
Zyncke Lipkens es veterinaria especializada en rumiantes. Como investigadora de doctorado en el equipo M de la Universidad de Gante (Bélgica), elaboró una tesis doctoral sobre la dinámica de las infecciones durante el período seco.
A partir de 2021, ejerció como veterinaria en DGZ–Vivee–MCC Flandes, la organización de esa región belga para la salud animal y la calidad de la leche, prestando apoyo a las explotaciones mediante servicios de consultoría y asesoramiento. Desde 2022, ocupa el cargo de jefa de equipo del servicio de campo y gestora de cuentas de atención sanitaria.
Lipkens fue una de las especialistas que intervinieron en el congreso de la Asociación Nacional de Especialistas en Medicina Bovina de España (ANEMBE), celebrado en Valladolid. Su ponencia —al igual que las de su compañera de trabajo Sofie Piepers— se centró en la mastitis. Uno de los mayores problemas sanitarios que afectan a las granjas de leche. De hecho, complementó la ponencia de Piepers sobre los posibles focos de infección en las camas del ganado.
Mastitis ambiental
Bajo el título “Diagnóstico de la mastitis ambiental y su relación con el material de cama: evaluación, muestreo y soluciones”, la especialista belga explicó que la mastitis es una de las enfermedades de mayor impacto económico en las explotaciones y la que supone el mayor consumo de antibióticos en el sector lechero.
“Diferentes estudios en universidades de la Unión Europea (UE) señalan que la mastitis causa pérdidas sustanciales en las explotaciones por causa de la reducción de la producción de leche, la leche descartada, los costes de tratamiento y el sacrificio de animales.”
La mastitis tiene un fuerte impacto económico por los costes sanitarios y por la pérdida de producción
A pesar de la obtención de avances en el control de patógenos infecciosos y contagiosos mediante la introducción constante de mejoras en la higiene del ordeño y el manejo general, la mastitis causada por patógenos ambientales sigue representando un importante desafío en las grandes explotaciones intensivas, cada vez más profesionalizadas y modernizadas.
“En la región belga de Flandes, el análisis por la técnica de PCR de 835 muestras de leche de tanque de explotaciones en funcionamiento durante el año 2025 (desarrollada por PathoProof® Complete 16; Milk Control Center Flanders, Lier) reveló una elevada prevalencia de patógenos ambientales”, dijo Lipkens.

Lipkens apuesta por un control integral de todo el entorno de la vaca
Entre los patógenos detectados en los análisis, el Streptococcus uberis fue el de más presencia, con un 72%. El Streptococcus dysgalactiae fue detectado en un 62% de las muestras y el Enterococcus spp. en el 60% de los casos.
“Por lo que atañe a las vacas, el cultivo bacteriológico convencional de muestras de leche, cuarto a cuarto, procedentes de casos clínicos de mastitis identificó como patógenos predominantes a Escherichia coli (19,8%), a estafilococos no aureus (18,8%) y a Streptococcus uberis (16,5%).”
Es preciso desarrollar acciones para controlar la presencia de los principales patógenos causantes de mastitis
Estos resultados, dijo Lipkens, demuestran que los patógenos ambientales no solo están ampliamente presentes a nivel de cabaña ganadera, sino que también se sitúan de forma consistente entre los más importantes agentes causantes de la mastitis clínica; “Eso subraya la importancia de dirigir las medidas de control hacia estas bacterias.”
Medidas de control
Para la experta belga, “el control eficaz de la mastitis ambiental requiere de una evaluación integral del entorno de la vaca, incluyendo la limpieza del animal, la técnica de ordeño y la gestión del material de cama”. Y es que, afirmó Lipkens, el uso de sistemas de evaluación de objetivos proporciona un método consistente y repetible para ponderar los principales factores de riesgo, además de facilitar una comunicación estructurada y constructiva entre asesores y ganaderos.
Para valorar y calibrar la higiene, existen varios sistemas de puntuación validados, incluidos los desarrollados por el National Mastitis Council de Estados Unidos. En contraste, la evaluación cuantitativa del material de cama sigue siendo más compleja.
“Para apoyar intervenciones específicas, desarrollamos en 2024 una prueba de cribado bacteriológico que incorpora valores umbral para distintos tipos de cama (serrín, paja, arena y sólidos reciclados de estiércol) y para cuatro grupos bacterianos (coliformes, Klebsiella spp., estreptococos u organismos similares a estreptococos, y estafilococos).”
Hay que poner especial atención en la evaluación integral del entorno de la vaca, sobre todo de los lugares de ordeño y descanso
Esos valores umbral se establecieron a partir de una revisión de la bibliografía disponible desarrollada desde los años 70 del pasado siglo y actualmente se están revisando y refinando. Lipkens afirmó que los patógenos ambientales siguen siendo un factor clave en la aparición de la mastitis en los rebaños lecheros modernos.

La intervención de la profesora Lipkens tuvo un amplio seguimiento en el congreso de ANEMBE
“Un enfoque estructurado que combine la evaluación de la higiene y el monitoreo bacteriológico del material de cama puede servir de apoyo a intervenciones dirigidas. El uso de herramientas prácticas, como la prueba de cribado desarrollada, puede mejorar la salud de la ubre y contribuir a una producción lechera más sostenible.
Estudios de campo
En lo tocante a casos de campo y diagnóstico, Lipkens recordó que la mastitis ambiental es una enfermedad multifactorial en la que las condiciones de la explotación desempeñan un papel central. Así, es preciso aplicar los principios de diagnóstico a la práctica mediante casos reales.
La puntuación de la higiene y el análisis del material de cama como factores de riesgo son parte de la clave. Analizar y valorar la higiene es una acción práctica y objetiva para cuantificar la limpieza de las vacas e identificar factores de peligro de la mastitis ambiental.
La medición diaria de la limpieza de la ubre da una información detallada del nivel de exposición a patógenos
“La medición sistemática de la limpieza de la ubre, los flancos y los pezones proporciona información sobre la exposición bacteriana en los cuartos y favorece una comunicación constructiva con los ganaderos. Incluso en rebaños bien gestionados, la puntuación de la higiene suele revelar una marcada variabilidad entre animales y pone de manifiesto oportunidades de mejora.”
Lipkens subrayó que, además de la higiene de las vacas, la limpieza durante el ordeño sigue siendo esencial para el control de la mastitis ambiental. Una preparación inadecuada de los pezones, una limpieza insuficiente del equipo de ordeño o rutinas de ordeño irregulares pueden aumentar la carga bacteriana en la piel de los pezones y facilitar la aparición de infecciones.

La investigadora belga subrayó la presencia de patógenos en las camas y la necesidad de higienizarlas
“De ese modo, la evaluación de los procedimientos de ordeño debe incluirse siempre en un enfoque diagnóstico integral. El valor del análisis de los materiales de cama se demuestra mediante varios casos prácticos. Estos casos muestran cómo un muestreo dirigido, la correcta interpretación de los resultados bacteriológicos y su integración con las observaciones en la explotación permiten una identificación más precisa de las fuentes de infección.”
La especialista concluyó que el análisis bacteriológico del material de cama es una herramienta valiosa para identificar fuentes ambientales de mastitis y apoyar intervenciones específicas. Su interpretación debe integrarse con información a nivel de rebaño, incluidos los factores ambientales y de manejo. Pero se precisa más experimentación sobre el terreno para ajustar los valores umbral y optimizar su uso en la gestión rutinaria de los rebaños.
No podemos concentrar los esfuerzos en las vacas enfermas. Porque así descuidaremos la salud del resto del rebaño
Mastitis y secado de vacas
Lipkens señaló como principales líneas de investigación sobre la mastitis la terapia selectiva de secado y la reducción de antimicrobianos. “Se demostró que es viable aplicar un secado selectivo (tratando con antibióticos solo a las vacas infectadas) en lugar del secado sistemático tradicional.”
A ese respecto, estableció pautas basadas en el recuento de células somáticas (RCS) y en el historial de mastitis clínicas de cada animal. Y también en el impacto productivo, ya que sus estudios ratifican que el método no compromete la producción de leche ni la salud de la ubre en la siguiente lactación.
“En el sector lácteo, fue práctica común secar sistemáticamente a las vacas con antimicrobianos de acción prolongada —la llamada terapia de vaca seca en manta (BDCT)— para evitar infecciones o curar las existentes. Pero la naturaleza preventiva de los antimicrobianos de vaca seca y la reducción potencial en el uso de antimicrobianos lleva a optar por la terapia selectiva de vaca seca (TCDS). Es un tratamiento antimicrobiano dirigido solo a las vacas con evidencia de infección de ubre presente en el secado.”
Hay que hacer recuentos constantes de células somáticas porque son un indicador muy fiable del estado de la ubre
Lipkens quiso destacar que los recuentos de células somáticas del día de prueba antes de secar y después del parto se utilizaron para determinar la salud de la ubre durante el período seco y para estudiar el impacto en el rendimiento en la próxima lactancia.

Los momentos de ordeño son críticos y la higiene tiene que ser extremada
De las investigaciones realizadas se desprende que, a pesar de que el BDCT se aplicó en todos los rebaños que participaron en el estudio de campo, aún el 12,6% de las vacas adquirió una nueva infección intramamaria durante el período seco, cuando se utiliza un umbral de 200.000 células/ml para definir vacas a infectarse o no.
“Estas vacas recién infectadas tenían mayor riesgo de un recuento de células de día de prueba elevado a lo largo de toda la lactancia posterior en comparación con las vacas sanas. Y solo el 66,9% de las vacas infectadas se secan de la infección intramamaria existente.
Para el tratamiento selectivo de la mastitis clínica no grave, Lipkens recomienda el uso racional de fármacos promoviendo protocolos para identificar qué vacas con mastitis clínica leve o moderada pueden recuperarse sin necesidad de antibióticos de manera inmediata.
Los datos del día de prueba antes de secarse midieron la capacidad de diagnóstico para detectar vacas no infectadas en el momento de secar en 15 rebaños de lácteos comerciales con un manejo sanitario adecuado de la ubre.
“Confirmamos que la información de SCC derivada a través del registro de la leche es capaz de predecir la ausencia de infección intramamaria con grandes patógenos en seco, pero la prevalencia de la mastitis subclínica, el rendimiento de la leche de vaca y la paridad afectan a las estimaciones de la sensibilidad, especificidad y valores predictivos en cierta medida.”
El equipo de Lipkens desarrolló un algoritmo que incluye la información del día de prueba de la vaca y la historia de mastitis clínicas antes de secarse. En total, inscribieron 12 rebaños lácteos comerciales con una buena salud general de la ubre, a los que se aplicó previamente BDCT.
La prevención y el control continuo son imprescindibles en un contexto de restricción del uso de antibióticos
“Dentro de cada rebaño, aproximadamente la mitad de las vacas se secaron selectivamente sin antimicrobianos usando el algoritmo. Su rendimiento se comparó con otros animales que se secaron usando BDCT. Todas las vacas recibieron selladores internos del pezón al secarse.”
El riesgo de mastitis clínica, el peligro de sacrificio y el rendimiento de la leche de día de prueba y SCC no se vieron afectados negativamente. Aun así, el uso de antimicrobianos para la ubre —monitoreado desde el secado hasta 100 días en leche— disminuyó significativamente.
“Concluimos que la implementación de la TCD para reducir el uso de antimicrobianos en rebaños lácteos comerciales, utilizando estrictos criterios de selección e información del día de la prueba, es posible sin poner en riesgo la salud de la ubre y el rendimiento de la leche.”
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