de mejora: en las masas de coníferas, los equipos de campo consideraron que un 10% de las subparcelas estaba en abandono, mientras que en un 75% de las subparcelas indicaban que había necesidad de tratamientos (podas, raleos). «Hay también valores para los eucaliptos y para las frondosas autóctonas, un caso este último que presentaba datos incluso peores que los del pino», destacó.
Los biocombustibles sólidos suponen una reducción de los gases de efecto invernadero de un rango del 90 al 95% para uso térmico, en comparativa con los combustibles fósiles de referencia.

Esta situación de infragestión tiene consecuencias directas sobre la prevención de incendios y la calidad de la madera producida. ¿Cómo puede ayudar la biomasa a la mejora de la gestión?
Rodríguez subrayó que los biocombustibles sólidos suponen una reducción de los gases de efecto invernadero de un rango del 90 al 95% para uso térmico, en comparativa con los combustibles fósiles de referencia. Y añadió que el aprovechamiento de biomasa para producción de biocombustibles es un mecanismo de fomento de la gestión activa de los montes, porque, entre otras cosas, favorece la aplicación de intervenciones intermedias. «Para obtener madera de calidad tienes que pasar por una serie de fases donde vas a sacar leñas -apuntó-. Hay una oportunidad que para mí es clara de que la biomasa, los distintos tipos de biocombustible, se integren para dar lugar a una gestión forestal más activa».
«Creo que el éxito del monte en Galicia requiere esa superación de la fragmentación. Tenemos que tender a la cooperación y tenemos que ir reduciendo ese minifundio»
Profesionalización frente al minifundio
Uno de los principales obstáculos para una gestión eficiente es el elevado grado de fragmentación de la propiedad y el perfil del propietario. Luisa Piñeiro Arcos, directora general de Planificación y Ordenación Forestal, desagregó los datos del Instituto Gallego de Estadística: más de 30.000 solicitantes de aprovechamientos forestales de corta de madera en Galicia en el año 2023, con una solicitud media de 290 metros cúbicos por solicitud, un volumen muy escaso que evidencia el minifundio imperante.

«Vemos que la edad media es de 64 años», señaló Piñeiro, en una franja de edades que va de los 60 a los 74 años según los datos del estudio. «Mayoritariamente son personas que están jubiladas y los ingresos de estos aprovechamientos forestales son un complemento a los ingresos de las unidades familiares. Hay una problemática de envejecimiento en la gestión de los aprovechamientos forestales de nuestro monte». Ante este escenario, la Consellería propone las agrupaciones forestales de gestión conjunta como herramienta para avanzar hacia una mayor profesionalización.
«Creo que el éxito del monte en Galicia requiere esa superación de la fragmentación. Tenemos que tender a la cooperación y tenemos que ir reduciendo ese minifundio», afirmó la directora general. Actualmente existen 24 agrupaciones forestales de gestión conjunta constituidas que agrupan cerca de 5.000 hectáreas y 1.800 propietarios, con unas 20 más pendientes de inscripción y resolución. El objetivo para finales de 2026 es consolidar más de 60 agrupaciones y superar las 7.000 hectáreas bajo gestión conjunta.
Para valorizar estas masas, exploran la fabricación de biochar. Los test de pirólisis muestran buenos resultados: en el rebollo, rendimiento del 25% y carbono superior al 85%; en el pino silvestre, 18-20% con porcentajes de ceniza muy bajos.
Del monte al biocarbón: experiencias de gestión activa
Hugo Rodríguez García, de la empresa de ingeniería y desarrollo AMETLAM, explicó cómo la clasificación en monte permitió a su empresa reducir del 30% al 8% la madera de coníferas destinada a trituración, vendiendo los mejores ejemplares para usos de mayor valor. Aun así, comercializan anualmente 6.000 toneladas de biomasa de restos de corta, que solo extraen cuando la materia orgánica del suelo supera el 5%; si no, los trituran y los dejan in situ.
Según Rodríguez García, el potencial más importante está en las frondosas caducifolias, que ocupan más del 50% de su superficie arbolada en Ourense. «En este tema estamos empezando ahora mismo», reconoció. Puso dos ejemplos de claras: en una primera clara de rebollo obtuvieron 38 toneladas por hectárea de astilla, y en un aprovechamiento de abedul, la extracción rondó las 45 toneladas por hectárea.
Para valorizar estas masas, exploran la fabricación de biochar. Los test de pirólisis muestran buenos resultados: en el rebollo, rendimiento del 25% y carbono superior al 85%; en el pino silvestre, 18-20% con porcentajes de ceniza muy bajos.
El proceso de pirólisis es exotérmico: cada reactor genera alrededor de 14 gigavatios térmicos de calor. Dado que en Galicia es difícil trabajar con materias primas por debajo del 30% de humedad, parte de ese calor podría usarse para presecar la materia prima, mejorando la eficiencia del proceso.

ENCE: gestión propia y apuesta por la movilización de biomasa
Alejandro Oliveros, de ENCE, aportó la visión de un gran consumidor de biomasa. La compañía gestiona alrededor de 70.000 hectáreas, con un 84% certificada bajo los esquemas FSC o PEFC. «Nuestro recurso viene de propietarios forestales, de miles y miles de propietarios forestales, que encuentran interés en cultivar eucalipto u otras especies».
En el ámbito de la I+D, Oliveros destacó la importancia de los modelos de crecimiento de biomasa para conocer qué fracción de la biomasa que se produce queda en el fuste, cuál es corteza, ramillas u hojas, y así poder aprovechar mejor los recursos. También subrayó la necesidad de estudiar a fondo el balance de nutrientes del suelo: «qué se extrae, qué no se extrae, qué nutrientes es necesario aportar adicionalmente, qué no se debe extraer, cuáles son esos porcentajes mínimos que debemos dejar más allá de lo que la normativa exige», valora.
De este modo, la intervención de Oliveros puso de relieve que la gestión forestal activa y la producción de biomasa deben ir de la mano del conocimiento científico, para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
Roque Rodríguez apuntó alternativas como pino taeda, secuoya, PseudoTsuga o cedro, una tendencia que ya se observa en el País Vasco, donde -señaló- «están fomentando muchísimo la secuoya», un movimiento que considera que se debe tener en cuenta en Galicia.
Hacia un modelo de monte más diverso y productivo
En las intervenciones de la mesa se abordó también un tema de actualidad, el del impacto de los hongos de las bandas en las masas de pino radiata, especialmente en la provincia de Lugo. Sobre esa cuestión, hubo coincidencia en la necesidad de diversificar especies, ante los problemas sanitarios. Roque Rodríguez apuntó alternativas como pino taeda, secuoya, PseudoTsuga o cedro, una tendencia que ya se observa en el País Vasco, donde -señaló- «están fomentando muchísimo la secuoya», un movimiento que considera que se debe tener en cuenta en Galicia. «Es previsible una diversificación futura de especies en el ámbito de las coníferas», concluyó.
Por su parte, Luisa Piñeiro cerró su intervención con una reflexión que resume el espíritu del foro: «Es preciso ese compromiso conjunto entre los propietarios, entre la administración y entre la industria. Estas tres patas tenemos que avanzar en conjunto para la gestión de nuestro monte».
Español









Control OJD