De las 22 carpinterías de ribera que llegó a tener Moaña, no queda ninguna, pues las embarcaciones tradicionales en madera fueron sustituidas mayoritariamente en las últimas décadas por opciones de poliéster o metal. La reciente rehabilitación de las carpinterías de Casqueiro y Carlagho, en el paseo marítimo de Moaña, es una oportunidad para conocer el patrimonio de las embarcaciones tradicionales en madera, y también la arquitectura de unas edificaciones tradicionales que estaban hechas mayormente de madera y piedra.
Hablamos en primer lugar con Pablo Martínez, expresidente de la asociación Sueste, para conocer más sobre las carpinterías de ribera de Moaña.
– Háblanos sobre la historia de las carpinterías de ribera rehabilitadas en Moaña.
Son dos las carpinterías de ribera rehabilitadas: la de Casqueiro, que es donde nos encontramos actualmente, y la de Carlagho, que veremos posteriormente.
La concesión es del año 1942, concretamente de diciembre, y se le concedió a dos señores que decidieron entre ellos hacer un reparto del espacio: por un lado Riobó y por otro lado la que conocemos como Carlagho. Y la suerte que tuvieron ambos fue dispar. Casqueiro trabajó muchos años construyendo barcos, mientras que en el caso de Carlagho tuvo que emigrar a Brasil. Después, el hijo mayor retomó la construcción de embarcaciones, pero ya con embarcaciones de poliéster. Había una tercera nave y un taller de herrero que desaparecieron.
Estas carpinterías, en el caso de la de Carlagho, las estuvimos usando desde el año 2000 aproximadamente, un grupo de personas que nos dedicamos a las embarcaciones de madera y posteriormente fundamos la Asociación Sueste.
La carpintería de Casqueiro la empleamos a partir del año 2009 aproximadamente.
– ¿Qué embarcaciones se hacían en esas carpinterías?
Estas dos carpinterías, especialmente la de Riobó, se dedicaron a la construcción de embarcaciones de madera. Como es lógico, son carpinterías de madera, astilleros de ribera, y se dedicaron especialmente a la construcción de embarcaciones para la pesca, sobre todo la pesca de la sardina.
No debemos olvidar que aquí en Moaña, en el siglo pasado, entre 1940 y 1970, hubo una flota pesquera importantísima. Hablamos de una flota de algo más de cien barcos. Barcos de ardora, como algunos de los que podemos ver en estas fotografías. Barcos que, algunos de ellos, se construyeron aquí. También se hizo algún barco que posteriormente sirvió para el transporte de pasajeros en nuestra ría. Y luego, se construyeron bateas del segundo tipo que hubo, que eran las bateas de cajón.
– ¿Qué uso se les da a las carpinterías rehabilitadas?
La carpintería de ribera de Riobó-Casqueiro ahora mismo está ocupada por una serie de piezas de una asociación, que fueron marineros profesionales y que están en la búsqueda de conseguir un museo del mar para Moaña. Tienen maquetas, algunas de bastante valor, y una serie de fotografías que son de la asociación Nós, que se las cedieron para esta musealización.
Este es un local para uso múltiple: conferencias, conciertos, exposiciones… Puede servir de aula. Este es el uso que se le da a este astillero, mientras que el astillero de Carlagho está como museo vivo, es decir, allí hay una serie de embarcaciones, algunas en proceso de rehabilitación y otras guardadas. Pueden acceder personas y entidades pidiendo permiso.
– ¿Cómo fue el proceso de rehabilitación de las carpinterías para espacio museístico?
Fue un proceso largo en el tiempo. Hubo un momento en el que se quiso realizar un paseo marítimo, al que la asociación Sueste no se oponía en absoluto, pero lo que buscamos desde un primer momento fue la rehabilitación y la puesta en valor de estas carpinterías de ribera. Esto creó un conflicto social en Moaña bastante grande, y aún arrastramos las consecuencias.
En 2017, la Asociación Sueste solicitó a la Xunta de Galicia el inicio de la incoación del expediente de catalogación de las carpinterías. Este expediente lo inició la Xunta de Galicia en diciembre de 2016 y fue aprobado y catalogado en 2017.
Justo unos días antes de esa misma publicación de la catalogación fue cuando le prendieron fuego a este astillero, lo que también afectó al otro. Este astillero (Casqueiro/Riobó) quedó absolutamente quemado. Solo se mantuvieron sus paredes de piedra. El otro astillero (Carlagho) también fue bastante dañado, pero aguantó porque el fuego se originó en este y pasó al otro.
Posteriormente, el Ayuntamiento hizo una solicitud a la demarcación de Costas para hacerse con estos terrenos, solicitando financiación para las rehabilitaciones de las carpinterías a distintos organismos públicos, como la Diputación de Pontevedra, consiguiendo financiación para esta rehabilitación, que es la que tenemos ahora mismo.
Fue inaugurado recientemente. Estamos en los inicios de su uso. Lo importante es la puesta en valor de estos astilleros y que los jóvenes de los colegios puedan venir aquí a ver cómo eran las embarcaciones tradicionales e incluso cómo se rehabilitaron y cómo fueron hechas. Es un programa que tenemos en colaboración con el Ayuntamiento de Moaña para realizar estas visitas.
– ¿Cuál es la situación actual de las carpinterías de ribera?
Realmente quedan muy pocas carpinterías de ribera en madera. Pienso que aquí, en la ría de Vigo, queda una en la zona de San Adrián (Vilaboa). En la ría de Pontevedra creo que no queda ninguna, en la ría de Arousa hay dos, un par de ellas en la ría de Muros y debe quedar también una carpintería en el norte de Galicia…
Quedan pocas. Es decir, las carpinterías en unos casos derivaron a otro tipo de construcciones, como puede ser el poliéster o incluso el hierro. Otras desaparecieron. Es un trabajo que no tiene continuidad y que, precisamente, la labor que hacemos las asociaciones, como nuestra Asociación Sueste, es el mantenimiento de esa cultura y la puesta en valor de esa cultura, de las carpinterías de ribera y de los barcos.
Y no solo los barcos y la madera, sino también todo lo relacionado con ellos: la historia, la cultura, la etnografía, la música, etc. Todo lo que tenga relación con los barcos y con las carpinterías de ribera, para nosotros tiene un gran valor.

Interior musealizado de una de las carpinterías
– ¿Y cómo fue el pasado de las carpinterías de ribera en Moaña y en el Morrazo?
En Moaña, carpintería de ribera en activo no queda ya ninguna. Fue una villa donde tuvimos muchas carpinterías. Tenemos ahora mismo catalogadas unas 22 carpinterías de ribera que hubo aquí en el municipio de Moaña, pero en activo realmente no queda ninguna.
En el Morrazo continúa una que realiza trabajos de rehabilitación y reconstrucción de bateas de madera; es una carpintería que se encuentra en el municipio de Vilaboa, concretamente en San Adrián. Salvo eso, prácticamente no queda ninguna porque el mundo de la pesca ha ido cambiando muchísimo a lo largo de estos últimos años.
Moaña tuvo una gran flota pesquera que fue desapareciendo paulatinamente porque los marineros moañeses se fueron a la pesca de altura o después a las plataformas petrolíferas, abandonando la pesca de litoral, eliminando la demanda de construcción de nuevos barcos y las carpinterías no tenían suficiente trabajo para poder mantenerse.
Otras carpinterías evolucionaron hacia la construcción en poliéster, incluso en hierro, y actualmente sí siguen trabajando, pero las de carpintería de ribera tienden a desaparecer…
– ¿Qué tipo de embarcaciones se hacen o se reparan hoy en día en madera?
Se repara algún barco de madera y alguno puntual también se construye, pero las nuevas embarcaciones generalmente son de poliéster o hierro. Aún quedan barcos de madera y yo espero que en un futuro más o menos próximo se vuelva también a la carpintería de ribera.
Barcos de madera aún se conservan navegando, algunos están trabajando y siguen en activo como barcos pesqueros, barcos bateeiros…
Que no se construya en madera es una cuestión puramente económica; es decir, el mantenimiento de un barco de madera es más costoso que el de un barco de poliéster. De ahí que la construcción en madera haya entrado en declive, y por eso la Asociación Sueste, junto con otras asociaciones, estamos empeñados en mantener viva esa profesión, como la de las embarcaciones tradicionales de madera.

Algunas de las embarcaciones guardadas en uno de los astilleros rehabilitados
– ¿Con qué maderas se trabajaban los barcos en las carpinterías de ribera?
Los barcos que eran de madera normalmente estaban construidos en roble y eucalipto para ciertas partes, pero sobre todo, en la mayor parte, especialmente el forro, se utilizaba el pino del país.
En cuanto al patrimonio flotante de embarcaciones tradicionales de madera, ¿los marineros y la vecindad de Moaña conservan este tipo de embarcaciones?
La mayoría de las embarcaciones en madera que se conservan son para ocio. Algunas fueron rehabilitadas y otras fueron construidas nuevas, y lo que hacemos aquí es su mantenimiento, su rehabilitación o incluso reconstrucción. Lo hacemos porque nos gusta y, como comentaba antes, tenemos un programa para que los jóvenes de los colegios de la zona puedan visitarlas y ver las embarcaciones típicas que teníamos aquí y que esta cultura no desaparezca. Ese es nuestro objetivo. Si lo conseguimos un poco, para nosotros sería una gran satisfacción.
Como comentábamos antes, quedan también embarcaciones aún en activo, como barcos bateeiros o pesqueros. Son principalmente embarcaciones menores como estas que tenemos aquí guardadas.
El proceso de rehabilitación: respeto a las edificaciones originales y búsqueda del consenso social
Los arquitectos Iago Fernández y Óscar Fuertes diseñaron un proceso de reconstrucción de las carpinterías basado en madera de pino y piedra, los materiales originales de las edificaciones. Hablamos con Iago Fernández sobre ese trabajo.
– Cuéntanos cómo fue el proceso de diseño de la rehabilitación de las carpinterías de ribera de Moaña.
Fue un proceso bastante largo y nos basamos mucho en la tesis doctoral de mi socio, Óscar Fuertes (“La carpintería de ribera en Galicia: la recuperación de sus arquitecturas”). Hicimos una labor de investigación documental para saber cómo era ese edificio y plantear esta reconstrucción, teniendo en cuenta los posibles nuevos usos que se le podrían dar, sobre todo a nivel cultural.
A nivel social, nos encontramos con que había dos posturas un poco enfrentadas. Patrimonio exigía la recuperación integral de lo que se había perdido. Pero Costas y la población estaban exigiendo dejar ese espacio de tránsito libre para el paseo marítimo.
Entonces, en el proceso de diseño, intentamos llegar a un consenso entre Patrimonio, Costas y la población de Moaña para alcanzar una solución que respetase todos estos puntos de vista, dejando continuidad al paseo y manteniendo la identidad y la volumetría general de los edificios.
– ¿Qué maderas empleasteis, tanto en el interior como en exteriores?
En cuanto a las maderas, el criterio fue usar el mismo tipo de maderas que ya había allí con anterioridad. Entonces, decidimos utilizar pino, que era la madera que se usó en este tipo de construcciones. Queríamos usar solo pino gallego, pero no fue posible en las piezas de mayor tamaño, y por eso tuvimos que recurrir a un pino que nos garantizara un comportamiento más fiable a largo plazo en la estructura, recurriendo al pino silvestre de Pino Soria.
Intentamos por todos los medios utilizar pino gallego, pero por las dimensiones que tenían tanto las columnas como las vigas y los pilares del astillero, no fue posible. Consultamos muchos aserraderos dentro del mundo de la madera y no había posibilidad, pues nadie corta la madera de pino gallego en estas longitudes, y por eso tuvimos que recurrir a madera de Pino Soria, que tenía la longitud que necesitábamos y se trata de madera de calidad.
Considerábamos que teníamos que utilizar madera maciza, no queríamos utilizar laminados.
– ¿Y en exteriores?
En cambio, en lo que son las fachadas, los acabados del entablado sí que son todo pino gallego al 100 %. Es de un aserradero de Ponteareas, Hermanos Castro, porque nos garantizaba que la madera llevaba un tratamiento incoloro y para clase 3, adecuado al ambiente marino en el que está la carpintería.
Tanto en la estructura como en las fachadas nos interesaba un tratamiento incoloro porque queríamos dejar la madera con ese acabado casi natural que tiene, ya que así se respeta la apariencia original que tenía en su momento la carpintería.
– ¿Qué tratamientos lleva la madera y qué mantenimiento necesitará?
Utilizamos tratamientos contra insectos xilófagos y la pudrición; para el tipo de exposición que tiene la madera es suficiente… Después se le aplicó un lasur incoloro para que aguante más, pero se asume que esta madera con el tiempo va a perder el color. Es un proceso lógico que creemos que tiene que ser así en este tipo de edificios.
También es importante destacar el objetivo de mantenimiento a largo plazo. Estas fachadas no requieren lijado, simplemente limpieza. Se puede limpiar la fachada con agua a presión, un cepillado y después se pueden volver a aplicar los tratamientos. La intención es minimizar en la medida de lo posible el mantenimiento del edificio a largo plazo.

Vista aérea de los dos astilleros rehabilitados en Moaña
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