
Carlos, en su explotación en la parroquia de Santa María de Bóveda, en Lugo
La rentabilidad no está en el tamaño de la explotación ni en producir litros a toda costa, sino en la longevidad de las vacas y en producir calidades. Es la premisa con la que trabaja Carlos Vázquez al frente de Granxa Vázquez, una ganadería de vacuno de leche ubicada en Luxilde, en la parroquia de Santa María de Bóveda, perteneciente al Concello de Lugo.
Carlos ordeña unas 30 vacas, que atiende él solo, y sumando la recría y las vacas secas llega a las 47 cabezas totales. La media de producción se mueve entre los 31 y los 33 litros. “Varía un poco dependiendo de los días en leche, pero eso es en lo que me muevo todo el año”, explica.
La media de la granja se sitúa en 11.200 litros por vaca en cada lactación, con un 4,87% de grasa y un 3,75% de proteína
La media por lactación se sitúa en 11.200 litros por vaca y la producción vitalicia media supera los 50.000 litros. En cuanto a las calidades, la media anual de los últimos 12 meses de esta granja en los análisis del Ligal está en 4,87% de grasa y 3,75% de proteína.
Una granja resiliente

Carlos entrega a Inleit y las buenas calidades que tiene le permiten cobrar entre 8 y 9 céntimos solo de calidades. “Ahora todas las empresas han bajado el precio base, pero las calidades no han bajado, por lo que tener calidades es una garantía, porque hace que el impacto de la bajada sobre el precio total de la leche sea menor”, argumenta.
Una granja como esta no la tumban tan fácilmente las empresas de la leche; las que están en el filo de la navaja son esas explotaciones que han invertido mucho
Por eso, a la granja de Carlos le afecta menos una bajada puntual del precio de la leche, como la que acaba de producirse en la última renovación el día 1 de abril. “Una explotación como esta no la tumban tan fácilmente las empresas de la leche por mucho que lo quieran bajar, porque yo no debo nada, lo tengo todo pagado. Las que lo pasan peor y están en el filo de la navaja son las explotaciones que han invertido mucho”, dice.
Reducir las inversiones para incrementar el beneficio

Un tractor y un carro mezclador fueron las únicas compras en maquinaria desde el año 2012
Carlos comenzó con las vacas de leche hace ya 35 años. “Mis padres tenían vacas de carne y yo empecé entonces con unas pocas vacas de leche y fui aumentando y cambiando las de carne por las de leche”, cuenta.
A nivel de instalaciones, Carlos reformó la nave vieja, en la que colocó ventiladores para que el ganado esté más a gusto en verano e hizo una ampliación para una docena de vacas más hace 7 años. También preparó una zona de cama cubierta para vacas secas. “Y de maquinaria compré un tractor normalito y no hubo más gasto”, explica.
Desde 2012 compré un tractor normalito, un remolque y un carro mezclador; no hubo más gasto en maquinaria
“Yo veo chavales jóvenes que se meten en una nave de 50×80, dos o tres robots y 4 tractores grandes. Cuando pasen 15 años se darán cuenta de que lo único que hicieron fue trabajar para pagar todo eso”, compara.
Ahora, con 56 años y sin relevo, Carlos reconoce que su premisa de aquí a la jubilación consiste en “llenar lo que se pueda la cuenta del banco”, bromea. “Desde 2012 hasta hoy he invertido poco: cambié el tractor, compré un carro mezclador y un remolque e hice una ampliación para 12 vacas”, detalla.
Longevidad

Ilia, una de las primeras hijas de Brook de la granja, que en 4 partos dio 67.142 litros de leche, con 2.928 kg de grasa y 2.417 kg de proteína
Uno de los puntos fuertes de Granxa Vázquez y una de las bases de la rentabilidad de la explotación está en la longevidad del ganado. La media de la explotación se sitúa en cuatro partos, con muchas vacas de 5 y 6 partos en plena forma, preñando y dando leche como si fueran una primípara.
“La media de las granjas en Control Lechero en Galicia se sitúa en este momento en 2,3 partos por vaca y 36.000 litros de producción vitalicia. Yo estoy en cuatro partos y paso de los 50.000 litros al matadero”, compara.
La media de lactaciones de las vacas en Control Lechero en Galicia se sitúa en 2,3 partos y 36.000 litros producidos; las mías duran 4 partos y pasan de los 50.000 litros
“En muchas explotaciones las vacas se van con mucha facilidad. Hay granjas que trabajan con un 80% de reposición. Para mí eso no es rentable. ¿Qué beneficio me da a mí una vaca que da 50 litros pero que la tengo que mandar al matadero en el primer parto?”, argumenta.
Por el contrario, Carlos tiene vacas como Ilia, una de las primeras hijas de Brook nacidas en la granja, que en 4 partos hizo 67.142 kilos de leche, con 2.928 kg de grasa y 2.417 kg de proteína. «Es una vaca que hace lactaciones muy largas, de entre 400 y 500 días. Aguanta muy bien los litros. En el último parto estuvo 15 meses dando leche; es como si hiciera una lactación más», asegura.
Como necesito muy poca recría, pongo mucho semen de carne y vendo los terneros azul belga de tres semanas en 800 euros
Una granja de estas características, que destaca por la longevidad de sus animales y por hacer lactaciones prolongadas, necesita menos recría. “Yo con criar 3 o 4 novillas al año tengo suficiente. Por eso uso mucho semen de carne, sobre todo azul belga”, cuenta Carlos.
Los terneros belgas los vende a las 3 semanas y suponen en este momento una importante fuente de ingresos para la explotación además de la leche. “He vendido algo de genética, pero ahora prefiero poner carne porque le saco más rendimiento. Un ternero de 21 días me deja 800€; el récord está en 31 días y 1.000 euros”, detalla.
9 años trabajando con genética danesa

Carlos utiliza desde hace 9 años genética holstein danesa en su granja. “Antes inseminaba con toros americanos o canadienses, pero empecé a trabajar con Viking Genetics buscando aumentar las calidades y la longevidad de los animales y la verdad es que logré sobradamente todo eso y además encontré la conformación, algo que fue una sorpresa para mí”, afirma.
“Hace 12 años tenía 78 puntos de media en la granja y hoy el rebaño total está en 82 puntos, con 84 puntos logrados en la última calificación. La introducción de semen danés tuvo un impacto increíble en la morfología de mis animales, fue algo que yo no esperaba”, reitera.
Dentro del rebaño de la explotación, se cuentan cuatro vacas MB
Dentro del rebaño de la explotación, se cuentan cuatro vacas MB con más de 85 puntos de calificación: dos con 88, una con 86 y otra con 85. “Y varias más que prometen, que están a las puertas de entrar”, destaca Carlos.
El primer toro danés con el que empezó a trabajar fue Brook. Luego pasó a Lineman, Nader y Sigvar, pero destaca sobre todo la línea de Brook. “Gracias a ese toro esta granja dio un salto espectacular”, dice.
Los daneses trabajan con líneas genéticas diferentes, por eso la consanguinidad es mucho más baja y el impacto de empezar a utilizar estos toros en una granja es inmediato
“Viking lleva 35 años trabajando en rasgos de salud y lo que hizo para mejorar esos rasgos fue utilizar líneas genéticas totalmente diferentes para reducir la consanguinidad. Un punto de consanguinidad te resta 60 libras en leche, pero hoy hay toros que tienen un 10 o un 12 de consanguinidad. Eso significa que te están restando 600 o 700 libras en leche”, argumenta.
Carlos también destaca la “fiabilidad” de las pruebas danesas. “Los toros probados recogen los datos de las hijas de primera, segunda y tercera lactación, cuando en el resto de los casos, tanto en España como en el resto de países, solo aparece la primera lactación. Por eso los datos son más fiables”, insiste.
Además, dice, “en España la media de leche está en 10.000 litros, cuando en Dinamarca las medias son de 11.000 litros de leche, un 4% de grasa y un 3,38% de proteína. Ese es el valor cero y es muy superior que en España”, compara.
Novillas paridas a los 21 meses

Para acelerar la mejora genética de la explotación, Granxa Vázquez acaba de comprar dos animales de recría a Mantoño Holstein, la granja de Barreiros que acaba de ser elegida como la ganadería con mejor genética frisona de España.
Carlos le compró una novilla roja preñada calificada con 84 puntos y ubre MB y una ternera pinta de un mes y su intención es hacer embriones a partir de ellas. “Me gustan las vacas conformadas. Quiero calidades y leche, pero además me gustan las buenas vacas”, admite.
Granxa Vázquez acaba de comprar una novilla roja y una ternera pinta a la explotación con mejor genética holstein de España para hacer embriones
Gracias al trabajo con la recría, Carlos logra que sus novillas tengan de media 21,5 meses al primer parto. Para ello, el manejo prioriza la alimentación y el crecimiento en las primeras etapas. “Desteto entre los 2 meses y medio y los 3 meses. Pasan a comer entonces la ración de las vacas de leche hasta los 8 meses y a partir de los 6 meses tienen ya también acceso al exterior. Insemino más o menos cuando cumplen el año y vienen a parir a los 21 meses o 21 meses y medio”, relata.
Al adelantar varios meses la inseminación, cada 5 novillas me sale una gratis
“Yo considero que cuanto más cuides a la novilla y más la alimentes, más dinero ganas, porque si les das las sobras para no gastar mucho con ellas y acabas inseminando a los 16 meses, estás perdiendo 4 meses en cada una. Yo considero que cada 5 novillas me sale una gratis, me viene una de regalo”, argumenta.
La media de inseminaciones de vacas y terneras es de 2,1 y la mayor parte de las dosis son de semen sexado. “Alrededor de un 80% de lo que uso es semen sexado y el otro 20% convencional”, explica.
Control individualizado de los animales

Vaca con alimentación diferenciada para favorecer el descenso de producción para el secado
Carlos le saca el máximo rendimiento a cada animal, con un trato individualizado que, reconoce, no pueden dar las explotaciones de mayor tamaño. “A mí no me hace falta ningún podómetro ni que me llegue ninguna alerta al teléfono, porque con pocos animales si hay una incidencia soy capaz de detectarla, pero entre 200 vacas se te escapan muchas”, asegura.
“Hace pocos días vi que a una de las terneras le sobraba mucha comida. Llamé al veterinario clínico y resultó ser una enteritis. Si estuviese en un lote de 20 y tardara varios días en detectar el problema, perdería la ternera”, ejemplifica.
A pesar de tener pocas vacas, la granja está en Control Lechero para disponer de información precisa de cada animal
Pone aún otro ejemplo: Hace 2 años, una de las vacas de la granja enfermó de EHE preñada ya de 6 meses y Carlos la sacó adelante dándole de beber durante 6 días con una bomba de agua. Tras recuperarse, acaba de completar la sexta lactación. “Ya hizo dos partos más, que es la media de lactaciones por animal de muchas granjas de leche sin mosquito”, compara.
Para el secado, también hace un tratamiento individual de las vacas, reduciendo el aporte energético de la ración para favorecer la caída de la leche. “Aquí el secado es mucho más progresivo y mucho menos arriesgado. Yo ya he visto vacas que cogen una hipocalcemia en el proceso de secado”, argumenta.
300 gramos de concentrado por litro de leche producido
La alimentación del ganado se basa en el silo de maíz y aunque Carlos tiene vacas grandes, destaca su eficiencia alimenticia. La ración de alimentación de las vacas en producción está elaborada con 30 kg de silo de maíz por vaca, entre 7 y 10 de silo de hierba y entre 9 y 9,5 de concentrado.
Esta es una genética que está preparada para hacer sólidos
“Se podría hacer más leche a base de meter más pienso en la ración, pero pienso que llega un punto en el que no es rentable porque fuerzas más a las vacas y lo que gastas no se ve reflejado en la producción de más litros. Esta es una genética que está preparada para hacer sólidos”, defiende.
Granxa Vázquez trabaja unas 19 hectáreas, de las que dedica 11 a maíz. La mayor parte del trabajo agrario, como echar el purín o arar, lo hace Carlos directamente, excepto picar el maíz y ensilar la hierba.
“Para mi el sistema de estabulación libre es un matadero para las vacas; a mi las que me gustan son las granjas canadienses”

Granxa Vázquez cuenta con instalaciones atadas para las vacas en producción porque Carlos afirma que “el sistema de vacas libres es un matadero”. “En esas explotaciones hay muchos accidentes, porque las vacas en celo montan sobre otras, hay vacas dominantes, etc. Yo tengo envidia de las granjas canadienses, de esas sí, pero no de ninguna nave en estabulación libre, por muy bonita y moderna que sea”, afirma.
Uno de los hándicaps que tiene una granja atada como la de Carlos es la certificación de bienestar animal. “¿Una explotación libre que manda la mitad de las vacas al matadero todos los años cumple mejor con el bienestar animal que una granja como la mía en la que las vacas duran 6 partos?”, se pregunta.
¿Cumple mejor con el bienestar una estabulación libre en la que la mitad de las vacas se van al matadero todos los años que la mía en la que las vacas duran 6 partos?
“Ahora que vengan a mí los de Bruselas a comparar un establo atado con uno libre, porque en los establos libres también hay ganaderos que hacen bien las cosas, pero siempre hay más accidentes”, reitera.
Yo abrí la nave por los laterales por confort para las vacas, no por cumplir con la normativa de bienestar, pero también me ayuda para la certificación
Hasta ahora, no ha tenido problemas para superar las auditorías del protocolo Welfare y obtuvo más de 70 puntos en la certificación de bienestar animal de la empresa que le recoge la leche. “Al tener más del 40% de la nave abierta tengo más puntos y también me cuenta que las vacas secas están fuera y que las terneras entran y salen cuando quieren.
Recuperación de las vacas secas

Zona exterior para las vacas secas, donde pasan alrededor de dos meses entre lactación y lactación
Mientras están en producción, las vacas de Carlos no salen nunca fuera y están siempre atadas. “Si me obligasen a sacarlas unas horas todos los días ahora en primavera no me importaría, incluso me gustaría verlas en el prado, pero que no me digan a mí que tenerlas fuera en pleno invierno es bienestar animal”, argumenta.
Para mí uno de los éxitos de la granja es la zona de vacas secas en el exterior para recuperarlas entre parto y parto
Sin embargo, las vacas secas se recuperan siempre en el prado. “Cuando seco una vaca va para fuera y pasa dos meses fuera. Eso le viene de maravilla para recuperarse. La vaca vuelve después para parir muy bien. Yo no noto diferencia en el arranque de una vaca de sexto parto con respecto a una de segundo parto; aquí arranca igual la de sexto que la de segundo”, asegura.
11.000 gérmenes y 95.000 células somáticas ordeñando en circuito
En cuanto al sistema de ordeño, Granja Vázquez sigue ordeñando en circuito, lo que no le impide disponer de una excelente calidad higiénico-sanitaria de la leche. La media de bacteriología de los últimos 12 meses de los análisis del Ligal fue de 11.000 ufc/ml y 95.000 células somáticas.
La cama es de colchoneta con carbonato por encima como producto secante y desinfectante. “En este tipo de granjas pequeñas como la mía, yo las llamo caseteras, te tienen que gustar mucho las vacas para tenerlas bien y sacarles el máximo beneficio, porque cómodas para trabajar no están”, reconoce Carlos.
Reportaje elaborado con la colaboración comercial de Global Genetics.
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