La propuesta de ecoesquemas para la nueva PAC del Ministerio perjudica a Galicia

El borrador de propuesta de ecoesquemas que propone el Ministerio de Agricultura para el reparto de los fondos de la nueva PAC suscita críticas tanto de la Consellería de Medio Rural como del Sindicato Labrego Galego por no adaptarse a la realidad de las ganaderías de vacuno de Galicia. Estos son los puntos más polémicos

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La propuesta de ecoesquemas para la nueva PAC del Ministerio perjudica a Galicia

Xunta y Sindicato Labrego coinciden en que la propuestas de ecoesquemas del Ministerio no se adapta a Galicia

El Ministerio de Agricultura acaba de hacer pública una propuesta provisional de ecoesquemas, las prácticas beneficiosas para el medioambiente a las que tendrán que acogerse ganaderos y agricultures para recibir una parte importante de las ayudas de la nueva PAC a partir del año 2022, en concreto 1107 millones de euros al año en el caso del estado español.

Las prácticas bonificables que propone el Ministerio y a las que voluntariamente se podrán acoger los productores son 9 y se dividen en dos tipos: un principal, que acaparará el 90% de las ayudas y que contempla 7 prácticas a elegir (pastoreo extensivo; la agricultura de conservación y siembra directa; cubiertas vegetales vivas; cubiertas inertes o mulching; siega sostenible; rotación de cultivos con especies mejorantes fijadoras de nitrógeno, y dejar áreas no productivas en tierras de cultivo.) y otro otro ecoesquema complementario que bonificará prácticas relacionadas con la agricultura de precisión: la gestión sostenible de insumos y también el pastoreo racional (rotación de especies y parcelas). 

Sin embargo, la propuesta suscita en Galicia un rechazo en el sector debido a que no se ajuste a la realidad gallega, y en buena medida a la de las comunidades de la cornisa cantábrica.

Consellería de Medio Rural: «Para Galicia la propuesta es insatisfactoria y manifiestamente mejorable»

Desde la Consellería de Medio Rural también coinciden en que “para Galicia la propuesta provisional de ecoesquemas que acaba de trasladar el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) es insatisfactoria y resulta manifiestamente mejorable”.

“Así, en líneas generales, el documento del Mapa sigue manteniendo la orientación mediterránea denunciada en su día por Galicia y no garantiza que se mantenga el nivel de ayudas que venían recibiendo con cargo a la PAC nuestros agricultores y ganaderos”, advierten desde el departamento que dirige José González.

Como cuestiones concretas, la Xunta considera por ejemplo que en el ecoesquema sobre pastoreo extensivo “es preciso aumentar tanto la carga ganadera mínima como la máxima y además, para el cálculo de esa carga debe computarse toda la superficie forrajera de la explotación (pastos permanentes, pastos temporales y cultivos forrajeros)”.

Por otra parte, en el segundo ecoesquema, centrado en la siega sostenible, se considera que “esta práctica resulta muy poco atractiva para las explotaciones ganaderas de Galicia, por lo que su aplicación potencial en nuestros pastos húmedos sería muy reducida, particularmente en las granjas de vacuno de leche”. “Los compromisos a asumir por los potenciales beneficiarios son, en este caso, inasumibles para nuestros ganaderos e incluso se prevé una pérdida cuantitativa importante de cosecha y una reducción considerable de la calidad del forraje”, advierten desde la Consellería. Por eso, se propone, a mayores, que se incluya una actuación, denominada “transición ecológica del manejo de los pastos de siega”, que se centraría en mejorar la gestión y reducir el uso de fertilizantes de síntesis y fitosanitarios.

También, en el ecoesquema número tres, sobre rotaciones en tierras de cultivo, se demanda que se tenga en cuenta el pequeño tamaño de las explotaciones gallegas (el minifundio), toda vez que resulta más complicado rotar en una superficie reducida que en otra más grande.

En relación con el ecoesquema número cinco, vinculado a las áreas no productivas en tierras de cultivo, se demanda que se incluyan como elegibles también las superficies de pastos, tanto temporales como permanentes.

Además, la Xunta defiende que “debe explicitarse que dentro de las áreas no productivas se computan tanto los elementos estructurales del paisaje como las pequeñas infraestructuras agrarias tradicionales. Y que se incluyen tanto elementos de nueva implantación como el mantenimiento y adecuada gestión de los existentes”.

“A mayores, como reflexión general sobre los ecoesquemas propuestos por el Ministerio, por parte de Galicia se considera que las cuantías de ayudas propuestas son muy bajas y que hace falta incrementar su importe en prácticamente todos ellos”, concluyen desde la Consellería de Medio Rural.

Sindicato Labrego: «Estos ecoesquemas no resultan adecuados para las granjas gallegas»

Para el Sindicato Labrador Gallego, estas son las cuestiones que suscitan mayores críticas:
1.- Los ecoesquemas debieran ser mejor tratados pues tienen todo el potencial, junto con la ayuda redistributiva, para ser una herramienta de apoyo real a las pequeñas granjas y a la agricultura familiar, las grandes olvidadas de esta y de las anteriores reformas de la PAC

El estado español reduce los importes de los ecoesquemas al 23%, cuando debiera de estar en el 25%, dejando ese 2% restante en pagos del segundo pilar. Si la apuesta fuera fuerte e importante por los pagos vinculados a compromisos ambientales, la dotación para los ecoesquemas sería también fuerte. Además, los importes propuestos por el ministerio llevan a pensar una vez mas en una política hecha a la medida de la agricultura mediterránea. Comparadas con el pago verde del anterior período, la mayoría de granjas de la Galicia verán reducidos los importes a cobrar.

Por otra parte, valoramos positivamente la previsión de la degresividad de las ayudas, aunque queda pendiente comprobar la efectividad de su aplicación real.

2.- Insistir en cimentar la consecución de objetivos medioambientales y climáticos en medidas de digitalización y tecnificación de las granjas se antoja de un tecnooptimismo poco razonable.

Sin negar las posibilidades de la digitalización, parece básico previamente dar una solución real y eficaz a la brecha tecnológica existente en las zonas rurales y entre los diferentes grupos de edad.

Y a lo mejor, en un sector con un promedio de edad elevada y conocimientos limitados en el empleo de nuevas tecnologías por parte de la mayoría, estría bien apostar por el rejuvenecimiento del sector antes del que por la digitalización.

3.- Limitar la posibilidad a la elección de dos ecoesquemas (un principal y otro secundario) limita el acceso a los pagos a las pequeñas granjas biodiversas, que ya realizan varias o muchas de estas prácticas, limitando así también el alcance de los objetivos propuestos.

Ademáis, no hay una línea clara de primar la sostenibilidad real de las granjas, primando aquellas menos dependientes de insumos y de tecnologías ajenas. Esto es completamente visible en el diseño de los ecoesquemas secundarios, pues vuelven a incidir en la dependencia, obligando a las beneficiarias a incurrir en costes de contratación de servicios técnicos y de compra de paquetes tecnológicos. La simplificación puede ser de gestión administrativa, pero no de gestión ni de ejecución para las beneficiarias.

4.- El afán de penetración y simplificación de estos ecoesquemas, rebajando exigencias, pone en riesgo su eficacia medioambiental y su papel incentivador para mudar de prácticas agroganaderas de cara a conseguir los objetivos propuestos y cubrir las necesidades detectadas. Bajo una estrategia de ‘café para todas’ se pierde una grande oportunidad de hacer un cambio real de los modelos de producción y consumo de alimentos en el estado español.

5.- De las 7 prácticas principales propuestas, la ganadería gallega sólo tendría acceso a 4, dos para pastos y dos para tierras de cultivo. Las granjas de vacuno de carne, a la vista de lo propuesto, saldrán perdiendo en esta nueva PAC, con el consiguiente iesgo que esto supone. Especialmente en las zonas de montaña, donde su presencia es básica para la pervivencia viva y dinámica de estas zonas.

6.- En el ecoesquema de pastoreo, el más interesante para las granjas gallegas, resulta irrisorio el número de días de pastoreo (120) identificando este con extensivo, real y efectivo. El aprovechamiento tradicional a diente de superficies de monte raso por el ganado queda fuera de los pagos de la PAC, obviando el grande papel tanto ambiental como de gestión de la biomasa y control de incendios, con los conseguintes riesgos que supone el abandono de estas superficies. Se vuelve a infravalorar el potencial de pasto del monte gallego, teniendo en cuenta únicamente la superficie neta de pasto, mientras para el caso específico de los pastos insulares y mediterráneos sí se tienen en cuenta los pastos con predominancia arbórea y arbustiva.

7.- El ecoesquema de siega sostenible y mantenimiento de márgenes puede tener cierto interés para las granjas gallegas, a falta de ver las condiciones de elegibilidad de estas superficies. En cualquiera caso no resulta adecuado precisamente para las granjas gallegas que hacen un aprovechamiento real y sustentable de sus pastos, con un aprovechamiento mixto de la superficie (pastoreo y siega de lo que no se da pacido), pues la norma lo limita a superficies de siega y lo hace incompatible con el de pastoreo.

8.- Cuanto al ecoesquema de cultivos leñosos, al ser pagos por hectárea, quedamos a la espera de ver cómo se aplican en la Galicia. En el país las superficies de cultivos leñosos suenen ser pequeñas, no llegando en muchos casos a los importes mínimos con pleno derecho a percibir la ayuda.

9.- Se hace un uso interesado del término ‘agroecología’, procurando reducirlo a un término meramente «técnico». La agroecología biodiversa, socialmente responsable y orientada a los circuitos cortos de comercialización no está presente, y se apuesta por un modelo agroindustrial con ligeros toques verdes que usurpa el término agroecología y lo vacía de significado. Si el objetivo es llegar a ser climaticamente neutros, primando las economías circulares y la sostenibilidad de los sistemas productivos, no es de recibo seguir apoyando maneras de hacer agricultura basados en las grandes extensiones de terreno muy mecanizadas y digitalizadas, por muy inteligente que sea la agricultura que hacen.

Por el contrario, es el momento de apoyar las pequeñas granjas familiares de pequeño tamaño, con un coste energético mínimo, situadas en los cinturones exteriores de las ciudades, que producen alimentos de calidad y de cerca, favorecer los circuitos cortos de comercialización y distribución de alimentos y promover las economías locales. Para eso debería estar la PAC, y no para emplear a las labradoras cómo medio de trasvase de dinero público a las grandes empresas privadas del agronegocio y a las de las tecnologías de la información y de los datos. 

Accede aquí al borrador de ecoesquemas para la nueva PAC propuesto por el Ministerio de Agricultura

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