“La poda de respeto alarga la vida de las viñas y contribuye a la economía circular”

Las viñas más viejas dotan al vino de valor añadido y suponen un ahorro en plantaciones cada año. Para prolongar la vida útil de las vides, una de las prácticas más adecuadas es la llamada “poda de respeto”, una serie de prácticas cuidadosas con la planta. Los ingenieros agrícolas Santiago Pérez y Ricardo Dobao explicaron en Xinzo y Monterrei las claves de esta técnica

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PODA RESPECTO EN MONTERREI

La poda de respeto parte de cuatro ideas principales: permitir la ramificación, respetar el flujo de savia, efectuar pocos cortes y de poco tamaño y dejar madera para que la desecación no altere el sistema vascular de la planta. Aplicando esos conceptos, las vides vivirán más tiempo y producirán uvas de más calidad y mejor estado sanitario.

Para desarrollar esos conceptos, el Instituto Ourensano de Desarrollo Económico (INORDE) junto con el resto de miembros del proyecto europeo Interreg Poctep 0035_Circular Ecosystems_6_E organizaron unas jornadas teóricas y prácticas orientadas a bodegueros y viticultores. Santiago Pérez, ingeniero agrícola que ejerce en la Denominación de Origen (DO) Valdeorras, y Ricardo Dobao, director técnico de la bodega A Coroa, fueron los encargados de desarrollar las jornadas.

Los dos técnicos subrayaron que la poda es la labor más importante de cuantas se realizan en el viñedo, algo que ya tenía claro hace veinte siglos el romano Lucio Junio Moderato Columela. Sin embargo, en las últimas décadas la poda es cada vez más agresiva y orientada a obtener grandes rendimientos en poco tiempo.

Uno de los pilares de la poda de respeto es cuidar las ramas. “La ramificación es la propiedad natural de más valor en la poda en vaso. Permite que el viñedo vaya creciendo de manera gradual y respetando el crecimiento orgánico y natural de las vides”, señalaron los técnicos.

La poda de respeto bien ejecutada logra que las cepas vivan cien o más años, cuando ahora la media está en treinta

Durante la jornada se proyectaron vídeos grabados en diferentes zonas vitivinícolas de toda España en las que diferentes profesionales pusieron en valor la poda de respeto. La principal conclusión es que un viñedo bien gestionado consigue que las vides tengan una vida útil de 100 o más años, cuando actualmente no suelen superar los 30.

La poda realizada con eficacia regula los flujos de savia, de modo que la alejan de los puntos de desecación que causan los cortes. Así se consigue un flujo más estable y uniforme y, por lo tanto, un mayor equilibrio en el interior de la planta y un mejor estado sanitario. “Sin olvidar que las viñas viejas refuerzan la imagen de las bodegas en los mercados y, por lo tanto, suponen más valor económico”, dijeron.

En esa línea de circulación de la savia, los técnicos hicieron una comparación ilustrativa con las mangueras: “Para que el agua fluya por las mangueras es preciso que no haga codos, que no forme nudos y que no presente cortes. Con el sistema circulatorio sucede lo mismo y podemos evitar todos esos problemas con una poda de respeto adecuada.”

Pérez (izquierda) y Dobao explicaron que la tradición de la poda de respeto no está reñida con las nuevas tecnologías

Pérez (izquierda) y Dobao explicaron que la tradición de la poda de respeto no está reñida con las nuevas tecnologías

Lo que los técnicos dejaron claro es que no hay recetas que valgan para todos los viñedos. Cada uno precisa de un tipo de poda condicionado por la variedad, el suelo, el clima, la conformación de la planta, las prácticas de poda previas… aunque sí que existen principios de aplicación general.

Una de las claves es seleccionar bien los cortes. Tienen que ser pocos, de pequeño tamaño y muy bien definidos según la parte de la planta

Uno de esos principios es el de ser lo menos agresivo posible con la vid. Porque cualquier poda supone una herida y la planta sufre. Así, se deben realizar cortes pequeños y respetando la corona. Además, las incisiones deben situarse en el mismo lado y tienen que efectuarse sobre madera de uno o dos años.

Pérez y Dobao señalaron que la poda de precisión reduce enormemente el área de la herida expuesta y, por consiguiente, disminuye el riesgo de entrada de enfermedades de la madera. “El buen profesional es un podador y no un cortador de palos”, explicaron.

También es un principio de aplicación común el dejar en la planta madera de respeto. Es decir, mantener un trozo de madera para que la desecación que se va a crear no afecte al sistema vascular de la planta. Es lo que se conoce como “podar en bruto”, y que ofrece unos resultados que pueden parecer poco estéticos. “Pero la apariencia de la viña no va a hacer que viva más años.”

Pérez y Boado pusieron énfasis en el concepto de “acrotonía”. Un término que hace referencia a la propiedad fisiológica de las vides que consiste en la tendencia a brotar primero por las yemas de las puntas o apicales. Hay que tener en cuenta que la cepa es botánicamente una liana.

Y es que el instinto de supervivencia de las vides hace que busquen de forma natural trepar para alcanzar las zonas más luminosas. Sabiendo eso, se ve que las yemas más alejadas de la base tienen más vigor y brotan antes que las demás. Así, el viticultor tendrá que regular ese crecimiento desigual para mantener una producción y una estructura equilibradas.

Las vides tienen los brotes con más vigor en las partes más alejadas de la base, hay que tenerlo en cuenta para buscar el equilibrio estructural y productivo

Entender la acrotonía permite al podador saber cómo va responder la planta tras el corte, mientras que la poda de respeto asegura que esa respuesta sea saludable. Y se consigue que las vides no estén colapsadas por heridas internas y que el sistema vascular esté sano y la planta resista mejor las plagas, enfermedades y estreses hídricos.

La sombra que proyecta el viñedo es un excelente indicador de su estado y de sus posibilidades de durabilidad. Con la poda de respeto se busca controlar la sombra para optimizar la maduración. Para que sea eficaz, tiene que limitar el crecimiento natural, ajustando las yemas con el vigor de la cepa.

El objetivo es que la luz solar penetre de manera que se consiga una maduración uniforme de la uva y, al mismo tiempo, evitar la sombra excesiva que perjudica la maduración y favorece la aparición de enfermedades. Esa correcta gestión de la sombra aumentará la longevidad de la viña.

La selección de las partes de madera que hay que cortar es un proceso laborioso y que requiere de mucha observación

La selección de las partes de madera que hay que cortar es un proceso laborioso y que requiere de mucha observación

“Si la sombra es muy tupida y no presenta interrupciones, podría haber un exceso de vigor, que aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas por falta de aireación. Aparte de que se estará reduciendo la cantidad de luz solar sobre la uva”, dijeron los técnicos.

Para que la poda de respeto invernal sea eficaz en el tiempo hay que combinarla con la poda en verde del final de la primavera

Además, la escasez de sombra proyectada por el viñedo puede indicar estrés hídrico o falta de nutrientes, con lo que se puede detener el crecimiento vegetativo. Y la disposición de las sombras aclara si las hojas captan la luz sin sombrearse entre ellas, algo esencial en la maduración.

Las enfermedades de la madera, aunque no son las más frecuentes, sí que son las más agresivas para las viñas. “Son dolencias estructurales que no siempre se detectan a tiempo porque no están visibles hasta que efectuamos cortes. Y en poco tiempo pueden llevarse por delante viñedos enteros.”

Por eso, insistieron los expertos, hay que realizar pocos cortes, de poco tamaño y muy bien seleccionados. “Para que las enfermedades tengan el menor espacio posible para entrar en la vid y para que esta mantenga un sistema inmunitario fuerte, una estructura cargada de nutrientes y una circulación constante y dinámica de la savia.”

También es muy importante evaluar correctamente el patrón o portainjertos sobre el que vamos a trabajar. “No se trata solo de comprobar que su madera esté en buen estado, también hay que constatar que es la más adecuada para las variedades con las que vamos a trabajar y si se adapta al suelo y al clima.”

Dobao y Pérez explicaron que la poda de respeto solo tiene sentido si lleva aparejada la poda en verde —eliminar brotes para mejorar la aireación y concentrar nutrientes en los racimos de calidad— ya que así se refuerza el trabajo sanitario que se ejerce con la poda invernal de respeto.

La poda de respeto puede ocupar mucho tiempo y trabajo. Pero siempre será más barata que una poda agresiva de búsqueda de rendimiento inmediato

Finalmente, en la jornada se aludió a la parte económica de la poda de respeto. “Pueden ser técnicas que precisen de más tiempo de trabajo porque conllevan más observación y selección de brotes y ramas. Pero, a medio y largo plazo, estaremos reforzando la salud de la viña y, por tanto su producción y duración.”

Los participantes en la jornada practicaron la poda en la finca del INORDE en Monterrei

Los participantes en la jornada practicaron la poda en la finca del INORDE en Monterrei

Los especialistas señalaron que cada vez es más habitual que haya que arrancar viñedos enteros al cabo de siete u ocho años por no cuidar esos aspectos. “Si forzamos las vides para que produzcan mucho en poco tiempo, estaremos perjudicando su sistema radicular y quedarán estancadas. O cogerán enfermedades que se propagarán con mucha facilidad y que no podremos atajar más que cortando por el pie e introduciendo cepas nuevas. Y eso supone unas pérdidas enormes”.

“La economía circular supone nuevas posibilidades de negocio y de creación de empleo”

La gerente del INORDE, Emma González, agradeció la participación de bodegueros y viticultores en la actividad formativa y recordó que estaba integrada en el marco del programa Interreg Poctep 0035_Circular Ecosystems_6_E, adscrito al Interreg España-Portugal, y que tiene por objetivo implementar soluciones sistémicas de economía circular para prevenir la contaminación.

La gerente recordó que, gracias a programas similares anteriores, disponen de un espacio en la sede del INORDE en el que se pueden testar productos y proyectos de economía circular, que puso a disposición de los participantes.

“La elección de la viticultura para este proyecto piloto vino motivada por el carácter eminentemente rural de la provincia de Ourense y por la importancia histórica que el vino tuvo siempre, como prueba el hecho de que cuatro de las cinco Denominaciones de Origen vinícolas gallegas estén total o parcialmente. Para actividades como esta optamos por la viticultura regenerativa”, dijo González.

La viticultura en la provincia de Ourense es milenaria y por eso queremos vincularla con la economía circular

Precisamente fue en la finca experimental del INORDE, en Monterrei, donde se desarrolló la parte práctica de la jornada y donde se pudieron aplicar y ver aplicados los principios de la poda de respeto. “A veces parece que los proyectos con nombres complejos no acaban cuajando en nada concreto pero algo como la poda de respeto demuestra que no es así.”

Emma González y Servando Álvarez representaron al INORDE en las jornadas

Emma González y Servando Álvarez representaron al INORDE en las jornadas

La gerente agradeció el esfuerzo de los ponentes y de los bodegueros y viticultores por participar en una jornada que se celebró en plena fase de poda de los viñedos y siendo que la poda de este año ya venía muy atrasada por causa de las lluvias.

Dentro del proyecto hay otras actividades programadas como la formación en aprovechamiento de residuos de la viña o creación de subproductos del viñedo que podrían suponer nuevas iniciativas económicas y la creación de puestos de trabajo en el rural.

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