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La nutrición: un aspecto clave en el período de transición de vacas lecheras

En la transición del período seco a la nueva lactación se desarrollan la mayor parte de enfermedades y trastornos metabólicos. La hipocalcemia, la cetosis, las mastitis, las retenciones de placenta y los desplazamientos de abomaso son algunas de las más frecuentes, en los que la nutrición juega un papel importante

La nutrición: un aspecto clave en el período de transición de vacas lecheras

En vacuno de leche, las semanas anteriores y posteriores al parto tienen una importancia crucial en la salud y el rendimiento de la lactación a largo plazo. Durante la transición, las vacas lecheras experimentan cambios en su alojamiento y su dieta. Las necesidades energéticas y nutricionales también evolucionan, por lo que aumentan los requerimientos de nutrientes clave para la producción de leche.

Según estudios internos realizados por la empresa experta en nutrición, De Heus, entre el 30% y el 50% de las vacas desarrollan, de forma clínica o subclínica, una enfermedad metabólica o infecciosa en torno al período del parto, y la mayoría lo hace al principio de la lactancia.

Por ello, las decisiones durante la transición pueden ayudar a minimizar el riesgo de trastornos sanitarios y contribuir a una salud óptima de las vacas, así como asegurar una lactación eficiente. Al tomar medidas activas para prevenir las enfermedades, los ganaderos pueden garantizar un rendimiento y un bienestar superiores en sus vacas, reduciendo a su vez su carga de trabajo.

En De Heus afirman que “la hipocalcemia subclínica (HSC) es la enfermedad más importante para controlar durante la transición”. Se trata de la más común en las granjas lecheras durante este período, y se desarrolla en el 40%- 80% de las vacas mayores durante las 48 horas posteriores al parto.

Esta enfermedad no manifiesta signos clínicos claros, además de las consecuencias que acarrea y la relación directa que tiene con otros trastornos metabólicos. Debido al bajo nivel de calcio en sangre se reducen las contracciones musculares aumentando el riesgo de padecer retenciones de placenta y metritis. “Estos bajos niveles de calcio también están relacionados con la incidencia de mastitis, problemas inmunitarios y disminución de la ingesta de materia seca pre y posparto”, explican desde De Heus.

Beneficios de una correcta gestión

Una correcta gestión del período de transición puede minimizar el impacto de las repercusiones sanitarias y financieras de enfermedades como la HSC. Para ello es fundamental la aplicación de buenas prácticas de gestión de la explotación y asegurarse de que las vacas mantienen una ingesta constante durante el período seco para mejorar el consumo de materia seca (IMS) y la salud metabólica después del parto.

La ingesta de materia seca durante el período seco es una de las claves de la estrategia nutricional de esta franja. Debe apostarse por cantidades por encima de los 13-14 kilos, con baja densidad energética y picadas, que favorezcan la propia alimentación.

Existen complementos alimenticios que supuestamente conducen a un menor número de enfermedades relacionadas con la transición. Los ejemplos más comunes son la adición de cloro protegido contra el rumen; ácidos grasos; bolos de todo tipo; vitamina D; o aglutinantes de calcio en el período seco. Incluso hay estrategias que optan por limitar el calcio en este período con productos bajos en dicho mineral.

De este modo, desde De Heus apuestan por otro enfoque “basado en la estrategia de la diferencia catiónica-aniónica (DCAD) para prevenir la hipocalcemia”. Consiste en añadir sales aniónicas a la dieta de las vacas durante las dos o tres últimas semanas antes del parto, consiguiendo raciones con un balance DCAD negativo.

Esta estrategia da lugar a una acidosis metabólica que, a su vez, permite una homeostasis del calcio más eficaz y un mejor nivel en sangre en torno al parto con resultados palpables y retornos directos para el ganadero, disminuyendo la incidencia de HSC, retenciones y cetosis, siempre que aseguremos la ingesta de materia seca preparto; este es, sin duda, el punto crítico y clave de esta estrategia.

Aumentar de la cantidad de materia seca

El éxito de la transición depende de una elevada ingesta de materia seca (MS) durante el período seco. De Heus ha podido corroborarlo en una prueba reciente, en la cual superó los 15 kg de MS por vaca y día, durante el período seco en todos los grupos, independientemente de la estrategia de DCAD.

La importancia de conseguir un equilibrio adecuado de minerales para una estrategia eficaz de DCAD (potasio, sodio, azufre y cloro) está ampliamente reconocida. Los minerales más importantes y que hay que tener en cuenta en esta estrategia son el potasio, el fósforo y el sodio. Es necesario limitar su presencia en la dieta durante el período seco, ya que son los responsables de la positividad en el balance DCAD. Por lo tanto, en esta fase hay que evitar forrajes ricos en potasio, calcio y sodio, como silos de raygrass, forrajes de leguminosas y adicciones de bicarbonatos o piedras.

Los forrajes más indicados serían el silo de maíz, pastone, cebadilla y paja y un concentrado que los equilibre para conseguir raciones negativas en DCAD (-50, -150 mEq), niveles de proteína alrededor del 12%-13%, almidón alrededor del 10%-15% y mantener, con todo ello, manteniendo la materia seca en la alimentación. El fósforo también debe tenerse en cuenta, ya que participa en el metabolismo del calcio y su exceso reduce la formación de vitamina D y la absorción del calcio a nivel intestinal.

Desde De Heus muestran que “las vacas con SCHC son más propensas a desarrollar otros trastornos de salud relacionados”. Asimismo, afirman que “el uso de una estrategia de DCAD puede ser eficaz para mejorar los niveles de calcio y así disminuir la incidencia de trastornos metabólicos en la transición y la mejora de la cuenta de resultados de la explotación, tanto en leche como en la reducción de los costes de tratamientos y del trabajo rutinario de manejo”.

De Heus está desarrollando un nuevo plan nutricional y estrategias adaptables a cualquier tipo de granja independientemente de su tamaño, localización o problemas existentes, en busca de la eficiencia en este período de transición. Desde esta empresa explican que “un plan enfocado en la transición es la llave para asegurar lactaciones rentables y eficientes”.

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