«La ganadería de ovino y caprino tiene mucho margen de crecimiento en Galicia porque sólo producimos el 20% de lo que consumimos»

Aunque el volumen de la cabaña ovina y caprina gallega sigue descendiendo, hay un amplio margen para desarrollar proyectos rentables. Fue la principal conclusión de las jornadas de asesoramiento que tuvieron lugar en Marco da Curra, en una iniciativa promovida por Agacal, el CIAM y Beealia. Desde la cría hasta la comercialización, se abordaron todos los pasos del sector.

Participantes en las jornadas sobre ovino y caprino en Marco da Curra

Participantes en las jornadas sobre ovino y caprino en Marco da Curra

Situación del caprino y ovino
Desde 2010, Galicia ha perdido el 50% de sus ovejas y el 40% de sus cabras. Estos datos, aunque parezcan alarmantes, en realidad representan una enorme posibilidad de crecimiento para las explotaciones que actúen con coherencia. Así se explicó en las jornadas celebradas en la Finca Marco da Curra (Monfero), perteneciente al Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) e impartidas por Joan Alibés (Beealia), Miguel Viña (ADSG Acivo) y Santiago Crecente (CIAM).

Alibés, responsable de Beealia, hizo hincapié en el concepto de coherencia: «El ganadero tiene que adaptar los recursos de la granja a la raza con la que va a trabajar, y viceversa. No tiene sentido tener la mejor raza del mundo si no tenemos tierra que produzca para alimentarla, como tampoco tiene sentido tener razas autóctonas comiendo raigrás concebido para vacas lecheras. Manejo, alimentación y animales tienen que partir de un planteamiento previo que los haga concordar».

En el sector ovino y caprino, es crucial adecuar los recursos a la raza con la que se va a trabajar. Nunca se debe elegir la raza antes de evaluar lo que se tiene. (Joan Alibés, Beealia)

En esta línea, Alibés señaló que muchos proyectos fracasan por no adecuar la superficie disponible a la raza elegida para producir (tanto de oveja como de cabra) o a los objetivos de rentabilidad que se quieren alcanzar.

Uno de los datos más significativos fue que la producción de ovino y caprino gallego apenas supera el 20% de la demanda de esa carne en Galicia. Por lo tanto, no habría que preocuparse por la estacionalidad del consumo (que se concentra en verano y Navidad) porque la posibilidad de crecimiento es enorme y existe suficiente demanda para todo lo que se produce, y además, a buen precio.

Tradicionalmente, el cabrito tiene un precio más alto para el consumidor final que el cordero. Sin embargo, Alibés explica: «Es muy difícil hacer grandes entregas de cabrito de una sola vez. Nadie puede entregar 100 ejemplares de golpe, y la industria tampoco va a ir a recoger tres o cuatro. Esta falta de un flujo mediano y constante hace que la profesionalización del caprino en Galicia sea muy difícil».

El cabrito siempre se ha pagado mejor que el cordero, pero su cría y comercialización son mucho más limitadas.

En este contexto, el técnico cree que las cabras tienen muchas opciones de futuro en el entorno de las áreas urbanas: «Hay un mercado más amplio. Carnicerías, restaurantes, superficies comerciales… y es posible encontrar nichos tanto para la carne como para pequeñas elaboraciones de lácteos. Unos lácteos que también se podrían curar y vender por Internet».

Para Alibés, otro problema es que no se ha realizado una selección productiva de la cabra en Galicia: «Aunque limpie el monte, tiene que ser rentable. Pero hay ataques de lobos, ejemplares que escapan… además de que la cabra nunca engorda y así sucumbe más fácilmente a las enfermedades». Las cabras de raza Boer son las únicas que engordan, pero no son adecuadas para zonas de monte gallegas debido al tipo de vegetación y la altitud.

La parte práctica se realizó con cabras y ovejas de raza gallega y con ovejas Texel

La parte práctica se realizó con cabras y ovejas de raza gallega y con ovejas Texel

En la parte técnica de las jornadas se utilizaron ovejas y cabras de raza gallega y también ovejas Texel. Las autóctonas se emplearon por contener un patrimonio genético único que debe conservarse, y las Texel por su capacidad productiva. Las tres razas son objeto de seguimiento en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM).

Una buena opción para la oveja de raza gallega es la producción de corderos sin destetar, que están muy cotizados y son relativamente fáciles de producir.

«La oveja Texel es muy dócil y muy productiva, con un crecimiento rápido de los corderos y sin necesidad de usar piensos. También tiene facilidad de adaptación. En Galicia hemos logrado una línea genética de alto nivel para conseguir carne a base de pasto. Incluso sin ser pastos de altísima calidad, los resultados de volúmenes cárnicos son excelentes».

En cuanto a la oveja gallega, Alibés cree que sería muy apta para producir cordero sin destetar en terrenos con poca producción de pasto. «Si hay hierba abundante todo el año, interesa más usar Texel porque los resultados serán mejores. Si los pastos escasean, interesará más tener oveja gallega produciendo corderos de poco peso, que están muy valorados. Pero, insisto, siempre ajustando todos los parámetros que influyen en la rentabilidad».

Las Jornadas
El técnico de Beealia señaló que las jornadas tuvieron una participación muy amplia porque es la única actividad de formación y asesoramiento en caprino y ovino que se celebra en Galicia. La Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (Agacal) reunió a un grupo en el que el 50% de los participantes eran ganaderos en activo y el otro 50% personas que están empezando o valorando iniciar proyectos.

El objetivo era crear una base sólida para quien inicia la actividad y reforzar a quien ya está en ella

El objetivo era crear una base sólida para quien inicia la actividad y reforzar a quien ya está en ella

Lo que se hizo fue aportar una visión global del trabajo ganadero, incluyendo aspectos tan diversos como el control del rumen, el cuidado de los pastos, el manejo de la alimentación para favorecer partos dobles o la gestión comercial, las ayudas disponibles y las pautas de comportamiento animal.

Según Alibés, además de los conocimientos prácticos y teóricos transmitidos, fue muy importante la interacción entre los participantes. Uno de los ejercicios consistió en que cada uno de ellos tenía que explicar qué quería hacer, con qué raza, con qué objetivos y por qué se elegirían unos modelos de trabajo u otros para ello.

Darle algún tipo de valor a la lana y convertirla en un recurso y no en un residuo sigue siendo una asignatura pendiente en el sector ovino.

Alibés señala que el problema es que la industria textil no la quiere si no está lavada. «En la península solo hay dos o tres lavaderos de lana, porque son muy caros y poco rentables. Otra opción es usarla como fertilizante, pero habría que higienizarla y peletizarla, con lo cual también sube el costo».

Así, parece que el destino de la lana serán las coberturas orgánicas en cultivos que las precisen. Aunque parece poco probable que los ganaderos vayan a obtener un beneficio económico por deshacerse de un residuo como la lana. En el curso también se habló brevemente de la producción de leche con cabras y ovejas, aunque con tiempo reducido por ser proyectos muy pequeños.

Alibés afirma que la jornada mostró la enorme diferencia entre criar para autoconsumo y ser profesional de la ganadería. «Se creó una base bastante sólida para conocer los retos a los que te vas a enfrentar día a día en la explotación, porque no se deja ningún aspecto del trabajo en las explotaciones sin abarcar y se aportan muchos datos». La interacción posterior también es importante: «Se crean contactos, grupos de WhatsApp y de redes… siempre acaban tejiendo sistemas de consulta y colaboración y aprenden unos de otros. Y nosotros siempre estamos para acompañarlos».

Las actividades formativas pueden marcar el futuro y las decisiones estratégicas en una explotación como la nuestra. (Isa Lemos)

Isa Lemos y su compañero en su explotación de Meira (Moaña)

Isa Lemos y su compañero en su explotación de Meira (Moaña)

Isa Lemos y su pareja están comenzando una explotación de cabras y caballos en Moaña. Aspiran a reunir 200 cabezas de caprino y complementar los ingresos con paseos a caballo por el entorno de su nave. Para multiplicar por 5 el número de cabras (ahora tienen alrededor de 40), decidieron participar en las jornadas y recibir formación especializada.

Isa desarrollará su proyecto en una nave en la zona de Meira, en el ayuntamiento de Moaña, y en las fincas de los alrededores. El hecho de estar en el área metropolitana de Vigo, con su medio millón de habitantes, supone un mercado muy amplio. Ya trabajan con una red de restaurantes, un carnicero y un grupo de particulares.

Al estar en un área metropolitana, no hay problemas de ataques de lobos, pero sí para conseguir terreno. Ellos consiguieron la nave (que están terminando de preparar) y 13 hectáreas de terreno gracias a que antes hubo otra explotación que se trasladó. Otra opción que barajan es arrendar parcelas en las provincias de Lugo u Ourense y producir pasto para trasladarlo hasta Moaña. De esa manera, ahorrarían comprar rollos y producirían en terrenos accesibles.

«Precisamente la tierra nos llevó a optar por cabras y no por ovejas, que era la idea inicial. Pero aquí no hay pasto y las fincas son muy pequeñas y dispersas. Las cabras se adaptan a todo y, con pequeñas compras de alimento, las podemos mantener aquí. Con las ovejas, imposible», explica Isa.

Sin embargo, creen que el inconveniente del tipo de terreno puede ser una ventaja a la hora de recibir visitas en la granja y que se ponga en valor el trabajo que realizan en un entorno tan difícil y con una especie mucho más problemática que la oveja. Además, negocian con el ayuntamiento para poder tener las cabras en montes municipales. De ese modo, los animales comen y el ayuntamiento tiene el monte limpio.

Actualmente, la raza más presente en el rebaño de Isa es la Alpina Francesa, que era la más adecuada para autoconsumo y quesos caseros. Sin embargo, están pensando en cambiarla o hacer cruces porque se trata de una raza más productora de leche que de carne, que es lo que persiguen ahora. Aunque no hay lobos, también trabajan con mastines porque, como dice, «hay mucho lobo de dos patas».

«Estamos valorando todas las posibilidades de razas, mercados, manejos y terrenos, para que no haya desequilibrios», (David Méndez).

David Méndez estudia la mejor fórmula de trabajar con ovejas en las fincas de Bembibre (Taboada)

David Méndez estudia la mejor fórmula de trabajar con ovejas en las fincas de Bembibre (Taboada)

David Méndez ha trabajado los últimos años como veterinario en el Reino Unido. Sin dejar la profesión, tiene claro que quiere aprovechar las fincas familiares en Bembibre (Taboada) para la cría de ovejas. «Ahora estamos mucho tiempo aquí y queremos producir. Las ayudas de incorporación son claves en proyectos pequeños y que comienzan, como el nuestro. En las jornadas de Agacal aprendimos aspectos que desconocíamos».

Por ahora no disponen de terreno suficiente como para contar con las ovejas necesarias para acceder a ayudas de incorporación, pero podrían paliarlo con la introducción de colmenas. «Podríamos ir a una proporción de 90 ovejas/90 colmenas. Y más adelante ya veremos. La cuestión es mantener la coherencia en todos los parámetros».

David aprendió toda la clínica de ovejas en el Reino Unido y quiere poner en práctica en provecho propio todo ese conocimiento. «La raza Texel de aquí es más estilizada y manejable que la de allá. Y también pueden ser interesantes los cruces que se hagan de Texel con oveja gallega, aunque no sea purista. Hay muchas posibilidades y hay que valorarlas todas muy detenidamente para no cometer errores que pasen factura en el futuro», explica.

Otro aspecto que están analizando en profundidad (y en relación con el tiempo, la tierra, los mercados y los recursos) es el tipo de producción que se va a implantar. «Hay una opción de vender en mercados de mucha proximidad, con ejemplares de poco peso pero que se pagan entre 15 y 20 euros el kilo. Para eso iría bien la oveja gallega. Y hay la opción de ir a la gran distribución, con un flujo de carne elevado y constante y unas compras garantizadas que requieren de menos esfuerzo comercial».

Para el primer caso, incluso estudiarían producir en ecológico con oveja gallega aprovechando la certificación del matadero de Taboada. Para el segundo, podrían trabajar con dos lotes y un semental en cada uno. De ese modo (y porque no quieren invertir en grandes naves) tendrían dos momentos de partos y dos líneas diferentes de producto para ofrecer.

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