
Trabajos de siembra del maíz en fincas en la zona de costa de A Mariña
Las previsiones de buen tiempo para esta semana y la próxima están haciendo que las empresas de servicios y los parques de maquinaria de las cooperativas estén apurando para dar el último empujón a la siembra del maíz en una campaña adelantada con respecto a las de los últimos años y en la que se sembraron ciclos más largos.
Poco maíz quedará por sembrar en Galicia este año para junio, salvo en las zonas que van más retrasadas, como en el sur de Lugo, donde también será necesario hacer bastantes resiembras de las primeras fincas labradas en el mes de abril y cuya nascencia estropeó el agua.
La lluvia caída en las últimas semanas obligó a retrasar el segundo corte de ensilado de hierba, pero permitió mientras tanto avanzar de forma intermitente en la preparación de las tierras que ya estaban ensiladas e incluso en la siembra de las que estaban listas.
La humedad del suelo está facilitando la aplicación del herbicida y va a favorecer su eficacia
En general, las precipitaciones no perjudicaron la nascencia del maíz tras un mes de abril muy seco que hizo que la tierra necesitara agua. La humedad del suelo está facilitando también la aplicación del herbicida, tanto en preemergencia como en postemergencia temprana.
El calor de estos días le va a venir bien al maíz, que acusaba la falta de sol, retraso en el crecimiento y color amarillo, pero también a plagas como la rosquilla o el gusano de alambre, que no hicieron acto de presencia por ahora, pero que habrá que tratar para controlar en cuanto se dejen ver en las tierras.
La subida de las temperaturas le está viniendo bien al maíz, pero también favorece la aparición de plagas
Hacemos un repaso a la situación en las distintas comarcas lecheras de Galicia, entre las que destaca Mazaricos y el interior de A Coruña como dos de las más precoces este año, frente a comarcas como la de Chantada, donde normalmente se siembra el maíz temprano pero que este año va más rezagada.
“El 90% de las fincas quedaron labradas en abril, algo impensable otros años”
Luis Castro es el gerente de la cooperativa Ganxabar, que cuenta en Mazaricos con un centro de forrajes en común para sus socios. Forrajes de Xallas y A Barcala (Forxabar) aprovechó el tiempo estable de este año al inicio de la primavera para adelantar la siembra.
“El 90% de la campaña ya la acabamos en el mes de abril. Incluso en fincas mojadas entramos a labrar en torno al 20 de abril, cuando otros años era impensable. Nos queda solo un socio para esta semana y acabamos”, describe.
Sembraremos este año unas 1.000 hectáreas, de las que 900 estaban ya sembradas a finales de abril
Las lluvias de las últimas semanas no interfirieron en el trabajo agrario planificado por la cooperativa y ejecutado con maquinaria propia y de los socios y por empresas de servicios externas ni perjudicaron la germinación del maíz.
El calor de estos días le cambió la cara por completo al maíz, que estaba ya amarillo de tanta agua y temperaturas bajas
“Cuando vino el agua nos cogió todo ya nacido”, explica. Pero sí retrasó su crecimiento. “Le viene bien el calor de estos días, de hecho, le cambió ya la cara totalmente. Estaba medio amarillo de tanta agua, ahora ya agradecía sol y calor”, reconoce Luis.
Apuesta por el grano húmedo
Forxabar sembró este año unas 1.000 hectáreas de maíz, de las que 750 están destinadas a ensilado y las otras 250 a hacer grano húmedo, un producto con un alto valor nutricional del que están metiendo 3 kg en la ración diaria que sirven a las vacas en producción, lo que les permite ahorrar pienso.
“El grano húmedo es buena cosa pero es también un arma de doble filo, porque dependes del tiempo para meterlo. El año pasado la climatología fue muy buena para eso, pero siempre tienes ese riesgo. Para tratar de minimizarlo en lo posible, ya no lo sembramos en fincas húmedas para arriesgar menos. De este modo, nos limitará el tiempo a la hora de recogerlo, pero no la finca”, argumenta.
Ciclos más largos
Forxabar inició la campaña de ensilado de hierba con un corte en las mezclas con leguminosas en Semana Santa, en la primera semana de abril. “Metemos siempre primero las mezclas para que nos den paso a labrar el maíz. Son las fincas que van en rotación”, explica Luis.
A continuación empezaron ya a preparar las tierras y a sembrar el maíz, posibilitando así que optaran por ciclos más largos. “Nos fuimos a ciclos 600 y, en alguna finca concreta, las menos, a 700, para ensilar en el mes de septiembre más o menos en la misma época que otros años. El año pasado ensilamos sobre el 15”, indica.
Este año fuimos a ciclos más largos, usamos ciclos 600 en la mayoría de los casos y algún 700 en alguna finca concreta
En el caso del grano húmedo, no hay una previsión concreta para su recogida, sino que dependerá del grado de maduración de la mazorca. “Cuando tenga punto negro ya está en condiciones. El año pasado tuvimos que meter en dos tandas. Tiene que valer y a veces acabas de ensilar el maíz y no vale aún para hacer el grano húmedo”, cuenta.
Sulfatado y abonado
La semana que viene, Forxabar tiene previsto centrarla en el ensilado del segundo corte de la hierba. “En el raigrás inglés, que es lo que tenemos en la pradera permanente, hicimos un primer corte el 17 de abril y vamos a hacer el segundo este lunes. Si llueve aún abonaremos para hacer otro corte, pero si vienen temperaturas altas y no llueve, que parece que es lo que viene, no abonaremos porque no te garantiza un buen rebrote”, afirma.
Otro trabajo pendiente es el de repasar el herbicida en algunas fincas de maíz. “En las fincas normales no hay una hierba y con el tratamiento de preemergencia pienso que va a ser suficiente, pero en las fincas más mojadas vamos a volver a sulfatar la semana que viene”, avanza.
En las fincas normales no hay una hierba y en las más mojadas vamos a entrar a hacer un segundo pase la semana que viene
Los socios de Ganxabar se reparten al 50% entre los que aplican el herbicida en preemergencia y los que lo hacen en postemergencia. “Yo soy partidario de sulfatar en pre, porque siempre tienes la opción de volver después en post. Aquí en las tierras hay algo de mijo silvestre, que es una mala hierba que no la matas con el herbicida, la atontas. Y si vas solo en postemergencia y te pasas un poco del momento óptimo es fastidiada, porque ya avanzó”, argumenta.
En cuanto a posibles plagas, Luis explica que “de momento no tenemos constancia de ningún ataque de rosquilla o de gusano de alambre, que es un gusano que también lo beneficia el calor, pero la semana que viene hasta el jueves dan 26-27 grados todos los días y habrá que estar atentos”, dice.
Viene calor y habrá que estar atentos a la posible aparición de la rosquilla y del gusano de alambre
La estrategia de abonado de Forxabar incluye distintas modalidades. “Echamos en fondo y metemos también en cobertera urea en casi todas las fincas, normalmente protegida. A mayores, aplicamos aminoácidos cuando sulfatamos para que no le pegue tanto al maíz. Usamos también algo de abono foliar si vemos que alguna finca está muy retrasada, pero no es lo habitual y menos este año”, detalla.
“Este año vamos a apostar por los abonos foliares y los bioestimulantes”

Clun protegerá contra el estrés abiótico las fincas costeras, más proclives a sufrir los efectos de la sequía
José Ramón Loza es el responsable de cultivos y maquinaria de la cooperativa CLUN en A Mariña, donde siembran unas 1.300 hectáreas de maíz, 800 de ellas para ensilar en el Centro de Alimentación de Vacuno de Irmandiños (CAVI).
“Estamos en la recta final. Falta un 30% por sembrar, pero si no cambia el tiempo a finales de mayo o primeros días de junio podremos terminar de sembrar. Acabaremos casi un mes antes que el año anterior”, asegura.
“Mantenemos el mes de adelanto con el que empezamos, porque aunque llovió en las últimas semanas, no paramos del todo, hicimos cosas de manera intermitente, permitió preparar tierras e incluso sembrar desde que paraba de llover, esperábamos un día y ya se podían fresar las tierras y sembrar a continuación porque veníamos de una época de mucha sequía y el suelo absorbió bien el agua”, dice.
El suelo absorbió bien el agua que cayó en las últimas semanas porque veníamos de una época de mucha sequía
“Lo que llovió fue muy bueno para preparar las tierras y para echar mucho herbicida en preemergencia, que estos últimos años no lo usábamos. Los maíces que se sulfataron en pre están muy limpios y donde no llegamos con la pre estamos empezando a sulfatar ahora en post”, indica.
Al igual que Forxabar en Mazaricos, en A Mariña CLUN también está usando ciclos más largos que el año pasado. “De momento estamos sembrando aún 500 y el grueso lo haremos con un 400, que será el ciclo más corto que usaremos este año en A Mariña, bajando a un 300 en alguna parcela más del interior, en la zona de A Pastoriza”, explica.
Previsiblemente podremos empezar a picar a finales de agosto o principios de septiembre, con 15 días de adelanto con respecto al año anterior
La recogida del maíz dependerá de las horas de sol que vengan a partir de ahora pero José Ramón considera que, si viene un verano normal, “previsiblemente podremos empezar a picar a finales de agosto o principios de septiembre, con 15 días de adelanto con respecto al año anterior”, compara.
Riesgo de plagas por la subida de las temperaturas
El agua no afectó negativamente tampoco a la nascencia en A Mariña. Es más, “todo lo contrario, facilitó que el maíz naciese bien, y si no lloviera tendríamos problemas de nascencia porque estaba muy seca la tierra”, asegura.
El responsable de cultivos de CLUN en A Mariña recomienda estar vigilantes a la posible aparición en los próximos días de rosquilla debido a la subida de las temperaturas para poder tratar la plaga cuanto antes. “Nosotros echamos insecticida en preemergencia junto con el herbicida. Salvo que haya un ataque muy fuerte contamos librarnos con eso, no pensamos volver a entrar en ese maíz, porque de momento las tierras están muy limpias”, dice.
Es probable que estos días pueda empezar a haber problemas de rosquilla por el incremento de temperaturas
También piensa que con un único pase de herbicida será suficiente para controlar la competencia que las malas hierbas ejercen sobre la planta. “En 10-15 días el maíz empezará a cerrar el surco si siguen las condiciones de calor como dan las previsiones”, afirma.
Aplicación de abonos foliares y bioestimulantes
Debido a la buena marcha de la campaña de siembra y aplicación de herbicida, el parque de maquinaria de Irmandiños dispondrá de más tiempo para hacer abonados específicos. “Seguramente alargaremos un poco la campaña aplicando bioestimulantes, abonos foliares e incluso abono sólido por arriba. Otros años teníamos que atender al herbicida y no podíamos aplicar mucho”, reconoce José Ramón.
“Ya llevamos años usando abonos foliares y bioestimulantes, pero hacíamos tratamientos puntuales. Normalmente tienes un margen de tiempo reducido para hacerlo, ya que estas aplicaciones se realizan cuando el maíz tiene entre 6 y 8 hojas, e incluso hasta que llega a 10, y solía hacerse a finales de junio y principios de julio, en cuanto acabábamos con el pase de herbicida, pero al maíz que sembrábamos al principio normalmente no daba ya tiempo a echarle el bioestimulante y quedaba sin él”, cuenta.
Estas aplicaciones se realizan cuando el maíz tiene entre 6 y 8 hojas
Además de aportarle, vía abono foliar, algún microelemento que le pueda hacer falta al maíz, lo que se busca con estas aplicaciones es sobre todo prevenir los efectos negativos de una sequía prolongada y mejorar la tolerancia de la planta frente al estrés abiótico.
“Trataremos de aplicar bioestimulante sobre todo en las zonas donde previsiblemente pueda haber más riesgo de estrés abiótico o zonas de costa para preparar mejor la planta para el estrés del verano, ya que las zonas de costa suelen ser las más secas donde se notan más las condiciones de falta de agua”, explica.
“Los herbicidas van a funcionar bien porque hay humedad en el suelo”

Un tractor del parque de maquinaria de Cobideza, con grada rápida y sembradora, trabajando en la zona
Héctor González es técnico de la cooperativa Cobideza, que prevé labrar este año unas 800 hectáreas de maíz en las comarcas de O Deza y A Ulloa. “Falta un 25%, si no cambia el tiempo quedará terminado en lo que queda de este mes”, asegura.
“Este año va más adelantada la siembra, el buen tiempo permitió hacer la mitad de la campaña ya en abril. Mirando los 2 últimos años, había mucho más maíz sin sembrar a estas alturas, a 20 de mayo el año pasado y hace dos años estaba el 60% sin labrar”, calcula.
Cobideza trabaja con 3 sembradoras: dos de ellas de 4 líneas y una de 8 líneas
“Después del primer arreón inicial, los claros permitieron hacer labores de siembra en aquellas parcelas que ya estaban ensiladas, pero cuando hubo mucha lluvia hubo que parar. Ahora que volvió el buen tiempo se van a volver a ensilar muchas parcelas que están en rotación con hierba y posteriormente se labrará ya el maíz en ellas”, indica.
Este año va más adelantada la siembra, el buen tiempo permitió hacer la mitad de la campaña ya en abril
Héctor considera que no debería ser un problema el hecho de que se labrara el maíz en dos fases diferentes distantes varias semanas entre ellas. “Al principio se usaron ciclos 500 y 400 y ahora en estas primeras siembras tras el agua usamos 300 medios y vamos a pasar a usar los 200 largos. Muchos ganaderos que sembraron en abril o principios de mayo ya hicieron toda la siembra que tenían que hacer. En otros casos hay combinación de ciclo largo y corto para tratar de que el momento de recogida sea el mismo”, dice.
Tendencia creciente a adelantar la siembra del maíz
Las estrategias varían también en función de las reservas de comida y de la disponibilidad de tierras de la explotación pero la tendencia que Héctor observa en cada vez más explotaciones es la de tratar de adelantar en lo posible el momento de la siembra del maíz. “Alguno siembra un ciclo corto al principio por escasez de comida para poder ensilar ya en agosto e ir tirando de ese silo mientras no viene el otro”, ejemplifica.
En otros casos, las explotaciones apuestan por mezclas de raigrás o cereales con leguminosas para hacer un único corte, o incluso por dejar una parte de las tierras sin cultivo forrajero de invierno para poder labrar antes el maíz.
“Las granjas se están haciendo con base territorial y, si aumentan la superficie y no la carga ganadera, dejan a barbecho o con abono verde una parte de las tierras para tenerlas libres y poder sembrar el maíz temprano y al mismo tiempo no esquilmar la tierra en esa rotación intensiva de raigrás y maíz año tras año. El abonado verde es interesante para poder sembrar más temprano y ayuda a recuperar el terreno de nutrientes sin estar todo el tiempo haciéndole una demanda de producción a la tierra”, razona.
“Lo que llovió fue bueno para la nascencia pero ya necesitaba sol”
Cobideza comenzó a labrar el maíz este año a finales de abril y principios de mayo, antes de que empezara a llover. Esas precipitaciones, dice, fueron buenas. “Aquí que de vez en cuando llueva, aunque haya que parar las labores, es importante porque por el tipo de suelo que tenemos enseguida se seca la superficie y compromete el nacimiento del maíz”, explica.
El maíz tardó en germinar prácticamente el doble de lo que tardaría en condiciones óptimas normales por la humedad y la baja temperatura del suelo
“Después les vinieron 20 días con mucha humedad y bajada de temperatura del suelo, lo que hizo que el maíz tardara en germinar prácticamente el doble de lo que tardaría en condiciones óptimas normales. Este maíz estaba amarillo y alguno incluso morado porque no pudo hacer bien la fotosíntesis y con la mitad de la talla que tenía que tener. Está en una fase en la que necesita sol urgentemente para espabilar y crecer al ritmo que tiene que crecer y poder ganarle la ventaja competitiva a las malas hierbas”, explica Héctor.
Tratamientos con herbicida
“Hacer el control con herbicida cuanto antes es muy importante y este año se están dando buenas condiciones porque hay humedad en el suelo”, asegura el técnico de Cobideza. “Todavía hay tiempo para tratar en post-emergencia y con el suelo húmedo el tratamiento es muy efectivo”, dice.
“El maíz tardó 10-12 días en nacer y salir de la tierra y tiene todavía 1-2 hojas verdaderas en la mayoría de los casos. Cuando el maíz tiene 1 o 2 hojas verdaderas ya se puede tratar porque la planta ya tiene capacidad para detoxificar el efecto del herbicida. Y con la humedad que hay en la tierra está muy bien para tratar en post-emergencia temprana, que tiene muy buena eficacia, porque mata las hierbas que ya germinaron y tiene un efecto residual para seguir combatiendo las malas hierbas en el próximo mes, en el que el maíz ya se apodera de la tierra y cubre la superficie. Así se evita la competencia de las malas hierbas en los primeros estadios, en los que es crucial, porque si la mala hierba empequeñece al maíz en cuanto a nutrientes y humedad después el maíz ya no da recuperado como tenía que recuperar”, argumenta.
Cuando el maíz tiene 1 o 2 hojas verdaderas ya se puede tratar porque la planta ya tiene capacidad para detoxificar el efecto del herbicida
Los herbicidas de pre-emergencia pueden funcionar bien este año también, porque se dieron buenas condiciones para que se adhiriera al suelo. “Necesita lluvia para integrarse en el suelo. Un herbicida de pre-emergencia aplicado en el polvo no sirve de nada, no queda preservado de la radiación solar. El de pre-emergencia tiene un efecto de 1 mes o mes y medio. Si lo aplicas antes de labrar el maíz, no cubres todo el tiempo. Por el contrario, si lo aplicas 20-25 días después amplías su efecto y estás cubriendo un rango mucho mayor, por lo que con una sola aplicación tienes más tiempo cubierto”, razona.
Los que hicieron tratamiento en pre-emergencia a finales de abril es posible que tengan que hacer una segunda pasada en post-emergencia
“Los que hicieron tratamiento en pre-emergencia a finales de abril es posible que tengan que hacer una segunda pasada en post-emergencia. Sin humedad no compensa aplicar un herbicida de pre-emergencia. Son más caros y no son efectivos, es tirar con él. Es mejor esperar a hacer una post-emergencia temprana, muchas veces con el mismo producto, pero en condiciones de humedad, porque si viene sol y seca la superficie en esos 2 primeros dedos de suelo, que es donde se ancla y se adhiere el herbicida de post-emergencia temprana, no funciona bien”, aclara.
“La tierra está ahora en condiciones óptimas para labrar”
Jorge Meiriño es técnico de la cooperativa Aira en Chantada, la comarca más rezagada de Galicia en la siembra de maíz este año, aunque en esta zona siempre se procura labrar temprano para evitar en lo posible los efectos de la sequía en verano porque si viene nordés acompañado de altas temperaturas en agosto la planta suele sufrir mucho por el tipo de suelo.
El parque de maquinaria de Aira tiene previsto sembrar alrededor de 1.500 hectáreas en la comarca de Chantada y su zona de influencia, desde Carballedo a Monterroso y Taboada. En este momento está sembrada “la mitad o un poco menos de la mitad”, dice.
Cuentan acabar en 15 días, más allá de las resiembras que haya que volver a hacer. “Se empezó a sembrar antes de las lluvias y ahora estamos retomando, pero las previsiones dan tormentas para los próximos días. Aún estamos en plazo; vamos más o menos como los años anteriores, quizás un poco por delante aún en esta campaña”, asegura.
Se adelantó mucho trabajo en el mes de abril, luego se paró, pero vamos por delante por lo menos 8 días
“La tierra está buena ahora, en condiciones óptimas para labrar. El cultivo de maíz necesitaba agua, si no llega a llover sería mucho peor. Y aún necesita más”, afirma.
En cuanto al estado sanitario y vegetativo del cultivo, Jorge no prevé que este año haya problemas con las plagas. “El suelo está frío, no creo que haya mucho ataque de forma inminente. No están las condiciones de temperatura de suelo para que haya rosquilla, porque las temperaturas de noche fueron bajas, incluso hubo heladas la madrugada del viernes al sábado pasado, de noche bajó de 0 grados y hubo máximas de 2 grados durante el día”, cuenta.
Mala nascencia en las fincas que se sembraron temprano
Aira empezó a labrar un ciclo 500 y ahora está sembrando un 300 largo, que será el que mantenga ya casi hasta el final de la campaña, salvo en el caso de las resiembras, que acabarán en un 250.
“Una parte de lo que se sembró antes de que empezara a llover se estropeó”, asegura Jorge. “El maíz tardó mucho en salir y las semillas se pudrieron por encharcamiento. Esas primeras siembras no van a ser buenas porque la planta al tardar tanto en germinar pierde mucha energía y no desarrolla bien después”, dice.
“Pueden ser 150 o 200 hectáreas las que se labraron en esa época. Algunas habrá que resembrarlas y otras estamos esperando a tomar la decisión. Hay que ver si el número de plantas es suficiente y después si esas plantas crecen”, justifica.
Más vale volver a sembrar antes que tener una cosecha pobre
“Una parte de las parcelas habrá que sembrarlas de nuevo y otra parte se van a conservar y no se van a resembrar pero va a ser un error. A la gente le amarga hacerlo pero a veces hay que hacerlo, porque más vale volver a sembrar antes que tener una cosecha pobre”, asegura.
Además, una mala cosecha de maíz se sumaría a una cosecha también pobre de hierba. “En marzo y abril apenas hubo precipitaciones. La cosecha de raigrás fue escasa, el primer corte muy malo y este segundo algo mejor para el que ensiló el otro temprano y pudo abonar.
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