“La rata topo ha llegado para quedarse. Pero tenemos herramientas para frenarla, combatirla y anticipar sus efectos”

Especialistas y técnicos explicaron en Triacastela las estrategias que se están siguiendo para hacer frente a la sobrepoblación de rata topo que se da en la montaña lucense. El roedor lleva siete años causando problemas y se da por sentado que no será posible erradicarlo. Con todo, hay cada vez más medios y más desarrollados para reducir su impacto en los cultivos de forrajes

EXEMPLARES RATA TOUPA

Fue en otoño de 2019 cuando la rata topo (Arvicola scherman) comenzó a provocar daños en pastizales de municipios de la montaña lucense. Desde entonces, su presencia se hizo constante y los técnicos e investigadores coinciden en señalar que ya estamos ante una especie endémica. Con todo, no se habla de plaga, sino de sobrepoblamiento.

Un foro organizado por la Consellería do Medio Rural (CMR) reunió en Triacastela a los responsables directos de la lucha contra el roedor y expertos de fuera de Galicia que llevan años investigando sus efectos. Todos ellos dieron cuenta de los pasos que se han dado hasta ahora, de las herramientas y medios de lucha disponibles y de los modelos predictivos que se están desarrollando.

Actuaciones realizadas

Pablo Iglesias, Jefe del Servicio de Explotaciones Agrarias de la CMR en Lugo, dio cuenta de las acciones de investigación y eliminación que su departamento ha realizado hasta el día de hoy. Las actuaciones tuvieron lugar en los municipios de Pedrafita do Cebreiro, Samos, Triacastela, Cervantes, Fonsagrada, O Incio y Folgoso do Courel.

Iglesias recordó que en el inicio se empleó el rodenticida bromadiolona, obteniendo unos resultados de un 80% de reducción de la presencia del roedor en los prados. Sin embargo, la UE prohibió el uso de esa sustancia en campo, por lo que fue preciso rediseñar las estrategias de control y extracción.

Así, el siguiente paso fue elaborar un censo de afectados y un mapa de parcelas en las que se detectara la presencia de la rata topo, diseñar un plan de control del roedor y realizar un estudio sobre las alternativas químicas a la bromadiolona para contener al animal.

La presencia de ganado en los pastizales es la mejor forma de evitar la presencia de la rata topo. Pero no siempre es posible y hay que buscar otros métodos (Pablo Iglesias, Consellería do Medio Rural)

En aquel momento inicial, se habían detectado en parcelas de Triacastela y Pedrafita presencias de hasta 1.000 ratas topo por hectárea. Aun así, la lucha química es la última opción y se da prioridad a otras técnicas para frenar tanto los daños causados como la presencia de los núcleos de roedores. Además, el uso de productos químicos tiene que estar plenamente justificado.

Iglesias explicó que las trampas de guillotina son un método muy eficaz en la captura de las ratas topo, especialmente en las fases iniciales de aparición del animal. “Colocamos más de 3.800 trampas desde el año 2021 y dimos formación a los ganaderos sobre su uso. Como resultado, llevamos capturados más de 135.000 roedores. El problema es que es un método relativamente lento y que requiere de un importante trabajo manual.”

Las trampas de guillotina son un método muy laborioso pero totalmente efectivo para frenar a la rata topo

Las trampas de guillotina son un método muy laborioso pero totalmente efectivo para frenar a la rata topo

Un aspecto en el que coincidieron todos los ponentes fue en el de que la presencia de ganado en los prados conlleva la práctica desaparición de la rata topo en ellos. Experiencias en Galicia y en Asturias y Cantabria -las otras comunidades afectadas- así lo demostraron. Porque el ganado causa estrés a las ratas, les rompe las galerías en las que habitan y hace que las familias se dispersen.

Pero, dado que la ganadería extensiva no siempre es posible, los técnicos de la Xunta diseñaron un apero que simula la acción del ganado. Se trata de un pisón que lleva incorporados unos salientes que imitan las pezuñas de las vacas. El aparato fue construido de manera que resulta lo menos agresivo posible con los suelos pero ofrece los mismos resultados que el ganado. Eso sí, su uso requiere de muchas horas de trabajo ya que los roedores están dispersos por infinidad de parcelas.

Otra medida que desarrollaron desde la CMR fue la colocación de cajas nido próximas a las zonas de más afectación. El objetivo es que en esas cajas aniden las aves depredadoras de la rata topo. Especialmente la lechuza, el cárabo y el cernícalo. En este caso la dificultad estriba en la convivencia entre las tres especies avícolas, que no es fácil. Por eso hay que analizar muy bien la ubicación de las cajas nido.

Los métodos químicos disponibles no dan los resultados deseados, por lo que combinamos otras alternativas más sostenibles

La replantación de praderías, las visitas a zonas de Francia donde llevan más de 30 años luchando contra la rata topo o el convenio con el Servicio de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (SERIDA) para comparar situaciones y buscar soluciones conjuntas fueron otras medidas desarrolladas en los últimos años.

Por cuanto al uso de sustancias químicas -y una vez descartada la bromadiolona- el funcionario explicó que se ejercieron pruebas con fosfuro de zinc y con fosfuro de aluminio. En ambos casos, los resultados fueron poco alentadores. O bien porque las dosis son insuficientes, o bien porque los roedores dejan de consumir los venenos en cuanto perciben que les sientan mal.

Trabajo de campo

Carlos García, técnico de Tragsatec, relató el trabajo que se hace en el día a día contra la arvícola scherman. Antes de nada, García explicó los problemas que conlleva la presencia de estos roedores en los pastizales.

“La rata topo come diariamente el equivalente a su propio peso. Así, tomando como peso medio 90 gramos, tenemos que 1.000 ratas comen cada día 90 kilos de forrajes. Eso significa unas pérdidas económicas de 300 € por hectárea al cabo del año. Una cifra inasumible para cualquier ganadería.”

Las galerías de la rata topo tienen los agujeros muy próximos entre sí y una anchura de unos cuatro dedos

Las galerías de la rata topo tienen los agujeros muy próximos entre sí y una anchura de unos cuatro dedos

El técnico señaló que a día de hoy en la montaña lucense hay afectadas 9.646 hectáreas de terreno. Pero divididas en más de 24.000 parcelas. Algo que hace enormemente difícil su combate por no poder aplicar métodos colectivos.

Una sobrepoblación de rata topo puede llevar a pérdidas de hasta 300 euros por hectárea de pasto anualmente. Algo inasumible (Carlos García, Tragsatec)

Desde el año 2020, el personal de campo de Tragsatec capturó 9.500 ratas topo y los ganaderos asesorados por los técnicos y a los que se les facilitaron trampas, recogieron otras 135.000. García recomendó a los ganaderos que aprovechen la primavera para colocar cuanto antes las trampas y el resto de mecanismos de defensa.

Una buena herramienta para atajar la presencia de los roedores consiste en identificar claramente sus galerías y no confundirlas con las del topo común. Así, García explicó que las de la rata topo mantienen una continuidad, es decir, los agujeros están pegados unos con otros. Y el grosor es de unos cuatro dedos de anchura, frente a los dos dedos de las del topo. Además, los agujeros que hace la rata topo son en diagonal mientras que los del topo son en vertical.

Además, en las galerías de rata topo la arena siempre estará más descompactada. Un buen lugar para comprobar la presencia del roedor e identificar las galerías es el suelo que hay debajo de los rollos de hierba. Cuando se retiran, se puede comprobar frecuentemente la acción de la arvícola. Y García recordó que esa presencia bajo los rollos puede acabar siendo un foco de listeriosis en el ganado.

La experiencia de Tragsatec coincide con el diagnóstico de la CMR en lo referente al empleo de sustancias químicas. “Tanto la presentación en forma de lenteja como la de granos de trigo bañados en la sustancia dieron resultados poco relevantes. Tienen su eficacia pero, a día de hoy, ninguna fórmula de fosfuro de zinc resultó significativa como para considerarla una solución, ni atajaron el problema de manera eficaz.”

En ese sentido, García reflexionó sobre la conveniencia del uso de químicos. “Una dosis de un producto químico puede matar a una rata topo. Pero una lechuza u otra ave puede comer ese animal muerto y morir por la acción del veneno. En ese caso, las 1.000 o más ratas que iba a cazar el ave seguirán vivas. Hay que ser muy cautos con eso.” Consultado por los ganaderos, el técnico explicó que no existen actualmente métodos de esterilización de la rata topo que se puedan aplicar en la montaña lucense.

Los rodenticidas pueden provocar la muerte de las aves depredadoras de la rata topo. Por eso hay que usarlos con mucha cautela

En relación con las aves depredadoras del roedor, García explicó el proceso de colocación de cajas nido para lechuzas y cernícalos (en postes) y cárabos (en árboles). Para que las aves no se ataquen entre sí, es preciso que ocupen espacios diferentes y evitar que convivan cerca. Especialmente la lechuza, que es la que menos socializa. Además de las aves, hay depredadores terrestres que atacan a la rata topo, como son el zorro, la comadreja, la garduña o el armiño.

Tanto la lechuza como el cárabo cazan por la noche, mientras que el cernícalo actúa por el día. De esa manera, se consigue que la rata tenga que estar pendiente de los depredadores las 24 horas. El problema con el cárabo es que no suele cazar en espacios abiertos, por lo que los pastizales de los Ancares no son el lugar más idóneo para su actuación. Y la lechuza tiene el inconveniente de la falta de longevidad, siendo habitual que no superen el año y medio de vida.

Conocimiento sobre el roedor

Aitor Somoano, del SERIDA, señaló que ya desde 1616 se tiene constancia de la presencia de la rata topo en el norte de España y que sus hábitats predilectos son las pomaradas y los pastizales. También está comprobado que no conviven con el topillo lusitano -el otro roedor que más afecta a los pastos- y que éste se marcha cuando aparece la rata.

“La arvícola scherman es muy territorial, de manera que cada pareja y su descendencia ocupan un espacio determinado dentro del pastizal. Su dieta se compone de raíces, bulbos y tubérculos, de ahí que su presencia masiva sea ruinosa para pastizales y plantaciones de frutales.”

La capacidad reproductora de la rata topo es enorme. Una hembra puede ser abuela con solo cuatro meses de edad (Aitor Somoano, SERIDA)

Las ratas topo tienen un peso de entre 47 y 160 gramos y una longitud que va desde los 117 a los 158 centímetros. Aunque en otras zonas de Europa es más fecunda, las especies detectadas en la montaña lucense tienen una media de 5,7 partos anuales y con 4,4 crías por camada. Esto es, unas 25 crías cada año. “Y es que, con 4 meses de edad, la rata topo ya es abuela.”

Carlos García, de Tragsatec, hizo una demostración práctica de la colocación y manejo de las trampas de guillotina

Carlos García, de Tragsatec, hizo una demostración práctica de la colocación y manejo de las trampas de guillotina

Somoano remarcó que el paisaje mosaico favorece el control de la rata topo. “Un territorio en el que se mezclen los pastos con las masas arboladas el monte bajo y otros cultivos permite tener localizados a los roedores en unas parcelas concretas y controlar sus movimientos, ya que hay suelos en los que no van a anidar.”

Por eso, el técnico citó el uso de barreras como una medida eficaz para evitar que las poblaciones se expandan. “Se pueden emplear vallas enterradas medio metro bajo la tierra y otro medio metro en la superficie. Generalmente se emplea una doble malla cinegética. De ese modo, se evita que la rata entre en fincas no afectadas y se logra su erradicación donde ya actúa.”

A pesar de la efectividad de las diferentes medidas, lo cierto es que la montaña lucense reúne una serie de condiciones que facilitan la expansión de la rata topo y que dificultan las acciones de reducción poblacional:

Homogeneización del paisaje. Las masas arboladas y los pastos para ensilado son casi los únicos cultivos. En esos pastos la ausencia de ganado ayuda a que la rata se asiente

Incremento de la superficie de prados. En las zonas de más concentración ganadera, los productores están aumentando los cultivos de forraje para ensilado

Despoblamiento. No hay suficientes personas para realizar los trampeos, hacer seguimientos, colocar barreras…

Lo que han constatado los investigadores es que la rata topo ataca en oleadas. Es decir, cada cierto tiempo se produce una explosión poblacional y unos efectos masivos en los pastizales. Para prevenir esas oleadas se están desarrollando dos herramientas digitales que comienzan a dar sus frutos.

La primera es el proyecto Vole-Track, un sistema predictivo que vigila las poblaciones de rata topo mediante el satélite Sentinel-2 y combina esa información con la que se recoge en los terrenos afectados. Lo que se hace es identificar con antelación las zonas de más riesgo sin tener que realizar campañas continuas de muestreo. “Analizamos y vinculamos el número de individuos en cada parcela con el estado sanitario y nutricional de la hierba presente en la misma.”

En Triacastela y Pedrafita do Cebreiro se detectaron densidades de hasta 1.000 ratas topo por hectárea

En Triacastela y Pedrafita do Cebreiro se detectaron densidades de hasta 1.000 ratas topo por hectárea

El miembro del SERIDA señaló que el modelo llega a alcanzar una precisión del 97% y mediante la indexación de la variabilidad climática y el impacto sobre la vegetación, logra estimar la abundancia de los roedores. Abril y agosto son los momentos más adecuados para el seguimiento, al coincidir los cambios en la actividad del roedor y el crecimiento de la hierba.

El despoblamiento y la estructura productiva de la ganadería de la montaña lucense favorecen el aumento de la rata topo

La segunda herramienta, que complementa la primera, es una aplicación informática desarrollada por un grupo de investigación francés con el que colaboran la Xunta y el SERIDA, “Se pone a disposición de los ganaderos para que puedan facilitar información en tiempo real a los técnicos sobre la densidad poblacional de la rata topo y el estado de las parcelas.”

Combinando el empleo de las dos herramientas digitales, se consigue una predicción a futuro de posibles ataques de la rata y se pone en contacto a los diferentes propietarios de parcelas para diseñar una estrategia defensiva lo más coordinada posible.

Análisis y factores de comportamiento

Las plagas de roedores que afectan a los pastizales son muy comunes en todo el mundo. También en Europa. Para medirlas, se emplean los índices IP, herramientas de monitoreo que cuantifican la presencia e incidencia de los animales. Aunque existen diferentes índices, en la montaña lucense se emplea el de Presencia, que mide la proporción de cultivo que está afectada y en qué medida. En territorio gallego se habla de IP1 para los terrenos con menos daños e IP4 para los más dañados, siendo IP2 e IP3 parcelas de afectación intermedia.

Xabier Lambin (izquierda) y Aitor Somoano explicaron los avances en la investigación sobre la rata topo

Xabier Lambin (izquierda) y Aitor Somoano explicaron los avances en la investigación sobre la rata topo

Así lo explicó Xabier Lambin, profesor de la Universidad de Aberdeen (Escocia). “Existen momentos en que la población se descontrola y los ataques se intensifican. Esos momentos suelen ser cíclicos y se pueden dar cada cinco años o en otros intervalos. Cuando esa situación se produce, el incremento de ejemplares puede ser de hasta un 20% mensual. La cuestión es determinar cuándo y por qué se va a dar el incremento. Para poder anticiparnos y actuar.”

La presencia masiva de rata topo no implica que se vayan a producir ataques desproporcionados. Analizamos por qué se producen los ciclos de ataque (Xabier Lambin, Universidad de Aberdeen)

Ante todo, Lambin recordó que no se debe pensar en la erradicación de la rata topo. Tanto porque es casi imposible como porque supondría un desequilibrio en los ecosistemas ya que es fuente de alimentación de numerosos mamíferos y aves. “El 27% de los roedores silvestres está ya en peligro de extinción por causa de los monocultivos. O no se adaptan a esa dieta o tienen que competir con especies superiores.”, recordó el profesor.

Si bien hay la certeza de que los ataques masivos se producen de manera cíclica, no hay una explicación clara a por qué se producen esos ciclos. O, al menos, no se puede achacar a una sola causa. De hecho, se han dado momentos de poblaciones masivas sin que los daños en los cultivos sean excepcionalmente graves.

Y, aunque se pueda encontrar una explicación científica a por qué se producen cíclicamente los ataques masivos y se pueda tener la certeza de en qué momento se van a producir, tampoco está claro cómo habría que actuar. “Las medidas dependerán de cada contexto, tipo de terreno, clima en ese momento, características de los cultivos…”, dijo Lambin.

Las poblaciones de rata topo avanzan de media entre 14 e 19 kilómetros anuales. Pero no de manera constante sino por oleadas. Y esas oleadas pueden ir a velocidades muy diferentes. “Por eso, es imprescindible que haya una comunicación constante entre las administraciones públicas implicadas en la lucha contra el roedor. Y también entre los ganaderos de las zonas afectadas y de las que pueden llegar a estarlo.”

Los ataques y avances de la rata topo van por oleadas. Esas oleadas pueden tener diferente intensidad y, sobre todo, velocidad

Entre los factores que pueden influir en las explosiones poblacionales de la rata topo y los consiguientes ataques, el profesor citó los siguientes:

Abundancia de alimento y cobijo: dada la voracidad del roedor, busca praderas de siega y terrenos con abundante vegetación. Si los encuentran, las camadas serán constantes y abundantes

Condiciones climáticas: Un clima favorable beneficia los ciclos reproductivos y la disponibilidad de alimento, facilitando explosiones poblacionales. Por ejemplo, una lluvia sostenida de marzo a julio es señal de que en el próximo año habrá ataques. Por el contrario, un año de fuertes nevadas atenuará la reproducción de la rata topo

Falta de depredadores naturales: Lógicamente, cuantas menos especies devoradoras, mayor será el crecimiento. Pero, aun siendo abundantes los depredadores, son animales que se sacian rápidamente, de manera que la tasa de reposición de la rata topo mantiene una población elevada

Paisaje e intervención humana: Los setos, vallados y zonas forestales maduras suponen un freno para su expansión. Así como la ganadería extensiva. La ausencia de esos elementos y prácticas favorece las explosiones poblacionales

Ganaderos y técnicos aprendieron a combinar las técnicas de lucha contra el roedor

Ganaderos y técnicos aprendieron a combinar las técnicas de lucha contra el roedor

La jornada “Control de la rata topo en la montaña de Lugo” estuvo organizada por la Consellería do Medio Rural y la Axencia Galega da Calidade Alimentaria y contó con la colaboración del Ayuntamiento de Triacastela, que cedió las instalaciones del Colegio Público Eduardo Cela Vila.

La alcaldesa de Triacastela, Olga Iglesias, que es también directora territorial de la Consellería en Lugo, agradeció la disposición de los ponentes a participar en el acto y la asistencia de técnicos y ganaderos. “Estamos ante un problema muy serio para los ganaderos de la montaña lucense y todas las acciones formativas e informativas son útiles para intentar atajarlo.”, dijo la regidora.

 

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