
Mónica García, durante su intervención en las Jornadas de Anembre en Zamora
Los IV Encuentros Ibéricos de Calidad de Leche, celebrados en Zamora en la última semana de enero y organizadas por Anembe y el Conselho portugués de Saúde do Úbere, abordaron distintas estrategias y métodos de trabajo para reducir la incidencia de mamitis en granjas de leche con distintos sistemas de ordeño: sala convencional, robot de ordeño y granjas XL.
La primera de las mesas, moderada por Carlos Noya, se centró en el trabajo en ganaderías convencionales, con la experiencia de Mónica García, del Centro Veterinario Meira, en explotaciones de la provincia de Lugo, y de João Sousa, del laboratorio Segalab, ubicado en Argivai (Portugal).
La detección precoz de mamitis subclínicas, el entrenamiento de las rutinas de ordeño, o aspectos como cómo comunicar las incidencias y recomendaciones a los responsables de la explotación son aspectos clave para una correcta salud de ubre.
Ordeño en sala: más estrés de manejo pero mayor detección de mastitis clínicas
Mónica García contó a los asistentes, llegados de toda España y Portugal, cuál es el sistema de trabajo del centro veterinario Meira en materia de calidad de leche.
“Normalmente trabajamos con un contrato y una cuota mensual y hacemos visitas mensuales o bimensuales a las explotaciones. A mayores de estas visitas periódicas, hacemos visitas puntuales cuando nos llama el ganadero por algún problema en la granja”, indica.
Tenemos que explicar al dueño y a sus trabajadores cómo hacer las cosas y por qué
El trabajo en granja consiste tomar muestras, observar el ordeño y revisar la máquina. “Miramos si hay caídas de vacío o si hay sobreordeño. Nosotros no cambiamos la máquina, pero hablamos con el ganadero para que hable con el técnico del sistema de ordeño para que varíe los parámetros necesarios”, explica. “Después, al terminar el ordeño, nos damos una vuelta por la granja para revisar estado de las camas, bebederos, silos, etc”, añade.
Un equipo formado por 3 de los 13 veterinarios de la empresa se encargan del área de calidad de leche, llevando un total de 160 granjas, con 116 vacas de media cada una.
En cuanto a las tipologías de sistemas de ordeño, el 13% están en plaza fija (sobre todo explotaciones pequeñas sin relevo que están esperando la jubilación), y un 27% ordeñan ya en robot (entre 1 y 5 robots), un porcentaje que está aumentando, explicó Mónica.
El ordeño en sala provoca mayor estrés por manejo en los animales y la existencia de una limitación en el número de ordeños, que pueden ser 2 o 3. En la parte positiva, hay mayor detección visual de cojeras y mastitis clínicas, pero también mayor fatiga laboral.
La necesidad de tener datos para tomar decisiones

Público asistente a los IV Encuentros Ibéricos de Calidad de Leche
El 80% de las explotaciones en las que el Centro Veterinario Meira hace calidad de leche están en Control Lechero. “En las explotaciones que tenemos en Control Lechero hacemos un trabajo previo en oficina. Somos conscientes de que tenemos que cambiar la forma de trabajar, ir menos a los ordeños y trabajar más con datos en la oficina. Nuestro trabajo es un trabajo continuo de seguimiento. El ganadero quiere estar tranquilo y saber que si salta un problema con una analítica va a estar cubierto”, afirma.
“En el seguimiento de cada animal decidimos descartes, momento del secado, etc. Trabajamos con índices objetivos, como mantener la prevalencia de mamitis por debajo del 20%. En mamitis subclínicas en lactación tratamos lo menos posible con antibiótico. Si vemos que con antiinflamatorio va mejorando y la vaca está bien no aplicamos antibiótico. Si el recuento de células en tanque es bajo, en lactación no merece la pena tratarlas con antibiótico porque el porcentaje de curación de vacas en producción es bajo. En esos casos esperamos al secado para tratarlas. En secado selectivo, si los recuentos celulares en tanque son bajos, van solo con antiinflamatorios también. Para nosotros las vacas problema son las que están por encima de 200.000 células”, detalla Mónica.
En animales comprados hacemos una PCR
“En las explotaciones que no están en Control Lechero disponemos muchos menos datos. Suelen ser explotaciones pequeñas y muchas de ellas están en plaza fija. En esos casos hacemos test de California a todas las vacas”, indica.
En el caso de la bacteriología, “Si se produce un aumento, analizamos si el problema está en la sala de ordeño o en el tanque de refrigeración y elaboramos un informe con recomendaciones. Existe una incidencia clara en la bacteriología de la temperatura de lavado de la sala de ordeño. Yo procuro que la temperatura llegue a los 60 grados y que se mantenga por encima de los 40 grados durante todo el proceso de lavado. El lavado es una combinación de tres factores: fuerza del agua, temperatura y concentración del producto utilizado”, explica.
Rutina de ordeño: vaca bien ordeñada en el menor tiempo posible
“Nuestro trabajo no es solo hacer tests de California y analíticas. Trabajamos con datos y con personas (ganaderos y trabajadores), a los que tenemos que explicar cómo hacer las cosas y por qué”, añade. “Por eso una de las cosas fundamentales en las que nos vamos a fijar es en cómo hacen la rutina de ordeño, porque a la vaca la hay que ordeñar bien en el menor tiempo posible”, insiste.
La rutina de ordeño debe estar estandarizada y debe estar escrita y visible en la sala de ordeño
“Si trabajamos con varias personas ordeñando, debemos implementar una buena rutina de ordeño que todos la puedan aplicar. Tiene que estar estandarizada y debe estar escrita y visible en la sala de ordeño”, recomienda.
Con todo, advierte de la necesidad de establecer una rutina individualizada para cada granja y de evaluar periódicamente su cumplimiento. “El ordeño convencional depende mucho de la mano de obra, por lo que las rutinas de ordeño deben ser entrenadas. Si la sala está informatizada nos da datos de rutina de ordeño y podemos comparar a los distintos operarios. Si mejoramos el entrenamiento del personal mejoraremos la eficiencia del ordeño”, asegura.
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