Innovaciones en la escarda mecánica para reducir el uso de herbicidas

Los herbicidas facilitan la eliminación de malas hierbas, pero un uso alto compromete la salud del suelo. Es por ello que la aplicación de unas técnicas de laboreo y escarda mecánica idóneas, unidas a una reducción de los químicos, permiten optimizar la calidad de la tierra para el cultivo

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Innovaciones en la escarda mecánica para reducir el uso de herbicidas

Los aperos combinados o las escardas mecánicas con corrección por software aumentan la eficacia en el laboreo

El uso de herbicidas en la agricultura facilita el trabajo en el campo, pero la reducción del laboreo deja también consecuencias en torno a la salud y sostenibilidad del suelo. Su microbiología, su textura, o el nivel de compactación son cuestiones a tener en cuenta por su influencia en el cultivo, y por eso, es preciso buscar un equilibrio entre la aplicación de herbicidas y el laboreo para tener una superficie de cultivo con plena capacidad productiva. El uso de aperos combinados para reducir las pasadas o la aplicación de técnicas de escarda mecánica son algunas de las opciones para un manejo adecuado.

La escarda mecánica permite la reducción del uso de herbicidas, a favor de la salubridad del suelo. El problema es que su rentabilidad económica no está clara: “Se hicieron estudios comparativos entre la escarda mecánica y los herbicidas, y en un caso concreto que utilizamos de referencia serían necesarios 8 años para amortizar la escarda, por lo que las ventajas a nivel económico no están claras”, especifica Rodrigo Porto, docente de un curso sobre laboreo y escarda celebrado en Sergude (Boqueixón).

Tractor con sachadora en línea y corrección de software

Tractor con sachadora en línea y corrección de software

En términos de sostenibilidad, los beneficios de la escarda mecánica quedan más a la vista. “El uso de herbicidas claro está que afectan al suelo alterando su microbiología, y el hecho de no remover el terreno influye negativamente sobre la compactación a medio plazo, por lo tanto, la clave es reducir el uso de herbicidas y optimizar las técnicas de laboreo y de escarda mecánica”, recomienda Rodrigo Porto.

Momento de cultivo ideal y nuevas herramientas de escarda
Muchas de las técnicas que mostró el instructor están vinculadas al cultivo de maíz, pero “se puede aplicar perfectamente al resto de la horticultura”, comenta Porto. “El tiempo seco y soleado es el más adecuado para la escarda mecánica, siempre y cuando se proceda con un estado del cultivo más avanzado que lo de las hierbas”, explica Porto.

Conviene tener en cuenta que en este contexto es necesario tener cuidado de no dañar la planta puesto que se trata de “labores muy ligeras que se realizan a una velocidad alta”, advierte. Es por esto que los escardadores de púas flexibles o las sachadoras en líneas representan una buena opción para trabajar el espacio entre cultivo, puesto que remueven superficialmente la tierra sin afectar a la planta.

Además, “ya existen modelos de sachadoras que realizan correcciones por software para suavizar los errores que puedan existir con los cambios en la dirección del tractor, permitiendo una mayor precisión en la eliminación de las hierbas próximas al cultivo; por el momento, la alternativa a esta tecnología estaría en el uso de máquinas menos avanzadas que necesitan de uno segundo operario, lo que implica una pérdida de eficiencia”, detalla Rodrigo Porto.

Cámara de detección automática integrada en la sachadora en línea

Cámara de detección automática integrada en la sachadora en línea

«Ya existen modelos de sachadoras que realizan correcciones por software para suavizar los errores que puedan existir con los cambios en la dirección del tractor» (Rodrigo Porto)

“Durante el curso se realizó una demostración con la primera máquina que se pudo ver en Galicia dotada de esta tecnología, y capaz de corregir automáticamente las desviaciones”, avanza Porto. Otra de las innovaciones allí presentes fue el laboreo mediante tractores con sistemas de guiado automático por GPS y con capacidad de registro de datos de cultivo, como tiempos de trabajo, consumos, etc., de cada finca trabajada.

Curso de laboreo
El curso de formación profesional sobre la aplicación de técnicas de laboreo y escarda mecánica, organizado en el Centro de Formación Agraria de Sergude, abordó desde las herramientas y aperos de laboreo primario y secundario y de escarda mecánica, hasta el estudio del suelo como “elemento vivo, fundamental para nuestra actividad”, detalla Rodrigo Porto, profesor técnico en el FP del CIFP A Granxa, en Ponteareas, e instructor.

Además, durante esta acción formativa se aprovechó para presentar la irrupción de las nuevas tecnologías de corrección mediante software de instrumentos de escarda mecánica, como puede ser el caso del escardador en línea, un método de eliminar las malas hierbas sin dañar el cultivo, y asimismo, reduciendo el uso de herbicidas.

Escardador de púas utilizado en el curso de laboreo de Sergude

Escardador de púas utilizado en el curso de laboreo de Sergude

La importancia del estudio del suelo
El suelo es “el elemento vivo más importante para nuestra actividad”, destaca Rodrigo Porto, pero las técnicas a emplear igualmente tienen “dos condicionantes fundamentalmente, por una parte, las restricciones sobre el uso de herbicidas -cada vez mayores-, y por otra, la necesidad de una mayor eficiencia en las actividades mecanizadas, debido al elevado coste energético”, comenta Porto. Estos dos factores llevan a buscar un equilibrio entre lo laboreo y la aplicación de herbicidas para tener un suelo con unos parámetros de salud adecuados, pero ¿a qué se debe de atender?

“La microbiología del suelo es el aspecto menos estudiado y está en pleno desarrollo, por lo que lo hay que tener en cuenta cada vez más, pero sin descuidar los parámetros clásicos, como la textura o estructura del suelo”, amplía Porto. En función del porcentaje que tenga de arenas -las partículas más gruesas-, de limos -partículas intermedias-, y arcillas -partículas más finas-, se encaja en un tipo de suelo pesado o ligero, que llevan un tipo de trabajo adecuado a su constitución.

“En un suelo ligero se puede hacer una labor de volteo y enterrado del residuo en profundidad porque en este tipo de suelo hay cierto nivel de oxigenación y esa materia orgánica va a degradarse; sin embargo, en un suelo pesado no va a ser así ya que podemos hacer una labor de volteo de la tierra en otoño y en primavera encontrar el residuo prácticamente momificado, esto es, no hay evolución sino que hay putrefacción, proceso en el que se pueden liberar sustancias perjudiciales para las raíces”, avanza el instructor.

Las distintas texturas condicionan además la respuesta del suelo en cuanto a capacidad de infiltración o de retención del agua. En este caso, “la única manera de la que se puede intervenir ante un defecto estructural, o en la textura del suelo, es atribuyendo materia orgánica”, explica Porto. Este tipo de aportes, junto a los elementos de corrección del PH, principalmente calcio y magnesio en Galicia, se sitúan entre “las soluciones para problemas de infiltración y acumulación de agua, de almacenamiento de los nutrientes o de intercambio catiónico, etc.”, ejemplifica.

Aunque el abonado orgánico “se dejó un poco de lado por la facilidad y la eficacia de abonos agroquímicos, no deberíamos olvidarnos de mantener unos niveles de materia orgánica adecuados; yo diría entre un 3 y un 5%”, afirma el profesor del CIFP A Granxa. Con el recurso de los químicos la productividad no se verá afectada, pero pueden verse afectados a los parámetros del suelo.

«No deberíamos olvidarnos de mantener unos niveles de materia orgánica adecuados; yo diría entre un 3 y un 5%» (Rodrigo Porto)

El capital de materia orgánica del suelo puede mantenerse en niveles adecuados o incluso subirlo “evitando labores que trituren excesivamente el suelo, y aportando restos de cultivo y demás”, afirma Porto. “La fresa utilizada a altas revoluciones con velocidades de avance muy lentas tritura tanto el terreno que, aunque realiza un trabajo estéticamente valorado, destruyen ese capital por mineralización del suelo”, agrega.

Claves para el manejo del suelo y escardado mecánico
La utilización de aperos da lugar a la compactación del suelo por las pasadas de tractor, “que puede ser un problema fundamental, sobre todo en condiciones de alta humedad”, detalla Porto. Partiendo de la premisa de que el tractor es “una auténtica máquina de compactar por su propio peso y la vibración”, hace falta “reducir al mínimo posible las pasadas de la maquinaria, cuestión en la que interviene tanto el método de laboreo que se vaya a emplear, como el ancho de trabajo con el que se funcione, para no comprometer el desarrollo radicular”, aconseja.

Por otro lado, la atención sobre el estado de consistencia del suelo es otra de las claves para dar con el manejo adecuado. “Tradicionalmente se hablaba que la labor de arado como mejor queda es con el suelo con un cierto grado de humedad porque el suelo adquiere una consistencia plástica, y el volteo del prisma de tierra es más efectivo, pero esto lleva a un mayor compactado, por eso conviene que el trabajo de laboreo no sea con excesiva humedad”, concreta el profesor.

Al respeto de la compactación, otra cuestión que ayuda es “el uso de aperos combinados, puesto que reducirían el número de pasadas necesarias, aunque exigen de tractores más dimensionados”, comenta.

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