La sequía y el calor apuntan a una mala campaña de maíz forrajero

Las altas temperaturas y la falta de lluvia rebajan las expectativas de una cosecha del maíz que, aunque comenzó con mucho retraso, parecía hasta julio que iba a ser buena. Hablamos con expertos de las diferentes zonas productoras de Galicia y Asturias para conocer la situación actual, las previsiones de cosecha, los costes de producción y otros aspectos relacionados con una recolección que dará comienzo en septiembre y de la que depende la cuenta de resultados de casi todas las granjas.

Foto: Xosé M. Parada

Foto: Xosé M. Parada

Las situaciones comunes a todas las zonas productoras en esta campaña son la demora y prolongación de la siembra, el escaso impacto de las plagas de insectos y malas hierbas, la afectación por sequía y calor, los ataques de jabalí desde el comienzo de la campaña y el incremento de costes de la producción de maíz.

También se detectó un aumento generalizado de la superficie sembrada y una falta de mano de obra que ya comienza a ser preocupante. Sin embargo, cada comarca presenta sus particularidades. Analizamos la situación en cada una de ellas.

Antonio Balado. Gerente de Agricampo. Terra Chá

La comercial agrícola que dirige Antonio Balado gestiona 3.000 hectáreas de maíz en diferentes ayuntamientos de la Terra Chá, la zona más productora de Galicia y una de las pocas en las que hay lugares en los que se puede regar por la existencia de infraestructura de riego. Este año consideran que habrá menos cantidad de cereal que en campañas anteriores porque se sembró muy escalonado y porque el calor y la sequía ya pasan factura.

En las campañas buenas, recogen fácilmente de media 60 toneladas por hectárea. En esta creen que será imposible llegar a 50 o incluso a 45. La principal causa es la falta de humedad en el momento de formación de la espiga. Una espiga que ya iba apurada porque hubo muchas dificultades en la siembra. Y es que si el año pasado a día 20 de mayo ya estaban sembradas 1.800 hectáreas, en este 2025 en esa misma fecha solo se habían plantado 200.

Las aguas subterráneas no ayudaron. Primero dificultaron la siembra y ahora no están aliviando los efectos de la sequía. (Antonio Balado, Agricampo)

La Terra Chá es prolífica en aguas subterráneas y eso no siempre es positivo. En esta siembra, se mezclaron con las lluvias de la primavera, dejando impracticables muchas fincas en las que no se pudo plantar el maíz hasta finales de junio. Y, en lo que va de verano, las aguas subterráneas no alivian la sequía porque están demasiado profundas como para hacer contacto con las raíces del maíz.

En A Terra Chá aguardan una cosecha inferior a la de campañas anteriores

En A Terra Chá aguardan una cosecha inferior a la de campañas anteriores

Y los riegos en lugares como la parroquia de Matodoso (Castro de Rei) hay que hacerlos muy limitados y con mucho tino porque, si el agua superficial y la subterránea vuelven a hacer contacto, se puede desestructurar el suelo y complicar el laboreo de recogida.

Una parte positiva fue el nulo impacto de las plagas de insectos. De toda la superficie sembrada, no llegó a 10 hectáreas el terreno afectado e incluso en esas 10 las plantas apenas se deterioraron por la acción de los insectos. Cosa diferente fue con las malas hierbas. La juncia se está convirtiendo en un serio problema porque el propio laboreo con el arado y las gradas rotativas favorece su expansión. Se aplicaron tratamientos con mesotriona y sulcotriona sin que se consiguiera erradicarla del todo, por lo que se vislumbra un problema para futuras campañas. Y también con el estramonio, aunque en menor medida.

Hasta ahora, de las 3.000 hectáreas que trabajan, el jabalí solo causó daños en unas 2,5. Por lo tanto, el animal todavía causa menos daños que las malas hierbas y los insectos. No se descartan ataques cuando la espiga esté más formada pero la tendencia hasta ahora no lleva a pensar en ese escenario. Los acuerdos con los cotos de caza -ejecutados en los momentos adecuados- y la reducción de espacios para refugio del jabalí están detrás de esta buena situación.

En cuanto a superficie destinada a maíz en la Terra Chá, Balado detecta que en este año se plantó alrededor de un 10% o 15% más que en la anterior campaña. Una explicación está en que en la pasada campaña quedó mucho maíz sin recoger porque la lluvia impidió entrar en muchas fincas. Incluso empleando orugas y tractores gemelos, hubo zonas con pérdidas de más del 50%.

A pesar de las dificultades en el comienzo de la campaña, calculamos que en la Terra Chá se sembró cerca de un 15% más que el año pasado.

Por eso, este año los ganaderos decidieron plantar todo el maíz posible para tener la máxima cantidad que puedan producir las fincas. De ahí que ninguna parcela se destinara este año a sorgo, girasol o pasto de Sudán, que son las alternativas más habituales.

Aunque la campaña no sea buena, en la Terra Chá aseguran que tendrán suficiente maíz para todas las ganaderías e incluso puede haber excedentes para comercializar en zonas donde el cultivo resultara deficitario.

El coste por hectárea en esta campaña del maíz se sitúa en esta zona en 1.400 euros. Y eso sin tener en cuenta todos los parámetros para calcularlo. Por ejemplo, en la Terra Chá hay lugares en los que se están pagando 900 € anuales por hectárea arrendada. Esas cifras ya suponen un incremento del coste del maíz que muchas veces no se computa.

La falta de mano de obra es otro problema añadido para la campaña de recogida de maíz. No solo porque no hay personas para trabajar, sino porque tienen que tener la cualificación suficiente para manejar la maquinaria sofisticada que se emplea.

En la Terra Chá, el tamaño y forma de las fincas permite emplear enormes vehículos guiados por GPS y cosechadoras de precisión digital. Pero son máquinas tan caras que solo se pueden poner en manos de personas que las sepan usar. Aun con toda esa tecnificación, las empresas de servicios agrícolas podrían emplear el doble de personas de las que emplean ahora. Pero no las encuentran.

José Ramón Loza. Responsable de cultivos y maquinaria de CLUN. A Mariña y norte de la Terra Chá

Este año sembraron 1.300 hectáreas pero no esperan llegar al nivel del año pasado. Las primeras semanas de agosto van a ser críticas. Si no llueve con cierta abundancia, la cosecha será aún menor de lo esperado. Con todo, esta zona supera mejor el estrés hídrico gracias a la humedad del ambiente y a las temperaturas suaves. Abarcan desde el occidente asturiano (Tapia de Casariego) hasta Abadín (Terra Chá).

La media en los años buenos está en 42-44 toneladas por hectárea. Y este no es un año bueno. Sí que podrían conseguir más kilos si lo picaran en verde -cuando la espiga está muy húmeda pero no completada- pero ese no es su objetivo, ya que no aportaría los nutrientes que buscan en la ración.

Las primeras plantaciones fueron a ciclo largo (600) y las últimas a corto (200), pero la media está en 300. (José Ramón Loza, CLUN)

La siembra se retrasó unas semanas, igual que el año pasado. Aunque comenzaron el 8 de mayo, hubo fincas que no se sembraron hasta muy avanzado junio. En las primeras fueron a un ciclo largo (600) y en las últimas a uno más corto (200). Pero el 90% de maíz sembrado no baja de un ciclo de 300.

No hubo plagas importantes hasta entrado el mes de julio, cuando aparecieron pequeños brotes de insectos como la rosquilla y la mythimna (una polilla de origen asiático) en las plantaciones que se hicieron a mediados de junio, es decir, las últimas de la campaña. Y también detectaron la aparición de la hierba juncia en algunas parcelas y fue preciso tratarla porque no se pudo erradicar en los estadios iniciales, si bien no se calcula que vaya a afectar significativamente ni la cantidad ni la calidad del maíz.

Plagas como la rosquilla y el taladro apenas afectaron este año en las comarcas de producción de maíz

Plagas como la rosquilla y el taladro apenas afectaron este año en las comarcas de producción de maíz

Sí que comienza a haber problemas por el jabalí. No tanto por los daños causados como por la detección de manadas que sí que serán perjudiciales cuando las espigas estén terminadas. En la zona de Barreiros, incluso frente a la nave de CLUN, ya se nota la presencia de los animales. En todo caso, los daños que hace el jabalí no son de la suficiente entidad como para pensar en sustituir el maíz por cultivos como el sorgo, el pasto de Sudán o el girasol, en los que el animal no entra.

La juncia y la mythimna causaron problemas al final de la siembra porque el clima favoreció su aparición.

Tampoco detectaron una reducción de cultivo en su zona. Únicamente por algunos ganaderos que tenían mucho maíz ensilado de la campaña anterior y este año redujeron superficie. Pero, tanto como cooperativa como a nivel de socios y ganaderos que hacen su laboreo, no se percibe una bajada más allá de la lógica debida a las explotaciones que cerraron.

De las 1.300 hectáreas que se siembran en conjunto. Unas 750 se destinan al Centro de Alimentación de Ganado Vacuno (CAVI), que la cooperativa tiene en Vilamartín (Barreiros). El resto son para los socios que hacen ensilados de maíz en las granjas. Calculan comenzar el 10 de septiembre y estar recogiendo hasta la primera semana de noviembre.

Por ahora tienen mano de obra suficiente para acometer la campaña del maíz, si bien tienen que subcontratar empresas de servicios porque el personal y, sobre todo, las máquinas propias hacen imposible efectuar en solitario toda la recogida.

Según el método de cálculo, para CLUN el coste del maíz -desde que se compra la semilla hasta que el cereal está en el silo- asciende a entre 1.200 y 1.300 € por hectárea de media. Obviamente, la cantidad puede variar mucho de unas fincas a otras teniendo en cuenta la cantidad de abono orgánico que se aplique, el herbicida usado o el tiempo de trabajo. Y cifran en 450 kilos de abono mineral lo que precisan de media por hectárea.

Jorge Meiriño. Responsable de cultivos en Aira. Comarca de Chantada y ayuntamientos limítrofes

Hablamos de las 1.600 hectáreas en la comarca de Chantada y en ayuntamientos limítrofes, dentro de la demarcación que establece la cooperativa. Asegura que la sequía ya hizo mucho daño y que, si no llueve en lo que queda de agosto, puede ser un año desastroso. De hecho, en esta parte de Galicia tiene que ser un año excepcionalmente bueno para que se llegue a 40 toneladas por hectárea de media.

Aquí fue otra de las zonas donde se sembró tarde por la primavera lluviosa, que dejó mucha humedad en la tierra. Al plantar tarde aumentan las opciones de que baje la producción porque se reducen los tiempos y las incidencias pueden ser mayores y más concentradas. Así, hubo que ir a ciclos cortos.

La sequía está provocando pérdidas muy importantes en el maíz en la comarca de Chantada

La sequía está provocando pérdidas muy importantes en el maíz en la comarca de Chantada

El jabalí causó problemas en la primera siembra. Y, a medida que la espiga se vaya conformando, habrá más ataques. Siempre es así. Aún no es grave. Incluso hay alguna zona donde el maíz ya secó y el jabalí no va porque no tiene qué comer. A nivel general tiene menos incidencia que tenía hace años. Aunque hay casos puntuales en los que los daños son muy elevados.

En alguna zona de Chantada el maíz ya está seco y no va a recuperar. Tendremos que recogerlo pronto para que no se derrame más. (Jorge Meiriño, AIRA)

Aproximadamente, estiman el coste por hectárea entre 1.200 € y 1.500 €, aunque la mayoría de hectáreas van hoy a 1.400. Hubo una subida del 10% en los últimos tres o cuatro años. Como siempre, depende de las parcelas, de los abonos, de los herbicidas, del manejo de la tierra…

El coste del abono mineral es muy elástico. Primero depende de la cantidad de abono orgánico que se haya echado, que en una explotación media vienen siendo unos 60 o 70 metros cúbicos de purín. El purín aporta sobre todo fósforo y potasio. Y después se aportan básicamente unidades de nitrógeno mediante abono mineral. Dependerá de la composición del abono. Por ejemplo, una carga del 40% supone 250 kilos de abono mineral, una del 20% serán 500 kilos y así sucesivamente.

En alguna zona de Chantada el maíz ya está seco y no va a recuperar. Y hay que hacer el esfuerzo en tiempo y dinero de recogerlo igual porque hace bulto en el silo pero no aporta apenas nutrientes. Otra cosa es en las zonas más frescas y en las que se sembró más tarde. En esos casos, y si llueve en lo que queda de agosto, puede haber una buena cosecha.

La mano de obra no va a ser un problema para la recogida. Ni tampoco la maquinaria. Porque en esta zona se hace de forma muy escalonada y hay tiempo para recoger todo el cereal en buenas condiciones. Con todo, tienen que hacer contratos específicos para la campaña porque con el personal propio no sería suficiente.

Ni el jabalí ni las plagas de insectos y malas hierbas fueron un problema este año. El gran enemigo fue el clima.

Calculan comenzar a retirar el maíz más deteriorado alrededor del 20 de agosto para que no siga perdiendo digestibilidad. Ya a finales de agosto procederán con el más crecido y luego, desde comienzos de septiembre hasta finales de octubre, irán recogiendo el de más calidad.

A estas alturas ya no se espera que aparezca ninguna plaga de hongos, hierbas o insectos y el único riesgo estaría en las tormentas de granizo que pueden dañar las espigas o en las de agua y viento que pueden encamar el maíz y dificultar mucho la recogida. Con la juncia hasta ahora no hubo grandes problemas en esta zona, como sí los hay en otras.

Héctor González. Técnico agronómico de Cobideza

Cultivan 600 hectáreas en las comarcas del Deza y A Ulloa y venden la mayor parte de lo que siembran. Son dos zonas muy diferentes. Aunque con demora, la campaña arrancó muy bien por la humedad en las fincas que dejó la lluvia de la primavera y que ayudó hasta agosto. Pero ahora estamos en la fase decisiva y parece que van a quedar por debajo de las expectativas iniciales.

Los ataques de jabalí afectan mucho más en las comarcas del norte de Galicia

Los ataques de jabalí afectan mucho más en las comarcas del norte de Galicia

Por eso, estiman unas pérdidas de forraje de un 10% en el Deza y un 20% en la Ulloa. En cuanto a grano, en el Deza pueden perder alrededor de un 15% y en la Ulloa un 25%. El principal problema es que la sequía estresa el maíz en la fase de polinización, que es crucial. Y la falta de agua hace que el grano no coja volumen. La espiga supone el 50% del peso de la planta. Si no coge volumen ahora, el rendimiento en toneladas va a bajar, por mucho que crezca la caña.

Las pérdidas en la cosecha en cuanto a grano pueden ser de un 25% en la Ulloa y de un 15% en la zona del Deza.

En el Deza un año bueno supone 40-45 toneladas por hectárea y en la Ulloa 35-40. Esas cifras ya se sabe que no las van a alcanzar este año. Las plagas afectan de forma alterna en las explotaciones. El que las tiene un año, no las tiene el siguiente. Rosquilla, mythimna y taladro son los insectos más presentes y la juncia es la principal mala hierba. Con todo, este año las plagas no afectaron de forma relevante, aunque advierten de la necesidad de controlar la expansión de la juncia y de la rosquilla.

El jabalí afecta de forma diferente según las zonas. Los primeros ataques en la siembra obligan a volver a sembrar, pero ese segundo maíz ya no tendrá el potencial que tenía el primero. Y, cuando las espigas estén formadas, llegará una segunda oleada de ataques del jabalí. Muchos ganaderos pierden más dinero con los ataques en la siembra que en el maíz ya grande.

No están por la labor de usar pasto de Sudán, sorgo o girasol ni otros forrajes alternativos para defenderse del jabalí. Únicamente se plantan en el caso de fincas malas de trabajar, muy secas, de suelos sin calidad o muy expuestas al jabalí.

Por la diversidad de fincas que manejan en Cobideza, hicieron una estimación de lo que cuesta producir una hectárea de maíz:

CUSTO MILLO CASTELAN

Estos son precios sin IVA, que para una explotación en régimen de módulos supone un 10% más de gasto. Como se ve, las diferencias entre unas granjas y otras pueden llegar a superar los 400 euros por hectárea.

La falta de mano de obra también afecta en esta cooperativa y en esta zona. La maquinaria es más sofisticada, de más tamaño y eso hace más difícil conseguir trabajadores. Hay pocos y, cualificados, aún menos. Aquí también hacen convenios con empresas auxiliares, pero esas están también con el mismo problema. En la recogida del maíz no es grave. En otras tareas sí que se comienza a notar.

La falta de mano de obra, tanto especializada como no especializada, ya comienza a ser un problema para nosotros y para las empresas auxiliares.

Se calcula que en la campaña cada máquina puede cubrir 15 hectáreas de maíz por día. Pero hay días en que no se trabaja por el clima, porque hay averías, porque hay bajas laborales…de modo que la media nunca llega a 15. Por eso cada vez hacen falta más máquinas y más trabajadores porque las cosechas son más grandes en casi toda Galicia.

Además de las 600 hectáreas en las que hace todo el proceso, Cobideza trabaja otras 300 en las que realiza la aplicación de fitosanitarios porque los propietarios no pueden acometerla, porque prefieren contratarla y centrarse en la labor ganadera o porque las máquinas de la cooperativa resultan más eficaces.

José Manuel Pérez. Gerente de Comercial Agropress

La franja costera del occidente asturiano y la Mariña interior hasta Mondoñedo es la zona en la que esta empresa gestiona alrededor de 2.000 hectáreas de maíz. 1.800 de ellas las sembraron directamente y desarrollan todo el proceso de cultivo y cosecha. Y en el resto tienen diferentes grados de responsabilidad.

Por ahora no hacen una estimación del rendimiento de esta campaña. Porque son parcelas muy diferentes en zonas muy diferentes, Y, además, la siembra duró mes y medio, de modo que en algunas áreas ya está la espiga formada y en otras aún no ha brotado. Ese estiramiento de la siembra vino provocado por la primavera lluviosa y tampoco ayudó a la cosecha.

Tener las plantaciones en la cornisa cantábrica reduce el estrés hídrico porque las temperaturas son moderadas y hay humedad en el ambiente. (José M. Pérez, Agropress)

El hecho de trabajar en la cornisa cantábrica es un pequeño alivio frente a la sequía porque las temperaturas son más moderadas que en zonas cerealeras como la Terra Chá o A Limia y porque la humedad del ambiente también rebaja el efecto de la falta de lluvia. Pero no deja de ser preocupante.

La bajada generalizada de la producción hará más difícil llenar los silos de maíz

La bajada generalizada de la producción hará más difícil llenar los silos de maíz

En Agropress creen que si hay lluvia en abundancia en agosto puede darse una cosecha normal -en el entorno de las 40 toneladas por hectárea- aunque tienen la sensación de que la sequía no va a remitir. El cereal que se sembró más tarde estará menos afectado por la falta de lluvia -porque la espiga aún no ha brotado- y, si llueve en septiembre, podrá compensar en alguna medida las mermas en el de la primera tanda.

Detectan que los ataques de jabalí van a más todos los años. En algunas zonas trabajan con los cotos para prevenir daños y eso da resultado, pero ocupan poco espacio. En el resto hay muchos problemas. La franja costera asturiana tiene muchas áreas donde la caza está prohibida y eso afecta negativamente. Aseguran que, a estas alturas de la campaña, las cifras ya son preocupantes.

El jabalí es una gran amenaza porque en muchas zonas no se puede cazar y ya ataca desde la siembra.

Hasta en cerca del 8% de las hectáreas fue preciso hacer resiembras porque el jabalí se llevó por delante el maíz recién plantado. Además de disparar el gasto, volver a sembrar implica que el segundo maíz vendrá más tarde y con menos calidad que lo esperado inicialmente. También creen que hubo parcelas que no se resembraron por ahorrar y habría sido mejor volver a plantar la semilla porque los resultados van a ser malos.

En esta zona no detectaron apenas afectación por insectos en las plantaciones. Tan solo en fincas de poca calidad y que se sembraron muy tarde hubo pequeños brotes. En cuanto a las malas hierbas, tampoco fue un año problemático porque los fitosanitarios se aplicaron correctamente y en el momento oportuno. En cuanto a plagas, pues, consideran que se trata de un año bueno.

El coste medio por hectárea no está definido. Porque la tipología de terrenos, climas y granjas es muy amplia y resulta imposible fijar los criterios. Lo que sí apuntan es que una hectárea en la que suponga 1.500 euros puede ser más barata que una de 1.100. Porque la cantidad y calidad de maíz son mayores y compensan la diferencia. Sin olvidar que puede haber diferencias de hasta 600 kilos de abono orgánico por hectárea.

La falta de mano de obra también se da en esta zona y en esta empresa. En los momentos de picos de trabajo hay que contratar y no siempre se encuentran recursos humanos. Además, el perfil que se busca ahora es muy diferente del de hace cinco o seis años. Hoy hay que tener mentalidad y conocimientos digitales. Así, siendo ya escaso el mercado, aún se complica más.

Adrián Cundíns. Ganadero e Ingeniero Agrónomo

Junto con sus hermanos, tiene una explotación en el ayuntamiento de Zas y hace asesorías como ingeniero por diferentes zonas de Galicia, por lo que conoce de primera mano lo que se está haciendo y lo que está sucediendo con el maíz. Es el más optimista de todos los técnicos con los que hablamos.

En su área -Costa da Morte, Xallas, Barcala- percibe un crecimiento de la superficie sembrada de maíz. Porque las explotaciones son cada vez más grandes y buscan tener la mayor autonomía forrajera y poder controlar mejor esa parte de los costes de alimentación. Granjas con más vacas y con más terreno para cereal.

En la zona de Zas están también a la expectativa de lo que suceda hasta mediados de agosto. La campaña comenzó bien, demorada y obligando a ir a ciclos cortos, pero bien. Hasta finales de julio, las condiciones eran las mismas que en 2023, cuando hubo una cosecha histórica -con una media de 60 toneladas por hectárea-. El maíz evolucionó muy positivamente hasta la floración ayudado por el clima. La única pega es que también ayudó a las malas hierbas, que vinieron con mucha fuerza.

Si la combinación nordeste + calor da una tregua, podemos tener una muy buena cosecha en cuanto a calidad y cantidad. (Adrián Cundíns, ganadero e ingeniero agrónomo)

Esperan una cosecha buena si la combinación viento nordeste + calor da una tregua, porque esa es la fórmula más estresante para el maíz cuando hay sequía. También esperan una cosecha adelantada porque se trata de plantaciones de ciclos cortos y el calor acelera los procesos. Podría haber menos toneladas que hace dos años pero no se bajaría ningún parámetro de calidad. Lo que se está notando es la diferencia de calidad y capacidad entre unas fincas y otras.

Las plagas de insectos no afectaron, como sí lo hicieron otros años. La juncia la tienen bastante controlada pero la setaria les está causando serios problemas porque no consiguen atajarla a tiempo ni hay un fitosanitario totalmente eficaz.

Pero el gran problema de plagas lo tienen con el jabalí. Los animales ya atacan desde la siembra hasta que las espigas empiezan a brotar y cuando ya están crecidas. Hay zonas de Galicia donde el jabalí está haciendo inviable el cultivo del maíz y esperan que eso no suceda aquí.

Cundíns cree que los ataques con el maíz crecido son peores que en la siembra. Porque aunque volver a sembrar suponga un coste añadido muy elevado, los ataques al final echan a perder meses de trabajo y tienes que ir al mercado a conseguir lo que se perdió por el jabalí.

En la Costa da Morte el maíz resiste mejor los efectos de la sequía y el calor

En la Costa da Morte el maíz resiste mejor los efectos de la sequía y el calor

El coste por hectárea lo sitúan entre 1.700 y 2.300 euros. Porque contemplan un incremento en la cotización de todos los parámetros que intervienen en el proceso. Y también incluyen más parámetros de los que se hacen en el cálculo estándar (coste de oportunidad, mejoras tecnológicas de las máquinas que repercuten en el precio…).

La falta de trabajadores llegó también aquí. El tamaño de las explotaciones llevó bien a contratar todo el laboreo del maíz, bien a contratar una parte, bien a compartir tareas. Por ejemplo, puede ser que estén trabajando al mismo tiempo una cosechadora de la casa y una de una empresa de servicios. Y tanto en las granjas como en las empresas hay escasez de mano de obra.

Igual que en otras zonas, la recogida del maíz no será problemática porque es muy espaciada en el tiempo -aunque los trabajadores tendrán que hacer muchas horas para recogerlo todo- pero sí que se contemplan problemas cuando llegue la campaña de la hierba o la propia siembra del maíz pueda darse que todo el trabajo se concentre en pocos días a causa del tiempo.

En esta zona los efectos de la sequía llegan más tarde y podemos tener una buena campaña aunque en el resto de Galicia sea mala.

Por otro lado, también perciben ese cambio en el perfil del personal que se precisa. Tiene que estar preparado para las tecnologías digitales que cada vez incorporan en más cantidad y con más precisión las máquinas agrícolas.

Esta es la zona donde la sequía menos afecta y donde sus efectos se notan más tarde. Por eso, cuando en otras partes tienen un año catastrófico, aquí es un año normal. La evolución de agosto tendría que ser muy atípica para que se hable de una mala campaña. Con todo, creen que las malas cosechas dejaron de ser cíclicas. Antes era una de cada diez y ahora pueden venir varias seguidas.

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