La Inlac valora un cambio de sus índices de indexación de la leche

El secretario de Ganadería de UPA, Román Santalla, apunta la necesidad de un consenso para cualquier modificación. Insta a las industrias a usar los índices de la Interprofesional, que el conjunto del sector considera positivos pero que tienen escasa presencia en los contratos

La Inlac valora un cambio de sus índices de indexación de la leche

Reunión de la Interprofesional Láctea, con Román Santalla segundo por la izquierda.

La Interprofesional Láctea (Inlac) está valorando un cambio en sus índices de indexación de precios, una cuestión que se analizó estos días en una reunión de la sectorial de leche de Upa, la matriz estatal de Unións Agrarias. Los cambios, propuestos por la Universidad de Santiago tras consulta con el sector, se deben a las modificaciones que experimentó el mercado lácteo de España desde el 2009, fecha de creación del sistema.

En concreto, la propuesta se centra en la modificación del índice A, que marcaba la evolución de los precios de la leche en función de los siguientes parámetros: IPC de la leche en el supermercado (38%), precio en el campo en cinco países del entorno (Francia, Portugal, Alemania, Dinamarca y Países Bajos), 20%; costes de producción (20%); precio de la grasa, 12% y de los quesos (10%).

«Hay industrias, como Lactalis, que prefieren ‘barrer para casa’ con su propio índice, con la connivencia de la Administración»

Los cambios se hacen teniendo en cuenta el menor peso de la leche líquida en el mercado español, que sigue representando un 50%, pero que hace una década tenía un 57%, así como la mayor importancia de los quesos, que suben 5 puntos, hasta un 22%; y de la materia grasa. El índice quedaría de la siguiente manera: IPC de la leche en el supermercado (30%) -pudiendo sustituirse esta referencia en un futuro por el precio a la salida de la industria-, precio en el campo en cinco países del entorno, 20%; costes de producción (10%), grasa láctea (20%), quesos (12%) y leche en polvo (8%).

El secretario de Ganadería de Upa, el lalinense Román Santalla, apunta que uno de los cambios propuestos en la Inlac consiste en una reducción del peso de los costes de producción de las granjas, algo a lo que se opone: “La propuesta propobablemente tenga buenos fundamentos, pero estamos totalmente en contra de que se reduzca el peso de los costes de producción, y como nosotros, pienso que el resto de organizaciones del sector productor. Quizás nos pudiese beneficiar ahora coyunturalmente, ya que los costes de producción están bajos, pero queremos estabilidad y los costes son un factor importante en las explotaciones”, valora Santalla.

Uso de los índices
Con todo, el principal caballo de batalla es que los índices de referenciación de la Inlac tengan un uso real en los contratos entre industrias y ganaderías, pues hasta ahora son mayoría las industrias que o bien utilizan sus propios índices o que firman contratos a precio fijo. “Las industrias continúan en un modelo de imposición de contratos, con la connivencia del Ministerio y de la Xunta” -cuestiona Santalla-. “Nos consta que siguen los índices de la Inlac pero no los utilizan”.

“Tenemos unos índices de indexación que fueron pactados por todo el sector en la Inlac y que están muy bien elaborados, pero hay industrias, como Lactalis, que prefieren ‘barrer para casa’ con su propio índice, u otras empresas que fijan un precio fijo por comodidad”, valora el responsable de Ganadería de Upa.

La modificación de los índices se debatirá en breve en la Inlac, si bien Santalla ya advierte de que cualquier cambio tendrá que adoptarse con el consenso de todo el sector, organizaciones agrarias, cooperativas e industrias.

Petición de un límite máximo de vacas por explotación

La sectorial láctea de Upa hizo también una valoración de la propuesta de un plan de ordenación del sector vacuno de leche en la que está trabajando el Ministerio. Desde Upa manifiestan su descontento con la propuesta gubernamental, pues esperaban que el plan de ordenación estableciera un límite máximo de animales por granja, a imagen de lo que sucede en otros sectores, como el porcino.

El objetivo de Upa es que el plan de ordenación sirva para poner límites en las macrogranjas que comenzan a planificarse en España. En lugar de eso, se encuentran con que el plan puede representar más carga burocrática y económica para las explotaciones, sin aportar ningún beneficio extra a la legislación ya vigente.

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