“Las cooperativas tendrán que estar preparadas para dar soluciones a las necesidades de unos socios cada vez más profesionalizados”

Higinio Mougán Bouzón (Vedra, 1959) se acaba de jubilar tras una trayectoria como gerente de AGACA desde 1987. Figura clave en el desarrollo del cooperativismo agroalimentario gallego, repasamos con él su andadura laboral, la historia de las cooperativas en Galicia y lo que puede ser el futuro para el sector. Un recorrido desde los primeros proyectos parroquiales hasta el empleo de la Inteligencia Artificial

Higinio Mougán.

Higinio Mougán.

— Cuéntanos quién es Higinio Mougán…

Nací en Vedra en 1959 y estudié Ciencias Empresariales en Santiago de Compostela. Al acabar los estudios trabajé en banca, que creo que no era lo mío, y en diferentes proyectos de asesoría. Y también hice mis pinitos en informática, que comenzaba a llegar a Galicia.

En el momento en que se creó la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (AGACA), yo estaba haciendo un pequeño estudio sobre el cooperativismo en Galicia. Entré en contacto con el primero consejo rector y ya fui contratado a finales de 1987. Estuve de gerente hasta hace pocas semanas, cuando pasé a adjunto a la presidencia como paso previo a la jubilación.

Tal vez no tenía en mente dedicar casi toda mi trayectoria laboral al cooperativismo. Nunca sabe uno. Pero estoy orgulloso de haberlo hecho y de poder participar acompañando a los socios de las cooperativas —que son quienes realmente importan— en todo este camino.

— ¿Cuál era la situación del sector cooperativo de aquella, teniendo en cuenta que había muchísimos más productores pero el cooperativismo era solo incipiente?

No era una situación fácil. En el proceso constitutivo de AGACA solo participaron 11 cooperativas. Apenas había información, no existían los teléfonos móviles, las carreteras eran muy antiguas y en buena parte del rural ni siquiera había electricidad. Y, sin embargo, el número de productores era infinitamente mayor que el de ahora. Solo ganaderos de leche había cerca de 100.000.

Estoy orgulloso de haber trabajado todos estos años mano a mano con los socios de las cooperativas, que son su alma

Aun así, quisimos radiografiar el sector y conocer todas las cooperativas. Para buscar mejoras técnicas que las hicieran más rentables. Tuvimos que recorrer Galicia manteniendo reuniones siempre bien entrada la noche, que era cuando labradores y ganaderos podían reunirse. Fue un momento de mucho y muy duro trabajo pero era imprescindible que nos reuniéramos cara a cara con los productores.

Por otro lado, las cooperativas no gozaban de buena imagen por aquel entonces. Había habido episodios de fraude vinculados a algunas de ellas. Y luego faltaba colaboración. En un mismo ayuntamiento podía haber hasta tres o cuatro cooperativas. Lo que se hizo en muchos casos fue constituir asociaciones que, realmente, funcionaban como cooperativas. Pero no querían que se mencionase la palabra “cooperativa”.

La normativa del anterior régimen no era todo lo operativa deseable y tardó en modificarse. Por ejemplo, en muchas cooperativas el reglamento establecía la figura del “consiliario”, que tenía un enorme poder de decisión y generalmente recaía en el cura de la parroquia o en alguien procedente del sindicato vertical, las famosas Cámaras Agrarias. Ojo, que hubo párrocos que hicieron una labor encomiable. Pero eso no era normal para el objetivo de profesionalizar.

Cuando yo comencé, las cooperativas no tenían buena imagen y tuvimos que hacer mucha labor didáctica y divulgativa

Las cooperativas de hace 40 años eran pequeñas y centradas en el aprovisionamiento. Pero ya había un interés grande por la comercialización conjunta y la negociación directa. Recuerdo que en aquel momento el sector de la huerta era muy activo y formado por gente muy joven llena de inquietudes. También los de la leche, vino y concentrados. Todo rudimentario pero con ambición de mejora.

El ex gerente de AGACA pone en valor la amplia cantidad y la calidad de los servicios que ofrecen las cooperativas gallegas

El ex gerente de AGACA pone en valor la amplia cantidad y la calidad de los servicios que ofrecen las cooperativas gallegas

— ¿En qué consistió principalmente tu trabajo en aquellos primeros tiempos?

Por el día me tocaba cumplir con las tareas administrativas y de gestión propias del cargo. Y, por las noches, teníamos que andar de un sitio para otro manteniendo reuniones, como ya dije. Hubo muchas noches de acostarse a las 3 o a las 4 de la mañana porque las reuniones con los consejos rectores eran lejos. Fue una época de locura pero tenía que ser así.

Porque la gente necesitaba información y confianza. Nosotros hacíamos una labor divulgativa e incluso sociológica. Eso solo se podía hacer de una manera calmada, sentándose con la gente, explicándole lo mejor posible las opciones y, sobre todo, escuchándola.

A pesar de todas las carencias e dificultades que había por aquel entonces, lo que no faltó en ningún momento fue el entusiasmo de los socios y rectores por hacer algo nuevo y diferente. Por eso, y visto el nivel actual de profesionalización, creo que las cosas se hicieron razonablemente bien.

— Hoy las cooperativas están altamente profesionalizadas. Supongo que algo tuviste que ver…

El alma de las cooperativas son sus socios. Ellos son los que marcan el presente y el futuro. Partiendo de esa base, hay que señalar que el perfil de los socios y de las explotaciones cambió radicalmente en estos 40 años.

Recuerdo ir a las primeras granjas que juntaron 100 vacas de leche a principios de los años 90. Algo impensable solo unos años antes. Hoy ya hay cientos de ellas. Y lo mismo sucede con las bodegas y la producción de vino. Toda la producción se incrementó.

Las cifras muestran que las cooperativas sirvieron para aumentar enormemente la producción agroalimentaria gallega

Claro que las exigencias también fueron cambiando. Hoy estamos en modelos de precisión en los que son necesarias herramientas digitales y un control extremadamente riguroso de todo lo que se hace. Se tiene que afinar mucho en sanidad, alimentación, fertilización… todo se mide al milímetro. Antes había un margen de error tanto en la producción como en los costes. El famoso “más o menos”.

Y, sobre todo, por aquel entonces sobraba mano de obra y hoy prácticamente no la hay. Las familias eran grandes y siempre había abuelos, abuelas y tíos para echar una mano y que vivían de la granja. Incluso vecinos, llegado el caso. Hoy eso se perdió por completo, lo cual es uno de los problemas más graves del sector primario.

La transformación radical del sector lácteo gallego vino de mano de las cooperativas, según Mougán

La transformación radical del sector lácteo gallego vino de mano de las cooperativas, según Mougán

Un ejemplo de transformación muy claro lo tenemos en el sector lechero. Cuando había cerca de 100.000 explotaciones producíamos la mitad de leche que la que producimos hoy en día con solo algo más de 5.000 granjas.

— La relación del sector primario gallego con la Unión Europea (UE) siempre tiene luces y sombras. ¿Cómo viviste tú esa relación?

Hay que reconocer que la entrada en la UE fue una palanca de desarrollo para la agricultura y la ganadería gallegas. Eso es así. Pero, al mismo tiempo, también supuso la creación de una serie de trabas y requerimientos burocráticos demasiado pesados.

En mi opinión, la entrada de España en la UE en 1986 llegó unos seis años más tarde de lo que sería deseable. Porque en 1980 el sector primario estaba en una fase expansiva en Europa y podríamos haber aprovechado esa expansión.

Creo que la entrada de España en la Unión Europea llegó con retraso y no se pudo aprovechar la fase expansiva de 1980

Además, las reconversiones que tuvo que hacer el sector entre 1986 y bien entrado el siglo XXI habrían sido menos traumáticas. En fin, eso ya no tiene remedio y se hizo lo posible por sacar partido de lo que la UE ofrecía. Aunque no fue fácil.

Por ejemplo, la cuota láctea gallega era claramente insuficiente para el potencial que tenía el sector en Galicia. Aquello llevó a un sistema de compra-venta de cuotas muy farragoso. Y todo para que las cuotas desaparecieran en 2015 y aún quedaban ganaderos endeudados por la compra de los derechos.

Cierto es que hoy tenemos un sector de vacuno de leche que es puntero. Pero por el camino quedaron muchas granjas y mucho dinero y es difícil que se vea a la UE como algo positivo si no se explica bien. Hubo un coste social innegable y dejó heridas.

En la balanza hay que hacer constar que la pertenencia a la UE sirvió para aumentar y profesionalizar las producciones pero sin olvidar que supuso muchas noches sin dormir para la mayor parte de ganaderos y agricultores.

— ¿Cuál crees que fue el mayor logro de tu trayectoria laboral o qué quisieras destacar especialmente?

Las cooperativas y el cooperativismo son fruto del trabajo de muchas personas. Los logros y los fracasos son siempre colectivos. Puede haber alguien con más capacidad de liderazgo en un momento dado, pero todo lo que acontece depende de los socios.

En las cooperativas los logros y fracasos son siempre colectivos. Son los socios los que tienen el poder de decisión

De lo que puedo estar orgulloso es de haber participado con los socios de las cooperativas en esta andadura de 40 años. Siempre teniendo presentes los principios del cooperativismo: diálogo, igualdad, solidaridad, consenso, participación, autoexigencia y corresponsabilidad.

Mougán destacó también el singular crecimiento de los proyectos bodegueros cooperativos de Galicia

Mougán destacó también el singular crecimiento de los proyectos bodegueros cooperativos de Galicia

— Pues, desde el otro lado, ¿quedó alguna espina clavada? ¿Algo que no se pudo llegar a hacer y era necesario?

Siempre quedan cosas pendientes que parecían lógicas pero, por diferentes motivos, no se pudieron alcanzar. Por ejemplo, yo siempre eché de menos un mayor control estratégico cooperativista sobre el valor añadido de la leche gallega.

Claro que puede haber otras situaciones que se tendrían que mejorar. Ahora bien, en este momento, yo prefiero quedarme con las cosas en las que sí somos punteros y referentes. Un hecho que viví no hace mucho es el reconocimiento de un grupo de ganaderos irlandeses hacia el nivel de servicio y atención que las cooperativas gallegas prestan a los productores de leche.

En la UE hay cooperativas de gran tamaño y volumen comercial pero que no prestan un apoyo eficaz al productor. Y eso lo reconocen cuando vienen aquí. Algo tan habitual para nosotros como que la cooperativa organice el paso de los carros mezcladores les resulta asombroso.

En Europa las cooperativas son mucho más grandes que las gallegas, pero rara vez dan la cantidad de servicios que ofrecen las de aquí

O también les resulta sorprendente que haya pequeñas bodegas de modelo cooperativo operando en exportación y trabajando en el mercado nacional con técnicas comerciales basadas en la diferenciación y la especificidad.

— Hoy tenemos cooperativas gallegas en diferentes sectores compitiendo eficazmente con grandes industrias. ¿Eso parecía posible cuando comenzaste a trabajar en AGACA?

Lo que está claro es que los modelos de éxito se deben a que los cooperativistas pusieron su capital, su trabajo y su voluntad. El nivel de compromiso de los directivos y de los consejos rectores también fue clave para los buenos resultados.

Yo siempre digo que en AGACA somos servidores de los socios de las cooperativas. Asesorar o analizar estrategias es parte de nuestro servicio. También podemos mediar o establecer contactos. Pero el éxito es de los socios. Se llegó a donde se llegó y ahora hay que seguir adelante.

— Respecto a nuestro entorno —Asturias, Cantabria, Castilla-León y norte de Portugal— ¿tenemos un sistema cooperativo fuerte?

Tenemos un sistema muy respetable. Un hecho diferencial lo tenemos en Coren, que es la primera cooperativa agroalimentaria de capital y decisión puramente gallegos. Y que, además, opera en un sector tan complejo como el de la carne.

Mougán en una imagen de 2015 al poco tiempo de la desaparición de las cuotas lácteas

Mougán en una imagen de 2015 al poco tiempo de la desaparición de las cuotas lácteas

También es la cooperativa que más empleo directo genera en todo el estado español. Eso eleva el listón del cooperativismo gallego. Sin dejar de lado a Cogal, dentro también de la producción de carne. O los tres grandes grupos del sector lechero y las bodegas que crecen en volumen todos los años. Sí, creo que estamos en una muy buena situación.

— ¿Por dónde crees que va a ir el futuro en el cooperativismo gallego?

En todos los sectores de ganadería y agricultura la tendencia es ir a explotaciones de mayor dimensión. Eso lleva a que aparezcan problemáticas específicas. Las cooperativas tienen que estar preparadas para dar soluciones a las nuevas demandas que planteen unos socios cada vez más profesionalizados.

Creo que la tendencia será la de que buena parte de las cooperativas confluyan en grandes grupos, aunque seguirán existiendo modelos cooperativos diferentes

Y también veo que será necesaria una captación de talento. Especialmente en el ámbito tecnológico, que se hace imprescindible ante la escasez de mano de obra. La digitalización y la innovación son y seguirán siendo claves para que las cooperativas puedan seguir generando valor.

Sin perder de vista que, como hace 40 años, lo más importante son las personas. Tanto las que están como las que no estamos e iremos a necesitar. La cualificación personal tiene que estar presente en todos los ámbitos.

Por otro lado, la exigencia de unas prácticas sostenibles va a ir creciendo. En términos ambientales y en términos sociales. Y todo esto en un contexto de enorme volatilidad en el que no sabemos cómo van a evolucionar los mercados ni siquiera a dos meses vista.

También percibo que las personas que están hoy al frente de las cooperativas detectan claramente sus fortalezas, debilidades y oportunidades. Y vislumbro que serán cooperativas que tiendan a convertirse en grandes grupos, como pasa en Europa, pero manteniendo los servicios.

Caso aparte son las bodegas que, por sus marcas, variedades y mercados entiendo que seguirán operando cada una por su cuenta aunque buscando alianzas puntuales. Hay que darse cuenta de que llevan décadas operando sin tener en cuenta los precios convencionales de la uva, como sí hacen las industrias.

Los proyectos gallegos llevaron a que el 35% de las sociedades mercantiles vinculadas a cooperativas estén en Galicia

Y los grandes grupos tampoco tienen que llevar a que desaparezcan las cooperativas de segundo grado que están funcionando bien, como el caso de Delagro, o las sociedades mercantiles en las que participan varias cooperativas, como Ucoga. Porque el 35% de las sociedades mercantiles vinculadas a cooperativas que operan en España las tenemos en Galicia.

— Una vez jubilado, ¿vas a seguir colaborando con el sector o piensas retirarte definitivamente?

Siempre estaré disponible para ofrecer mi opinión o mi consejo si se me reclama. Pero tengo claro que no quiero ser un estorbo, eso llevo tiempo diciéndoselo a la gente. También soy consciente de que, en tantos años, acabé adquiriendo conocimiento sobre el cooperativismo y sobre los sectores primario y agroalimentario en general. Ese conocimiento estoy dispuesto a compartirlo, por supuesto.

Ahora toca pasar a tercera o cuarta línea y que sean otros los que tomen las decisiones, como sucede en cualquier empresa o cualquier colectivo de cualquier tipo. Para estar en un sector tan competitivo hay que estar fresco y plenamente activo. Por eso existen las jubilaciones.

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