La carne de vacuno no remonta, con perspectivas de complicaciones en los próximos meses

El sector ha seguido arrastrando las consecuencias de la menor actividad en la hostelería este verano, con bajadas de precios que en este momento se sitúan entre los 20 y 30 céntimos por kilo a respeto de las cotizaciones del año pasado por esta época

Os xatos marcados de Ternera Gallega de menos de 250 quilos e con boa morfoloxía estanse pagando a 4,10€

Los terneros marcados de Ternera Gallega de menos de 250 kilos y con buena morfología se están pagando en este momento a 4,10€/quilo y los de Suprema a 4,60€

Con menos turistas, sin fiestas patronales y con las reuniones y comidas familiares condicionadas por el miedo al contagio, el consumo de carne de vacuno se ha resintido este verano y, como consecuencia, también los precios, que no se han recuperado en los meses de julio y agosto de la fuerte caída sufrida en primavera y mantienen hoy niveles por debajo de lo habitual en esta época del año.

Los ganaderos de vacuno de carne siguen siendo, pues, de los más perjudicados por la crisis del coronavirus. Tras sufrir en los meses de abril y mayo las consecuencias del cierre total de la hostelería durante los dos meses de confinamiento de la población, esperaban poder remontar en verano, la época fuerte por excelencia para los productores de carne, pero la tímida recuperación de la actividad y la bajada en el número de turistas ha hecho que bares, restaurantes y hoteles hayan trabajado a medio gas en julio y agosto, arrastrando también con ellos a los ganaderos que los suministraban y que vieron como los precios nunca acabaron de recuperarse.

La caída del consumo y de la demanda en julio y agosto provocó que los precios no hayan acabado de recuperarse

La diferencia ronda los 20 o 30 céntimos por kilo, dependiendo del tipo de animal, de su peso y de su morfología. Novafrigsa, el matadero que el grupo Coren tiene en Lugo, uno de los principales compradores de Ternera Gallega, pagó en esta semana a 4,10 euros/kilo los animales de Ternera Gallega convencional y la 3,80 los sin marcar, cuando el año pasado los estaba pagando la 4,30 y 4 euros respectivamente.

La Suprema, la que más se resiente

Aunque la bajada en las cotizaciones está afectando a todo el ganado, los animales de más calidad siguen siendo los más perjudicados. «Mal no, lo siguiente, así es como está la cosa. Los precios no se han recuperado nada, lo que pasó en las primeras semanas tras el levantamiento del estado de alarma fue un espejismo inicial para calmar un poco a los ganaderos, pero seguimos igual. Hay tranquilamente 30 céntimos o más de diferencia con respecto a antes de la Covid. Un animal de Ternera Gallega Suprema bien formado, de categoría U y con entre 240 y 250 kilos se está pagando a 4,60 euros», denuncia Santi Rego, que tiene una explotación con 40 madres en Mazoy, en el ayuntamiento de Lugo.

Mal no, lo siguiente, así es como está la cosa. Lo que pasó en las primeras semanas después del confinamiento fue un espejismo para calmar un poco a los ganaderos, pero seguimos igual

Este joven, que se incorporó hace dos años a la explotación de sus padres, una ganadería que se cambió de la leche a la carne y sigue un método tradicional de cría, recogiendo las vacas por la noche y sacándolas a pastar por el día, preside la Asociación Gandeiros Galegos da Suprema, recién constituida por un grupo de unos 30 productores de Ternera Gallega Suprema de la provincia de Lugo que han decidido juntarse y tratar de hacer algo ante la importante bajada de precios de sus animales en el mercado.

Estamos negociando la venta en conjunto a precios estables, partiendo el año en dos temporadas, la de invierno y la de verano, con precios fijos diferentes para cada periodo

«En este momento no hay mucha alternativa para la comercialización y vayas a donde vayas los precios son los mismos. Nosotros lo que tratamos es de lograr precios estables partiendo el año en dos temporadas, la de invierno y la de verano, con precios fijos y unitarios diferenciados para cada uno de esos periodos. Tenemos abiertas varias vías de negociación en este sentido y tenemos pendiente acabar de perfilar estos acuerdos para poder vender en conjunto y todos al mismo precio, garantizando un volumen mínimo de suministro de animales a la empresa con la que comercialicemos. Queremos de este modo tratar de sacar un poco más de rendimiento a nuestro trabajo», explica.

Os produtores de Ternera Gallega Suprema seguen a ser os que máis baixada están a notar

Los productores de TG Suprema siguen siendo los que más bajada están notando, alrededor de unos 30 céntimos

Aumento de la venta a particulares

Al igual que tratan de hacer este grupo de ganaderos de la provincia de Lugo, muchos productores de toda Galicia están intentando diversificar sus ventas para lograr mantener unos mínimos márgenes de beneficios que compensen estar criando a los animales durante todo un año. Una de las alternativas a las que están recurriendo es la venta a particulares, que se ha incrementado a consecuencia de la pandemia sanitaria, en un intento de las familias por evitar un hipotético desabastecimiento, un miedo alentado por las imágenes de las filas de consumidores en los supermercados y las estanterías semivacías de productos en las primeras semanas de confinamiento.

En las carnicerías la carne no ha bajado y los particulares están dispuestos a pagártela un poco más. Esos pedidos te sacan de un apuro de vez en cuando

En la venta a particulares los precios se han mantenido con respecto a otros años y siguen en niveles superiores a los que pagan los mataderos. «En las carnicerías la carne no ha bajado y los particulares están dispuestos a pagártela un poco más. Lo mismo en las pequeñas carnicerías. De vez en cuando tienes un pedido de este tipo y te saca de un apuro», reconoce Jonathan Cives, un ganadero de Mazaricos con una explotación en la que ceba unos 300 animales al año.

Terneros de 240 kilos con formas

«Al bajar la demanda las empresas escogen más y lo que no quieren ver delante son terneros de 350 kilos. Yo no he vuelto a comprar un ternero culón desde que comenzó la pandemia, porque tenía ganado muy bueno para vender en Semana Santa y noté de lleno la bajada que se produjo este tipo de animales en aquel momento», explica.

Al bajar la demanda las empresas escogen más. En este momento no quieren ver delante terneros culones de 350 kilos. Con los pintos pasa igual, en Galicia hay poca gente que te los leve

El mercado descarta hoy animales grandes y de muchos kilos y se decanta con terneros de menos de 240 o 250 kilos con buena conformación. A finales de julio y comienzos de agosto los precios remontaron algo para estos animales más pequeños y Jonathan logró vender a 4,25 euros/kilo terneros de menos de 240 kilos con algo de formas, pero a día de hoy se pagan ya a solo 4,10 euros.

Malas previsiones para los próximos meses

La misma situación de inestabilidad y caída de la demanda que viven los ganaderos que tienen las vacas nodrizas la están sufriendo también los cebaderos que hay en Galicia. En el de Eliseo López, situado en O Arneiro, en Cospeito, han decidido reducir el número de animales que entran semanalmente ante la incertidumbre para los próximos meses. «No se transmite optimismo ni buenas previsiones a medio plazo, con anuncios incluso de posibles bajadas a la vista», reconocen.

No se transmite optimismo ni buenas perspectivas a medio plazo, con anuncios incluso de posibles bajadas a la vista

Los precios, que habían remontado algo a finales de julio, volvieron a caer en agosto y se mantuvieron luego estables, pero en el sector se temen nuevas bajadas de cara al otoño y al invierno, una época siempre complicada y mucho más este año con los hoteles sin el turismo extranjero ni los viajes del Imserso que los mantenían funcionando en temporada baja.

Bajadas también en la recría y en las vacas de desvieje

Becerros pasteiros de 3 e 4 meses, que se están a pagar entre 420 e 450 euros

Terneros pasteros de 3 y 4 meses, que se están pagando entre 420 y 450 euros

El descenso en el precio final de venta a matadero de los terneros cebados está arrastrando también a la recría en el ganado de razas como la Rubia Gallega y se ha transmitido también ya al precio de compra de los terneros pequeños, tanto de los mamones, sean pintos o cruce, que salen con dos semanas de vida de las explotaciones lecheras, como de los de razas cárnicas destetados que abandonan con 3 o 4 meses las ganaderías de carne.

Los denominados pasteros, los terneros que después de haber nacido en primavera y criarse durante el verano con las madres, son vendidos para vida en esta época, a las puertas del otoño, ante la llegada del invierno y la falta de pasto, se pagan este año entre 420 y 450 euros, unos 100 euros menos de lo habitual.

Las últimas compras de terneros pintos en explotaciones lecheras se pagaron entre 50 y 70 euros, dependiendo de los días de vida que tengan

La bajada también llegó a las ganaderías de leche, que venden los machos que nacen a cebaderos tanto de Galicia (que absorben sobre todo los cruces) como de otras comunidades como Castilla y León o Cataluña (a donde van a parar sobre todo los pintos). Durante las primeras semanas de estado de alarma, las explotaciones lecheras tuvieron incluso dificultades para dar salida a sus terneros, a consecuencia del cierre de las ferias semanales de Amio, Silleda y Castro y la ralentización del mercado.

Considerados casi un estorbo en muchas granjas, los terneros pintos ya tenían un mal precio, que se ha acentuado con la llegada del coronavirus y la reducción de las compras por parte de los cebaderos foráneos. Los machos comprados durante los meses de verano en las explotaciones de leche gallegas se estuvieron pagando a entre 50 y 70 euros por animal, dependiendo de los días de vida que tuvieran.

Cambio de estrategia en los cebaderos gallegos

«Los terneros pintos no valen mucho porque no hay mucha salida para ellos y los de cruce también han bajado. Nosotros estamos comprando a menos de 200 euros de media terneros que antes nos costaban 280 euros. Como esto sigua así va a ser un problema realmente para las explotaciones de leche», reconocen desde el cebadero de Eliseo López.

El año ya está perdido, el 2020 está siendo trabajar por amor al arte. Ahora hay que planificar ya el año que viene a ver si es mejor

«El año ya está perdido, este 2020 está siendo trabajar por amor al arte porque es una ruina haber comprado un animal bueno de 3 o 4 meses por 600 o 700 euros y tener que venderlo después por 1.000 después de alimentarlo y cuidarlo durante 6 meses. Ahora toca planificar para el año que viene a ver si es mejor. Yo he parado de comprar pintos porque después no hay mucho a quién vendérselos y ahora compro solo terneros para marcar porque al precio al que están compensa», explica por su parte Jonathan Cives.

Vacas de desvieje

Los problemas de precio de las explotaciones de carne se han trasladado también a las explotaciones de leche, que desde que se decretó el confinamiento están sufriendo una importante pérdida de ingresos tanto por la venta del excedente de machos como por el envío a matadero de las vacas de desvieje, que han perdido en estos meses prácticamente la mitad de su valor.

Los animales de desvieje no se recuperaron, con bajadas de unos 300 euros de media, más pronunciadas en las vacas gordas y con grasa

Animados por los buenos precios que tenían hasta ahora estos animales, que encontraban salida a sus partes nobles, los chuletones, en restaurantes y al resto de las piezas con destino a la industria de hamburguesas y salchichas, muchas ganaderías de leche decidían engordar durante un tiempo las vacas que acababan su ciclo vital de producción para que ganasen de este modo kilos y engrase de cara a recuperar por esta vía una parte del coste de su recría como novillas.

Sin embargo, en este momento ese esfuerzo se ve poco recompensado, pues el valor de una vaca de desvieje cebada es hoy de poco más de 600 euros, 300 euros menos de media que antes de que se decretase la pandemia sanitaria. La bajada por la Covid ha sido más pronunciada en las vacas gordas y con grasa que en las flacas. El precio de una vaca de 280 kilos es hoy de unos 2,15 euros/kilo, mientras que una de 330 kilos se paga a 2,30 euros. Además, para cebarla, a mayores de los costes de alimentación, se añade la necesidad de espacio donde tenerlas, un bien escaso en muchas ganaderías de leche gallegas.

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