Innovaciones contra la sequía y la vegetación competidora en plantaciones forestales

El Centro Tecnológico Forestal de Cataluña ensaya cubiertas biodegradables del suelo como alternativa a los desbroces mecánicos y químicos. Valora el uso de acondicionadores sintéticos del suelo, que retienen el agua, en zonas proclives a la sequía

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Innovaciones contra la sequía y la vegetación competidora en plantaciones forestales

Cubierta de bioplástico en una plantación forestal.

El éxito de una plantación forestal se enfrenta en sus primeros años con tres amenazas principales, la sequía, la vegetación competidora y los daños de la fauna salvaje. Para hacerle frente a la vegetación competidora y a la sequía, que puede ser un problema en algunas zonas de Galicia, están ensayándose nuevas técnicas, poco empleadas de forma tradicional, pero que presentan un interés creciente para los técnicos. Son los acondicionadores y las cubiertas del suelo.

Las cubiertas del suelo generan un efecto sombra y barrera que dificulta que prosperen especies como tojos, uces o helechos, que pueden competir por el sol, por agua y nutrientes con la planta forestal. El Centro Tecnológico Forestal de Cataluña ha evaluado su resultado a nivel de coste económico y de eficacia en comparación con los dos métodos empleados de forma más habitual, el desbroce mecánico y el uso de herbicidas.

La tasa de crecimiento arbóreo mayor se logró con el tejido de yute, superior a la lograda con herbicida

Diversidade de cubiertas
Las posibilidades en las cubiertas del suelo son múltiples. Existen cubiertas orgánicas tradicionales, como astillas o cortezas, y en los últimos años se están ensayando nuevos materiales, como tejidos de yute tratados con resina y bioplásticos, que son biodegradables y alternativos a las tradicionales cubiertas de plástico convencional que se usan en la huerta. También se están valorando cubiertas de larga duración, por ejemplo de goma, si bien este material exige de una retirada posterior, ya que no es biodegradable.

En Cataluña, se ensayó el uso de bioplásticos y cubiertas de yute, entre otros materiales, en cuatro áreas con diferente productividad y con niveles de lluvias anuales que se sitúan entre los 300 y los 900 mm. (El promedio gallego ronda los 1.200 mm.). Su eficacia frente a la vegetación competidora resultó alta en todos los casos, equiparable o superior a la que se logra con el uso de herbicidas.

En plantaciones con desbroces anuales durante 5 años, puede ser viable su sustitución por cubiertas

La tasa de crecimiento arbóreo mayor se logró con el tejido de yute tratado con resina, si bien esta cubierta tiene el defecto de que su duración mínima se limita a 3 años, en tanto para los bioplásticos se calculan 5 años de vida útil.

Costes
El coste de las cubiertas biodegradables es la cuestión que más lastra la viabilidad del sistema. En áreas que requieran de un desbroce cada dos años, el uso de cubiertas de suelo no es económicamente idóneo. En las plantaciones que precisan de un desbroce anual durante los primeros cinco años, el coste de las cubiertas se estima similar al de un desbroce mecánico, por lo que comienza a ser una posibilidad a tener en cuenta.

Para emplazamientos en los que se quieran hacer un par de desbroces cada año durante los primeros años, el uso de cubiertas es una de las alternativas que presenta menor coste, si bien hay que tener en cuenta también factores como el precio de la mano de obra y la accesibilidad de las parcelas.

Otra alternativa para evitar los desbroces mecánicos y químicos puede consistir también en el establecimiento de un cultivo de cobertura con plantas de baja competitividad, creando una cubierta que impida la germinación de vegetación espontánea.

Acondicionadores sintéticos para aumentar la retención de agua

acondicionador solo

Los acondicionadores sintéticos se aplican con el objetivo de reducir los peligros de la sequía o evitar la necesidad de hacer riegos de apoyo. Estos productos incluyen polímeros que absorben el agua, hasta el punto de que cuando llueve, pueden absorber un volumen de agua hasta 50 veces superior su tamaño. En las siguientes semanas, a medida que el suelo se va secando, el agua del biopolímero permanece en buena medida y puede ser aprovechada por las raíces.

El funcionamiento del biopolímero se aprecia en la imagen lateral. A 2 gramos de biopolímeros se le añaden 100 gramos de agua. A los 30 minutos (tubo 2), el material ya ha absorbido un 90% de agua.

En zonas con episodios de sequía, su uso puede ser útil. Su aplicación es sencilla y se realiza durante la plantación del árbol, mezclándose el acondicionador con la tierra del agujero de plantación. Los ensayos realizados en Cataluña consideran suficiente una dosis de 40 gramos por planta.

El punto clave de los acondicionadores pasa por conseguir un equilibrio en su capacidad de absorción y retención de agua, de forma que sea suficientemente fuerte para limitar las pérdidas, pero no tanto como para competir con las raíces del árbol durante épocas de sequía.

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