“Las campañas contra el consumo de lácteos parten de una base pseudocientífica”

Entrevista a Pilar Matía, coordinadora del Grupo de Nutrición de la Sociedad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de la Comunidad de Madrid. Recientemente participó en las Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro.

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“Las campañas contra el consumo de lácteos parten de una base pseudocientífica”

Pilar Matía

El descenso del consumo de leche en España es una preocupación del sector lácteo, con caídas importantes, sobre todo en la leche líquida entera, y principalmente en las nuevas generaciones. Sus causas y sus consecuencias fueron analizadas en las jornadas de Seragro por la endocrinóloga Pilar Matía Martín, coordinadora del Grupo de Nutrición de la Sociedad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de la Comunidad de Madrid. 

¿Por que se está denostando en los últimos años el consumo de leche y de derivados lácteos?
Hay una corriente muy naturalista en toda la sociedad, de forma que todo alimento que es más natural, que no se procesa y que no se trata parece que es más recomendable. En este sentido, se han favorecido más las bebidas de leches vegetales, que están al alza.

Por otra parte, hay mucha literatura en la que con una base muy pseudocientífica se hacen afirmaciones que calan muy hondo en la población. Además, cada vez más hay un tendencia mayor a diagnosticar intolerancia a la lactosa, a veces sin test bien establecidos, que está provocando que mucha gente deje de tomarla. Es decir, a partir de informaciones parciales se está confundiendo a la población en lo relativo al consumo de leche.

Los críticos con el consumo de leche de vaca dicen que tomar leche después de la lactancia es algo antinatural..
El consumo de leche empezó desde que el hombre empezó a ser ganadero y de eso ya hay testimonios en Mesopotamia. Por tanto, parece poco probable que un producto cuyo consumo ha estado vigente durante miles de años sea malo para la salud. De hecho, en los países del Norte de Europa, con un gran desarrollo económico y buena esperanza de vida, el consumo de leche es de los más elevados.

¿Que hay de mito y de realidad en la creciente intolerancia a la lactosa?
Existe esa intolerancia pero es muy variable según las áreas geográficas del mundo. Existen dos teorías: que algunas poblaciones humanas desarrollaron el gen de la lactasa y eso les permitió seguir consumiendo leche y consumirla de forma habitual, sobre todo en períodos de hambruna. La otra es que de forma general, esa mutación en la persistencia de la lactasa a largo plazo también produjo algunos beneficios para una estirpe de seres humanos que se mantuvieron más tiempo.

“Hay un tendencia a diagnosticar intolerancia a la lactosa, a veces sin test bien establecidos”

Es verdad que existe gran variedad geográfica de intolerancia a la lactosa y existe también alguna intolerancia a la lactosa congénita, que es muy poco frecuente. La lactasa, esa encima que rompe la lactosa, se va perdiendo a lo largo de la edad, pero cantidades moderadas de lactosa se pueden consumir.

En países de nuestro entorno se habla de intolerancia a la lactosa del 40-50%, con un 20-40% en el norte de España y Europa y un 40-60% en el sur de España. Pero los test no son fáciles de realizar y la intolerancia no siempre es total. Es decir, un 50% de actividad de lactasa ya permite tomar lactosa. Y en países de Asia y del sur del continente africano, en los que no es habitual consumir leche de animales, la prevalencia de la intolerancia puede subir a más del 80%.

¿Que beneficios aporta a la salud el consumo de leche?
La leche para nosotros, en Europa, es la principal fuente de calcio. En general, hay diferentes recomendaciones por grupos de edad. Así, durante la infancia y adolescencia es otra fuente de nutrientes muy importante. Una vez que se ha establecido el pico de masa ósea en la edad adulta ayuda a mantenerlo y en personas mayores proporciona una cantidad importante de proteínas y de agua, algo importante ya que muchos pacientes mayores no se hidratan bien ya que no tienen sed.

“Es muy importante el consumo de leche por su aporte de calcio y de proteínas de alto valor”

En resumen, la leche aporta sobre todo calcio y proteínas de alto valor biológico que en la edad adulta se puede compensar de otra manera, pero que en grupos de edad definidos -infancia, adolescencia, personas mayores- es muy difícil.

Por eso, se debe incidir en el consumo de leche en la adolescencia, en el embarazo y la lactancia, en mujeres a partir de la menopausia y en personas mayores.

Otra crítica que se hace a los lácteos es que son perjudiciales para el colesterol y enfermedades cardiovasculares ¿Que hay de cierto?
En principio, no hay una evidencia total. Lo que no podemos ir es en contra de las guías de práctica clínica habitual y de lo que no dicen las grandes entidades científicas, que nos recomiendan en pacientes con riesgo cardiovascular consumir lácteos, pero sobre todo desnatados.

Sí que es verdad que estudios que se están realizando a nivel preliminar concluyen que la grasa de la leche no resulta tan perjudicial para la composición de lípidos en nuestro organismo y que no aumentan el riesgo vascular. En todo caso, de momento no podemos recomendar, hasta que se realicen estudios con mayor evidencia clínica, el consumo de leche entera para los pacientes con riesgo cardiovascular. En estudios con derivados lácteos como leches fermentadas si se ha observado una reducción del riesgo cardiovascular en algunos contextos.

Por otra parte, un patrón dietético muy recomendado es el consumo de frutas y verduras con lácteos desnatados, ya que en los pacientes se observó una reducción de la presión arterial.

Por último, ¿Que les dirías a aquellas personas que aseguran que el consumo de lácteos es perjudicial y antinatural en el ser humano?
La leche es un producto que tiene muchos nutrientes, que se puede tomar de muchas maneras y adaptados a distintas edades. Es un alimento más, que se debe consumir en una dieta equilibrada y saludable, y probablemente en el futura se descubran aspectos más beneficiosos de su consumo.

Y en el aspecto de la nutrición clínica, la leche es una muy buena fuente de nutrientes y de fácil acceso para personas enfermas.

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