“Las enfermedades emergentes en bovinos tan solo están comenzando a llegar a Europa”

En los últimos tres años aparecieron en Europa brotes de EHE, DNC o nuevos serotipos de lengua azul. Dolencias todas contagiadas mediante insectos y procedentes de África. El veterinario Alberto Díez estuvo en Galicia explicando las causas, consecuencias y medios de control de estas nuevas enfermedades que, asegura, son solo un indicio de lo que puede venir

Ternero recien nacido con eritema en el morro_EHE

Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), nuevos serotipos de lengua azul, Diarrea Viral Bovina (DVB), gripe aviar en bovinos… Desde hace cinco años, estas dolencias están apareciendo con más o menos intensidad en diferentes zonas de Europa.

Y se estima que en los próximos años vendrán otras nuevas. ¿Cuáles son las causas y consecuencias de la aparición de las llamadas enfermedades emergentes y qué se puede hacer contra ellas? El profesor e investigador de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid Alberto Díez Guerrier, impartió sendas conferencias en Frades y Chantada tratando de dar respuesta a esas preguntas.

Causas y costes

Las dolencias emergentes en bovinos llegan por múltiples factores. África es el continente donde hay más variedades de rumiantes y eso ya hace que la posibilidad de aparición de nuevas dolencias se multiplique. Además, los medios técnicos y económicos para contrarrestarlas o frenarlas son inexistentes. Eso hace lógico pensar que las dolencias procedentes de África -también por la proximidad geográfica- seguirán llegando.

Otras razones que lo explican tienen que ver con cambios sociales y con cambios en el propio sector. “Hace 30 años las ganaderías eran mucho más pequeñas y vivían un cierto aislamiento respecto del exterior. Hoy la movilidad es mucho mayor en todos los ámbitos. Los animales se desplazan con mucha más frecuencia y los intercambios comerciales en todos los sectores y entre multitud de regiones crecieron exponencialmente.”

La enorme diversidad de rumiantes y de insectos que hay en África, unida al cambio climático, auguran la llegada de nuevas dolencias a corto plazo

Sin olvidar el cambio climático: la subida de las temperaturas hace que miles de especies de insectos se estén adaptando a climas donde antes no sobrevivían. Muchos de esos insectos son vectores transmisores de virus. Y, además, ya no mueren en invierno.

Por otro lado, la cabaña de bovino europea es la mejor del mundo por el excelente trabajo genético. “Eso hace que nuestras razas sean empleadas como mejorantes en todo el planeta. Los transportes van con las vacas europeas a cualquier zona del mundo y pueden volver con dolencias y vectores que no existían aquí. Sin olvidar que la selección genética -sobre todo en holstein- deriva en animales más delicados. Y que tampoco cuentan con defensas para dolencias nuevas.”

Algo que no se suele tener en cuenta es el coste económico que suponen las enfermedades que afectan a una parte importante de la cabaña. Vacunaciones masivas, sacrificios de animales, pérdidas empresariales… Díez citó el ejemplo de la lengua azul en Alemania, que supuso un coste de 180 millones de euros en 2006 solo en gastos de erradicación; o el brote de fiebre aftosa de Gran Bretaña en 2001, que supuso pérdidas de 5.000 millones de euros y el sacrificio de 10 millones de cabezas.

Es habitual que no se tenga constancia del coste económico que las enfermedades emergentes bovinas suponen para el conjunto de la sociedad

Solo los costes directos de la Encefalopatía Espongiforme Bovina a comienzos de siglo se llevaron en Europa 17.000 millones de euros. Eso llevó a que los estados ya estén considerando las enfermedades bovinas, su introducción y propagación, como posibles actos de bioterrorismo. Ya hay sospechas de que el foco de fiebre aftosa en Hungría pudiera haber sido intencionado.

Consecuencias sanitarias

El gran problema que plantean estas enfermedades es su inestabilidad. “Cada dolencia presenta diferentes serotipos -hasta 30 en el caso de la lengua azul- y pueden seguir apareciendo. Y cada uno de ellos tiene un comportamiento diferente. Tampoco hay inmunidad cruzada entre ellos. Hablamos de una única dolencia pero en realidad son muchas insertadas en una.”

Díez impartió charlas en dos jornadas organizadas por la Cooperativa Central de Frades y por Aira en Chantada

Díez impartió charlas en dos jornadas organizadas por la Cooperativa Central de Frades y por Aira en Chantada

Los insectos que las transmiten están ya muy extendidos por diferentes territorios de Europa y su control es prácticamente imposible. Además, afectan a especies rumiantes silvestres, lo cual lleva a que las enfermedades se extiendan aún más sin que se llegue a tener conocimiento de los brotes ni se pueda actuar desde el ámbito sanitario.

Díez señaló que los insectos vectores de contagio de enfermedades pueden desplazarse -mediante la acción del viento- hasta 30 o 40 kilómetros con suma facilidad, dificultando aún más su control mediante las vías convencionales.

El control de las enfermedades emergentes es casi imposible en muchos casos por la dificultad de frenar a los insectos

Un efecto colateral de las enfermedades de transmisión por vector es que hacen que reaparezcan con fuerza otras dolencias que parecían erradicadas pero que, en realidad, estaban latentes. Es el caso de la besnoitiosis, que volvió a aparecer en zonas donde se detectó el serotipo 3 de la lengua azul. Un fenómeno que se explica por el debilitamiento de las defensas naturales de los bovinos. Y lo mismo sucede con el serotipo 8, que también es inmunosupresor.

Díez se mostró poco optimista con la efectividad de los desinsectantes, tanto aplicados sobre los animales como sobre las instalaciones. De hecho, dijo, un uso abusivo de los mismos hace que los insectos acaben por adaptarse a ellos. Ni tampoco sobre el control de movimientos, por la acción de los rumiantes silvestres y por el desplazamiento de los insectos.

“Lo que nos queda es la vacunación. Y ni siquiera es totalmente efectiva porque la que funciona para un serotipo no funciona para otro. Como mucho podemos llegar a cubrir dos serotipos con una sola vacuna. De modo que tendremos que decidir si vacunar o no y sobre qué serotipos. Porque las vacunas tienen un coste y unos efectos secundarios.”

Tenemos que ser conscientes de que las vacunas tienen unos costes y unas consecuencias. Su uso debe ser muy bien evaluado

El veterinario afirmó categóricamente que la lengua azul ya es una enfermedad endémica y no queda más remedio que convivir con ella y aceptar las vacunaciones periódicas. “Ya no es que no sea posible erradicarla, es que vamos a tener que acostumbrarnos a la aparición de nuevos serotipos cada cierto tiempo.”

Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC)

La DNC llegó a España hace meses procedente de Francia. Si bien los primeros brotes en Cataluña fueron controlados mediante vacunación, prohibición de movimiento de animales y vaciados sanitarios, es la principal preocupación para los ganaderos de toda España, por lo que pueda pasar con la llegada del calor.

Si se puede hablar de alguna ventaja para afrontarla, hay que señalar que afecta solo a bovinos, con lo que es más fácil de combatir. Y no presenta diferentes serotipos sino que es una única dolencia. Bastante estable. Sin embargo, aún queda mucho por investigar, ya que lo poco que se investigó fue sobre razas africanas y aún se desconocen los efectos a medio y largo plazo en la cabaña europea.

Algunas de las enfermedades vuelven agresivas a las vacas, lo que dificulta su manejo

Algunas de las enfermedades vuelven agresivas a las vacas, lo que dificulta su manejo

Moscas de los establos, tábanos y mosquitos son los principales vectores de transmisión. Algo positivo ya que no son insectos que pueda trasladar el viento y su radio de acción se reduce a entre 4 e 6 kilómetros. Y el virus solo resiste en el interior del insecto unos 4 o 5 días. Tampoco hay un componente silvestre porque no hay bovinos salvajes en Europa.

Lo bueno es que la DNC puede ser controlada con más facilidad que las otras dolencias. Pero hay que tener en cuenta que deja muchas secuelas en los animales

Las cifras señalan que, si aparece la DNC en una granja, entre un 5% y un 45% del rebaño se va a contagiar. Y el 50% de los animales contagiados presentarán síntomas. Y la mortalidad se situará entre el 10% y el 20% del total de la cabaña.

Pero el gran problema es que, aunque la vaca supere la enfermedad, puede quedar con lesiones crónicas en el ubre y en los órganos internos. Y, aunque no queden secuelas, tardará un mínimo de seis meses en recuperarse plenamente; un tiempo inasumible en las granjas europeas para tener un animal sin producir ni preñar.

Lo que está claro es que la transmisión de la dolencia en Europa se debe al movimiento de animales. “Bien porque se transportaron animales asintomáticos, bien porque se produjeron movimientos irregulares o ilegales o bien porque en los camiones iban insectos vectores de contagio.”

Para el control de la DNC, el veterinario recomienda la detección precoz -para lo cual es preciso que los ganaderos informen a los veterinarios ante la menor sospecha-, la supresión de movimientos de ganado, la desinsectación de instalaciones y vehículos y -en dosis reducidas- de animales y la vacunación.

Díez explicó por qué son necesarios los vaciados sanitarios en las explotaciones afectadas por la DNC. “Aparte del coste que supone un animal improductivo y con posibles secuelas, tenemos vacas incubando la dolencia y otras que son asintomáticas. Si las dejamos en la granja, la enfermedad seguirá dentro de ella. Por eso se vacía. Otra cosa es en explotaciones ya vacunadas, donde puede haber debate sobre vaciar o no.”

La vacunación implica consecuencias. Más allá de los costes económicos o de los posibles efectos secundarios, hay que tener en cuenta que la legislación impide vender para vida animales vacunados por un período de 14 meses, aunque se están negociando flexibilizaciones de esa norma pero sin permitir el libre movimiento.

Para que la vacunación frente a la DNC sea eficiente, es preciso vacunar al 90% del censo de bovinos de cada territorio

Díez indicó que, para que la vacuna sea efectiva, es preciso vacunar como mínimo al 90% del censo de bovinos. “De nada sirve que un ganadero vacune si su vecino no lo hace. La dolencia seguirá ahí. Por eso los programas de vacunación o son obligatorios o están prohibidos. Nunca pueden ser optativos porque supondrían un coste y unas consecuencias y no servirían para nada.”

El veterinario espera que no sea precisa una vacunación masiva frente a la DNC “porque eso significaría que se está extendiendo, con el consiguiente riesgo de que se convierta en endémica y que implique una enorme pérdida de ejemplares y el consiguiente coste económico para el sector y la sociedad.”

Las DNC provoca en buena parte de los animales afectados daños prolongados en los órganos internos

Las DNC provoca en buena parte de los animales afectados daños prolongados en los órganos internos

Dolencias que pueden aparecer

La fiebre aftosa (FA) está muy extendida por el mundo y en España también estuvo presente en los años 80 conocida entonces como glosopeda. El principal problema que presenta es que afecta a muchas especies, las conocidas como de pezuña hendida (vacas, cerdos, ovejas, corzos, cabras…).

Y además es extremadamente contagiosa. Aunque no por vector sino por todos los fluidos del cuerpo del animal; sangre, saliva, aliento, leche y deyecciones. A mayores, el viento puede desplazar el virus hasta 50 kilómetros. Y queda impregnado en los insectos y hasta en la comida. “Con el tránsito que hay todos los años entre España y África, parece milagroso que no la volvamos a tener aquí.”

Con el tránsito de mercancías y personas que hay cada día entre Europa y África, es raro que aún no reapareciera la fiebre aftosa

La FA no causa muchas muertes en los rebaños pero deja secuelas muy importantes en los animales. “Una granja puede quedar sin producción de leche durante dos o tres semanas. Y a eso hay que añadirle cojeras, abortos, malestar de las vacas… tiene un fuerte impacto.”

Los procedimientos de control son los mismos que en el caso de la DNC, pero ampliando los radios de aislamiento por la mayor facilidad de propagación de la fiebre. Además es muy importante actuar con rapidez; para eso, la detección y comunicación tiene que ser casi inmediata.

Una dolencia “nueva” es la fiebre del Valle del Rift (FVR), una región del este de África. La dolencia ya se extendió por los países africanos del Mediterráneo, por lo que es altamente probable que ya esté en territorio europeo, si bien aún no ha sido detectada oficialmente.

Aunque la FVR se puede transmitir a las personas, el contagio solo se produce en casos de contacto directo, prolongado y constante

También se transmite por mosquitos y, como la DNC, deja muy tocadas a las vacas. Sobre todo provoca un alto índice de abortos. Y es zoonótica, es decir, puede afectar a las personas, si bien solo se dan casos en personas que tienen un contacto directo y continuo con los animales.

Díez alertó de los riesgos sanitarios que implican las camas calientes de paja mal manejadas

Díez alertó de los riesgos sanitarios que implican las camas calientes de paja mal manejadas

Para la FVR existe una vacuna de las llamadas “de la vieja guardia”. Resulta eficaz pero tiene importantes efectos secundarios, aseguró Díez. “La FVR no es una enfermedad con la que se pueda convivir, tenemos que erradicarla si aparece porque si se vuelve endémica el coste será enorme en todos los sentidos.”

Conclusiones

Díez se mostró partidario de las vacunas. Pero indicó que, al paso que vamos, podemos llegar a situaciones en que un animal tenga que recibir hasta 18 vacunas anuales. “Todas tienen un coste y unos efectos secundarios diferentes. Hay que analizar si es viable inocular toda esa carga vacunal en una vaca al cabo del año.”

Una situación que también podría darse en Galicia, a pesar de ser la comunidad con mejores índices sanitarios de España. “La vacuna tiene que ser una herramienta para la erradicación de las dolencias. Ya tenemos algunas que son endémicas y no queda más remedio que vacunar periódicamente. ¿Podemos realmente asumir que sigan llegando dolencias y que también se conviertan en endémicas? Yo lo veo inasumible.”

Que las vacas tengan que recibir todos los años hasta 18 vacunas es inasumible económica, sanitaria y productivamente

El veterinario dejó en el aire la posibilidad de que en el futuro la situación sanitaria lleve a tener que sustituir las razas tradicionales europeas (bos taurus) por las que se crían en Asia, África y parte de América (bos indicus).

“El bos indicus, los bóvidos de la línea de los cebúes, son duros como piedras. Tienen una resistencia ante las enfermedades asombrosa. Pero su carne está muy lejos de los estándares mínimos de calidad a los que estamos acostumbrados y su producción de leche es muy deficiente en cuanto a cantidad y calidad.”

De hecho, señaló Díez, cuando en los países de tradición cebuina se emplean razas europeas para mejorar los índices de producción y la calidad de la carne y la leche, acaban teniendo problemas sanitarios porque debilitan la raza, que es lo contrario de lo que suele suceder con los mestizajes.

Para no caer ni en una vacunación excesiva ni en una sustitución de las razas tradicionales, la mejor opción es desarrollar estrategias de bioseguridad. Algo que, dijo Díez, el sector bovino tiene muy poco desarrollado en comparación con otros sectores ganaderos.

No podemos descartar el debate de la sustitución de las razas tradicionales por otras más resistentes, aunque no es lo deseable

“Más allá de los tradicionales pediluvios, desinsectantes, desinfectantes, vacunaciones, tratamientos y otros métodos, conviene incidir en reforzar el sistema inmunitario de las vacas y en restringir y controlar al máximo cualquier movimiento de ganado. Esos son pilares de la bioseguridad.”

En esa línea, el veterinario recomendó solo comprar animales en caso de extrema necesidad y exigir todas las garantías sanitarias de las vacas que lleguen mediante documentación acreditada. “No tiene ningún sentido gastar 6.000 euros en un semental y luego ahorrar los 75 euros que cuestan las pruebas y certificaciones sanitarias. Y eso es algo que aún pasa.”

En el caso de no poder contar con las garantías sanitarias en el origen del animal, hay que realizar una cuarentena fuera de la explotación y realizar las pruebas pertinentes mientras dura la misma. La práctica de exigir garantías debe extenderse también a las dosis de semen. Y, por supuesto, hay que exigir la desinfección total de los transportes que llegan a la granja.

Una desinfección que, junto con la limpieza diaria y la desratización, serán claves para contener cualquier enfermedad. Sin olvidar el bienestar animal: “Una vaca que no está cómoda o bien tratada tendrá mermadas sus capacidades inmunológicas.”

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