Sin duda la profesión veterinaria ha experimentado un cambio importante durante estos últimos años y parece que esto aún no ha terminado. Hoy en día, la obligatoriedad de la receta electrónica, la restricción en la compra de antibióticos sin prescripción previa, la limitación del uso de productos exclusivamente bajo los criterios de sus fichas técnicas y la cesión de medicamentos para la continuidad de los tratamientos dictados por los veterinarios forman parte del día a día de todos aquellos que se dedican al cuidado de la salud de los animales.
A esto debemos sumar la restricción del uso de moléculas críticas para la salud humana (categorización de antibióticos) y la práctica prohibición del uso profiláctico de los antimicrobianos.
En el caso de los animales de granja, esto sigue enmarcado en la estrategia europea “De la Granja a la mesa” (Farm to Fork) y bajo los pilares del movimiento One Health. La meta es clara: una producción más sostenible, un uso responsable de los medicamentos y una mejora constante del bienestar animal. Un marco regulatorio consolidado y un mercado sólido.
El Reglamento europeo (UE) 2019/6 marcó un antes y un después en 2022, obligándonos a modificar radicalmente nuestra forma de trabajar, distribuir y prescribir. En España, el RD 992/2022 sobre el uso sostenible de antibióticos, vigente desde principios de 2023, ha convertido la colaboración entre veterinario y ganadero en una pieza clave de la ecuación.
La integración de sistemas de detección y diagnóstico temprano son claves para reducir la carga de medicamentos
Además, existe una fuerte convicción de los veterinarios y los ganaderos de la necesidad de reducir la carga de medicamentos, integrando sistemas fiables de detección y diagnóstico temprano. El uso terapéutico o metafiláctico (bajo condiciones estrictas) es el único escenario aceptable. La profilaxis ha dejado de ser una opción. Existe un desafío en el diagnóstico que a su vez se puede convertir en una ventaja competitiva.
En el caso de las mamitis partimos de una ventaja clara con respecto a otras enfermedades, y es que las vacas se ordeñan dos o tres veces al día y eso nos permite visualizar el problema casi de inmediato (en el caso de las mamitis clínicas). Y por otra parte tenemos una serie de controles que también nos van a ayudar a detectar problemas subclínicos o en fases muy tempranas, como pueden ser:
● Control lechero
● Test de California
● Cultivo microbiológico
● Conductividad
● Recuento de células automático (robot)
Esta rutina nos permite visualizar el problema casi al instante. Sin embargo, los datos de campo recabados en los últimos años nos muestran que, aunque el veterinario es el responsable de la prescripción, la administración y la primera línea de defensa recae en los operarios que trabajan a diario en la sala de ordeño. Por ello es también importante la formación y cualificación de los profesionales.
El veterinario es el responsable de la prescripción, pero el operario que ordeña es la primera defensa contra las mamitis
Actualmente, sabemos que el tiempo es el factor más crítico. Patógenos que se tratan tarde no solo reducen la tasa de curación bacteriológica; también provocan que el antibiótico no llegue en las cantidades adecuadas a los tejidos, facilitando la aparición de resistencias. El tratamiento temprano, cuando la bacteria está confinada a la leche, incrementa drásticamente el éxito y limita la propagación al resto del rebaño. Del laboratorio externo al diagnóstico «on-farm«.
Fuente: Xavier Berthelot, Escuela Nacional de veterinaria de Toulouse
Generalmente, ante una mastitis, la inercia ha sido tomar una muestra y enviarla a un laboratorio externo. Pero, con la profesionalización de las explotaciones que hemos visto en estos años, el paradigma ha cambiado. Ahora disponemos de pruebas de diagnóstico rápidas (en la propia granja o clínica veterinaria) con una sensibilidad y especificidad elevadas.

Benoit F., Treilles M., Evaluation of a commercial in-clinic diagnostic test for combined germ identification and antibiotic sensitivity testing in bovine mastitis. / Poster presented at European Buiatric Forum, 27th -29th November 2013 – Marseille, France
Disponer de herramientas que nos den resultados en tiempos récord es hoy una necesidad operativa:
● 24 horas: Identificación de la susceptibilidad (antibiograma).
● 48 horas: Identificación precisa del germen causante.
Saber a qué nos enfrentamos en menos de dos días permite un tratamiento eficaz
De hecho, gracias a esa profesionalización de las explotaciones, en muchas de ellas ya se dispone de un lugar donde hacer este tipo de analíticas sencillas pero muy eficaces y que requieren muy poco equipamiento. Si no es así, se pueden recoger las muestras y realizar la prueba por el veterinario en su clínica o lugar preparado para la misma dentro de un servicio para sus clientes.
Saber a qué nos enfrentamos en menos de dos días permite un tratamiento certero. Esto no solo mejora el bienestar animal y restablece la producción, sino que es económicamente vital. Una mastitis clínica sigue costando entre 80 euros y 400 euros (según el grado y si es MS o MC), pero el verdadero «agujero» económico está en la no curación o en la mastitis repetida. Cabe también recordar que es en la salud de la ubre donde se nos va la mayor cantidad de antibiótico que se usa en una granja de producción láctea.
Implementar protocolos basados en datos fiables nos permite, además, instaurar programas de secado selectivo con garantías reales. Esto, en conclusión, nos conduce a una nueva realidad dentro de la calidad de leche.
El enfoque ‘tratar menos, tratar mejor’ pasó de ser una recomendación a una necesidad
El camino que trazamos en 2023 se ha demostrado certero: el manejo preventivo y el diagnóstico rápido son los pilares para ser competitivos y sostenibles. Los patógenos seguirán existiendo, pero nuestra capacidad para tomar decisiones informadas, cumpliendo con la ley y optimizando los antibióticos del Grupo C (como cefalexinas de 1ª generación o combinaciones de amoxicilina-clavulánico), es lo que nos diferencia.
Desde la perspectiva de 2026, los datos confirman que la resistencia sigue siendo el desafío número uno. El uso de herramientas de diagnóstico rápidas y eficaces, aunque todavía controvertido en ciertos países por su implementación logística, es la única manera de mantener a nuestros animales produciendo de una manera sostenible y cumpliendo los requisitos marcados por una ley cada vez más exigente.
El enfoque en «tratar menos, tratar mejor» ha pasado de ser una recomendación legal a ser una necesidad técnica para proteger la eficacia de nuestras herramientas terapéuticas actuales.

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