
José Manuel Díaz, Responsable do Produción e Desenvolvemento Vexetal de Delagro
Hay años que ponen a prueba a las empresas. Y luego hay años como este. Las tensiones geopolíticas volvieron a tensionar al máximo la cadena de valor de los fertilizantes, como ya ocurriera en 2022 con la guerra de Ucrania. A ello se sumó una climatología especialmente complicada, con lluvias persistentes que comprimieron la campaña en una ventana de tiempo mínima. En ese escenario, la fábrica de Delagro en As Pontes no solo respondió: batió todos sus récords.
«Gracias a una excelente labor de compras pudimos garantizar el suministro a nuestros socios y clientes en un momento en el que el mercado estaba realmente tensionado», explica José Manuel Díaz, Responsable del Producción y Desarrollo Vegetal de Delagro. «Ese es nuestro compromiso y nuestra razón de ser: que al ganadero y al agricultor nunca les falte el producto que necesitan, cuando lo necesitan».
Fórmulas a medida con tiempo de respuesta garantizado
La planta de As Pontes es mucho más que una fábrica de fertilizantes. Es un centro de producción flexible en el que se elaboran fórmulas a medida con un tiempo máximo de respuesta desde la entrada del pedido, y en el que se envasan productos para diez marcas diferentes: marcas propias de Delagro, marcas de otros fabricantes que confían en sus instalaciones y maquilas para distribuidores.
Récord histórico de producción mensual en abril.
Todo ello bajo un proceso completamente automatizado que garantiza que cada mezcla salga perfecta, incluidas las más exigentes: aquellas que incorporan microorganismos. «Trabajar con mezclas aditivadas con microorganismos requiere un nivel de precisión y control que muy pocas plantas pueden ofrecer», señala Díaz. «Nuestro sistema de envasado es puntero a nivel tecnológico, y seguirá mejorando en los próximos años para adaptarse a las nuevas normativas, que implicarán el uso de abonos cada vez más sostenibles».

Planta de Delagro nas Pontes
Una campaña comprimida… y un récord histórico
Las lluvias de esta campaña obligaron a concentrar el trabajo de todo un año en apenas unas semanas: más del 80 % de la producción anual se concentró entre marzo y abril, lo que llevó a la fábrica a trabajar a dos turnos, seis días a la semana.
Y no es un trabajo cualquiera. La complejidad del proceso de envasado permite realizar entre 14 y 16 referencias distintas en un solo día. Cada cambio de referencia implica limpiar cuidadosamente las máquinas para evitar contaminaciones, recalibrarlas y realizar el correspondiente cambio de sacos. Precisión industrial en estado puro.
Más de 1000 camiones cargados en poco más de dos meses, con un récord de carga de 40 camiones en un solo día.
«Para dar salida a ese volumen de producto, la logística tiene que operar de forma impecable, como un reloj suizo que no admite fallos», afirma el responsable. «Cada minuto cuenta, y nuestro equipo lo sabe».
El verdadero motor: las personas
Detrás de cada tonelada producida y de cada camión cargado hay algo que ninguna máquina puede sustituir. «Nada de esto sería posible sin la coordinación de todo un equipo: los operarios de fábrica, que son la clave de este proceso, el personal administrativo, la logística y el departamento de compras», subraya Jose Manuel Díaz. «La tecnología es fundamental, pero lo que marca la diferencia son las personas. Ellas son las que convierten un año complicadísimo en el mejor año de la historia de esta fábrica».
Tiempo medio de carga de 50 minutos desde que el camión entra en las instalaciones hasta que sale.
Ese es, en definitiva, el sello de la fábrica de As Pontes: tecnología puntera, procesos impecables y un equipo humano comprometido. La combinación que explica por qué Delagro es, campaña tras campaña, la empresa de referencia del sector.

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