«La planificación de partos nos permite tener ingresos estables a lo largo del año»

Conocemos la ganadería Cabanelas Inversiones, especializada en producción de vacuno de carne y perteneciente a la Asociación de Criadores de Rubia Galega

«La planificación de partos nos permite tener ingresos estables a lo largo del año»

Vacas rubias pastando en las praderas de la ganadería Cabanelas Inversiones

La historia de la sección ganadera de la empresa Cabanelas Inversiones está estrechamente vinculada a la pasión por la Rubia gallega de un conocido empresario, que en 2011, decidió cumplir uno de sus mayores sueños. Él prefiere mantenerse en el anonimato para evitar protagonismos, pero dos de sus trabajadores han hablado con Campo Galego para explicar algunas de las peculiaridades del manejo del vacuno de carne de esta granja, ubicada en el ayuntamiento coruñés de Toques y que además forma parte de la Asociación de Criadores de Rubia Galega (Acruga).

A día de hoy, Cabanelas cuenta con alrededor de 115 cabezas de rubia galega asentadas en una base territorial de 70 hectáreas, dedicadas principalmente a pastos y al cultivo de maíz para ensilado. «Las vacas están la mayor parte del tiempo libres. Ahora hemos hecho una nueva nave bastante grande en la que pueden entrar y salir cuando quieran», explica Javier Sánchez, el granjero que más convive con los animales.

En la ganadería Cabanelas Inversiones tienen la producción estructurada alrededor de los nueve meses de cría para comercializar carne bajo el sello de Ternera Gallega

Como método, cuando van naciendo los terneros, el granjero los deja permanentemente entre quince y treinta días con las madres y luego ya comienza a suministrarles una ración complementaria en el establo: «Todas las mañanas van llegando las madres para darle de mamar a las crías y después ya regresan hacia las zonas donde hay pasto», añade. De hecho, a las vacas recién paridas le dan una ración más grande de pienso para fomentar la producción de leche para los terneros que, de otro modo, sería insuficiente.

En ese período de engorde, las crías están mamando, aproximadamente, hasta los siete meses. Desde ese momento, comienzan a complementar la alimentación con piensos hasta que se vuelve su única fuente de nutrientes. «Hemos estructurado ya toda la logística para que estén con nosotros hasta los nueve meses, de cara a comercializar bajo el sello de la IGP Ternera Gallega», explica Javier Sánchez, que lleva alrededor de ocho años cuidando al rebaño.

Vacas rubias de la ganadería Cabanelas Inversiones

Vacas rubias de la ganadería Cabanelas Inversiones

Planificación de partos y estabilidad productiva

De un tiempo a esta parte, en esta granja coruñesa han implementado tecnologías para la gestión eficiente de partos. Han incorporado avisadores de parto para ganado bovino, una tecnología en auge entre las explotaciones extensivas como la de Cabanelas. Se trata de un sensor no invasivo que se coloca en la cola del animal una semana antes del parto. Puede prever con gran precisión cuando la vaca tendrá la cría, midiendo los patrones de movimiento de la cola provocados por las contracciones del parto. Cuando las contracciones alcanzan cierta intensidad y se repiten con más frecuencia, el sensor envía un aviso a un teléfono móvil, aproximadamente una hora antes del parto. «En una granja como la nuestra en la que las vacas están tan libres y, muchas veces, lejos de nosotros, esta tecnología nos permite actuar de la manera más rápida posible», explica el ganadero Javier Sánchez.

Una de las implementaciones tecnológicas que más han agradecido en la granja fue la de los avisadores de parto. Gracias a ellos, tienen la capacidad de responder con tiempo y planificar adecuadamente las acciones a las necesidades de los animales

Además, para buscar una estabilidad financiera que no dependa de la estacionalidad del mercado, en Cabanelas planifican los partos y la cría de tal manera que se distribuyan en el tiempo de la manera más homogénea posible: «La planificación de partos nos permite tener ingresos estables a lo largo del año, pero aún tenemos mucho que avanzar en ese camino. En temporadas de menor producción, en el mercado puede llegar a venderse alrededor de 50 céntimos más el kilo», explica Javier.

En cuanto a la selección genética, Javier explica que siempre trabajan con toros propios, que también es una de las maneras que tienen de reducir costos: «Contamos con un animal de gran porte para las vacas ya maduras y uno con una envergadura más menuda para hacer el suyo con las novillas. Buscamos esa estabilidad en la relación de tamaños. Si no lo haces así, lo más probable es que haya dificultades serias en las últimas semanas de preñez y a la hora del parto», explica.

Vacas rubias de la ganadería Cabanelas Inversiones

Vacas rubias de la ganadería Cabanelas Inversiones

Una rentabilidad muy ajustada

A propósito de la relación entre costes y precios de venta de la carne, en esta ganadería de Toques reconocen ir muy justos. «Nosotros tenemos toda la herramienta integrada en la granja. Es decir, tratamos de depender el mínimo posible de subcontrataciones y es justo por eso, porque los costos van al límite. Sembramos y cosechamos nosotros, por ejemplo. Todo para intentar reducir los costes fundamentales a la mínima expresión», asegura el granjero de Cabanelas.

Con un rebaño de 115 cabezas, tres empleados y alrededor de 70 hectáreas, los trabajadores reconocen que la rentabilidad es mínima. Sin embargo, las instalaciones están equipadas con una gran inversión tecnológica y el bienestar de los animales es excelente

«Las márgenes de rentabilidad de la granja son mínimas», explica José Ramón Camino, responsable de la contabilidad de la explotación. «Tenemos unas instalación envidiables y muy nuevas. La gente que nos visita siempre queda alucinada», añade. «Pero hoy en día es muy complejo sacarle rendimiento la este tipo de negocios. Sin los cobros de la Política Agraria Común ya sería directamente imposible», explica José Ramón, que hace hincapié en que para el propietario a granja no es, ni mucho menos, su principal fuente de ingresos. «Con 115 vacas, 70 hectáreas y tres empleados es muy difícil que los números cuadren, máxime con los precios que se están pagando en el mercado y el encarecimiento de las materias primas. Hoy vas a por un kilo de bistecs a la carnicería y te vale casi lo mismo que hace veinte años», lamenta el responsable de las cuentas de Cabanelas.

Los trabajadores de Cabanelas se quejan de lo ajustados que están los precios frente los costos de producción

Desde esta granja de la provincia de A Coruña reconocen que es complejo conseguir vender un becerro por 1.000 euros: «Esos son casos contados, hay muchos más que bajan de esa cantidad de los que la superan. Son números fáciles de hacer. Aunque saques 70 terneros al año, no consigues dar cubierto nada. Que vas a hacer con 70.000€ brutos? Es imposible. Quizás en las explotaciones familiares en las que trabajan sin horarios ni festivos, pueden defenderse. Si la profesionalizas con empleados y tecnología puntera es poco viable», afonda José Ramón Camino.

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