La restricción de maquinaria en verano complica las campañas agrícolas y forestales

El sector forestal advierte de que las limitaciones horarias dificultan la ejecución de los trabajos de prevención de incendios, como el desbroce de cortafuegos y de fajas auxiliares de pistas. Organizaciones agrarias, cooperativas y empresas forestales piden diálogo de la Administración para adaptar la norma

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La restricción de maquinaria en verano complica las campañas agrícolas y forestales

El 29 de junio la Consellería do Medio Rural dictó una orden que restringe el uso de maquinaria agrícola y forestal en las horas centrales del día como medida preventiva frente a los incendios. El riesgo de que las máquinas -independientemente de su tamaño- provoquen fuegos fue la base de una medida ante un verano que los meteorólogos prevén de calor extremo y reducidas precipitaciones.

Las reacciones se suceden en los últimos días. Organizaciones agrarias, aserraderos y asociaciones demandan mayor flexibilidad frente a una norma que, consideran, debería contemplar las diferentes realidades de las comarcas gallegas e incluir medidas de acompañamiento presupuestario.

Héctor González. Cooperativa Cobideza

«La mejor prevención en el agro es un campo de hierba seca segado y empacado. No tiene sentido limitar esa actividad»

Héctor González, técnico de la cooperativa Cobideza (Lalín), considera que hay aspectos positivos en la orden. Por ejemplo, tener a mano equipos básicos de extinción cuando se va a trabajar. Pero, por el contrario, cree que se debe priorizar la capacidad de cumplir con las labores agrícolas de esta época del año.

“El trabajo de ganaderos y agricultores es la forma más representativa de custodia del territorio. Donde hay ganado y cultivos, no hay fuegos masivos. Vimos el año pasado como ni siquiera las autovías sirvieron como cortafuegos. Porque la intensidad de los incendios está cambiando y son mucho más agresivos”.

El técnico de Cobideza insiste en que las actividades diarias que ejercen las explotaciones no deben paralizarse porque, asegura, “los terrenos que están produciendo son la barrera más eficaz. Limitar esas actuaciones no favorece la protección”.

«Esas horas centrales del día son las más adecuadas para recoger el heno, porque es cuando presenta menor humedad»

La elección del horario de restricciones de uso de maquinaria es, a juicio del técnico, poco adecuada para las explotaciones ganaderas que están inmersas en plena campaña de recogida de hierba seca. “Esas horas centrales del día son las más idóneas para recoger la hierba seca porque es cuando presenta el menor grado de humedad”.

Que los equipos de extinción estén presentes en las zonas de mayor carga ganadera en los momentos de corte de la hierba es una medida que, sugiere el técnico, sería de utilidad. “El ganadero ya está concienciado de los riesgos que hay. Con un acompañamiento básico del personal de incendios y con los equipos propios se puede realizar el trabajo y reaccionar de forma rápida ante cualquier conato de fuego”.

El trabajo de ganaderos y agricultores es la forma más representativa de custodia del territorio. Donde hay ganado y cultivos, no hay incendios masivos

En cuanto a posibles inspecciones y controles, González opina que los agentes forestales y medioambientales deben cumplir una labor de asesoría y no de vigilancia con fines sancionadores. “Porque cualquier labor de desbroce y recogida de hierba sirve como cortafuegos. No tiene sentido penalizar esas acciones, siempre y cuando se hagan adoptando todas las medidas de protección”.

Reorganizar trabajo y aumentar costes
La reorganización del trabajo de las máquinas y del personal es uno de los inconvenientes que detectan en Cobideza. “Estamos condicionados por los rocíos de las mañanas y de las noches. Las horas centrales del día son las buenas para trabajar. Pero esta orden implica duplicar el personal e incrementar los costes del trabajo. Y eso repercute en el ganadero”.

Aplicar la orden conlleva unos gastos añadidos en medidas de protección y en posibles sanciones
González reclama que se especifiquen las sanciones que se derivarían del incumplimiento de la orden. “No se nos comunicó qué consecuencias conlleva para el ganadero y el agricultor incumplir esta norma. Estamos hablando de personas que, en muchas ocasiones, trabajan solas y no tienen más tiempo que esas horas vedadas”.

Xosé Covelo. Asociación Forestal de Galicia (AFG)

«Lo prioritario es proteger el territorio frente a los incendios, pero hay que tener en cuenta que el grueso del trabajo silvícola se ejecuta en verano»

Xosé Covelo, director de la Asociación Forestal de Galicia cree que sería necesario un diálogo entre todos los agentes del sector antes de tomar una decisión como la que se refleja en la orden de Medio Rural. “Los propietarios forestales y, pienso, toda la sociedad tenemos claro que la prioridad es proteger el territorio de los fuegos. Pero creemos que esta decisión debería haber sido consensuada con el sector”.

El 30 de junio terminó el plazo de ejecución de ayudas a la silvicultura y hasta el 30 de septiembre habrá que ejecutar las subvenciones para prevención de incendios que reciben los propietarios forestales. Por eso, Covelo opina que la orden ha llegado con cierta demora y que habría sido más útil establecer mesas de trabajo con todos los agentes implicados para hacerla más efectiva.

Habría sido de más utilidad convocar a todo el sector hace meses y enfocar entre todos esta problemática (AFG)

“La orden, entiendo, es muy genérica y no tiene en cuenta detalles técnicos. Por ejemplo, no implica el mismo riesgo un tractor de gran tonelaje que una desbrozadora individual de hilo. Y creo que se debería haber tenido en cuenta que la carga de trabajo en silvicultura recae en estos meses, que son los de más horas de luz”.

Covelo entiende que las medidas concretas de protección frente al fuego –que implican incorporar equipos de extinción– deberían conllevar algún tipo de ayuda. “Adquirir ese material que exige la orden implica una subida de costes. Tanto para el propietario como para la empresa que realiza las limpiezas, que tienen que repercutirlo”.

Desde la Asociación Forestal de Galicia reclaman una mesa de negociación en la que se puedan exponer las necesidades y las particularidades técnicas que implica la aplicación de la orden. “Hay severas diferencias climáticas y forestales entre el norte y el sur de Galicia. Así como entre las diferentes comarcas. Sería lógico atender a esas diferencias y, tal vez, habría sido lógico hablar con el sector y desarrollar esta orden hace meses”.

Covelo mostró la total disposición de la AFG a participar en cualquier mesa u órgano de debate donde se puedan plantear las cuestiones relativas a esta orden. “La prioridad es defender el territorio del fuego. Pero hay cuestiones técnicas en las que, pienso, deberíamos ser escuchados”.

Alfonso Fernández. Serfoga

«Es necesaria una reunión con la Xunta para aclarar esta normativa. Hay que adaptarla a la realidad del trabajo en monte»

Alfonso Fernández, de la Asociación de Empresas de Servizos Forestais de Galicia (Serfoga) se muestra muy crítico con la orden. “No tiene ningún sentido. Un autocargador quitando madera o un bulldozer haciendo cortafuegos nunca han provocado incendios. Además, la orden obliga a medidas que las empresas llevamos décadas haciendo, como llevar equipos de protección y no trabajar en los momentos de más calor”.

El representante de Serfoga se pregunta si los condicionantes que implica la orden se van a aplicar a la limpieza de cunetas y a otras actividades financiadas o ejecutadas por la Administración. “Estos horarios llevan a que sea muy difícil tener limpias las franjas colindantes con las pistas, que suelen ser elementos de propagación de los fuegos”.

La capacidad técnica de los actuales equipos forestales es algo que también considera Fernández que se debería tener en cuenta. “Hoy tenemos equipos homologados de respuesta inmediata. Ante la mínima llama, las máquinas llevan mecanismos de respuesta”.

Los condicionantes del territorio es otro apartado que exige adaptaciones, según Fernández, pues considera que no se tuvieron en cuenta las particularidades orográficas de cada zona. “Lo que en el Macizo central ourensano lleva una hora y media en la Terra Chá se hace en veinte minutos. No se han tenido en cuenta las necesidades y condicionantes que tenemos las empresas en cada momento”, valora.

No vemos claro que esta orden reduzca los riesgos de fuego. Y crea un problema de rendimiento en las empresas forestales (Serfoga)

El incremento de costes también preocupa a Serfoga. “Adquirir todos esos equipos tiene un coste elevado. En algunos casos lo podemos asumir las empresas pero, en otros, hay que repercutírselo al propietario forestal. Veremos si compensa a cualquiera de las dos partes”.

Fernández encuentra además un contrasentido en el hecho de que se hayan concedido ayudas de prevención de incendios para ejecutar hasta octubre y que se restrinja ahora la ejecución de esos trabajos.

“Las empresas hicimos una importante inversión en medidas de protección y maquinaria especializada y ahora nos dicen que no la podemos emplear» -concluye-. «Creemos necesaria una reunión con los secretarios técnicos de las consellerías para aclarar todos estos aspectos”.

Unións Agrarias

«Es lógico mejorar la prevención de incendios, pero hay que hacerlo sin poner en riesgo las campañas agrícolas»

Desde Unións Agrarias (UUAA) comparten la filosofía de la orden de reforzar la prevención de incendios en los períodos de mayor riesgo. Ven lógico que las limitaciones se calculen diariamente en función del Índice de Riesgo Diario de Incendio (IRDI), teniendo en cuenta condiciones como la temperatura, la humedad, el viento o la sequía acumulada.

Y entienden que, en situaciones de riesgo muy alto o extremo, los trabajos forestales tengan restricciones muy severas o incluso una prohibición total, al realizarse directamente sobre combustible forestal.

Pero, en el caso de la actividad agraria, consideran que “las tareas agrícolas no son siempre comparables con los trabajos forestales y, en Galicia, muchas parcelas están próximas al monte. Por eso, el criterio general de los 400 metros puede afectar a una parte muy importante de la actividad de las explotaciones”.

Los criterios de la orden son demasiado genéricos y no atienden a las particularidades de cada comarca (UUAA)

También solicitan que se haga una clasificación en función de las áreas geográficas. “En veranos secos, y según las comarcas, estas restricciones pueden aplicarse durante 45 o 60 días, coincidiendo con campañas fundamentales como la siega, el empacado o la cosecha de forrajes, que dependen de ventanas de trabajo muy concretas”.

UUAA propone mantener la vinculación de las restricciones al IRDI, pero permitiendo “una prevención equivalente adaptada a la realidad agraria. Esto debería permitir sustituir determinadas obligaciones personales, como la presencia de una segunda persona dedicada exclusivamente a la vigilancia, por medidas alternativas cuando se garantice un nivel de seguridad equivalente”.

En esa línea, dicen desde la organización agraria, se podrían incluir medios de extinción disponibles, comunicación permanente, revisión y limpieza de la maquinaria, eliminación de restos vegetales en las zonas calientes de la máquina, vigilancia durante y después del trabajo, y ausencia de continuidad directa de combustible seco entre la parcela y el monte.

UUAA pide una regulación que mantenga la máxima prevención frente a los incendios, pero que gradúe las exigencias según el tipo de trabajo, la maquinaria empleada, el estado de la parcela, la continuidad del combustible y las medidas de autoprotección existentes. Y ven necesario matizar la aplicación automática de la distancia fija de los 400 metros, para evitar que una regla uniforme comprometa la viabilidad de las explotaciones agrarias y el desarrollo de las campañas agrícolas.

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