La Comisión, a favor de que el origen sea voluntario en la etiqueta

Según las conclusiones de dos informes encargados por la Comisión Europea, los costes del etiquetado del origen de los alimentos no compensan los beneficios.

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La Comisión, a favor de que el origen sea voluntario en la etiqueta

Phil Hogan, comisario europeo de Agricultura. Autor: Comisión Europea

La Comisión Europea acaba de publicar dos informes sobre el etiquetado de origen, conforme a lo solicitado por el Consejo y el Parlamento Europeo en el Reglamento sobre la información alimentaria facilitada al consumidor (1169/2011).

Según la Comisión, “en ambos se llega a la conclusión de que los beneficios de los nuevos requisitos obligatorios de etiquetado no compensan claramente los costes y que las normas de etiquetado voluntarias parecen ser la solución más adecuada”.

Sin embargo, una mayoría de los consumidores encuestados si que se muestran a favor de indicar el origen en la etiqueta de los productos alimentarios. La Comisión se posiciona así hacia una normativa menos exigente en la información al consumidor.

En el primer informe se analiza la viabilidad de las diferentes opciones para el etiquetado de origen obligatorio respecto de los productos lácteos y carnes menores, en particular la carne de caballo, carne de conejo y carne de caza y de aves (silvestres o de granja), teniendo en cuenta que ya existen normas de etiquetado para la carne de vacuno, carne de porcino, carne de aves de corral, carne de ovino y de caprino.

Habida cuenta de la actitud de los consumidores hacia la información adicional y los costes suplementarios potenciales, así como los requisitos técnicos y administrativos derivados para las empresas y las autoridades públicas, el informe llega a la conclusión de que, en el caso de los productos lácteos, “se produciría un impacto desigual en los productores, más gravoso para algunos y menos para otros”. “Parece también -interpreta la Comisión- que los consumidores no están dispuestos a pagar más por la información adicional”.

Por consiguiente, el informe sugiere que las opciones existentes de etiquetado voluntario podrían responder a algunas de las demandas de los consumidores, manteniendo al mismo tiempo la necesaria flexibilidad para los Estados miembros y los operadores del sector alimentario.

Para las «carnes menores», el informe también llega a la conclusión de que el etiquetado de origen obligatorio implicaría costes operativos que no compensarían los beneficios.

Los consumidores prefieren el etiquetado del origen

El segundo informe analiza la necesidad de informar a los consumidores sobre el origen de los alimentos no transformados, los productos con un solo ingrediente único e ingredientes que representan más del 50% de un alimento.

Llega a la conclusión de que los consumidores están interesados en el etiquetado del origen para todas estas categorías de alimentos, pero no así para categorías de alimentos como la carne, los productos cárnicos y los productos lácteos.

En el informe también se analizan los costes y beneficios de la normativa en materia de etiquetado, incluido el impacto en el mercado interior y en el comercio internacional, y llega a la conclusión de que el etiquetado del origen voluntario, en combinación con los actuales regímenes de etiquetado de origen obligatorio para determinados alimentos o categorías de alimentos, es la mejor manera de avanzar.

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